A más saqueo y empobrecimiento el régimen intensifica el terror para contener la reivindicación social
El hambre es el espejo de la miseria y la nuez de la pobreza. El hambre es ya violencia implícita y explícita. El hambre de los 1.500 millones de personas en el mundo (Según FAO, BM y PNUD) es una gran mancha en medio del océano consumista y la glotonería industrial. Es decir, toda la población de América más la de Europa, aguantando hambre.
Paradójicamente en el mundo se gastan 8 mil millones anuales en compras de armas y “en EEUU se gastan anualmente 13 mil millones de dólares en alimento para mascotas, 33 mil millones de dólares en perfumes y cosméticos. En Europa se gastan 11 mil millones de dólares en helados, es el híper consumismo, el desprecio por la vida”. (Manfred Max Neff).
RED NACIONAL DE LUCHA CONTRA EL HAMBRE Y LA POBREZA. “El único que engorda con el hambre es el hambreador” (Canción de Jorge Cafrune).
En América Latina, el hambre y la pobreza crecen a grados extremos de miseria, fruto de la rigurosa instalación del modelo neoliberal y las recientes secuelas de la crisis capitalista. Según datos de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos), el PIB de la región retrocederá aún más este año frente; hecho que traerá más precariedad laboral y aumentará el desempleo. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), esto tendrá efectos multiplicadores sobre la pobreza en una región que ya cuenta con más de 180 millones de empobrecidos y hay más de 70 millones en real miseria. En Colombia, (Cifras de Unicef) se mueren anualmente más de 20 mil niños menores de 5 años por desnutrición aguda, de cada 100 madres desplazadas gestantes, 80 padece desnutrición crónica, el desplazamiento forzado supera los 4.5 millones de personas y con un PEA (Población Económicamente Activa) cesante que supera el 60%; no obstante el gobierno se esfuerza en presentar como un logro de su estrategia política y social los 20,5 millones de colombianos y colombianas pobres y a 7,9 millones en extrema pobreza o miseria. Según la línea de pobreza oficial, son pobres los miembros de un hogar de cuatro personas que el año pasado acumulaban un ingreso mensual máximo de 1'086.000 pesos; si el ingreso percibido es inferior a 468.000 pesos, se considera en extrema pobreza. 23 de cada mil niños en la costa caribe mueren de hambre (PUND). 25 infantes de cada 100 en la Guajira, presentan desnutrición crónica.
Como sectores populares entendemos que en este país las cifras se acomodaban mágicamente de acuerdo al interés electoral. Pero, incluso tomando como referente tales cifras, es insólito presentarlas como “crecimiento y desarrollo”, cuando los programas asistencialistas del Estado: acción social, red juntos, comedores comunitarios, sisben y otros, llegan de manera inconstante y con dificultad a menos de la mitad de la denominada extrema pobreza. Además, pretenden desconocer que el 75% de las y los trabajadores no alcanzan ni siquiera a ganar el salario mínimo y que en la mayoría de hogares empobrecidos sólo trabaja con “contrato estable” una sola persona. El asesinato de la juventud suele ser mejor negocio que la educación para la libertad y el afecto para la vida. Con una pobreza urbana nacional superando el 50% de la población residente en las principales ciudades; Bogotá se perfila como una de las principales capitales acumuladora de iniquidad y extrema pobreza, sobre todo, por el aumento del desplazamiento rural, la imposición del modelo de ciudad comercial (POT) y la venta de sólidas empresas estatales al capital transnacional.
Ante tanta cínica mentira y sensibilizados con esta tragedia la red nacional de lucha contra el hambre y la pobreza llama a todos los sectores populares y sociales a construir propuestas urgentes y a participar activa y decisoriamente en lucha contra la violencia económica y social.
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