Policía cerca dos poblaciones en una semana
Fuego, gritos, gases lacrimógenos, intercambio de piedras y palos, disparos; conforman el escenario de lo que parecería una noticia de nota roja, la trifulca de vándalos enardecidos contra las fuerzas del orden, de esta manera son presentados los enfrentamientos que han tenido en este mes de diciembre habitantes de dos pueblos en la zona centro de México: el 8 de diciembre en Santiago Tolman Otumba estado de México y el 9 de diciembre en San Francisco Chimalpa, Naucalpan de Juárez también en el estado de México.
Sin embargo estas son las imágenes que pretenden presentar la superficialidad de un fenómeno más profundo, los medios de desinformación masiva pregonan que las fuerzas del orden han evitado el salvajismo de pobladores que pretendían linchar a diversos delincuentes en ambos casos, en Santiago Tolman, los señalados por la población eran un agente de la policía judicial quien iba acompañado de otro sujeto que se hizo pasar  por agente judicial (usurpación de funciones conocida en México como: madrina) quienes expresaron iban a realizar una detención.
En Santiago Tolman Otumba, el policía judicial y su madrina fueron rescatados por cientos de policías antimotines de la Agencia Seguridad Estatal ASE (la misma corporación que tomó por asalto el pueblo de San Salvador Atenco el 4 de mayo de 2006), “La policía retiró las barricadas y fogatas que los pobladores encendieron en las carreteras, así como una patrulla y otro vehículo del ayuntamiento que fueron quemados en las vialidades.”[1]
La indignación popular se hace presente en ambos casos, con una respuesta ante la agresión cometida contra una joven de 16 años en el caso de San Francisco Chimalpa, quien fue agredida por un joven que pretendía abusar sexualmente de ella, al poner resistencia la joven fue herida con un arma punzo cortante por su agresor.
“Los gritos de la menor alertaron a habitantes del barrio de San Miguel Dorani, situado en la zona montañosa cercana al kilómetro 18 de la carretera libre Naucalpan-Toluca, quienes capturaron al agresor.
Unos 50 policías municipales llegaron y exigieron la entrega del acusado. Después de tres horas de negociaciones Luna Robles fue entregado a los gendarmes; sin embargo, cuando éstos se retiraban la turba comenzó a lanzarles piedras e incendió la patrulla Z22-2212. Tres vehículos más sufrieron daños y los agentes David Portillo López y Fidencio García Badillo resultaron descalabrados.”[2]
Los síntomas de la descomposición del sistema no deben ser despreciados como lo hacen los medios, llamándolos simples trifulcas y actos de violencia sin razón, sino valorados por la manifestación del hartazgo social, de la indignación generalizada, además de la demostración que ante el embate de las fuerzas policíacas la población no se intimida sino que responde con lo poco que puede hacerse a la mano, piedras y palos, en una desigual confrontación con las fuerzas del mal gobierno, quienes sólo pudieron salir libradas a base de gases lacrimógenos  y de disparos de armas de alto calibre en el caso de Naucalpan.
La desconfianza en el sistema de justicia, y el convencimiento de que la justicia no puede realizarse por los conductos de las instituciones que la deberían “procurar” esta orillando a la gente a hacerse justicia por propia mano, los dictámenes de la Suprema Corte de Justicia en los casos de Atenco, Acteal y Oaxaca, son sólo algunos de los botones de muestra que ratifican que en México se premia a la injusticia, los crímenes,  abusos   y la brutalidad con la impunidad.
Es algo que la sensibilidad popular ha detectado, pues no es necesario participar de un movimiento social que ha sido reprimido, para conocer los abusos que cínica y cotidianamente cometen las patrullas de policía en colonias, calles y barrios, agudizados con la llamada por el gobierno federal “guerra contra el narco”, donde los militares desplegados a lo largo y ancho del país, están siendo señalados por cometer todo tipo de abusos contra la población civil y de violar los derechos humanos, llegando incluso al extremo de haber asesinado a diferentes personas en los retenes por el sólo hecho de haberlas considerado sospechosas.
En los casos específicos de Santiago Tolman y San Francisco Chimalpa, “la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM) ejercitará acción penal en contra de los habitantes del poblado de Santiago Tolman, municipio de Otumba”, pronunciaba Alberto Bazbaz, titular de la PGJEM; advirtiendo la revancha contra la población, advertencia que está siendo cumplida al ser detenida una persona de la población de San Francisco Chimalpa, Naucalpan de Juárez y ser solicitadas seis ordenes de aprensión, que serán ejecutadas señalando a seis pobladores de Santiago Tolman de incitadores y causantes de la destrucción de una patrulla de la Policía Municipal.
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