A mis hermanas de género
Como cada 8 de marzo conmemoraremos   del Día Internacional de La Mujer Trabajadora, en este día se recuerdan las luchas de cientos de mujeres que han dejado sus vidas por la conquista de sus derechos laborales, pero sobre todo por  el reconocimiento y el respeto dentro de sus respectivas sociedades.
Esta conmemoración reivindica a uno de los sectores de la sociedad que más han sufrido los embates del sistema neoliberal, es decir, las mujeres proletarias, quienes día con día tienen que hacer esfuerzos   sobre humanos para sacar adelante a sus familias.
Estas mujeres han sido las victimas constantes del entorno social reinante, en el que el patriarcado, de la mano y alimentándose siempre con el capitalismo, impone su ley. La violencia sistemática que viven las mujeres de las clases proletarias, además del ámbito doméstico, se ve reflejada en el centro laboral, donde la mayor parte de las veces lo que se ve son tratos denigrantes hacia la mujer, los cuales pueden ir desde jornadas laborales que sobrepasan las horas estipuladas en la ley (sin que se les retribuya económicamente el tiempo extra que laboran), hasta ser vistas y tratadas como meros objetos sexuales por parte de sus compañeros masculinos. Además de que la mayor parte son víctimas de maltrato sicológico por parte del patrón, esto por supuesto, vulnera la dignidad de las mujeres como seres humanos.
A diferencia de los hombres, estas mujeres cubren dobles jornadas de trabajo, una en sus centros de labores, en la que en la mayoría de los casos perciben salarios muy inferiores respecto a sus compañeros masculinos;   y otra en el ámbito doméstico, ya que son ellas quienes prácticamente llevan en sus hombros el peso del hogar.
El trabajo que realizan en el hogar nadie se los remunera, ya que se considera como una obligación prácticamente exclusiva de la mujer, nadie reconoce el gran esfuerzo que esto implica; pero muy diferente resulta cuando un hombre ayuda a la mujer con alguna labor en el hogar, aunque sea mínima, entonces el hombre es visto prácticamente como un “héroe” realizando una labor extraordinaria, cuando lo que debería ser es que, como parte de la cotidianeidad de las familias,  el trabajo domestico sea una responsabilidad compartida en partes iguales.
El trabajo doméstico realizado por las mujeres es un aporte más a la economía del hogar, por la tanto aquí ya estamos hablando de una doble aportación que estas trabajadoras realizan para poder sacar adelante a sus familias, y en compensa lo que reciben es un ambiente de violencia en sus hogares.
El pensamiento machista en nuestras sociedades, obliga a miles de mujeres a vivir una  explotación laboral constante, en la que no se les reconocen los más mínimos derechos como ciudadanas, mujeres y trabajadoras.
Es momento ya de dejar de ver el 8 de marzo como una efeméride más en nuestro calendario. Ha llegado la hora de que nuestras sociedades asuman a las mujeres como entes activos del desarrollo social.
A pesar de que la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora surge  como una demanda que reivindica la lucha constante de las mujeres proletarias, los gobiernos neoliberales se han apropiado de esta fecha para lavarse la cara y hacer de este día una celebración frívola nada más, por ello nos corresponde a nosotras, las mujeres trabajadoras, recuperar este día, que es solamente nuestro, recuperarlo para seguir peleando por nosotras, por nuestras familias   y por nuestras sociedades.
Este 8 de marzo, las mujeres trabajadoras seguimos aquí, con el puño en alto luchando en contra del neoliberalismo y del patriarcado,   por un mundo sin diferencias de clase y de género.
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#2.- Al 1: "Curiosas" cifras, seguramente emitidas sin contemplar la situación de dominio patriarcal
08-03-2010 14:28
El machismo, como el racismo, son mecanismos de desintegración social, y de  normalización de la jerarquización y la explotación, implementados sistemáticamente por el sistema capitalista...
El socialista verdadero es anti machista.
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#3.- a #2
#3|08-03-2010 18:03
Estoy de acuerdo, el machismo como el racismo, son mecanismos de desintegración social y de normalizacióin de la jerarquización y la explotación, implementados sistemáticamente por el sistema capitalista.
Y también creo que el hembrismo, es decir, el feminismo radical practicado por acomodadas burguesas que juegan a la revolución pretendiendo desbancar a los hombres de su clase y ocupar su lugar explotando a la clase obrera, femenina o masculina, es un mecanismo de desintegración social implementado recientemente por el capitalismo global, tan o más destructor que el machismo clásico hoy en día en vías de extinción por voluntad del propio capitalismo global, que ha entendido que es más efectivo hacer castrar a los hombres por sus propias mujeres.
La verdadera feminista es sólo la verdadera socialista, aquella que comparte la lucha en pie de igualdad con sus compañer@s de clase, sin mirarle la entrepierna.
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#4
Cristóbal León|09-03-2010 16:23
Hay que luchar por un mundo sin capitalismo, y ese se llama socialismo.
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#5.- el anio de la mujer
Vallagon|09-03-2010 16:40
Que tal que  llegara el dia en que no hubiera un dia de la mujer, sino que todos os dias fueran de la mujer. seria bueno que nosotros los hombres nos plantearamos este objetivo y las mujeres tambien. Llegar al tiempo en que enverdad todos los ciudadanos gozaramos de los mismos derechos y obligaciones, sin barreras sociales como elq ue diran. Esas son las peores por que por ahi comienzan los tabus y luego se llevan a la ley las noormas estupidas que esclavizan al sector mas desafortunado de la sociedad.
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