Agradeciendo que nos brinden una ventana que rompa el cerco informativo, desde la izquierda abertzale, nos gustaría compartir nuestra lectura del momento político actual.
Euskal Herria se encuentra en un cruce de caminos; un cruce de caminos al que hemos llegado tras décadas de lucha basada en la contestación social y política de los sectores populares aglutinados en la izquierda abertzale. Frente a ello los poderes del Estado, llevan siglos ahondando en el proceso de asimilación de Euskal Herria, mediante la represión a todos los niveles. Un cruce de caminos, en definitiva, que nos sitúa ante la posibilidad de dar fin a una larga y tortuosa fase política enraizada en la negación de un pueblo y de los derechos civiles y políticos, en términos del reconocimiento de la territorialidad y el derecho a la libre determinación de Euskal Herria.
El camino del que hablamos es el camino que llevará al fin del ciclo político y represivo nacido de la Transición, y que despegó con el fraude autonomista que a día de hoy da sus últimos coletazos. Digamos que ese camino es el cambio; un cambio basado en un proceso político y democrático para la resolución del conflicto. Ése es el camino, y ésa es la apuesta firme que desde el compromiso y la responsabilidad hace la izquierda abertzale.
En este sentido cabe destacar cuál es la apuesta que el Gobierno Español hace en dicha coyuntura: seguir ahondando en el sufrimiento, mediante la represión y la negación de los derechos básicos de nuestra nación, en aras de la prolongación y perpetuación del conflicto político y armado que nos lleva a un callejón sin salida. Muestra de ello son las declaraciones del Sr. Pérez Rubalcaba, en las que apuestan por la desaparición de ETA y del independentismo vasco de izquierdas, únicamente mediante la (re)presión legislativa, policial y judicial. Prueba de ello es también la última operación jurídico-mediática orquestada por el Gobierno y firmada por el también ilustre Garzón, titular de la sala numero 5 de la Audiencia Nacional, mediante la cual fueron detenidos en la sede del sindicato LAB en Donostia diez representantes de la izquierda abertzale. Fruto de estas detenciones. Se encuentran entre rejas los posibles máximos interlocutores de la izquierda abertzale en el futuro proceso democrático que estamos abriendo.
Desde la izquierda abertzale lo tenemos claro: a mayor represión, más iniciativa. Sin lugar a dudas, debemos reseñar que las singularidades del proceso que queremos hacer arrancar no son pocas, ya que partimos desde la constatación objetiva de que las partes del conflicto no estamos en igualdad de condiciones. La realidad sangrante de Euskal Herria, sigue siendo la de ayer; una realidad convulsa, en la que los protagonistas son la falta de paz y libertad, la falta de respeto por los derechos civiles y políticos de la ciudadanía, el desmembramiento territorial en tres administraciones distintas, la nueva guerra sucia del Estado que entre tantas y tantas violaciones de derechos, amenazas y secuestros. A su vez, una que nos oculta el paradero de los restos de Jon Antza, la Ley de Partidos que nos engulle en un estado de excepción y apartheid sin igual en la Europa del siglo XXI, etc...
Pero junto a esta realidad podemos constatar también que hoy se dan las condiciones para forzar un cambio político en el sentido que proponemos; que existe una mayoría social y política que exige el reconocimiento de Euskal Herria y su derecho a decidir libremente; que podemos articular las bases del espectro sociopolítico de la izquierda independentista de nuestro país con el objetivo de conseguir un marco democrático; que existe la posibilidad de aglutinar a todos los sectores independentistas y de izquierdas para conformar un muro popular que haga frente a las injerencias externas que deciden nuestro presente y futuro sin contar con nosotros. Estamos tejiendo esos mimbres y ya estamos recogiendo los primeros frutos de ese arduo trabajo, como pudimos ver en el respaldo que dieron los agentes sociales y las miles y miles de personas que secundaron la manifestación del pasado octubre en Donostia en respuesta a las detenciones de los miembros de la izquierda abertzale.
Hacía tiempo que no se veía semejante respuesta a la actuación represiva del Estado en las calles de Euskal Herria. Una respuesta que siempre ha sido patente, pero más aún cuando la sociedad vasca ha rezumado fuerza e ilusión, por la cercanía de un nuevo e ilusionante proceso político que nos acerca más y más a la consecución de nuestros objetivos.
Pero no nos engañamos, no lo hemos hecho todo bien en la senda que emprendimos hace tres décadas. Cada proceso, con sus aciertos y errores, nos ha servido de lección, y nos sirve ahora de acicate para poner sobre la mesa una nueva estrategia que sea eficaz. Hemos traído a Euskal Herria hasta un nuevo cruce, y ahora nos corresponde a nosotros poner en la buena dirección todos nuestros esfuerzos para llegar a un escenario democrático donde cualquier proyecto político, incluido el de la independencia, sea defendible y alcanzable.
El pasado 14 de Noviembre, dimos cuenta de ello en Altsasu, al hacer público el documento que proponemos a los agentes sociales, en pro del cambio político. Dimos muestra de ello al interponer la decisión unilateral de la izquierda abertzale a la hora de dar los pasos necesarios, incluida la aceptación de los llamados principios Mitchell, como instrumento básico para promulgar la puesta en marcha de la nueva fase política.
La resolución del conflicto está en el cambio político; y es precisamente ese cambio político el camino a seguir.
