Buscar  
Editorial de Radiotirana.es
Con el fin de la temporada turística, las cifras oficiales y las previsiones del gobierno apuntan a unos meses de incremento del desempleo verdaderamente preocupantes.
Comité de Redacción de Radiotirana | www.radiotirana.es | 11-9-2009 a las 22:02 | 417 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/editorial-de-radiotirana.es
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb

Septiembre de 2009.

El fin del verano llega entre la continuación de la crisis económica y una nueva campaña anticomunista a escala internacional por parte de los medios de prensa y los dirigentes políticos de los países imperialistas.

Con el fin de la temporada turística, las cifras oficiales y las previsiones del gobierno apuntan a unos meses de incremento del desempleo verdaderamente preocupantes. La anunciada recuperación económica en EE.UU. y Alemania parece más fruto del deseo de los políticos y economistas burgueses que una realidad de una economía capitalista que permanece estancada y con un futuro incierto: los mercados, saturados de mercancías que ya no se pueden vender (por la caída del poder de compra de muchos ciudadanos y por el aumento incesante de las capacidades de producción) conllevan el cierre de una infinidad de pequeñas y medianas empresas, particularmente en nuestro país, subsidiarias y dependientes de las grandes multinacionales, con unas perspectivas de futuro muy oscuras para millones de trabajadores. Veremos si las inyecciones de dinero público a los bancos privados han servido para detener la hemorragia financiera internacional, aunque todo apunta que, sin un control público del sistema financiero, lo único que se ha conseguido es prolongar la agonía de un moribundo y socializar las pérdidas con dinero público.

El gobierno español está atrapado entre varios fuegos: el acoso del Partido Popular, la imposibilidad de gestionar la crisis económica capitalista sin herir a los grandes poderes económicos, la negativa (por ahora) de los principales sindicatos a firmar acuerdos regresivos para los trabajadores, y las presiones de los votantes socialistas, que se encuentran entre los más afectados por la crisis. Por ello, las medidas que está tomando resultan tibias, titubeantes e inefectivas, esperando que pase el temporal, cuando no suenan a broma, como los 400 euros ofrecidos a un reducido grupo de desempleados frente a los miles de millones que ganan los bancos y las multinacionales. Por otra parte, es destacable la negativa a firmar las imposiciones de la patronal española, la CEOE, que junto al PP presiona insistentemente para recortar derechos laborales a los trabajadores, coincidiendo con una campaña de atentados de ETA que debilita aún más al gobierno. A nivel internacional, el presidente Zapatero ha manifestado su disposición de cumplir los compromisos adquiridos con el imperialismo norteamericano manteniendo o aumentando la presencia militar en Afganistán y otros países.

Frente a este panorama, la izquierda española permanece en una situación de incapacidad para incidir en cambiar el panorama político a favor de las capas populares golpeadas por la crisis. La principal fuerza política de izquierdas, Izquierda Unida, está pagando caro el haber sustituido la organización y movilización de los sectores populares por una estrategia electoralista impuesta por el sistema, y sus débiles propuestas de carácter socialdemócrata, junto con algunos gestos mediáticos de dudosa rentabilidad política (la visita del coordinador Cayo Lara al rey español difícilmente ayudará a popularizar el mensaje republicano, y encima muestra al monarca como demócrata y dialogante) no parecen estar a la altura requerida. Añadamos además las fuertes divisiones internas de IU y la crónica dispersión y división de otras fuerzas de izquierda como las organizaciones comunistas. Todo ello nos da un panorama sombrío para la izquierda española.

El anticomunismo anuncia la llegada del fascismo.

