Buscar  
Cuba: la vuelta al capitalismo de mano de la burocracia política (III)
El doctrinarismo y el poder de la burocracia política constituyen el caldo de cultivo determinante de la deriva latente hacia la restauración del capitalismo en Cuba.
Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red | 24-6-2009 a las 18:54 | 2716 lecturas | 15 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/cuba-vuelta-capitalismo-mano-burocracia-politica-iii
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb
Tercera Parte

Burocracia y reacción & Democracia y participación

La manipulación de la relación entre el ejercicio del conocimiento crítico y la práctica transformadora ponen al desnudo el carácter reaccionario del doctrinarismo de la burocracia política.

Según el historiador FPC, resulta que todo el conocimiento sobre el movimiento socioeconómico de la sociedad, desde la antigua hasta la revolución industrial inglesa, ha sido una falsificación de la realidad hecha por Marx. Por cuanto nunca él mismo hizo acto de experiencia práctica en esas realidades. Como Marx no ha podido tampoco reproducir en un laboratorio los resultados de sus presupuestos investigativos, sus generalizaciones teóricas pierden la validez gnoseológica y la propiedad de instrumentos de acción revolucionaria.  Esas generalizaciones al no ser verificables más que por hechos históricos pasados no sirven. ¡Kaputt!. A pesar de que la propia historia se encargó de someter a crítica las relaciones de propiedad del pasado[1] (subrayado mío) - según aclara el propio Marx. Justo el significado de  la praxis que no logra aprehender el historiador FPC.

El problema no estriba en el grado de desorientación que pueda tener la burocracia política, sino en el uso beligerante que hace de la misma. Ahora FPC se echa de “enemigo” a Marx, dado “el intento tergiversador que pretende reducir la práctica a la actividad intersubjetiva, a la auto expresión de un sujeto individual”.   El historiador ha venido ensartando sus citas sin ton ni son y no le responden ya ni a su propio “marco referencial”.

En efecto, cuando hoy el significativo desarrollo de las fuerzas productivas en los países capitalistas industriales sigue sin desbordar el modo de producción capitalista, el historiador FPC nos dice que la práctica  - ese criterio doctrinal de sus verdades - viene a desmentir todo el conocimiento de Marx sobre la evolución histórica de la formación social. Marx infelizmente no ha podido comprobar sus verdades con su práctica y la historia presente se niega a hacerlo por él. La historia sigue sin darle la razón. El pensamiento doctrinal se queda aprisionado en su propio trabalenguas.  ¿Entenderá FPC porqué Marx nos decía que él mismo no era marxista?

¿Dónde radica el verdadero embiste reaccionario del pensamiento doctrinario que expone FPC?

Nos lo va a decir Marx sintéticamente en sus Tesis II y IV sobre Feuerbach:

Tesis [II]. “El problema de si al pensamiento humano se le puede atribuir una verdad objetiva, no es un problema teórico, sino un problema práctico. Es en la práctica donde el hombre tiene que demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento. El litigio sobre la realidad o irrealidad de un pensamiento que se aísla de la práctica, es un problema puramente escolástico”, (subrayados míos).

Con este razonamiento Marx le dice al historiador FPC dos cosas: 1) que su primera manipulación estriba en la falsedad de no reconocer que al pensamiento se le puede atribuir una verdad objetiva. La negación a priori de la objetividad del pensamiento constituye la negación de la capacidad cognitiva del pensamiento. 2) que la objetividad del pensamiento puede estar dada solamente por una práctica que se corresponda con los planteamientos del mismo pensamiento. Por lo tanto, no es cualquier práctica la que define la objetividad o no del pensamiento concreto, sino aquella práctica revolucionaria que intenta poner en práctica los postulados cognitivos de ese pensamiento -  el pensamiento como acervo del conocimiento. Y es una práctica revolucionaria porque tiene como fin transformar en una cualidad superior el objeto del conocimiento.

A la luz del razonamiento de Marx, puede verse con claridad que los ataques de la burocracia encarnada por FPC buscan coartar no sólo la posibilidad del debate de  fondo sobre los problemas de la realidad cubana, sino a partir de ahí, es decir, impidiendo el conocimiento de las ideas (la censura es férrea), obstaculizar toda posibilidad de práctica revolucionaria que pueda proyectar el pensamiento crítico independiente.

Lo que todo el tiempo  niega la burocracia política encarnada en FPC es precisamente la praxis revolucionaria transformadora.

¿A qué práctica revolucionaria llama demagógicamente FPC cuando la censura y la coacción política en Cuba impiden el conocimiento y el debate sobre los análisis de la realidad cubana, hechos por los “enemigos” escogidos y por el pensamiento en que lo soportan? ¿A qué vienen las sibilinas “invitaciones”, cual autoridad de inmigración, a que los “enemigos” elegidos viajen a Cuba, si en Cuba residen muchos compañeros que analizan y escriben sobre la realidad cubana desde filiaciones revolucionarias marxistas iguales a las de esos no-residentes, y permanecen igual que ellos férreamente censurados? Y aquellos residentes que aún no se etiqueta de “enemigos”, ¿por qué razón tampoco se les confieren los espacios públicos de expresión directa que debieran tener? Pongamos por caso los debates de grupos de estudiosos cubanos en los predios de la revista TEMAS o los Talleres de la Cátedra Haydee Santamaría. ¿Cuál es la razón que en la TV  cubana existe sólo una “mesa redonda”? ¿Nos dirá FPC que es un problema de la falta de mesas por el bloqueo yanqui?

En su tesis IV sobre Feuerbach, Marx le señala con el índice en alto al pensamiento doctrinario que representa FPC,  el porqué su manipulación es francamente reaccionaria. Tomado didácticamente el problema, Marx nos dice: lo primero que hay que hacer es 1) entender el objeto de análisis en su contradicción, para luego 2) revolucionarlo prácticamente, 3) eliminando así su contradicción. Por lo tanto, puntualiza Marx, hay que  criticar teóricamente y, en consecuencia, revolucionar prácticamente[2].

