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Cuba: La vuelta al capitalismo de la mano de la burocracia política (II)
El doctrinarismo y el poder de la burocracia política constituyen el caldo de cultivo determinante de la deriva latente hacia la restauración del capitalismo en Cuba.
Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red | 23-6-2009 a las 21:43 | 2055 lecturas | 14 comentarios
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La burocracia política edifica su existencia en base a las especulaciones utilitaristas. El militante FPC comienza por enmarcar el “marxismo ortodoxo” como sinónimo de estalinismo. Luego de inventarse la sinonimia sin ningún aval histórico, nos afirma que ello es (observen las frases del mimetismo panfletario): “una mitología bien concebida por los aparatos propagandísticos del imperio”. En su afán al historiador no le importa atropellar el sentido común de los lectores. A partir de dos frases hechas, arriba a su l.q.q.d. y concluye: “Cobas se mueve con holgura en este escenario. Lo domina”.

El militante “comunista” no sabe precisarnos qué asume por marxismo ortodoxo y qué por marxistas ortodoxos. Como evidentemente no diferencia el fondo de ambas cuestiones, todo su embutido teórico nada más comenzar empieza a hacer aguas. Pero hay algo de sensible importancia ideológica sobre lo que llamar la atención.

Si la ortodoxia marxista puede ser concebida única y exclusivamente como el apego al método, a la lógica de la dialéctica materialista, el pensamiento de los “marxistas” ortodoxos constituye la negación de esa lógica. La dialéctica materialista proyecta un pensamiento revolucionario. El marxista puede ser sólo revolucionario, nunca ortodoxo. La filiación del doctrinarismo político estalinista con el pensamiento de los “marxistas” ortodoxos es consustancial. Y de esa manera el militante FPC pauta una defensa explícita del estalinismo. Su desplante anterior por el culto a la personalidad adquiere otra connotación. A la burocracia política le es necesario el culto a la personalidad del Líder de la Revolución para legitimar la titularidad de sujeto de poder político que ella misma se arroga. La historia como conocimiento revolucionario marxista le es ajena al historiador FPC.

Todo el proceder mediante el cual J.Stalin instaura el terror como medio de gobernabilidad, para llevar a cabo sus ideas y programas, lo construyó en el culto deliberado a la personalidad de V.I.Lenin. De esa forma Stalin arma el culto a su propia personalidad, auto invistiéndose como el depositario y el más genuino seguidor del pensamiento leninista. Eso le sirvió - en nombre del leninismo sin Lenin,  ya desparecido físicamente el Líder de la Revolución de Octubre - para el avasallamiento de la idea de dirección colegiada del Partido. La democracia en el seno del Partido fue sistemáticamente violada y, en consecuencia,  a partir de los atributos autoritarios a la figura del “Secretario General” (nunca reconocida como necesaria por Lenin) se instauró la partidocracia que minó de manera irremediable el proyecto socialista soviético.

El pueblo de Cuba debe concienciar el peligro que constituye la posibilidad objetiva de que la burocracia política, alienada de la sociedad, auto invistiéndose como genuina depositaria del pensamiento del Líder de la Revolución, le imponga el dictad de un doctrinarismo reaccionario. El pensamiento del Líder de la Revolución no será tomado por esa burocracia como guía dialéctica para la acción revolucionaria. Lo objetivo de esa posibilidad, su caldo de cultivo, está muy claramente condicionado. La sociedad cubana no es sujeto de poder revolucionario[1]. Esa prerrogativa puede darse solamente en la medida que sea sujeto del modo de producción y de poder comunitario (autogobierno comunitario). Únicas condiciones que estarán cerrando el paso al empuje - reptante o abrupto - de reversión capitalista en Cuba. Esa realidad sociopolítica tiene que ser concienciada por el Partido, so pena de  contribuir - por omisión o por coacción del debate revolucionario - a la precipitación de los derroteros contrarrevolucionarios.

