Un minucioso y documentado informe de la Fundación Ideas, publicado tras las elecciones europeas del pasado junio, identifica con claridad las principales causas del sonado fracaso electoral de la izquierda en España y el conjunto de la UE: la fuerte abstención entre el electorado progresista, y su mayor fragmentación entre distintas candidaturas. El estudio elaborado por la fundación que dirige el ex-ministro socialista Jesús Caldera aporta datos concluyentes. Hasta un 62% de quienes se abstienen se identifica como de izquierdas, lo que aporta a la derecha una muy importante ventaja de partida en las urnas. Ventaja que se agrava por la dispersión de votos rojos entre las numerosas candidaturas progresistas, separadas por matices identitarios quizás razonables y legítimos, pero absolutamente incomprensibles para el ciudadano y votante progresista de a pie, que no encuentra en este sistemático fraccionamiento nada más que un motivo para el disgusto y la desconfianza.
Resulta doloroso comprobar como, aún tras su fracaso en las elecciones europeas y con estas irrefutables explicaciones causales sobre la mesa, ninguna de las fuerzas políticas progresistas se haya puesto seriamente a la tarea de invertir estas tendencias que amenazan, como ya indican todas las encuestas, con otorgar sendas victorias al Partido Popular en los comicios municipales y autonómicos de 2011 y generales de 2012. Por un lado, el Partido Socialista no se da por enterado del justísimo castigo recibido por su enroque hacia el centro-derecha tras la reelección de Rodríguez Zapatero en 2008 y por su gestión mediocre y paniaguada de la crisis económica, en la que sus reiteradas declaraciones de apoyo a la clase trabajadora y los más desfavorecidos se ven severamente desmentidas por nefastas políticas de apaciguamiento con el gran capital, en uno de los países de Europa que menos invierte en bienestar y protección social y que mantiene uno de los niveles más altos de desigualdad salarial (sin mencionar nuestros vergonzosos liderazgos en materia de fraude fiscal, empleo sumergido, degradación medioambiental...). Por otro lado, ni Izquierda Unida ni el resto de fuerzas a la izquierda del PSOE parecen decidirse a abordar, de una vez por todas, un proceso de convergencia capaz de poner en valor, en las urnas y en las calles, una importante bolsa de voto transformador que podría servir, actuando de forma inteligente, cohesionada y solidaria, mano a mano con el sindicalismo combativo, los movimientos sociales y la cultura progresista, como necesario contrapeso a las tendencias más pacatas y entreguistas del centro-izquierda, y potente acicate para impulsar políticas económicas y sociales más justas, atrevidas y eficaces.
Con pocos matices, las izquierdas francesa o italiana permanecen atrapadas en este mismo laberinto, que no parece tener más salida que una sociedad hegemonizada por descarnadas derechas como las que lideran Sarkozy o Berlusconi, cada vez más brutales en su desprecio a los derechos sociales y las libertades políticas, cada vez más enconadas en políticas ultraliberales que refuerzan los privilegios del gran capital y ahondan en la sumisión de nuestras anémicas democracias ante la dictadura de los mercados. ¿Es este el inmediato futuro al que debemos resignarnos? ¡No! Falta algo más de año y medio para las próximas elecciones autonómicas y municipales de 2011. Con el ánimo y el empeño debidos, sería tiempo suficiente para diseñar e impulsar desde la base un nuevo protagonismo de las clases trabajadoras y la ciudadanía progresista, y una consecuente refundación de las fuerzas políticas, sociales y sindicales que las representan: tales son hoy el desafío y la esperanza de las izquierdas. ¿Estaremos a la altura? Esperemos que sí, porque no hay otra alternativa imaginable ni posible a los amargos frutos de la inercia y el desánimo. Así que manos a la obra. Día a día, calle a calle, ciudadano a ciudadano. Generosa, sensata y decididamente. Sin la menor dilación. El momento es ahora.
Jónatham F. Moriche, Vegas Altas del Guadiana, Extremadura Sur, agosto de 2009
http://jfmoriche.blogspot.com | jfmoriche@gmail.com
[NOTA: este texto se publicará en el número 59 (agosto 2009) de La Crónica del Ambroz. Versión digital disponible en http://www.radiohervas.es/]
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |
#1.- o Izquierda, o España...
Zaratustra|07-08-2009 17:27
Hay que elegir, los dos Conceptos ha llegado un momento en que NO pueden ir juntos.
Igual que ... o USA o la Paz...
Valoración: -1
| Avisar provocación
#2.- Ya te lo ha dicho el #1
07-08-2009 20:10
Para toda la izquierda leninista (trotskistas o  neoestalinos) los conceptos "España" e "izquierda" son antagónicos: donde quede aquí el proyecto marxiano, proletario, socialcomunista, es lo quie no se sabe, o mejor, si se sabe: en el cubo de la basura. Ya no hay clases, solo hay "naciones", "etinias", "pueblos", "lenguas" etc., si alguna vez nos dijeran que gana el Socialismo como sistema mundial con tropecientos nuevos estados (que se ignora y nadie se respònsabiliza que fueran posible sin derramamiento de sangre, en primer lugar los "pingüinos", como en la ex-Yugoslavia) a lo mejor nos convencian de que su via estaticida y secesionista es la apropiada.
Valoración: 0
| Avisar provocación