Relamido en la beligerancia del doctrinarismo el historiador FPC concluye: “Al filósofo revolucionario Cobas le basta para ser “escribir sobre filosofía y política”. Así cierra el camino –si de pensar a Cuba y la Revolución se trata-, a su propia práctica humana auto conciente y con ello empobrece toda su perspectiva. El filósofo se auto enajena. Esta posición es filosóficamente miserable”, (subrayados míos) ¿Entiende FPC al I.Mészáros que trae por los pelos y cita para auto legitimar su inconexo ataque político con alguna autoridad intelectual?

En la actualidad no menos de cuatrocientos cincuenta mil cubanos - alrededor del 10% de la PEA - nutren de manera activa la economía informal (producción y comercio negro) que genera la disfunción estructural del sistema socioeconómico cubano[3]. En un cálculo conservador, de manera pasiva participan en la economía informal no menos de 3 millones de ciudadanos cubanos. Investigaciones del Centro de Estudios de Migración Internacional de la Habana (CEMI) sobre la familia cubana y sus estrategias para enfrentar la precariedad de la vida cotidiana, explican el fenómeno desde su importancia sociopolítica[4]. Hecho el estudio a partir de 1990 (con el comienzo de la crisis estructural de la economía), la sociedad cubana sitúa en un 80% los actos delictivos como la estrategia más utilizada en el enfrentamiento de la vida cotidiana. Mientras que evalúa en un 60%  los negocios ilícitos como la estrategia más utilizada. Sucede así aún cuando los cubanos asumen que la efectividad de dichas estrategias es de sólo un 30% por las consecuencias penales que acarrean.

Sin embargo, algo de relevante significado político se devela: continuar trabajando en los sectores tradicionales de la economía es evaluado por los cubanos en no más de un 30% como estrategia para enfrentar la vida cotidiana.

Abstrayéndonos del sesgo metodológico al no tomarse en cuenta la reconsideración sociopolítica de las definiciones del acto delictivo en el contexto socio-económico cubano, sino que se considera la apreciación jurista del código penal, esas informaciones y evaluaciones exponen el calado político de la patología social a la que conduce la disfunción estructural del sistema socioeconómico.

Para el pensamiento doctrinario y  su burocracia política, el comportamiento díscolo de la sociedad cubana - ¡no obstante el intenso trabajo ideológico del Partido! - ante las disfunciones congénitas del modo de producción actual, no refleja la naturaleza alienante del mismo. No. El militante FPC nos dice con el conocido discurso de la burocracia política que: “Esos son la minoría que delinque, los que roban y malversan, los pesimistas y acobardados que le cuentan sus miedos” a quien quiera escucharlos. FPC nos aclara donde está el problema: el “filósofo Cobas se enajena”, lo que nos explica no es más que “la auto expresión del sujeto individual”  y, miren ustedes queridos compatriotas, “esa posición es filosóficamente miserable”.

Hemos visto con anterioridad la demagogia sobre: “la “forma” de demostrar la unidad de los intereses del sujeto –y en ellos su conciencia teórica de clase- con su sociedad, se da en el mismo proceso objetivo de la producción y reproducción de la vida material y espiritual[5]”, (subrayado mío).

Pues bien, en el desespero por acusar de “sujeto individual auto-conciente” al “enemigo” escogido, FPC nos inventa una nueva categoría filosófica “marxista”: la “conciencia teórica de clase”. Y embutiendo en ese saco la teoría marxista revolucionaria nos sirve un interesante ajiaco político. (a) Conciencia de clase en sí y para sí y (b) teoría revolucionaria, son para el historiador FPC la misma cosa y cosas incomprensibles a la vez.

  No contento con la sacudida que le ha dado el propio Marx, FPC insiste en busca de más capital político: (Cobas) “Recuerda el debate de Marx con el filósofo pequeño burgués Pierre J. Proudhon –Miseria de la Filosofía, 1874-, quien coqueteaba de dialéctico, incapaz de manejar el materialismo histórico y la perspectiva revolucionaria que el marxismo abrió para la economía política”, (subrayado mío).  

Aquí es necesario destacar dos cosas. Primero; bastaría que el militante FPC abriera en cualquier página sólo dos trabajos de este “enemigo del pueblo” para que él mismo apreciase sin esfuerzo  el embuste que pretende venderles a los lectores con  esa otra infeliz cita. En “Hacia el socialismo en Cuba: ni propiedad ni excedente”[6]  y “El socialismo en Cuba: más allá de la cooperativa y el cooperativismo”[7], el militante FPC podría repasar cuestiones que le pueden hacer entender el porqué la naturaleza reaccionaria del doctrinarismo beligerante que propaga, ahora con Proudhon cogido por la cabellera.

Que Proudhon no entendiera qué cosa era la propiedad, su naturaleza política dentro de las relaciones de producción, es tan cierto como que el pensamiento doctrinario cubano no entiende qué significa la propiedad estatal y el trabajo asalariado en Cuba. Si el espíritu pequeño burgués a Proudhon le venía de cuna, a la burocracia política que representa FPC la confusión ideológica le viene o por incomprensión o por intereses. El primer caso todavía puede ser superado, el segundo hay que combatirlo sin titubeos, so pena de que la combinación de ambos  factores – incomprensión e intereses – acaben por llevar la inviabilidad del Proyecto Socialista cubano al punto de no retorno.