Observen cómo la burocracia política necesita evitar a toda costa cualquier identificación del pueblo con esos “enemigos” que le fabrica. Ahora, el militante FPC alerta, ¡cuidado!, no se dejen engañar, no sean tontos, y afirma entre signos de interrogación: “¿porqué Cobas no es el camarada que dice ser?”.  El caso es que ese “Cobas” no ha expresado nunca (ni en la correspondencia cruzada, ni en sus trabajos publicados) la vanidad de querer “tener un millón de amigos”. Pero el militante intuye que los escritos de ese  “enemigo” - como el de muchos otros cubanos residentes y no-residentes que observan, leen, estudian, piensan, escriben y discuten sobre los problemas del proceso sociopolítico cubano -, que las ideas que debaten esos “enemigos”, pueden identificarse con los estados de opiniones críticas dentro del pueblo cubano, que pueden constituir un reflejo de ello. Desconfíen de esos “enemigos”, no son lo que aparentan ser, aunque puedan pensar igual que ustedes.

En efecto, el pensamiento marxista revolucionario busca atar los cabos entre las contradicciones de la realidad socioeconómica y política y los estados de opinión y comportamientos sociales. Entre  la práctica social y sus consecuencias económicas y políticas. Esa apropiada sistematicidad de su pensamiento crítico conduce al militante FPC a acusar al “enemigo Cobas”: “Su ejercicio hipercrítico le lleva sistemáticamente a buscar todo tipo de contradicciones e insuficiencias en el curso del movimiento revolucionario cubano”[2], (subrayados míos).

Cualquier ciudadano cubano, desde sus múltiples experiencias participativas,  reconocerá sin equivocarse la expresión del pensamiento doctrinario. Los portadores de ese pensamiento estarán convenciendo infatigablemente que no es el momento oportuno para este o aquel cambio; que la acumulación de fuerzas no es suficiente - recuerden, esa acumulación cuantitativa para un salto cualitativo que enseñaban los manuales soviéticos de marxismo -; que los tiempos y las tácticas han de adaptarse a la “maduración de la masa” y, claro, a esos factores exógenos que hablan inclusive sobre la imposibilidad del socialismo en un solo país. En resumidas cuentas, explica el militante FPC, cada cual debe resolver las tareas de orden en la lucha revolucionaria” (subrayado mío),   disciplinadamente en su puesto de trabajo.

La imposición del pensamiento doctrinario prohíbe cuestionar la realidad más allá de los límites que su burocracia política define. El “trabajo ideológico” del doctrinarismo induce el inmovilismo contrar-revolucionario en la sociedad, difumina la conciencia colectiva sobre los problemas neurálgicos de la realidad en que participa y desintegra toda masa crítica social necesaria para avanzar de manera dialéctica y sostenible. El pueblo es despojado de su capacidad política de auto reproducción como ente socioeconómico. En esencia es despojado políticamente  de su condición de sujeto revolucionario. Y ello es solamente posible porque el ciudadano ha sido convertido en objeto del modo de producción. El sujeto del modo de producción es el Partido, específicamente la burocracia estado-partidista. El pensamiento doctrinario, como el que nos muestra FPC, tratará de negar por todos los medios la existencia de esa contradicción, porque la comprensión de la misma sería reconocerle al pueblo su papel de sujeto revolucionario, en sí y para sí. La burocracia política perdería el sentido de su existencia y sus parcelas de poder.

El pensamiento crítico revolucionario se opone y desenmascara esa práctica del doctrinarismo. Porque la crítica teórica revolucionaria viene a darle explicación racional a los problemas de la práctica empírica, a la práctica en que se envuelve el pueblo, la sociedad. El pensamiento marxista revolucionario mantiene bajo el análisis crítico el empirismo del voluntarismo político. La práctica le interesa como portadora de contradicciones.   Puesto que a partir de su identificación puede brindar síntesis superadoras del estancamiento sistémico. No existe otra forma de lograr que las contradicciones se conviertan en motores de avance sostenible. A través de la creación de hechos revolucionarios desde el conocimiento objetivo de  la teoría revolucionaria.

En realidad lo que el “enemigo Cobas” y otros compañeros “enemigos del pueblo” hacen es analizar y exponer ideas en relación con los problemas de fondo que identifican en la realidad socioeconómica y política cubana. Lo hacen desde el compromiso revolucionario con el proyecto socialista de la Revolución. Y esa combinación de análisis crítico, ideas propositivas y compromiso revolucionario frustra a los portadores del pensamiento doctrinal que, como FPC, padecen de alienación social, a pesar de estar  y trabajar dentro de la sociedad cubana. Ponerse gafas con filtros para mirar en derredor no cambia los colores de la realidad.

