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La cuestión comunista: 5. ¿Bolchevismo?
En mi opinión, se habla con mucha ligereza de palabras como “bolchevismo”, y no digamos de marxismo-leninismo. Se les utiliza como conceptos positivos y negativos sin las necesarias precisiones.
Pepe Gutiérrez-Álvarez | Para Kaos en la Red | 16-9-2008 a las 18:55 | 1984 lecturas | 9 comentarios
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  Decía Nietzsche, que la mayor diferencia entre los animales y los seres humanos, radicaba en la memoria. Estos podían recordar, y por lo tanto reflexionar, analizar, comprender, y además –diría Marx- comprender para transformar…en el caso de la memoria revolucionaria, los problemas son múltiples.

        De entrada, nada es lo que era, el escalón primordial que conformaba el movimiento obrero digamos tradicional, se ha dislocado. En parte por  la integración –las mejores logradas con el “Estado benefactor” producto del miedo a las convulsiones sociales, a la revolución-,  en parte por la suma de derrotas, no solamente las del “socialismo real”, antes estuvieron las de Chile, de la revolución portuguesa, la Transición española, Centroamérica, por no hablar de Sudáfrica, donde todo quedó en una revolución política que acabó con el “apartheid” a cambio de que el ANC (African National Congress con el apoyo del PC) gestionara in curso neoliberal que ha agravado todavía más la situación de la mayoría negra. Desde Grecia y Roma, el sistema ha sabido corromper a sus propios revolucionarios, y de la oleada de los sesenta-setenta apenas quedan algunos islotes aquí y allá.

          Esto en nuestro caso significaría una nueva ruptura en la continuidad de la memoria socialista, y durante alrededor de un cuarto de siglo, la tradición socialista quedó reducida a la mínima expresión, y no ha sido hasta fechas recientes que se ha empezado a recuperar, en no poca medida gracias a Internet, pero sobre todo por la incorporación de una franja de jóvenes al inconformismo…Cosas que se habían recuperado se volvieron a perder pues, y los que empiezan se encuentran  con muy pocos marcos de formación y reflexión, un tanto extraviados en el laberinto de la historia, de las palabras, de los acontecimientos…La memoria socialista nos sirve como referente, no tanto como ilustración, sino como un punto de partida, una experiencia inexcusable a partir de la cual poder confrontar mejor las nuevas tareas que se nos planea cada día.

        Tareas que –insisto- tienen que recuperar lo más elemental, la de crear el escalón primordial de manera que se pueda evitar al máximo el contaste entre una cabeza caliente y unos pies fríos, los dilemas que planteaba un amigo en el “blog” sobre “El luxemburguismo en España” cuando al hilo de la discusión manifestaba su inquietud delante del embrutecimiento que muestra la clase trabajadora en su vida cotidiana, como se desconoce a veces la solidaridad más elemental…Evidentemente, se trata de pisos diferentes, y la historia solamente ayudara a los más preparados que no pueden olvidarse de que el cada día requiere planos más simples como imponer criterios sindicales de lucha colectiva, de solidaridad activa, planos en los que cuesta arrancar, conseguir los primeros resultados, pero en los que hay que insistir, a ser posible con la cabeza los más lúcida posible. Una vez comienza, el proceso suele ser singularmente acelerado.

      Todo esto viene a cuento para advertir sobre lo que es y lo que no es la memoria socialista. Pero, aceptando su enorme importancia para constituir una nueva alternativa, resulta de primera importancia hablar con la mayor precisión posible de las grandes, y no sentarse cómodamente en ellas porque las proclamaciones pueden darnos a veces seguridad frente a los riesgos de las incertezas…

     

          Empecemos anotando que el concepto “bolchevismo” se utiliza muy a menudo como sinónimo de leninismo, lo cual comporta una cierta reducción, primero porque Lenin fue el primero entre iguales, su mayor mérito quizás fue saber cohesionar y formar un equipo muy amplio de militantes, segundo porque Lenin no era leninista, se consideraba un buen discípulo de Marx al que nunca dejó de estudiar, y estaba muy al tanto de todas las aportaciones que consideraba necesarias. Evidentemente, por más que se le quiera negar “buenas intenciones” y reducir a una cierta variación del maquiavelismo, lo indudable es que el bolchevismo fue un movimiento netamente a favor de la revolución socialista.