Si de la incomprensión se trata, ésta tiene en el debate crítico de mérito un camino cierto para su superación. Pero hay que temer que la burocracia política seguirá empeñada en obstruir ese camino.   ¿A cuál debate se refiere el historiador FPC trayendo a empujones a Proudhon? ¿Acaso no es el manifiesto que ha producido FPC la evidencia inequívoca de que el debate es justamente todo lo que rehuye el pensamiento doctrinario que representa?

Algo sabemos. Por mucho que le haya pesado, el historiador FPC reconoce con el tono despectivo de la suficiencia que el “enemigo Cobas”: “En realidad más allá de algunas ideas interesantes (se lo he reconocido), termina en la “vana cháchara y el bizantinismo” que refería Antonio Gramsci”, (subrayado mío). Pero el caso es que a estas alturas ni “Cobas” ni los lectores sabemos por lo menos a cuál par de ideas interesantes se refiere. ¿Habrá entendido el militante FPC esas ideas misteriosas que alaba? El doctrinarismo se cuida celosamente del debate de mérito hasta con respecto a las ideas que les reconoce como interesantes a los “enemigos” escogidos. No vaya a ser que para la misma burocracia política de pronto FPC se haga sospechoso por andarse identificando con “algunas ideas interesantes” de esos “enemigos”. Hagamos una pregunta embarazosa al militante “comunista”: ¿cómo es posible que FPC haya encontrado “ideas interesantes” en “la auto expresión de un sujeto individual”  que sólo es “auto consciente”, que vive, según el historiador, en el limbo de una “existencia sin práctica revolucionaria alguna”?

Buscando credibilidad el historiador FPC nos adorna su tesis con otra dosis de academicismo: “Desde esta miseria de la filosofía se acomoda y afilia Cobas a la dicotomía que se establece en la academia burguesa –muy fuerte en el mundo anglosajón- entre el scholarship y el commitment. (Ojo: aprecien aquí el dominio del historiador de las frases miméticas también del inglés). Antes hemos visto cómo FPC cae víctima de la beligerancia de su doctrinarismo: 1) el pensamiento no podía comportar verdad objetiva alguna; 2) mientras que el criterio de la verdad habría de ser un ejercicio de la práctica por la práctica. Ahora el militante disfraza el mismo problema con dos palabras en inglés. Así cree haber superado la incoherencia de su idea. Pero este nuevo patinazo expone una torpeza política más.

FPC establece lo que ha de ser el “commitment” de los revolucionarios cubanos. Con resolución increpa: ¿Por qué (Cobas) no se mete de lleno a organizar un sindicato, una organización, una célula revolucionaria para cambiar el status capitalista en alguno de esos países? La demagogia arroja a la burocracia política en las fauces de inesperadas encrucijadas. Lo que FPC está señalando es la posibilidad que existe en los países capitalistas de organizar “células revolucionarias” con las que los ciudadanos pueden intentar producir cambios positivos en el sistema.

La pregunta que se hace el lector es lógica y revolucionaria. ¿Cuál es la causa de que en el sistema “socialista” cubano, los ciudadanos cubanos no podamos organizar “células revolucionarias” con las cuales intentar producir cambios positivos en el sistema? Poniendo por caso, según la audaz recomendación del historiador FPC, un sindicato independiente o una organización política independiente. De manera que la masa crítica de identificaciones con el pensamiento independiente, marxista revolucionario, pudiera darse a la tarea, para decirlo con palabras de Marx: de demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poderío, la terrenalidad de su pensamiento”. Sin que olvidemos, como explica Lenin – coartando de un golpe toda tergiversación que de esa praxis revolucionaria quiera hacer el doctrinarismo beligeranteque “el criterio de la práctica no puede nunca, en el fondo, confirmar o refutar completamente una representación humana cualquiera que sea”[8]. A.Machado lo dice de otra manera: se hace camino al andar. Pero no deambulando eternamente en el voluntarismo político de las prácticas que impone el doctrinarismo de la burocracia.

Ese problema al que alude el militante FPC - resbalando sobre la cáscara de su beligerancia o en algún destello de lucidez - lo viene analizando este “enemigo del pueblo”,  llamando la atención sobre  la cuestión de la eficiencia política del sistema cubano de partido único. No se trata de la eficiencia  política de la resistencia, sino de la eficiencia política de la auto-sustentación y expansión del desarrollo socioeconómico.

¿Puede el sistema de partido único montar el proyecto socialista en una trayectoria inequívoca de viabilidad sistémica?  La respuesta es clara e irrefutable: sin democracia participativa directa el sistema de partido único no puede y no podrá conducir el proyecto socialista por una trayectoria de viabilidad. No hay cabida para especulación doctrinaria alguna en cuanto a la idea de democracia participativa directa. Esa idea de democracia puede soportarse solamente sobre un nuevo modo de producción. Un modo de producción que sin más demora comience a vertebrar un tejido productivo organizado por productores libremente asociados en empresas autogestionarias. El ámbito político de ese tejido productivo no puede ser otro que el del autogobierno socio-comunitario. A ese debate están apelando los “enemigos del pueblo” escogidos por la burocracia política cubana. Y debaten a sabiendas de que en cada intento de crear una “célula revolucionaria” en Cuba para promover los cambios necesarios, serán una y otra vez coaccionados y reprimidos por los comisarios políticos del doctrinarismo.

Las contradicciones de un pensamiento desestructurado ideológica e intelectualmente sumen el ataque del militante FPC en un sinfín de penosas posiciones políticas.

El historiador FPC cose la lógica de ese pensamiento con pespunte grueso en su invocación del Héroe Nacional de Cuba: “Ni que hablar de la tradición de la intelectualidad cubana”, - nos dice arengando a su praxis revolucionaria. Y así alista una embestida especialmente falta de ética.