La crisis económica y una situación internacional que puede resultar incontrolable, están llevando a las fuerzas imperialistas a experimentar políticas cada vez más reaccionarias, como en Italia, donde la izquierda casi ha desaparecido haciéndose el “harakiri” y se ha implantado un fascismo blando. El anticomunismo vuelve a aparecer, esta vez en forma de revisionismo histórico, a propósito del 70 aniversario del comienzo oficial de la II Guerra Mundial, donde se quiere responsabilizar a la Unión Soviética y a Stalin de la misma. Repasemos la historia, la real y no la revisada a gusto de la burguesía y de cierta izquierda: en primer lugar, y tal como escribió Rafael Poch en La Vanguardia (1), la guerra mundial comenzó en 1931 cuando los japoneses se apropiaron de grandes extensiones de China y asesinaron a millones de chinos. En 1935 Italia invade tranquilamente Abisinia (Etiopía) y asesina millares de etíopes. En 1936 comienza la guerra española, con la intervención fascista contra la República; en 1938 Alemania se anexiona a Austria y posteriormente, gracias al pacto de Munich, tiene las manos libres para tragarse una parte de Checoslovaquia (mientras Polonia se quedaba otra parte, pactando con los nazis, aunque de esto nadie habla). En 1939, Japón (aliado de Italia y Alemania) ataca a Mongolia y la URSS acude en su auxilio, frenando en seco el expansionismo japonés en China. En Europa oriental dominaban las dictaduras fascistas o las monarquías reaccionarias, simpatizantes de Hitler, mientras que las clases dirigentes de Europa occidental empujaban a Alemania hacia las fronteras soviéticas porque “antes Hitler que Stalin”, esperando salvar su pellejo y con la esperanza de destruir por fin al País de los Soviets. Polonia, país clave para contener a Hitler, odiaba a la URSS y se negó a firmar ningún pacto. Las potencias occidentales habían saboteado la estrategia de seguridad colectiva frente al avance del fascismo (cuyo primer paso fue la entrega de la República española a las potencias fascistas), y no mostraron ningún interés en firmar pactos defensivos con la Unión Soviética.

Fue en estas circunstancias cuando en 1939 se firmó el pacto germano-soviético, la bestia negra del anticomunismo (tanto de derechas como de izquierdas) durante mucho tiempo. Alemania ambicionaba apoderarse de Ucrania y otros territorios, al mismo tiempo que soñaba con unificar Europa occidental bajo sus botas. La URSS era un Estado muy joven, fragmentado en más de cien nacionalidades y poco desarrollado, trastocado por la guerra civil, el “cordón sanitario” que trató de ahogar a la Revolución rusa, la intervención extranjera, el bloqueo económico, etc. Era imperioso ganar tiempo para preparar la defensa, y ciertamente no sólo se ganó un año y medio, sino que además se recuperó el territorio que Polonia había arrebatado a Rusia en 1920. Esto retrasó a las tropas alemanas cientos de kilómetros y probablemente impidió la toma de Moscú antes del invierno, según los planes nazis.

Hay que tomar conciencia de la situación.

No nos vamos a extender sobre el núcleo de la campaña anticomunista, cuya amenaza algunas organizaciones de izquierda en nuestro país no parecen comprender (mientras que otras, simple y llanamente, les siguen el juego, como los anticomunistas de izquierdas) ya que, en lugar de estar a la altura de la situación, permanecen en sus cada vez más reducidos mundos políticos, con una escasísima capacidad de influencia sobre las masas y sobre la situación real, mientras que una gran cantidad de militantes de izquierda parecen ser vencidos por el desánimo o se encuentran desorientados.

El fascismo no es un fantasma lejano, gobierna ya en Italia. Es una necesidad cada vez más urgente que todas las personas progresistas y de izquierdas se pongan manos a la obra para elaborar una cultura política enfocada a concienciar, movilizar y organizar a las masas populares, construyendo un movimiento en condiciones de elaborar una verdadera alternativa política republicana, no anclada anacrónicamente en una realidad de 1931 que ya no puede regresar, sino centrada en los problemas concretos de una España integrada y completamente dependiente de la Unión Europea. También es imprescindible reforzar la solidaridad con los países antiimperialistas, que son la punta de lanza de la resistencia, y con los pueblos oprimidos, conociendo y difundiendo mucho más sus problemáticas y luchas entre la clase obrera. Para estos desafíos, la izquierda debe romper inexorablemente con la vieja escuela de hacer política, caracterizada por una parte por el sectarismo y la endogamia, y por otra parte por el electoralismo y la supeditación a las normas del sistema, cuando no simple y llanamente las prácticas de corrupción y el hábito de vivir de la organización.

Desde Radiotirana esperamos contribuir modestamente con nuestro granito de arena para ayudar al resurgimiento de la izquierda en nuestro país.

(1) Rafael Poch: ¿Cuándo empezó la Segunda Guerra Mundial? La Vanguardia, 1/09/2009. Publicado en http://www.radiotirana.es/comienzo-de-la-segunda-guerra-mundial.php

www.radiotirana.es

COMITÉ DE REDACCIÓN.

http://radiotirana.es/editorial-sept-nueve.php
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Comentarios (0)
La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Estado Español Opinión Radios Libres

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)