Programa de actos
El proceso de participación vecinal autoorganizada "La Barceloneta habla y decide" ha comenzado hoy su fase estival con una asistencia de más de 80 vecinos.
El ciclo ha comenzado con la denuncia por parte de los vecinos del endeudamiento que está suponiendo el recurso ante lo contencioso administrativo para impugnar el "plan de los ascensores", el cual supondrá la vulneración sistemática de derechos fundamentales de los vecinos actualmente residentes.
Debido a la ausencia total de garantías sociales, económicas y legales que hay en el plan, los vecinos se han visto obligados a impugnar el plan de los ascensores ante la justicia de lo contencioso administrativo, para poder exigir intervenciones en el barrio más proteccionistas y que no supongan una expulsión de vecinos y una vulneración sistemática del derecho a la vivienda y a la participación. Por ello, los vecinos entienden que todos los partidos políticos que aprobaron el plan (el Ayuntamiento en pleno) deberían asumir la deuda.
Este plan, que consiste básicamente en instalar ascensores y eliminar viviendas (debido a la estrechez de los edificios), supondrá la expulsión de más de 4000 vecinos del barrio de La Barceloneta. El plan deja toda la iniciativa en manos del capital privado, negando la capacidad de decisión a los vecinos de alquiler. El plan de los ascensores es una conversión del planeamiento urbanístico en una herramienta inmobiliaria, con la que el Ayuntamiento ha renunciado a garantizar cualquier derecho de los vecinos del barrio.
El inicio del proceso ante la justicia de lo contencioso administrativo ha generado fuertes deudas a los vecinos involucrados en la protesta contra el plan de los ascensores.
Manuel Delgado ha abierto el ciclo estival del proceso de participación vecinal autoorganizada "La Barceloneta habla y decide" que dio comienzo el pasado marzo. Con este proceso los vecinos quieren demostrar que un proceso de participación real y desde abajo es posible y necesario, y que son los vecinos del barrio los que, con toda la información necesaria, han de decidir acerca de las intervenciones a realizar en La Barceloneta.
El antropólogo ha resaltado en su charla que el problema no es que se mejore un barrio, sino para quién, y a quién se expulsa con la reforma. Ha tildado a Barcelona como una ciudad vendida al capitalismo "donde si uno no puede mostrarse solvente está obligado a marchar". Asimismo también ha dicho que "llenar un barrio de un turismo masificado puede suponer una forma de mobbing que haga que al final acabes marchando". Finalmente ha querido resaltar que "el problema no es la conducta [del turista], sino que es un problema estructural" que depende de las administraciones y de la ausencia total de un modelo de ciudad que atienda a lo social y que no esté orquestrado por el capitalismo neoliberal.
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