FPC sentencia que el “enemigo” por él escogido: “nunca ha reflexionado sobre la opción definitiva del más grande de los pensadores cubanos. De ser contemporáneo con José Martí, Cobas hubiera estado entre los críticos de su holocausto en Dos Ríos”, (subrayado mío). Si la torpeza del doctrinarismo beligerante no puede más que caer en el patrioterismo vulgar, la “lógica” de sus ataques pone en evidencia el vacío de la preparación intelectual y política de sus representantes. Obsérvense dos cuestiones.

1) La historia que a diestra y siniestra manipula el historiador FPC se niega a entrar en su “marco teórico”. En sus ataques ha querido desacreditar a los cubanos no-residentes, increpándolos de cobardes por meter las narices en Cuba y no formar sindicatos y células revolucionarias para cambiar el “estatus capitalista” en los países donde se encuentran. Es comprensible que la burocracia política quiera mantener alejados de Cuba a esos “enemigos del pueblo”. Que al doctrinarismo de la burocracia le sea imprescindible mantener a distancia el  pensamiento revolucionario marxista cubano que identifica como “enemigo”. Pero permitámosle al militante FPC lidiar con sus propias falacias. 

FPC ha utilizado a J.Martí para darle fuerza a sus increpaciones. J.Martí vivió la mayor parte de su vida adulta fuera de Cuba. ¿Cuál fue el sindicato o el partido que organizó J.Martí para “cambiar el estatus capitalista”  de los EEUU, Uruguay, Méjico o Santo Domingo? ¿Recuerda el historiador FPC de su tiempo de enseñanza secundaria básica que el único partido revolucionario que fundó J.Martí fue para luchar por la independencia de Cuba?

2) Al esgrimir lo que llama la “opción definitiva” de J.Martí, el militante FPC no vacila en convertir un hecho histórico de especial relevancia patriótica en instrumento de beligerancia. Pero veamos los traspiés de la burocracia política. Ahora para ser creíble, ese “enemigo cubano” ya no tiene que formar células subversivas para cambiar el estatus capitalista allí donde está. FPC se torna más explícito, esos cubanos deberían preparar su “opción definitiva” : organizar un partido revolucionario en el “exilio”, preparar las adhesiones dentro de la Isla y desembarcar en armas en pos de la independencia de Cuba. No sabemos a qué partidos, a qué exilios y a qué lucha armada puede referirse hoy el militante FPC (esa idea FPC debería discutirla en su Núcleo del PCC).

Sin embargo, sobre la idea de la IV República, la República Socialista,  este “enemigo del pueblo” sí ha querido reflexionar en su análisis “Cuba: hacia el consenso sobre la transformación socialista”[9]. Este “enemigo” elegido por la burocracia política ha optado por el diálogo, por participar con el pueblo cubano en la batalla de ideas por el socialismo.  Porque precisamente con la lucha por la viabilidad del socialismo democrático y libertario en Cuba toma relieve la trascendencia histórica del pensamiento y la acción revolucionaria de J.Martí. Retraer definitivamente esa fuerza con que el afán neo-colonialista de los EEUU insistirá en el dominio de los pueblos de América Latina.

La participación en la batalla de ideas por ese socialismo no es una demanda por espacios públicos en Cuba para los escritos y análisis del “enemigo” elegido por la burocracia política. No. Esa supuesta “demanda revisionista” se la inventa el militante FPC falseando con impudicia lo que apenas lee de los escritos de dicho “enemigo”. Los escritos y las ideas censuradas tienen la virtud de labrarse sus propios caminos.

A lo que apela este “enemigo del pueblo” es a lo que apela una mayoría absoluta del pueblo cubano. A que los medios de comunicación cubanos asuman el papel de comunicadores sociales críticos. Que la práctica de la propaganda del éxito no ocupe los espacios que ha de tener la expresión revolucionaria crítica del pueblo. Que no desplace el debate abierto sobre los problemas neurálgicos que erosionan el sistema socioeconómico y la capacidad de participación crítica y democrática de la sociedad. A que la burocracia doctrinaria estado-partidista que representa FPC, no imponga el unilateralismo de la política de información y comunicación de los medios del pueblo. A que cubanos residentes como Felipe Pérez Cruz y Noel Manzanares Blanco – entre otros de igual filiación doctrinal - que aprovechan la libertad de comunicación en medios alternativos extranjeros (entre otros, Kaosenlared), se pronuncien porque cubanos residentes como Pedro Campos y Miguel Arencibia Daupés - entre otros de igual filiación marxista revolucionaria - publiquen en medios cubanos internos.

Pero si del debate que simula el historiador se trata: ¿Abogará el militante FPC porque se publiquen en algún medio cubano nacional su Manifiesto contra el “enemigo del pueblo” que ha escogido y esta Respuesta que el “enemigo” le da al pensamiento doctrinal que representa el militante?

A lo que abogan los revolucionarios cubanos es a que el Partido Comunista de Cuba tome partido frente a la burocratización del Estado. A que admita y promueva el debate crítico popular sobre las causas estructurales que han convertido al Estado cubano en un ente burocrático suprasocietal. A que declare abiertamente, en consecuencia,  que a la burocracia estado-partidista no le está dado constituirse en un poder político que usurpe el lugar del pueblo como sujeto de poder revolucionario.

En el ataque contra el pensamiento crítico que desafía el doctrinarismo de la burocracia política, FPC tilda de aburguesado al “enemigo”. Escuchémosle: “Evidentemente, este adversario del proceso revolucionario cubano, falto de práctica social revolucionaria – aburguesado…”.  El juicio político descubre dos burdas y agresivas manipulaciones: una contra el pueblo cubano, contra los cubanos residentes, y otra contra la emigración cubana.