        Se podrías decir que en la medida en que Lenin encarnaba dicho movimiento,  y la acción práctica del mismo, que el leninismo es el análisis teórico (teoría y práctica) de una propuesta de revolución socialista a desarrollar en la Rusia de los zares (un país atrasado, donde las grandes tareas democráticas estaban por hacer), y hacerlo en contra, no solamente de la vieja aristocracia terrateniente y de la burocracia civil y militar, también había que hacerlo contra una burguesía que temía más a la revolución que al viejo régimen que –cuanto menos- le garantizaba lo fundamental: el orden, siempre más importante que la justicia. Hasta 1917, el bolchevismo se diferenciaba del menchevismo en que mientras éste apostaba por una reedición de 1789, los bolcheviques creían que dicha  reedición ya no era posible y proponían que dichas tareas fueran impuestas aún en contra de la burguesía.

          Siendo parte integrante de la socialdemocracia rusa y de la II Internacional, Lenin a través de un enorme esfuerzo teórico (deudor de Marx y de Plejanov, concretado a través de estudios de primera magnitud sobre el desarrollo del capitalismo en Rusia, un trabajo similar al que emprendió Rosa Luxemburgo sobre Polonia, creando los instrumentos para un análisis de la naturaleza social y económica de Rusia, debatiendo con otras corrientes políticas como los llamados “marxistas legales”, eseristas, y finalmente con los mencheviques), sentó las bases teóricas de nueva tendencia política que trataba especialmente de establecer una mayor coherencia entre los fines (la revolución) con los medios, un partido formado por una militancia “profesional”, consecuente…Estos criterios que la revolución de 1905 todavía quedan difusos, se percibirán como un enfoque de “pensamiento fuerte” orientado hacia un cambio social revolucionario amplio, descomunal, del que el partido bolchevique acabó siendo el instrumento que atravesó la prueba fuego que separa la crisis revolucionaria del poder revolucionario. A diferencia de otras   

        Sí hay que dar una fecha, el bolchevismo nació en el Segundo Congreso del Partido Socialdemócrata Ruso del Trabajo (PSRT) en 1903. A partir de esa fecha, Lenin reconoció la existencia del bolchevismo como “corriente de pensamiento político y como partido político”. En el debate de la cláusula 1 de las reglas del partido en el Congreso, Lenin y sus partidarios forzaron un rompimiento con Yuli Martov, centrado en las condiciones de pertenencia al PSRT.

        Lenin abogó por una integración partidaria activa y políticamente comprometida, a diferencia de la integración de base sindicalista y no necesariamente participativa que se daba en otros partidos socialdemócratas de la época. El naciente partido se dividió en alas a propósito de la cuestión: los bolcheviques (o facción “mayoritaria”, proveniente de la palabra rusa bol’shinstvo) y los — mencheviques (la “minoría”, o men’shinstvo).

          Sin embargo, no fue sino hasta la VIIª Conferencia (abril) del partido en 1917 cuando el término «bolchevique» apareció oficialmente en el título del partido (Partido Socialdemócrata Ruso del Trabajo [Bolchevique]); desde marzo de 1918 se llamó Partido Comunista Ruso (Bolchevique), y en diciembre de 1925 el nombre fue nuevamente modificado como Partido Comunista de la Unión Soviética (Bolchevique). El término no volvió a utilizarse para describir al partido soviético a partir de 1952, cuando el nombre se cambió definitivamente por el de Partido Comunista de la Unión Soviética.

