Hay que decirlo: no todas las creencias son razonables. No es razonable, por ejemplo, una creencia según la cual las mujeres que conservan el clítoris son amenazadoras para la sociedad; no es razonable una creencia que pretende que los arios son una raza superior; y no es razonable una creencia en virtud de la cual se manda al infierno a los niños que se masturban y se condena a muerte a miles de hombres y mujeres en nombre de la vida. Pero a los creyentes no los hacen sólo las creencias; se hacen, por así decirlo, solos, en paralelo, en un mundo en el que las condiciones socioeconómicas y el complejo de Edipo tienen bastante más fuerza que las tablas de Moisés o las aleyas coránicas. Por eso, si la irracionalidad de una creencia introduce efectos, no los introduce todos. Se puede creer en las virtudes de la ablación y ser al mismo tiempo bueno, fiel a los amigos, buen compañero e incluso comprensivo esposo. Se puede creer en la superioridad de los arios y ser compasivo con los judíos (pobrecitos, tan inferiores). Y se puede creer razonable mandar al infierno a un niño que se masturba y ser un trabajador responsable, un marido leal, un padre cariñoso, un médico sensible al dolor ajeno. Aún más, se puede creer que la cliterectomía es barbarie y el infierno razonable sin ninguna hipocresía, y sin dejar de ser un hombre de bien. Los creyentes se activan y desactivan en otro sitio. A los creyentes hay que tolerarlos, educarlos, tener paciencia con ellos, darles pan y hospitales y democracia y libros; pero hay que mantener a raya sus creencias. Lo que sí es hipocresía -o algo peor- es la práctica de un gobierno laico que se escandaliza por la ablación o el nazismo y luego deja que curas y monjas enseñen a los niños en las escuelas, con dinero público, que el mundo fue creado por un Dios alfarero hace 36.000 años, que los niños que se tocan los genitales arderán eternamente en el infierno y que son las mujeres y los homosexuales, y no ellos, los que necesitan vigilancia y tratamiento. La razón es relativista, la religión no; y por lo tanto no puede ser ni racional ni relativista una política que reconoce legitimidad pública al absolutismo.
La idea de Dios, en general, es muy poco razonable, aunque mucha gente razonable y buena -y combativa- ha aceptado, en lugar de otra, esa mínima cuota de irracionalidad. ¿Es necesaria, como sugería Voltaire? Mientras los creyentes sean construidos más por una realidad mala que por una creencia absurda, el absurdo tendrá muchas bazas para sustituir a la razón ausente como principio de orden y de intervención en el mundo. ¿Necesario Dios?
Somos tan desgraciados que necesitamos consuelo. Cuidémonos los unos a los otros y creemos las instituciones que nos permitan hacerlo.
Somos tan malos que necesitamos ser reprimidos y castigados. Proporcionemos a los seres humanos las condiciones materiales y políticas necesarias para poder tratarlos siempre como a mayores de edad.
Somos tan culpables que necesitamos que nos perdonen. Formemos sujetos responsables y démonos leyes justas y buenas.
Somos tan racionales que necesitamos una explicación, aunque sea irracional. Demos prioridad a las racionales, allí donde ya las hemos encontrado.
Cuando la realidad sea razonablemente buena, Dios reducirá mucho su presencia. Inexistente, será por fin enteramente benévolo. ¿Para qué será necesario? Para contar algunos cuentos y para dar las gracias.
“Dios es mi personaje de ficción preferido”, dice Hommer Simpson. Es también uno de los míos. Los republicanos seguimos contando cuentos de reyes. Y lo ateos seguiremos contando los relatos de la Biblia (como contamos la Odisea y el Po-Pol-Vuh).
Pero servirá, sobre todo, para reconocer que, en un mundo más o menos racional y más o menos gobernado por los humanos, habrá siempre milagros: sucesos imprevistos, regalos inmerecidos, bellezas al margen de toda regla, gracias caídas del cielo por las que precisamente habrá que dar las gracias sin saber muy bien a quién. El “Olé” taurino de los españoles procede del “Allah” de los musulmanes, con el que unos y otros expresan su embeleso ante un precipicio repentino de pericia o de hermosura. Ante un crepúsculo incendiado en mil matices de rosas y naranjas, ¿daremos las gracias al Big-Bang que hizo posible el universo? “Dios, qué bonito”. En medio del abrazo de los cuerpos, mirando a los ojos al amado o a la amada, ¿invocaremos el ADN o la Viagra? “Dios, cuánto te quiero”.
Reservemos a Dios -es lo menos blasfemo que podemos hacer con él- para nuestros relatos, nuestros agradecimientos y nuestros orgasmos.