1) El membrete de “aburguesado” es parte del arsenal de la coacción política de la burocracia, que lo usa con un doble filo. “Aburguesado” es para esa burocracia quien está “falto de práctica social revolucionaria”. El carácter de esa “práctica revolucionaria” lo determina, por supuesto, la burocracia política. ¿A qué “práctica revolucionaria alude”? ¿Al irracionalismo, al voluntarismo y a la ineficiencia de esa praxis? La ineficiencia  estructural del modo de producción es harto evidente. Pero la burocracia política necesita una “masa de datos estadísticos” que la convenza. No le bastan las propias informaciones oficiales. A 50 años de experiencias con el sistema estado-centrista de economía, no menos del 50% de las empresas cubanas son ineficientes. La burocracia política estará tildando de “aburguesados” a aquellos que osen oponerse a esa irracional “práctica revolucionaria”; para ella la crítica radical a ese fenómeno será resultado de  entes faltos de “conciencia revolucionaria”.

Mientras tanto, a los ojos de los ciudadanos la diferenciación social de la sociedad cubana toma cuerpo. ¿Cómo la burocracia política llamaría a esa diferenciación social? Que la distorsión orgánica y funcional del modo de producción sea una premisa fundamental de ese fenómeno no le quita el sueño a esa burocracia política. Por supuesto, no es tampoco objeto de preocupación la diferenciación social de la propia burocracia política que escala en la estructura de mando estado-partidista, ante todo en el sistema empresarial corporativo. Diferenciación que se da en las condiciones socio-materiales de una sociedad dónde disponer de un carro o una simple moto para el desempeño de funciones ya constituye de por sí un privilegio social.

He llamado la atención sobre la patología de los niveles de acumulación privada de recursos financieros en Cuba. El fenómeno se va dando a través de los flujos de remesas del exterior. Una idea de su dinámica la da la inyección de 250 mil dólares hacia el país en apenas diez días, registrado inmediatamente después de la suavización de las restricciones al envío por el presidente G.Bush (hijo)[10]. No son los flujos por los flujos el problema. Todo lo contrario. Las remesas son importantes para la economía cubana, familiar y nacional. El problema está dado en que la patología social sea producto directo de la anomalía estructural del sistema económico cubano. La burocracia política estará tildando de “aburguesados” a los cubanos que van diferenciándose en su estatus económico porque la “práctica revolucionaria” que ella ordena les es insuficiente. Mientras que atacando a los “enemigos del pueblo” procurará coaccionar el debate sobre las falencias estructurales del ordenamiento socioeconómico que provocan dicha patología.

2) ¿Cuál es el posicionamiento coercitivo de la burocracia política con la emigración? El militante FPC declara: a todos aquellos “enemigos del pueblo no-residentes” que nacieron, crecieron o desarrollaron parte o gran parte de su vida en Cuba después de 1959, no le han servido 15, 25 ó 30 años de pionerismo, estudios preuniversitarios y universitarios en el sistema educacional revolucionario, planes la escuela al campo, compromisos y actividades políticas,  trabajos voluntarios, zafras azucareras, campaña de alfabetización, marchas combativas, campañas sociopolíticas de todo tipo, entrenamientos en la defensa, trabajo profesional y precariedad socio-material en Cuba; su “práctica revolucionaria” es deficitaria. Con sus vidas los emigrados cubanos tampoco han aportado nada a los logros sociales de Cuba. Los “enemigos” escogidos “son hombres del pasado”. Recordemos que se trata de esa “práctica”  doctrinaria que ha estado en función del pensamiento del Partido único. La burocracia política reniega de la participación de todo cubano que haya vivido en Cuba después de 1959 por el hecho de que haya decidido emigrar. Y luego, tomando como pedestal la Revolución, entrega y quita el “pasaporte de ciudadanía” a los ciudadanos cubanos (también a los residentes). Ellos y sus descendientes necesitan el adiestramiento de la “práctica revolucionaria” que la burocracia determina para poder ser legítimos ciudadanos cubanos.

Si el emigrado no comulga con el pensamiento doctrinario político cubano, si no cumple tareas en el exterior - asistir a reuniones con la burocracia política, etc -, lo más probable, concluye la burocracia, es que sean unos “aburguesados”. Crear el estereotipo del “emigrante aburguesado”  se usa para predisponer a los cubanos residentes. Y de esa forma emplear el estigma contra el pensamiento revolucionario independiente que puedan presentar cubanos no-residentes.

Lo que la sociedad cubana necesita concienciar es la verdad objetiva sobre la emigración y no la propaganda utilitarista de la burocracia política. Necesita saber y debatir sobre el hecho de que los emigrantes forman parte de ese 99.9%  de asalariados explotados que Marx y Engels nos señalaran en el Manifiesto Comunista. Pero ese hecho tiene importantes connotaciones políticas.

El tinglado del pensamiento político doctrinario en torno a la emigración decide sobre el tratamiento político anómalo al problema. Esa anomalía política se expresa de muchas formas, entre las que vale resaltar (poniendo por caso): el que la posibilidad real de emigrar legalmente sea coaccionada por los costes prohibitivos que para el cubano significan los trámites administrativos del Gobierno cubano; que la emigración no conserve derechos civiles en Cuba; que la vivienda que se “deja” sea objeto de confiscación; que al emigrar se despoje onerosamente al ciudadano del acervo material de su vida en Cuba; que los años de trabajo acumulados en Cuba no se les cuente en los programas de jubilación; que no se pueda proponer candidaturas ni votar en el extranjero en las elecciones internas en Cuba (las que existen); que la emigración (mayoritaria) hoy haya dejado de ser bloqueada por los EEUU para viajar libremente a Cuba y que el Estado y el Partido cubano mantengan prohibido a los ciudadanos cubanos salir, entrar y asentarse libremente en su país.

