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El círculo vicioso
Los intereses del Estado parten y pasan por los intereses y las necesidades del pueblo... Pero al parecer no he dicho nada. O muy poco.
Luis Sexto, Juventud Rebelde | Para Kaos en la Red | 1-9-2008 a las 12:11 | 1923 lecturas | 4 comentarios
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Dudas sin aclarar
A toda vista se aprecia el muestrario de riesgos que afronta nuestro país. Quizá enumerarlos sea excesivo. ¿Quién los ignora, al menos ingenuamente? De algunos hemos hablado: la pérdida de la independencia y de la justicia social por vía de la agresión directa de Estados Unidos; de otros, más sutiles, también hemos hablado —al menos este columnista lo ha hecho explícitamente—, como del riesgo de no moverse y terminar rigidizado de modo que al permanecer detenidos en lo interior retrocedamos...

Falta, sin embargo, un riesgo que se vincula a los demás en el posible daño o pérdida de cuanto hemos venido defendiendo la mayoría de los cubanos: terminar el proyecto de una sociedad justa, equitativa, políticamente independiente, que siendo dueña de sí y para sí, garantice el bienestar mediante el trabajo honrado y disponga espacio para el talento, la dedicación y otras virtudes personales, que han de ser el único rasero diferenciador entre los ciudadanos, todos iguales ante la ley y las oportunidades.

Ese riesgo, ese peligro es el «síndrome del círculo vicioso». Y qué es eso. Parece complicado, casi oscuro. Echemos, pues, un bombillo ahorrador sobre el concepto. En el campo en el cual lo aplico —esto es, nuestra sociedad, sus problemas y las urgencias de transformación de las que nadie o muy pocos dudan—, el «síndrome del círculo vicioso» resulta, a mi juicio nunca muy seguro, de confundir causas y efectos y de no distinguir la subordinación entre lo subjetivo y lo objetivo.

Estamos de acuerdo en que el trabajo, la producción, los servicios son palancas imprescindibles para facilitar ciertas readecuaciones económicas. ¿Cómo, por ejemplo, eliminar la doble moneda sin modificar los salarios, y cómo hacerlos proporcionales a las necesidades si la productividad es baja y por ende la producción no incrementa su volumen y sí aumentan sus costos? Hasta ahí; no quiero andar por terreno tan movedizo. Ahora bien, de esa apreciación lógica puede derivarse un enfoque que intente morderse la cola. Puede aducirse, en esa posición, que nada habrá de modificarse sin que la productividad y la producción aumenten, y para ello, pues, los trabajadores han de trabajar más basándose en sus reservas subjetivas...

Es ahí, en esa percepción, donde algunos se introducen en un círculo vicioso que se deriva de una especie de silogismo resumido en esta fórmula: sin una cosa no puede haber la otra, y esta no puede existir sin que previamente exista aquella. Es como querer decir: con producción y productividad habrá condiciones para adoptar medidas organizativas que dinamicen la economía y liberen las fuerzas productivas. Pero ¿no parece claro que para producir con eficiencia y efectividad hace falta facilitarles el trabajo a las fuerzas productivas? Visto así nos damos cuenta de una contradicción: si lo segundo depende de lo primero y lo primero de lo segundo, y ambos no se producen, porque esperan uno por el otro, qué hemos de hacer aparte de esperar...

No estoy jugando a las adivinanzas. Tal vez acuda a lo más viejo de la filosofía al decir, en el modo rápido de un periodista, que lo subjetivo, a pesar de toda su fuerza, posee una condicionante objetiva. Probablemente una vanguardia extraordinaria derribe una montaña de un golpe compacto; pero a lo mejor el conjunto, la masa, la generalidad no sea capaz de desmontarla ni piedra a piedra, porque no le vea sentido y no se sienta estimulada, ni concertada. Habrá, pues, que priorizar y separar racionalmente las cosas, más que mezclarlas y hacer depender las causas de sus efectos.