        Parte inherente a la postura bolchevique radicaba una estrategia política que subrayaba la activa dedicación a la política con el partido político marxista como “guardia” revolucionaria contra el oportunismo y guía de la conciencia socialista de la clase obrera. El partido había de estar compuesto por militantes y activos marxistas dedicados a la “revolución socialista”, mientras que los meros simpatizantes con las ideas socialistas y los miembros inactivos debían ser excluidos de la pertenencia al mismo., y contribuir desde otra esfera.

        El partido tiene la tarea de proporcionar el liderazgo en la lucha revolucionaria con la burguesía (y otros grupos dirigentes opresores, como la autocracia); tiene también un importante papel en llevar a las masas la teoría revolucionaria marxista y la experiencia revolucionaria, puesto que, según la concepción bolchevique, las masas no adoptan espontáneamente una perspectiva política de conciencia de clase. Es un partido de un “tipo nuevo”, en el cual la toma de decisiones se basa en el principio del “centralismo-democrático”.

          Los mencheviques adoptaron una versión más evolutiva del marxismo, consideraban prematuras la teoría y la táctica de los bolcheviques, y sostenían que el cambio revolucionario sólo podía ocurrir en los países capitalistas más atrasados a través de un partido socialista de base sindical. Para los socialdemócratas como Martov y Karl Kautsky, el dominio del Estado en las sociedades llamadas de “socialismo real” fue tenido por el resultado del atraso de las fuerzas productivas y la falta de una suficiente conciencia entre las masas populares para llevar a cabo una revolución socialista. Desde este punto de vista, el bolchevismo era interpretado como voluntarista y políticamente oportunista.

        En él, los miembros participan en la elaboración e la política y en la elección de dirigentes, pero, una vez resuelta la política, todos los miembros son responsables de su ejecución y se exige una lealtad absoluta hacia la dirección. Sólo de esta manera —se sostiene— puede ser el partido un arma eficaz del proletariado en su lucha revolucionaria contra la burguesía. Lenin pensaba en un modelo de organización partidaria adaptado a las condiciones de opresión política de la Rusia zarista, en tanto que los bolcheviques residentes en sociedades más liberales han subrayado con más fuerza el fac1emocrático. Existe, por tanto, una ambigüedad oj5n entre los componentes centralista y democrático del bolchevismo con los activistas subrayando la pertinencia de uno u otro concepto. La victoriosa toma del poder por el partido bolchevique en la Rusia de 1917 tuvo repercusiones para otros partidos socialistas. En su IIº Congreso, en 1921, la Internacional Comunista fue organizada sobre el modelo del partido ruso, con veintiún puntos (redactados por el italiano Amadeo Bordiga) que definían las condiciones para la afiliación en contraposición a las tradiciones “blandas” de las socialdemocracia.

          De entonces en adelante, el bolchevismo se convirtió en un referente a escala internacional, aunque su aplicación sufriría con graves dificultades.

        Con el ascenso de la burocracia estalinista en la Rusia soviética, el bolchevismo llegó a identificarse con la política de éste: rápida industrialización, socialismo en un solo país, aparato estatal centralizado, colectivización de la agricultura, subordinación de los intereses de los demás partidos comunistas a los del partido soviético. Con Stalin se dio un importante papel a la supraestructura (infraestructura y supraestructura) bajo la forma del Estado, la cual  
—pensaba— establecería la base económica del socialismo a través de la industrialización socialista.

        Una vez proclamada en 1936 la consecución de este objetivo en la URSS, Stalin adoptó un punto de vista nacional y estrictamente economicista del socialismo, dando por sentado que con el mayor desarrollo de las fuerzas productivas se desarrollaría una supraestructura socialista. Los estalinistas consideraban asimismo que el Estado soviético era la expresión política de la clase obrera (mundial), que finamente, quedaba representada por el vértice del PCUS. Para colmo, introdujo la teoría de que el avance del “socialismo” implicaba un agravamiento de la lucha de clases, de tal manera que los adversarios de la élite en el poder pudieron ser identificados como una suerte de “quinta columna”, paradójicamente compuesta primordialmente por los bolcheviques en tal o cual momento habían estado relacionado con alguna corriente discrepante.