En contraste, ha de destacarse precisamente el asunto de las remesas familiares de los emigrantes. Esas remesas constituyen (y seguirán siéndolo) una entrada de recursos a la economía cubana de suma importancia. La fuerza de su impacto positivo se puso de manifiesto en los años álgidos de la profunda crisis de 1990/1994. El reflote de la economía se apoyó en gran medida en las remesas de la emigración. Esa sola realidad bastaría para plantear un cambio cualitativo diametral en la doctrina cubana sobre la emigración.

¿Cuál es el cuadro de contradicciones  políticas que plantea el problema de la emigración? Mientras los comisarios políticos buscan como pueden las cuatro patas a los “enemigos del pueblo”, la emigración cubana (legalizada o ilegalizada) llega a sumar alrededor de 1,7 millones de cubanos, cerca del 15% de la sumatoria poblacional del país[11]. Cuba constituye uno de los mayores emisores de emigración en el mundo (entre el 5to y el 10mo). Pero más allá de la dimensión cuantitativa del problema, importa su naturaleza política.

La emigración que se da a partir del decenio de 1970 es una población en esencia con educación general elevada y preparación técnica competitiva. Es decir, una valiosa fuerza humana preparada en Cuba y que Cuba pierde. El concepto político por el cual en alto grado se pierde definitivamente es el que definen el Partido y el Estado en términos de emigración definitiva.  Así lo impone en la práctica el sistema cubano de democracia actualmente imperante. De Cuba se emigra definitivamente. Un efecto anormal directo es que Cuba pierde la oportunidad de que los emigrados puedan retornar, asentarse libremente y aportar al desarrollo económico interno conocimientos y habilidades profesionales adquiridas en el exterior. Pero desde el punto de vista ético, el problema es de profundo calado humanista: las familias cubanas se separan indefinidamente, en tiempo y espacio. ¿De qué diálogos con la emigración puede hablar la doctrina política cubana? 

El concepto de “diálogo” así como la idea de “diálogo con la emigración cubana” responden al doctrinarismo anclado en la perspectiva política del fracasado “socialismo real”. Si el diálogo con la emigración alentado por Cuba  en 1978 (básicamente con la asentada en los EEUU) tenía un sentido político histórico-concreto, su extrapolación a posteriori como doctrina política con la emigración (con la pauta de las dos posteriores conferencias “La Nación y la Emigración”), expresa la descomposición de la democracia en el sistema político cubano.

El problema de la emigración cubana no es un problema que admita plantearse en términos de “diálogo” con la emigración. Esa idea expresa la concepción doctrinaria del socialismo cubano como una sociedad cerrada, en los mismos términos que lo definió la llamada cortina de hierro de la Guerra Fría. Sobre este problema he querido debatir en el trabajo “Cuba: el socialismo como sociedad abierta”[12]. La democracia socialista tiene que suprimirle el contenido sociológico burgués al concepto  de emigración y, especialmente, a la emigración cubana. El proyecto socialista cubano no puede mantenerse amarrado a  los designios de la “guerra fría” de los EEUU contra el mismo. La democracia socialista es para Cuba la única alternativa capaz de romper esas ataduras y lograr la conciliación cubana[13].

En efecto, en la cuestión de la emigración cubana anida un problema de suma importancia sociopolítica. Los cubanos en Cuba refieren que la segunda estrategia más usada para enfrentar la precariedad de la vida cotidiana es la emigración (la primera han sido los actos delictivos y los negocios ilícitos). Más del 60% de los cubanos que emigran apuntan a esa decisión como una estrategia para enfrentar la vida cotidiana. Sin embargo, atiéndase, cerca del 55% de los cubanos que no se plantean emigrar, definen normalmente esa estrategia como la más usada, y la mayoría de todos ellos la califica como la más eficiente[14].

Esa realidad habla acerca del problema de la cohesión sociopolítica sobre la que se supone se sostiene el proyecto socialista cubano. El cubano residente posee el mismo estatus de asalariado que el emigrante cubano en los países capitalistas. Ese estatus de trabajador asalariado en el capitalismo llega a constituir una solución eficiente a los problemas de la vida cotidiana para el ciudadano en Cuba. Pero además, tan importante como ello,  para sus expectativas de autonomía ciudadana. Es decir, que el cubano puede estar dispuesto a cambiar su estatus de asalariado en Cuba por el de asalariado en un país capitalista para mejorar su vida (mediante la subsunción en un sistema económico de mayor desarrollo), aún al costo conciente de pasar a ser explotado por patrones privados. Y esa realidad sociológica expone con cruda claridad la fragilidad de la cohesión sociopolítica interna alrededor del proyecto socialista cubano. Por cuanto el fenómeno lo que viene es a reforzar las ideas dentro de la sociedad cubana que llegan a ver en el sistema de trabajado asalariado capitalista la solución para Cuba. En síntesis, la percepción social legítima aprecia que realidad y expectativas en ese capitalismo no se riñen a priori, no constituyen una antinomia por definición.

El estatus de asalariado en el capitalismo subordina económicamente al trabajador, esa es la condición que le obliga a pedir permiso para vivir al propietario privado. Pero el estado burgués se ha cuidado de no restringir más allá de ello la autodeterminación del ciudadano. En ello consiste la falacia de la democracia burguesa. De igual manera el trabajador asalariado en Cuba, subordinado económicamente al estado, tiene que pedir permiso para vivir. Pero el estado cubano va más allá.  El estado “socialista” no permite ni la autogestión económica ni la autodeterminación ciudadana.  Y en ello radica la falsedad ideológica del sistema de democracia establecido.

La complejidad de ese problema no admite espacio para la propaganda vulgar a la que la burocracia política quisiese echar mano. Puesto que los servicios sociales básicos, educación y salud, son desde hace mucho realidades de aplicación universal y de calidad en países capitalistas industrializados. La sociedad cubana ya no se compara con las realidades de los países capitalistas del llamado tercer mundo. Esa proyección del conciente social en Cuba es a la vez el fruto y el reto del Proyecto Socialista cubano.