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| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#1.- Santi, eres un crack.
Cahpeau!|21-11-2009 00:38
¡Qué lindo! Cagondios.
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#2.- Patético
Juan Luis|21-11-2009 01:21
Algunos creen que la razón es último criterio de realidad, pero hay cosas que no  podemos explicar y somos conscientes  de no  poder entender  como la belleza, el amor, etc. La irracionalidad conceptual respecto a dios  reside en su razonamiento como substancia. La irracionalidad conceptual sobre religión reside en su razonamiento como iglesia. Pero ni dios es persona ni la religión tiene iglesia ni el hombre el único ser privilegiado de la creación. Hombre, dios y mundo; materia,espíritu y alma,   están relacionados, son uno, son vida. Creer en un dios persona es tan patético como aquella propuesta  marxista del manifiesto comunista que pretendía una asociación de individuos donde el desarrollo libre de cada individuo es la condición para el desarrollo libre de todos... y resulta que para llegar a tan  excelso ideal había que pasar por la dictadura del proletariado... !por dios!
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#3.- La racionalidad, la irracionalidad y el infinito
21-11-2009 02:21
La capacidad de esperar -dentro del infinito número de variables- que sobreviviremos a un bombardeo, a un terremoto o a un huracán, no tiene causalidad ni relación con ritos, ceremonias ni supersticione. 
La identidad de todas las religiones se puede leer en La Rama Dorada de Frazer,sobre Magia Blanca o Magia Negra. Todos tienenseres "extrahumanos", poderes "irracionales" y fuerzas incomprensibles.
La fe humana no es consecuencia de mitos ni dogmas, surge de hechos concretos como la solidaridad militante, la lealtad a las promesas revolucionarias hasta llegar a la victoria.
Somos solidarios no por "culpabilidad", surge sin necesidad de dogmas, iglesias y mitos, se concreta y por eso existimos como especie y grupo humano.
El dogmatismo centro europeo del siglo XVIII, del autor de"su racionalidad y su irracionalidad" conduce a su colección de datos y hechos, sin explicación.
Descubrimoshacer fuego, volar,  vivir fuera de la biosfera,las redes y hoy se enfrentamosla extinción (por el cambio climático natural y agravado por la actividad humana).
Trágicamente los seres humanos somos finitos y la realidad,  es infinita. Buscar racionalidad o irracionalidad no relativismo.
Hoy sabemos que todos que los valores y acciones son absolutos entre cada grupo humano, son históricos. Pretender demostrar que una religión es unica verdadera,"es cierto" porque todas son falsas.
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#4.- Racionalidad con base científica
Malime|21-11-2009 10:05
La tarea de la humanidad consiste o debería consistir en elevar nuestra conciencia. La autoconciencia bien informada no puede desarrollarse con independencia de los avances que nos proporciona la ciencia.
La racionalidad científica se basa en la profunda desconfianza de la razón impuesta. La racionalidad teórica es la estrategia racional para maximizar la veracidad y alcance de nuestra representación del mundo.
No hay que confiar en nada ni en nadie, todo ha de ser comprobado y contrastado.
La ciencia puede iluminar nuestras mentes y orientar nuestras decisiones. Es injustificable el divorcio que infunden los  idealistas y la ideologia dominante capitalista al pretender separar la ciencia de la filosofía materialista dialéctica.
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#5.- Sí, hemos de elevar nuestra conciencia.
Juan Luis|21-11-2009 12:15
La única y verdadera religión  que debe confesar el ser humano es aquella que lleva a abandonar su ánsia de poder, de dominio, de manipulación, en definitiva, su ego. Hemos de darnos cuenta que el hombre participa como un ser más de la vida en este mundo y que si éste (el hombre), por su razonamiento y su inteligencia, se cree superior imponiendo su orden y particular modelo de gestión de vida, o sea, justo lo que está ocurriendo ahora mismo, entonces no hay futuro porque morirá una parte de nuestra razón de ser (la naturaleza). La verdadera revolución de este siglo  es la lucha contra ese poder llamado capitalismo.
Pr otra parte, la separación actual entre ciencia y  teología, entre política y religión (entiéndase ésta como aquello que "liga" al ser humano con todo su entorno, su mundo), entre hombre y naturaleza, entre justícia y justificación, entre materia y espíritu, está llevando el mundo a su destrucción. El hombre no solamente es un ser que piensa y existe, es mucho más, y en ese "más" está el misterio que hace sentir el amor en la ausencia de un ser querido. Sí, hay que elevar la conciencia para ser conscientes que no entendemos muchas cosas. Efectivamente,  para poder "orientarnos" primero debemos "elevarnos".
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