Tres humanidades: la que mata, la que muere y la que miente.
HOMENAJE PLURAL
(Humanidad: A pesar de todos los contrarios,  caminamos).
                                UNO
Tengo todas las horas de todos los recuerdos.
Soy todos los que fueron, y sin duda
Formaré parte de todos cuantos sean.
Acumulo estaciones de cereal y mosto,
  Espigas como soles y uvas como lunas.
Escarpadas cumbres y nevados desiertos
Donde se posa mi arado o mi pisada
Fueron hospitalarias para mis anhelos
Y dieron frutos las piedras y los hielos.
Mis venas son los ríos, mis cabellos selvas,
Las arenas del desierto son las cuentas
Del collar del pensamiento milenario
Que los siglos abandonan en mi pecho;
Y los mares, vasos órficos del planeta
Que duerme en el fondo de mis lágrimas.
A través de la Esfinge contemplo el infinito
Ajeno al tiempo y su medida, y a la treta
De pensar que estar vivo es tener cuerpo
Que aletea en el aire de la atmósfera.
                              DOS
Por ser, soy cuantos fueron
y todas sus ficciones:
  el  rapsoda ciego, el sabio, el ignorante,
  El contador de estrellas
subido a la pirámide,
El inventor del arado
y el artesano del fuego;
El constructor de naves
y el último marinero. 
                                    TRES
Allí estuve cuando Cristo nos miraba
Directo a la conciencia en la gran prueba
De elegir entre el ego y la conciencia
Que abarca al Ser, más allá de la ciencia.
  Fui Cesar borracho y chusma del Coliseo,
Y el númida vencido que ve bajar el dedo
Y la sedienta espada como el rayo.
Soy el inocente declarado culpable,
Enterrado entre muros de cemento,
El juez que firma su propia sentencia
Pensando sólo en mí
y el ciego verdugo
que la cumplirá más tarde.
Levanté mi revolver contra algunos reyes
Por salvar al pueblo con mis manos,
Y siempre dio la bala en mi conciencia,
Aunque acertase todos los disparos.
Fui el negro del Sur fugado y libre,
Huyendo por campos de algodón
Perseguido por ladridos y por amos:
Negro vestido de blanco, y pronto
Rojo y negro sobre el blanco.
  En los prados del búfalo fui libre
Y aprendí que la tierra tiene alma,
Y los ríos y montes no pueden comprarse.
Pero llegaron hombres venidos del infierno
Con lengua de serpiente y una bandera
Permanentemente ensangrentada
Con sangre de bisontes
y sangre de mi pueblo
Y el viento dejó de cantar en las praderas
Y dejó paso  al incendio y  al tornado
y a la brutal helada y al grito de guerra.
                          CUATRO
Por bombas prohibidas
En papeles de oficinas de fantasmas
Morí quemado mil veces
En junglas, en ciudades y en aldeas,
Y perdí mujer, hijos, tierras de abundancia y sueños milenarios
Y naufragué por los mares de Occidente
Buscando un lugar
donde canten los pájaros
y sea dulce el viento
Y cese la hoguera
de bombas racimos y de napalm,
De fósforo de fuego
y de muertes encaladas
trepando los cementerios.
                            CINCO
Se arraciman los pájaros sobre el campanario
Cuando el patrón elige al peonaje;
Soy el que se queda, uno entre tantos.
Hoy también preguntarán mis hijos
Y fingiré de nuevo que regreso del campo.
Y también  el que vestido de soldado
Descubre a su hermano
con distinto uniforme,
Y siempre me alejo del combate
por haber aprendido
Que una vez en la batalla seré herido
Sin importar el bando que dispare.
                                            SEIS
Con absurdos argumentos colegiales
Sobre derechos humanos y divinos
Preparo campañas de exterminio
En lóbregos despachos
con sucias banderas
Y listas crecientes de muertos sin nombre.
Y soy todas las madres de la Tierra
Que dan vueltas a las Plazas de la Vida
a todas las notarías de la Historia
Reclamando ausencias y justicia debida
Con pañuelos blancos
sobre el alma herida.
                                  SIETE
Soy  los niños del suburbio
Que viven en desguaces con olor a letrina,
Que viven no sé cómo hasta no sé qué día,
Que empujan carros por mercados tristes
Y una noche sin luna y sin lamento
les atrapa la oscuridad en una esquina
Y se lleva su aliento y partes de su vida
  a hospitales para ricos
en lugares inciertos.
Y soy la vieja prostituta desdentada
que ve pasar la vida en una puerta
de cortinas  rotas  donde nadie llama.
                                  OCHO
Soy el banquero  que financia la muerte con  alma empapelada y  negra mente;
El buscador de espacios para mis arcas
Donde quepan el oro y mi sed insaciada
y  del resto del mundo   su mala  suerte. 
Soy el mercenario del banquero sin alma,
El creador de inventos
que al instante arrasan
Millones de vidas, estaciones y mapas
Buscando buena paga del apátrida,
Mejor puesto en el balcón de la fama
Y tal vez un Nobel de la paz mañana.
                                    NUEVE
Soy la historia del mundo
en fin, hecha presencia;
lo visible y lo invisible aquí no halla
El modo de acercarse a Don Quijote
Por amor a Sancho Panza.
Soy tu niño intemporal que mira
Desde el fondo de tu espejo
aguardando el día
De no confundir a Peter Pan
con los piratas ni a Wendi con la parca.
                                          DIEZ
Pierdo todos los trenes,
pero soy todas las rutas:
Las que fueron, las que son
y las que aguardan.
¿Quién podría ocultarse a mis ojos?
Acumulo el silencio de los silenciados
Y las palabras de los iluminados.
Soy todos los que fueron y formaré parte
Sin duda de todos los que sean
Porque navego en las horas
de todos los recuerdos,
Portando la semilla de las grandes preguntas
Para las grandes respuestas de mañana.
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