Al Partido le tiene que interesar la evaluación política del fenómeno socioeconómico de la emigración. La burocracia política enjuga el problema de fondo en las aritméticas. Por cuanto la emigración cubana aún siendo considerable no es la mayor en la región, el problema es intrascendente - se complace en declarar la burocracia política. A ello le suma el factor económico como escudo ante la crítica y tiene el diagnóstico y la receta para el problema. Sin embargo, contrariamente a como tiende a auto engañarse el pensamiento doctrinal estado-partidista, el motivo fundamental de la emigración cubana es político. Es lógico que esa constatación descoloque a la burocracia y ponga en alarma de combate a sus comisarios políticos. No está a su alcance entender que emigrando de Cuba no se emigra de un sistema político cualquiera, se emigra de un sistema político que se auto define como socialista. Se emigra, de lo que se supone es la alternativa al capitalismo. El resto de las emigraciones económicas en el mundo constituyen una emigración intra-capitalista.

En consecuencia, lo que el pensamiento revolucionario marxista precisa analizar es el significado político correcto de la emigración cubana: se emigra de un socialismo monopolista de estado. Se emigra de un sistema que constituye la antinomia del socialismo libertario en el significado del marxismo revolucionario. Esa es la verdad objetiva, por revolucionaria que sea. No existe alternativa: la democracia socialista puede ser el único espacio de participación política integradora de la sociedad cubana toda.




 
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Noticias relacionadas

Cuba: La vuelta al capitalismo de mano de la burocracia política (IV)

Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la RedEl doctrinarismo y el poder de la burocracia política constituyen el caldo de cultivo determinante de la deriva latente hacia la restauración del capitalismo en Cuba.
[25-6-2009] | 1886 lecturas | 12 comentarios

Cuba: La vuelta al capitalismo de la mano de la burocracia política (II)

Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la RedEl doctrinarismo y el poder de la burocracia política constituyen el caldo de cultivo determinante de la deriva latente hacia la restauración del capitalismo en Cuba.
[23-6-2009] | 2050 lecturas | 14 comentarios

Cuba: La vuelta al capitalismo de la mano de la burocracia política (I)

Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la RedEl doctrinarismo y el poder de la burocracia política constituyen el caldo de cultivo determinante de la deriva latente hacia la restauración del capitalismo en Cuba.
[22-6-2009] | 2876 lecturas | 36 comentarios

Comentarios (15)

#2

24-06-2009 21:25

Fuera basura Gusana de Kaos
Viva Cuba socialista
Viva el PCC y la UJC

Valoración: -7    |  Avisar provocación

#3

24-06-2009 21:31

¿Todavía este tipo sigue escribiendo?.

Un momento Roberto, entre nosotros, sin que nadie se entere, ¿tú te crees todas esas sandeces que escribes?, ¿a dónde quieres llegar?, ¿cuál es tu propósito?. Sabemos que aquí hay un montón de gusanos que te hacen eco, ¿pero no te da verguenza?.

Yo no sé mucho de sicología pero debes tener un trauma de esos...de niñez...no lo sé.

Valoración: -16    |  Avisar provocación

#5.- LAMELA NO TE ATRAGANTES !!!

24-06-2009 22:09

Lamela ... no te desgastes,  A DEBATE .... simplemente , discute lo que tengas que debatir , si es que tienes algo que decir, aparte de rabiar y aplastar cáscaras de huevos.

Vaya , que te has quedao atragantao

YO TAMBIÉN DIGO VIVA LA REVOLUCIÓN

VIVA EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO Y REVOLUCIONARIO

ABAJO LA BUROCRACIA

ABAJO EL ESTADO TODOPODEROSO

ARRIBA EL ESTADO DE TODOS

QUE EL PCC SE PONDA P´A LAS COSAS !!!

Valoración: 18    |  Avisar provocación

#6.- Al que le caiga el sombrero

24-06-2009 22:16

Tócate !!!! ... tremendo puntillazo al No. 3 y al No. 4 

¿por que saltan como siquitraques? 

Señores, defiendan con argumentos e intelegiencia lo que tengan que hablar 

Nada, como dice el refranero, que al que le caiga el sombrero del artículo , pues que se lo ponga !

Valoración: 16    |  Avisar provocación

#8.- Lamela dí algo sensato

24-06-2009 22:49

LAMELA NO TE ATRAGANTES


¿QUÉ PASA, QUE ADEMÁS DE GRITAR , NO TIENES NAGA QUE DECIR SENSATO ?

Valoración: 10    |  Avisar provocación

#9.- Pánico en la burocracia

24-06-2009 22:56

Al Sr. Luis Lamela le ha entrado el pánico !

Valoración: 1    |  Avisar provocación

#13

25-06-2009 14:30

Está instruido el "cubano" , "concepción científica del mundo", ¿de dónde lo habrá sacado?

Valoración: -1    |  Avisar provocación

#14.- Cubano Instruido, ¿de dónde lo habrá sacado?

