El ultraje a la voluntad popular, el desdén por la opinión ajena, son algo inequívocamente made in USA, territorio donde se alardea y blasona acerca del respeto a los derechos humanos. Sin embargo, basta una sola hora de estancia en el Bowery neoyorquino, o quince minutos en el aeropuerto de Miami, para darse cuenta de la falacia que supone afirmar que los Estados Unidos de Norteamérica, conforman una nación en la que se practica el noble arte del poder popular, que es lo que viene a significar el término, tan vilipendiado, secuestrado y travestido, como el que nos ocupa.
En más de 17 ocasiones, en la sede de Naciones Unidas, los representantes de más de 180 países del mundo, que hablan, según las deducciones que hacen los analistas de la TV yanqui, cuando les interesa, por boca de más de cinco mil millones de seres humanos (y me quedo corto), se ha condenado el criminal bloqueo que sufre la isla de Cuba, por el simple hecho de que la Revolución, desde 1959, haya colocado los derechos humanos al derecho, y no al revés. Marginalmente a las acusaciones que se formulan de manera falsa e hipócrita, acerca del incumplimiento de algunos de ellos en la Mayor de las Antillas, es algo más que notorio que la conculcación de otros muchos, los más importantes y necesarios para la vida, es pan de cada día en la prensa mundial.
Desde el imperdonable genocidio que supuso masacrar con sendas bombas atómicas a las poblaciones niponas de Hiroshima y Nagashaki, pasando por las guerras de Corea y Vietnam, las invasiones de decenas de países soberanos de medio mundo, la imposición y mantenimiento de decenas de dictaduras bajo las que se cometieron miles de crímenes, hasta las actuales y dramáticas realidades de la miseria y tortura que sufren los ciudadanos en Irak, Afganistán, etc., el gobierno de los EEUU sigue dando una muestra muy peculiar de su respeto por esos derechos, apoyado por el gobierno de Israel, experto igualmente en asesinatos en masa.
Jamás, en la historia de la humanidad, una nación ha estado tan engañada, maniatada, tan presa, y tan impotente para ser admirada, como lo es la patria de Barak Obama, quien para demostrar su lealtad al reciente Premio Nobel de la Paz que recibió hace unas semanas (para pasmo y sorpresa de él mismo), inyecta en medio mundo, desde Asia a Guantánamo, de Colombia a Polonia, millones de dólares para sembrar nuevas bases de armamento, dolor, pobreza e incultura, con las que asegurar más esclavos para el neoliberalismo imperante.
Cuba, que ha perdido centenares de vidas y miles de millones de dólares como consecuencia de ese asedio, mantiene alta la frente, elevados sus valores humanos, erguidos sus derechos a la sanidad, la educación, la vivienda, el trabajo digno, bajo una presión brutal, económica, mediática y cultural, que ya ha cumplido el medio siglo. 
Si la Revolución camina hacia adelante, no es porque Fidel siga con vida, lúcido e irónico, ni porque Raúl Castro sea querido y respetado por sus compatriotas, sino porque es el mismo pueblo el que la defiende y sostiene, criticando los errores, miles, y aplaudiendo los aciertos, miles también, lógicos en una situación tan única e insoportable como ese embargo asesino, como ese bloqueo criminal, impuesto por los distintos gobiernos de los EEUU, al que de nuevo, el mundo condena en masa por medio del foro que suponen las Naciones Unidas. 
¿Va a reflexionar el presidente Obama, tras esa nueva condena mundial, no acerca de sus promesas (que ya ha incumplido largamente) sino sobre las buenas y esperanzadoras palabras que lanzó en sus mítines de campaña? Lo dudo: un mandatario norteamericano no piensa. Obedece al empresariado, y en este caso, a la poderosa Mafia cubano americana de Florida.
Esa soberbia actitud, ese desprecio a la opinión de miles de millones de personas ¿es un síntoma de respeto a la voluntad popular, Mister Obama? ¿De homenaje a la democracia?
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#1.- Razones sobran a tus comentarios....
Vicente Vidal Calvo|29-10-2009 09:50
¿Es tan complicado verlo? te das cuenta Carlos, nosotros que tuvimos cuarenta años de lavado de cerebro, los que pertenecemos a la patria de la inquisición centenaria, ¿donde y cuando nos aislamos de esa mafia y nos pusimos a pensar por nosotros mismos,? Porque hemos seguido pensando y sintiendo que estamos solos ante la presión envolvente de los medios, de la masa cristiano-nacionalista, de incluso nuestros amigos que siguen considerandonos raros.
Es gratificante seguirte desde los tiempos de la radio, es alentador pensar que somos mas de los que ellos creen. Nos veremos en Cuba, yo tambien arreglo las cosas aqui y me voy con vosotros, Una tertulia, un mojito, y como no, un buen habano.
Saludos
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#3
29-10-2009 17:11
  buen articulo Carlos,  agradable comentario el #1 y muy bueno tambien el comentario #3   
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#4
Juan Juan|30-10-2009 13:54
La unica patria maniatada es la isla de Cuba desde hace medio siglo por una mafía asesina,racista y reacionaria,que con tal de permanecer en el poder son capaces de llevar al pueblo a la absoluta miseria,además de violar los derechos humanos, las libertades civiles,no queremos seguir siendo exclavos de los Castro y de su ideología del fracaso y de la envidía, la burocracia castrista son los capitalista y la clase trabajadora los exclavos que tenemos que mantenerle la buena vida de burgueses a esta pandilla senil y parásita.
LIBERTAD PARA EL PUEBLO CUBANO.
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