También podrá pensar algún sabichoso que estas cosas ya las advirtió Adam Smith, hace siglos. ¿Y qué culpa tengo yo de que algunos hayan olvidado estas antiguas verdades? El trabajo solo podrá significar algo, a pesar de la prédica ideológica y patriótica, si el que trabaja encuentra sentido en su labor, si materialmente le propicia vivir con decoro. Verlo de otro modo equivale a mirar la realidad a través de un prisma idealista. Como diría un guajiro: poner la carreta delante de los bueyes. Lo dije modesta y cuidadosamente unas líneas más arriba: hay que destrabar nuestras fuerzas productivas para que se retiren las talanqueras del camino, que no son causa, sino efectos, de nuestras limitaciones. Y ello, a mi criterio, requiere de decisiones organizativas que continúen readecuando las relaciones de producción.

Y con ello, ni dormido, se me ocurriría decir que la propiedad del Estado es un fracaso. Quizá, en parte de los casos, lo inefectivo ha sido la organización no socializada y mediatizada de la propiedad del Estado. Tengámoslo en cuenta: los intereses del Estado parten y pasan por los intereses y las necesidades del pueblo... Pero al parecer no he dicho nada. O muy poco.
 
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Comentarios (4)

#1.- Luis Sexto

01-09-2008 15:09

Quiero preguntarle, con todo el respeto que usted se merece, si éste y otros artículos que usted ha publicado aquí en Kaos ya han sido publicados en Juventud Rebelde y si no han sido publicados, cual es la razón de que no se hagan llegar por esa vía a la población, que no tiene acceso a Internet y por tanto no puede leerlos en Kaos.

Saludos. 

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#3.- QuÉ RARO

kris|01-09-2008 15:19

Extraño, muy extraño, que un comunista (etiqueta?) o un marxista (de veras?) no hable de CLASES, sino  que nos hable de pueblo. Qué querrá decir?

Y luego, también, que para él  "el trabajo, la producción, los servicios son palancas imprescindibles para facilitar ciertas readecuaciones económicas", mientras que para un marxista, que tenga unas mínimas bases científicas, el TRABAJO no es ninguna palanca, sino la base de toda sociedad.
En el capitalismo, sólo con el trabajo (asalariado y explotado) se produce TODO O CASI y se enrtriquercen los propietarios de los medios de rpoducción.

eL CAPITALISMO ES TRABAJO Y CAPITAL en relación permanente, y lo es también el socialismo, siendo este una transición hacia algo mejor.
Pero, como transición, contiene todavía una forma de relación trabajo/capital (estado) todavía limitada (eufemismo para decir: NO LIBRE); y de alguna manera existe todavía la explotación, aunque sea más socializada por el estado que en el salvaje y brutal capitalismo.

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#5.- Círculo Vicioso

Rudy Felix|02-09-2008 05:08

Una cosa conduce a la otra, y viceversa. Ahora bien, para que el país genere ganancias se requiere romper ese círculo del que habla. Pero hay que tener claro desde dónde se rompe.Se debe partir motivando la producción desde el ingreso. Centrarse en un inicio en la motivación material y económica de los trabajadores. No se alcanza el sentido de pertenencia y el compromiso con algo que no es capaz de proporcionarle al individuo ciertas comodidades básicas. Maslow lo planteaba en su momento en su escala de motivación. Pero años antes lo planteaba Marx cuando decía que primero se debe tener techo y comida antes de pensar en filosofar…

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#6.- ¡Despierta Luis!

Angel Cepedes|02-09-2008 23:02

Miren esta "perla" de Luis Sexto: "Y con ello, ni dormido, se me ocurriría decir que la propiedad del Estado es un fracaso".
¿Y qué cosa es entonces lo que ha pasado en la isla?
¿´Tendrás que estar despierto entonces para darte cuenta?
¿Acaso qué es   la "improductividad" que reina en la isla, sino la disfuncionalidad del sistema fidelista?
Tú articulo es la muestra más palpable del "periodismo inmovilista" y acrítico, hijo del partido burocratizado y dogmático que domina en la escena politica en la isla, alejado de la realidad que existe y cuya política ha sumido a la población en la indiferencia, la enajenación, la doble moral, la improductividad, la corrupción y el caos moral y ético (démosle patadas a los árbitros).
Es vergonzoso que escribas a esta altura del juego, donde nuestro país se hunde, una defensa de este régimen y de la propiedad estatal.

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