25-06-2009 14:43

José María Heredia (1785-1828), Cirilo Villaverde (1812-1894), Gertrudis Gómez de Avellaneda, Gabriel de Concepción Valdés ("Plácido") (1809-1844), Luis Pérez de Zambrana, Julia Pérez Montes de Oca, Juana Borrero, José Martí (1853-1895), Julián del Casal (1863-1893), Carlos Montenegro (1900-1981), Pablo de la Torriente Brau (1901-1936), Lino Novás Calvo (1905-1985), Lydia Cabrera (1900), Virgilio Piñera (1912-1979), Féliz Pita Rodríguez (1909), Onelio Jorge Cardoso (1914), Alejo Carpentier (1904-1980), José Lezama Lima (1910-1976), Guillermo Cabrera Infante (1929), Severo Sarduy (1937), Humberto Arenal (1927), Edmundo Desnoes (1930), Miguel Barnet (1940), Reynaldo Arenas (1943), Jesús Díaz (1941), Cintio Vitier, Fina García Marruz (1923), Eliseo Diego (1920), Octavio Smith (1921), Roberto Friol, Cleva Solís, Roberto Fernández Retamar (1930), Fayad Janís (1930), Pablo Armando Fernández (1930), Heberto Padilla (1932), Armando Álvarez Bravo (1938), Francisco de Oraá (1929), Luis Suardíaz (1940), David Chericián (1940), Carlos Felipe (Fernández y Santana) (1914-1975), José Triana (1932), Antón Arrufat (1935).

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#15.- Cubano Instruido, ¿de dónde lo habrá sacado? 2

25-06-2009 14:44

José María Heredia (1785-1828), Cirilo Villaverde (1812-1894), Gertrudis Gómez de Avellaneda, Gabriel de Concepción Valdés ("Plácido") (1809-1844), Luis Pérez de Zambrana, Julia Pérez Montes de Oca, Juana Borrero, José Martí (1853-1895), Julián del Casal (1863-1893), Carlos Montenegro (1900-1981), Pablo de la Torriente Brau (1901-1936), Lino Novás Calvo (1905-1985), Lydia Cabrera (1900), Virgilio Piñera (1912-1979), Féliz Pita Rodríguez (1909), Onelio Jorge Cardoso (1914), Alejo Carpentier (1904-1980), José Lezama Lima (1910-1976), Guillermo Cabrera Infante (1929), Severo Sarduy (1937), Humberto Arenal (1927), Edmundo Desnoes (1930), Miguel Barnet (1940), Reynaldo Arenas (1943), Jesús Díaz (1941), Cintio Vitier, Fina García Marruz (1923), Eliseo Diego (1920), Octavio Smith (1921), Roberto Friol, Cleva Solís, Roberto Fernández Retamar (1930), Fayad Janís (1930), Pablo Armando Fernández (1930), Heberto Padilla (1932), Armando Álvarez Bravo (1938), Francisco de Oraá (1929), Luis Suardíaz (1940), David Chericián (1940), Carlos Felipe (Fernández y Santana) (1914-1975), José Triana (1932), Antón Arrufat (1935).

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#16.- Cubano Instruido, ¿de dónde lo habrá sacado? 3

25-06-2009 14:46

José María Heredia (1785-1828), Cirilo Villaverde (1812-1894), Gertrudis Gómez de Avellaneda, Gabriel de Concepción Valdés ("Plácido") (1809-1844), Luis Pérez de Zambrana, Julia Pérez Montes de Oca, Juana Borrero, José Martí (1853-1895), Julián del Casal (1863-1893), Carlos Montenegro (1900-1981), Pablo de la Torriente Brau (1901-1936), Lino Novás Calvo (1905-1985), Lydia Cabrera (1900), Virgilio Piñera (1912-1979), Féliz Pita Rodríguez (1909), Onelio Jorge Cardoso (1914), Alejo Carpentier (1904-1980), José Lezama Lima (1910-1976), Guillermo Cabrera Infante (1929), Severo Sarduy (1937), Humberto Arenal (1927), Edmundo Desnoes (1930), Miguel Barnet (1940), Reynaldo Arenas (1943), Jesús Díaz (1941), Cintio Vitier, Fina García Marruz (1923), Eliseo Diego (1920), Octavio Smith (1921), Roberto Friol, Cleva Solís, Roberto Fernández Retamar (1930), Fayad Janís (1930), Pablo Armando Fernández (1930), Heberto Padilla (1932), Armando Álvarez Bravo (1938), Francisco de Oraá (1929), Luis Suardíaz (1940), David Chericián (1940), Carlos Felipe (Fernández y Santana) (1914-1975), José Triana (1932), Antón Arrufat (1935).

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#17

25-06-2009 14:53

No firmaste, ¿eres el "cubano"?, ese que dicen que es Yoani. Te debe haber llevado mucho tiempo hacer esa lista.

Valoración: -1    |  Avisar provocación

#18

25-06-2009 15:36

No, no soy "el cubano", porque aquí cubanos somos todos…

Y sí, me llevó mucho tiempo hacer la lista, de hecho aún no he acabado, porque detrás de cada uno de esos nombres hay una inmensa obra…

Obra que no se puede esconder, que no se puede negar, Obra que ha hecho grande a Cuba, que sigue haciendo grande a Cuba aunque tipos como tú no tengan ni idea…

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#21

25-06-2009 16:19

Este tipo de #14, #15, #16 y #18 se le fué una tuerca, no sabe que aquí hay uno que se hace llamar "cubano", que dicen que es Yoani.

Lee bien los comentarios para que no cometas esas pifias, y no muestres un listado que nadie te pidió.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#22.- jajajaja

elif|25-06-2009 18:45

¿Por qué Estados Unidos lucha con Cuba si Cuba es un capitalista? jajajajaaaaa

Valoración: -2    |  Avisar provocación

#26

Eliodoro|26-06-2009 01:54

La obra de 50 anos nadie la destruira...porque se esta autodestruyendo poco a poco.Y mientras eso ocurre el USA gobierno seguira poquito a poco abriendo la llave.Y mientras mas la abra mas se ira carcomiendo el sistema.Pero no se asusten...esto ya paso en china y vietnam y los resusltados saltan a la vista.Ahora que se pare un chino en una plaza publica y grite ESTO NO ES COMUNISMO... y ya veremos adonde va a parar.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada
Imágenes, audios y documentos

Más información en Kaos en la Red
América Latina Cuba Cuba debate socialista Izquierda a debate

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)