      De este modo, el bolchevismo, bajo la forma dada por Stalin, combina una concepción economicista de la construcción del socialismo con una concepción pragmática y especialmente torva de la política.

      No se habló de “leninismo” hasta después de la muerte de Lenin. Éste aportaba líneas de propuestas que se imponían en el debate, aunque a pesar de su autoridad, podía resultar minoritario. Desde entonces (o sea después de 1924), el grupo dirigente soviético se apropió del concepto como un canon, y se postularon como sus verdaderos intérpretes. Esta autoridad “heredada” la opusieron al “trotskismo”, de manera que los viejos debates entre Lenin y Trotsky de antes de abril de 1917, cobraron una importancia inusitada. En el caso de Zinóviev y bujarin, dicha presunción se apoyaba en un conocimiento serio. Zinóviev fue el primer historiador del bolchevismo (1), y Nikolai Bujarin publicó un notable ensayo sobre Lenin (2). Finalmente, después de utilizar a uno y a otro, se impuso Stalin que estableció el bolchevismo o “marxismo-leninismo” como un movimiento unitario, del cual llegó a ser su único intérprete “infalible”. Después, ordenó reescribir totalmente la historia del bolchevismo en la que condenaba a sus oponentes como agentes de la “contrarrevolución” desde casi siempre…

        Está pues claro que en la interpretación del bolchevismo se dieron algunas importantes diferencias incluso en las diferentes fases de la “ortodoxia” estalinista como se demuestra sencillamente en que en la fase que sigue al VI Congreso del Komintern se reproduzca el esquema de Stalin según el cual la socialdemocracia y el fascismo no eran contrarios sino “hermanos gemelos”, en tanto en la que sigue al VII Congreso se llega a hablar de una “unificación” con la II Internacional y con los partidos socialistas, y se trata de defender la democracia liberal contra el fascismo, y se dice que las tendencias revolucionarias le “hacen el juego” a éste con sus críticas y discrepancias. El estalinismo es pues un fenómeno amplio, en el que se pueden diferenciar etapas y variaciones, siendo seguramente la más importante la animada por el PC chino en el tiempo que va desde el cisma chino-soviético y la caída de la llamada “banda de los cuatros”. Incluso en este apartado habría que establecer más de una y de dos distinciones. 

      Trotski y sus seguidores en la IV Internacional se han reclamado igualmente de la tradición leninista desde una perspectiva diferente, por no decir opuesta.

        La IV Internacional, aunque defendiendo estrictamente el principio de la hegemonía del partido, reclamó una mayor participación de sus miembros y un control más eficaz de la dirección, y sobre todo, mostró una fuerte sensibilidad contra la burocracia. Considera la versión oficialista del bolchevismo como radicalmente “degenerada”, y denuncia a unos dirigentes que ejercen un ilegítimo papel dominante sobre el partido y sobre sectores de la clase obrera.

        Asimismo, la IV Internacional puso el acento en la naturaleza global del capitalismo y la imposibiIidad de completar la construcción del “socialismo en un solo país”, un error nacionalista que en la práctica significó “el socialismo en ningún otro país”; así revoluciones verdaderas como la yugoslava o la china se hicieron en contra de las recomendaciones soviéticas.

        La dirección del movimiento bolchevique tenía que crear las condiciones para la revolución mundial, y la revolución rusa era interpretada como un ejemplo a seguir para llegar a tal fin; eso no significaba olvidar las características de cada revolución, sino ante todo resaltar el papel del partido y de la necesidad de culminar el proceso con un derrocamiento del Estado burgués…Los marxistas opuestos al bolchevismo han formulado críticas muy valiosas a su doctrina y su práctica, dando lugar a un debate que está lejos de haber terminado.