Miren Legorburu es miembro de la izquierda abertzale. Para leer el nuevo documento estratégico: www.ezkerabertzalea.info/doku/principiosyvoluntad.pdf
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El canvi és el camí
Agraïnt que ens ofereixin una finestra que trenqui el cèrcol informatiu, des de l’esquerra abertzale ens agradaria compartir la nostra lectura del moment polític actual. Euskal Herria es troba en un encreuament de camins; un encreuament al qual hem arribat després de dècades de lluita basada en la contestació social i política dels sectors populars aglutinats dins l’esquerra abertzale. Enfront d’això, els poders de l’Estat porten segles treballant en el procés d’assimilació d’Euskal Herria, mitjançant la repressió a tots els nivells. Un encreuament de camins, en definitiva, que ens situa davant la possibilitat de donar fi a una llarga i tortuosa fase política arrelada en la negació d’un poble i dels seus drets civils i polítics, en termes del reconeixement de la territorialitat i el dret a la lliure determinació d’Euskal Herria.
El camí del qual parlem és el camí que durà a la fi del cicle polític i repressiu nascut de la Transició, i que va arrencar amb el frau autonomista que encara hi perdura a dia d’avui. Diguem-ne que aquest camí és el canvi; un canvi basat en un procés polític i democràtic per a la resolució del conflicte. Aquest és el camí, i aquesta és l’aposta ferma que des del compromís i la responsabilitat fa l’esquerra abertzale.
En aquest sentit, cal destacar quina és l’aposta que el govern espanyol fa en aquesta conjuntura: seguir pel camí del sofriment, mitjançant la repressió i la negació dels drets bàsics de la nostra nació, en nom de la prolongació i perpetuació del conflicte polític i armat que ens porta a un carreró sense sortida. Mostra d’això són les declaracions del Sr. Pérez Rubalcaba, en les quals aposta per la desaparició d’ETA i de l’independentisme basc d’esquerres, únicament mitjançant la (re)pressió legislativa, policial i judicial. Prova d’això és també l’última operació jurídic-mediàtica orquestrada pel govern i signada pel també il·lustre Garzón, titular de la sala número 5 de l’Audiència Nacional, mitjançant la qual van ser detinguts a la seu del sindicat LAB a Donostia deu representants de l’esquerra abertzale. Arran d’aquestes detencions es troben entre reixes els possibles màxims interlocutors de l’esquerra abertzale en el futur procés democràtic que estem obrint.
Des de l’esquerra abertzale ho tenim ben clar: a major repressió, més iniciativa política. Sense cap mena de dubte, hem de ressenyar que les singularitats del procés que volem fer arrencar no són poques, ja que partim des de la constatació objectiva que les parts del conflicte no estem en igualtat de condicions. La realitat sagnant d’Euskal Herria segueix sent la d’ahir: una realitat convulsa, en la qual els protagonistes són l’absència de pau i llibertat; la manca de respecte pels drets civils i polítics de la ciutadania; la separació territorial en tres administracions diferents; la nova guerra bruta de l’Estat, que entre tantes i tantes violacions de drets, amenaces i segrests ens oculta on es troben les restes del Jon Antza; la Llei de Partits, que ens engoleix en un estat d’excepció i apartheid únic a l’Europa del segle XXI; etc.
Però al costat d’aquesta realitat podem constatar també que avui es donen les condicions per a forçar un canvi polític en el sentit que proposem; que existeix una majoria social i política que exigeix el reconeixement d’Euskal Herria i el seu dret a decidir lliurement; que podem articular les bases de l’espectre sociopolític de l’esquerra independentista del nostre país amb l’objectiu d’aconseguir un marc democràtic; que existeix la possibilitat d’aglutinar tots els sectors independentistes i d’esquerres per a conformar un mur popular que planti cara a les ingerències externes que decideixen el nostre present i futur sense contar amb nosaltres. Estem teixint aquestes xarxes i ja estem recollint els primers fruits d’aquest treball, com vam poder veure en el suport que van donar els agents socials i els milers i milers de persones que van secundar la manifestació del passat octubre a Donostia en resposta a les detencions dels membres de l’esquerra abertzale.
Feia temps que no es veia una resposta així a l’actuació repressiva de l’Estat als carrers d’Euskal Herria. Una resposta que sempre ha estat palesa, però més encara quan la societat basca ha tingut força i il·lusió, per la proximitat d’un nou i il·lusionant procés polític que ens acosta més i més a la consecució dels nostres objectius.
Però no ens enganyem: no ho hem fet tot bé en el camí que vam començar fa tres dècades. Cada procés, amb els seus encerts i errors, ens ha servit de lliçó i ens serveix ara d’esperó per a posar sobre la taula una nova estratègia que sigui eficaç. Hem portat a Euskal Herria fins a un nou encreuament, i ara ens correspon a nosaltres posar en la bona drecera tots els nostres esforços per a arribar a un escenari democràtic on qualsevol projecte polític —inclòs el de la independència— sigui defensable i assolible.
El passat 14 de novembre en vam donar una mostra a Altsasu, fent públic el document que proposem als agents socials en pro del canvi polític. També ho vam demostrar interposant la decisió unilateral de l’esquerra abertzale a l’hora de donar els passos necessaris, inclosa l’acceptació dels anomenats principis Mitchell, com a instrument bàsic per a promulgar l’engegada de la nova fase política.
La resolució del conflicte rau en el canvi polític; i és precisament aquest canvi polític el camí a seguir.
Miren Legorburu és membre de l’esquerra abertzale. Per llegir el nou document estratègic: www.ezkerabertzalea.info/doku/principisivoluntat.pdf
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#1
tyy|11-01-2010 17:52
Para poner elproceso en marcha(cosa que mas o menos ya ha empezado)se necesita que la propuesta de Altsasua  sea asumida y aceptada por TODA  la IA en su conjunto.Sin fisuras ni dudas y cueanto antes se escenifique las decisiones estrategicas que sin duda hay que dar mejor.Lo de Zamora me desconcierta.
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