No existe peor ciego que aquel que no quiere ver. La realidad nos explota en el rostro y seguimos sin comprender el desastre que se aproxima.  Si a este observador le agregamos la petulancia, entonces sí su predominio es el fin.     
 
Por generosidad de un señor que no tengo el agrado de conocer personalmente, estoy recibiendo sus trabajos que publica en El Universal, periódico venezolano de circulación nacional. Sus trabajos tratan sobre economía, y petróleo, del cual se ve por el manejo que manifiesta en su trato, como un experto. Como todo trabajo de opinión tiene puntos que suscribimos y otros que rechazamos.
 
Este trabajo del cual hablamos, nos trajo inmediatamente de la memoria el recuerdo reciente de una señora que, con una crítica de enorme valor nos volvió a la realidad de la cual nos había sacado la enajenación. No tengo el placer de haberla tratado pero fue tan oportuna, que difícilmente volvamos a caer en el error que reprobó.
 
Viene a colación esto último pues al concluir la lectura del artículo que generó esto, vimos los títulos de los trabajos de otros articulistas que coinciden publicando el mismo día y fue inevitable pulsar para ver a algunos de ellos. Aclaremos para quien no conoce los medios del país, que este periódico que leímos está ubicado en los terrenos de la oposición por lo que, la mayoría de quienes en él escriben están adscritos a ese campo. Los hay también aquellos que apoyan al gobierno, pero son una cantidad muy pequeña al lado de los otros.
 
Muchos que por su prosa se aprecia que pueden superar lo que hacen, no trillan lo que escriben y caen en los lugares comunes ya habituales en el campo de la oposición. Recién ahora están comenzando a aparecer algunos que optan por sí separar la paja del trigo. Es realmente lo que está esperando el país. Ver elevar el debate. Es, incluso, una necesidad para el gobierno. En la medida en que la oposición deje de mirar para abajo y suba su mirada mejorando sus cuestionamientos, obliga también a hacer lo mismo al gobierno. Pero, regresamos, pues nos hemos apartado de lo que pretendemos.
 
Lamentablemente no faltan en esas crónicas aquellos que cuando se refieren a algo concreto que pretenden descalificar, lo hagan con el improperio, el vejamen y la falacia, evadiendo analizar seriamente el meollo de lo que están cuestionando, aunque fuera para ilustrar a quien le lee. Nos encontramos en esa revisión, con un escrito en verdad detestable. Su autor (1) lo tituló “Honduras abyectas”. Jamás se nos ocurrió pensar que se refería al país centroamericano. Pero, sí, era a él que se refería.
 
En el cuarto párrafo el autor escribe: “República bananera Honduras es un país supremamente desgraciado. República bananera por antonomasia, a sus plátanos recién suma las sangrientas pandillas delictivas de los “maras” para ubicarse en el mapa global.
 
Agrega en el siguiente “No ha aportado personaje alguno a la historia o cultura mundial desde que se fusiló a Francisco Morazán- calificado de estadista por José Martí: “el único –quizás- que ha producido América Central”. En el tercero escribe que “Es, además, un país mendigo que subsiste a punta de aportes del BID, España, Taiwán, la AID norteamericana, la república bolivariana, Pdvsa, y otros;”.
 
¿Qué fue lo que generó tanto odio, en este señor? Pues la valiente posición asumida por el presidente de ese país, el señor Manuel Zelaya en la reunión de la OEA en su país al pedir –exigiendo, sería mejor- derogar la ley que separó a Cuba del organismo latinoamericano. Ninguna otra cosa generó esta ira. Pero, ¿quién es él?
 
Fuimos a la página de este señor que nos dio otros trabajos suyos, todos dentro de ese tenor ideológico. Nos encontramos con otro cuyo titular es Fiebre en la piara. También publicado en El Universal, el 7 de mayo de este año.
 
En este último habla de Uruguay, país que demuestra con excelencia no conocer. Luego salta a Tupamaros, de los cuales por lo que escribe, tampoco sabe nada, para llegar a lo que es su verdadero objetivo: Las venas abiertas de América Latina y Eduardo Galeano. Vamos a ver el cuarto y quinto párrafos para que nos ilustren sobre la calidad de este señor: “A la mortífera gavilla le aportó libreto político el joven periodista Eduardo Galeano, con un cursísimo ensayo con nombre de novela o tango: “Las venas abiertas de América Latina”.
 
Separa el cuarto del quinto con el rótulo: “Deficiencias propias”. Obsérvese cuán consistente es su argumentación: “El superficial refrito de viejas consejas pretendió recapitular todos los agravios externos –reales y mitológicos- que invocan ciertos latinoamericanos para excusar deficiencias propias y justificar toda clase de crímenes”.
 
En otro sigue con “Pero como los complejos de inferioridad, las deficiencias de autoestima, los resentimientos y las envidias no tienen horario ni fecha en el calendario, últimamente irrumpe en la región toda una piara de oportunistas sin principios ni ideas propias, todos con el bodrio de Galeano en la mano”. Sigue “Con prédicas que permiten destruir, pero jamás construir engañan a grandes masas. Ofrecen acabar con milenarios problemas sociales que apenas se comienzan a superar mediante educación masiva, un mayor ejercicio de la paternidad responsable, y oportunos anticonceptivos”.
 
Ya avanzado su penúltimo parágrafo señala: “Así surge efímeramente Galeano como “best seller” en amazon.com. Esa notoriedad enloquece a la ignorante piara: afiebrados, comienzan a tragar su propio desecho verbal”. Si usted que está leyendo decide descubrir qué es lo que objeta este catón tropical de Las venas…, no lo busque en sus trabajos, pues en ellos no dice nada de sus reparos.
 
Este señor del cual hemos hecho glosa, no señala qué en su criterio condujo a Honduras a ser denominada también, república bananera cuando se refieren a ella. Menos aún, el descomunal esfuerzo que está haciendo Manuel Zelaya para romper ese cepo construido por las empresas multinacionales estadounidenses a través de la presión de sus gobiernos, que obtuvieron lo que quisieron de las autoridades manipulables que tuvo ese país. Sobre las pandillas juveniles que conocen en América Central como “maras” ¿será que se olvidó que surgieron en EEUU?
 
¿Fobia etnocéntrica? ¡Qué va! Hay que reconocerle a Herrera-Vaillant que en esta plaza es quien mejor expresa la ideología nacional socialista en su estado más puro. Aquellos que no son sus iguales, no son personas; no van más allá de los cerdos. Y reduce, para resolver los problemas que afectan a la humanidad, al control de la natalidad, y al uso de oportunos anticonceptivos. ¡Vaya que es inteligente este señor!
 
Seis siglos de predominio del sistema que él auspicia, parecieran que no le hubieran bastado a Herrera-Vaillant, para comprender que la solución para los problemas que agobian al género humano no se encuentra en el catecismo capitalista, y que de seguir su letra, tal como se ha hecho hasta ahora, no solo se profundizarán más las diferencias ya abismales entre naciones, sino que la brecha que separa las clases al interior de las mismas se acentuará hasta hacerla intolerable.
 
Muchos aún, como Herrera-Vaillant piensan que la situación es posible revertirla y salvar al capitalismo. Aquellos que crean en Dios, pídanselo a él para ver si se lo concede, pues la realidad desde ya se lo está negando.
       
(1)-  Antonio A, Herrera-Vaillant                           
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