        Rosa Luxemburg se opuso en principio a la idea de una organización partidaria centralizada y a la hegemonía del partido, argumentando que ello restringía la actividad revolucionaria de la clase obrera. Trotsky, en oposición a Lenin antes de la Revolución de Octubre, sostenían que el partido de “profesionales” acabaría convirtiéndose en un sustituto de la clase obrera…

      Todas estas cuestiones forman parte de una memoria histórica que es la de la revolución en el siglo XX. Este siglo se ha saldado con una suma derrotas que finalmente, han dado lugar a una aplastante hegemonía del neoconservadurismo. Dicha hegemonía acompañada por oros factores tan importantes como la “desestructuración” de la clase obrera, han dado lugar a una nueva situación en la que las antiguas categorías históricas quedan muy lejos…. 

---Notas

---1) Zinóviev fue muy traducido al castellano en la primera mitad de los años veinte, cuando se hicieron varias ediciones de su obra Lenin. Su vida y su actividad, y de Los orígenes del partido bolchevique en Rusia, entre otras. Editorial Fontamara buscó ejemplares de estos libros para editar, pero no hubo manera. Sí estuvo en puertas Contra la corriente, escrita a cuatro manos con Lenin durante la “Gran Guerra”, pero el ejemplar francés fue requisado por la policía en fechas que no daba margen para ninguna reclamación.

---2) Su notable ensayo sobre Lenin fue publicado por Tribuna socialista (POUM), en París en 1968, y hubo una edición en Fontamara

 
 
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Comentarios (9)

#6.- Comunismo Libertario

Komsomol|17-09-2008 04:46

Salud
Entre lo que Lenin escribió y lo que después realizo hay una lamentable diferencia. Antes que nadia hay que definir que es el comunismo, luego decantarse por el de estado  o   el libertario. Contexto, opinar sobre ideología sin contextualizar lo que ocurrió históricamente es quitarle a la ideología parte de su esencia.  Por ultimo, hay que hablar de Makno y Kronstad a la hora de explicarnos el fenómeno bolchevique.

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#9

PCE (fracción HOYGAN)|17-09-2008 14:25

#8

Se equivoca usted es un verfdadero revolusioanrio y perito sexador.

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#11.- Una solicitud a Pepe

Manugorri|17-09-2008 16:07

        Por favor, me puede dar usted en un nuevo artículo la "diferencia" entre el leninismo que entendemos los marxistas y leninistas y lo que entiende el marxismo revolucionario  llamado trotskista.

          Personalmente, pienso que no hay tal  diferencia, si un marxista-leninista abierto y razonable a la ciencia, la historia y la vida es igual a otro marxista que entiende sinceramente lo mismo y en las mismas circunstancias. 

      ¿Entiende?

        Saludos y agur.

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#12.- todo depende

pg-a|17-09-2008 17:04

Estimado Manugorri: Sí el marxismo es una tentativa de análsis concreto de la realidad concreta, tiene que ser necesriamente abierto y plural...Hay una lectura de Trotsky de Lenin y del leninismo que hasta 1923-1924 resultaba comúnmente aceptada...El suyo es un Lenin en movimiento que va más allá del parido desde abril de 1917. El problema comienza cuando se trata de pergaminar el "leninismo" como un principio, y no digamos cuando se le atribuye un carácter "científico", y ya es el colmo cuando un partido, una dirección o un jefe pasa a ser su "verdadero intérprete".  El "leninismo" no existió como tal en tiepos de Lenin, y Marx se mofó de los "marxistas", el "trotskismo" fue un concepto impiesto por los adversarios de Trotsky. No hay pues donde "sentarse". Se puede partir de unas enseñanzas con la conciencia de sus limitaciones por el msmo hecho de que la realidad ha sufrido  transformaciones impresionantes desde 1914...Hay que hablar de Rosa,  Lukács, Gramsci,  etc.,y por supuesto de anarqismo, ya que hemos pecado en la falta de libertad y no en el exceso de libertad...Sobre la guerra civil rusa  y Kronstadt hay unos cuantos artículos míos en Kaos que responden a Komsomol.
Saludos

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#13.- No censuréis a los estalinos...

Lucca Toni|17-09-2008 18:36

Dejadles que hablen; cuanto más hablan más la cagan, más se revela su naturaleza totalitaria, antiobrera y contrarrevolucionaria. Desde que "cayó" Albania no ganan para psicoterapeutas; aunque todavía les queda Corea del Norte, la primera monarquía stalinista del mundo.

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#14.- Sobre Leio Basso y el PSIUP...

Lucca Toni|17-09-2008 18:58

Aunque tiene relación con un artículo anterior de Pepe (sobre Rosa Luxemburgo), me puse a escarbar sobre la historia de este partido y toda la izquierda "alternativa" (por utilizar algun nombre) de Italia. Ello me llevo a buscar información sobre los "años de plomo" en Italia. Sería interesante un debate sobre ese tema, porque retoma todas las cuestiones "calientes" sobre la autoorganización de la clase obrera, la manipulación de los aparatos de estado, la automarginación de grupos de obreros combativos  al caer en el elitismo y en la "lucha armada", la oleada revolucionaria en el 68 en una Europa que estaba en el auge del "Estado del bienestar", los trapos sucios de políticos "respetables": Cossiga, Andreotti, Dalla Chiesa, el papel del PCI estalino-reformista, la infiltración de la CIA... Daría tema para un nuevo artículo y un mejor debate.

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#16.- Tiene mucha razón Sr. Pepe

Manugorri|17-09-2008 19:32

Estrecho su mano, gracias, eso es lo que queria decir, que somos marxistas por que creemos que la lucha de clases tiene que llegar a un mundo sin clases, con una sóla clase de productores, libres y políticos a la vez, desaparecerá la clase llamada  política, por el pueblo mundial entero trabajador y político a la vez.

Esto burdamente descrito y a vuela pluma, debe ser suscrito por todos los verdaderos socialistas, incluidos los anarquistas, que a donde me llegan mis pobres conocimientos son también una rama del socialismo, lo tengan en cuenta ellos  o no ¿o qué son entonces?

Luego por último tenemos a los socialdemócratas, estos amigo no son verdaderos socialistas, pero son individuos que en un proceso revolucionario simpatizan con él en grado sumo, aunque no todos, sobre todo los pequeñoburgueses con mala digestión de su clase.

Encantado, reciba un saludo y agur

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#18.- ¿Vamos a ver PCOE?

Lucca Toni|17-09-2008 23:08

No me queda claro la postura que sostenéis. El PCE (m-l) lo tenía claro: Albania era el único Estado Socialista del Mundo, guiado por un Partido Revolucionario. No tengo claro su postura hacia la URSS, puesto que aunque el PCUS era revisionista según Enver Hoxha, parece que no aceptaba la tepría de que la URSS fuera Socialfascista de Mao Tse Tung. El PCOE defendía la "ortodoxia" del PCUS en linea con Bresnev. Entonces ¿Cual es la postura? ¿Pro-Albenesa? ¿El PCUS era revolucionario, o revisionista? ¿Enver Hoxha o Bresnev?

Por cierto, ¿Que pasó con Lister? ¿Por qué se pasó al PCE?

La intencionalidad de mi mensaje es clara: ¿Creéis que dais un mensaje y un programa coherente? ¿Creéis que habrá muchos proletarios capaces de arriesgar una uña por ese "proyecto"?

Mi respuesta está clara, el estalinismo es la BASURA DE LA HISTORIA. Pero como militantes que tenéis cabeza y sabéis pensar: ¿Por qué no os cuestionáis mínimamente vuestros postulados? Por lo menos cuestionaroslos y si seguís de acuerdo, vale, insistir, pero no os veo mucho futuro.

Saludos revolucionarios, internacionalistas y antiestalinistas.

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#22

PCE (fracción HOYGAN)|18-09-2008 21:44

#21

  La ironía la cogemos al vuelo, ¿eh?

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