En el desatino inquisidor el pensamiento doctrinal se desespera. Oigamos lo que nos desempolva FPC: “El hipercriticismo subrayando pretendidas -o reales- insuficiencias teóricas en la estrategia revolucionaria, es lo más característico del actuar de Cobas. La misión del revisionismo quiéranlo o no sus representantes, se concentra siempre en desorientar y desarmar a las masas revolucionarias”, (subrayados míos).

Hay aquí dos cuestiones a despejar.

1) Al historiador FPC le será imposible encontrar en los trabajos del “enemigo Cobas” planteamientos tales como, le cito: “insuficiencias teóricas en la estrategia revolucionaria”. Esta apreciación constituye un invento especulativo de historiador FPC.  Una especulación que viene a demostrar la incapacidad para entender lo que lee (si es que lee los trabajos del “enemigo del pueblo”). No es pecado el que no entendamos algo que leamos, nos sucede a todos con frecuencia. El pecado está en convertir el desconocimiento en beligerancia y arrivismo político. Hablar de “teoría en la estrategia revolucionaria” cubana constituye un exceso demagógico que el propio Líder de la Revolución ha puesto de relieve con sus declaraciones acerca del error en haber creído saber cómo se hacía el socialismo.

2) El militante FPC conoce que la figura del “hipercrítico” es utilizada en Cuba recurrentemente por la burocracia política como medio de acallar el espíritu crítico en los trabajadores, en los ciudadanos. De esa misma manera en que el concepto de disidencia ha sido estereotipado, haciéndolo sinónimo de oposición ideológica para criminalizar políticamente la otredad ideocrítica revolucionaria[3]. El militante FPC cree que basta con acudir a la coacción política con la figura retórica del “hipercrítico” para que el destinatario cubano de su mensaje cierre filas temeroso en contra de los “enemigos del pueblo”.  Las masas - siempre políticamente amorfas en la opinión de la burocracia política que representa FPC - son víctimas de la desorientación y quedan desarmadas por los “hipercríticos”.

La coacción política necesita la etiqueta con que establece quiénes y en qué lados de la inecuación política definida por el Líder de la Revolución en “Palabras a los Intelectuales” se está. La interpretación doctrinaria y oportunista de esa inecuación política ha sido el alimento de todas las manifestaciones de coacción política que han medrado y socavan hoy la cohesión social alrededor del proyecto sociopolítico cubano. El pensamiento doctrinal de la burocracia política vive en constante temor ante la propia realidad, porque la realidad desborda los cánones de su percepción. En tales circunstancias su único recurso es la coacción de la expresión democrática.

El historiador FPC no puede mantener un discurso ni crítico ni coherente a partir de su embutido “teórico” (recordemos, su “marco referencial”) y necesita aderezarlo con tergiversaciones y falsedades. Ya sabemos que el ejercicio freudiano le permite descubrir lo que el “enemigo” lleva dentro de sí. Pues en otra maroma del manifiesto que ha producido, el militante FPC expone triunfante lo siguiente: como al “enemigo Cobas” le resulta irrebatible el apoyo que goza la Revolución, se inventa lo de la fragilidad del pacto social.

No es difícil advertir dónde está lo reaccionario de esa declaración de FPC.  El militante pretende confundir 1) el  apoyo a la Revolución con 2) la  crítica de los problemas que atentan contra la viabilidad del proyecto socialista de la propia Revolución. Pero el historiador, ya sabemos, se cuida de no debatir con ninguno de los escritos en los que  analizo el calado de las contradicciones internas del proceso sociopolítico cubano.  Al militante “comunista” le basta declarar su fe en lo que llama   “optimismo histórico”. Al pensamiento doctrinario, y en ello sí es consecuente nuestro militante, le basta la fe.

Con la fe en su “optimismo histórico”, el historiador se distancia de la carga revolucionaria que lleva el acercamiento a las verdades históricas y prefiere la apología teleológica de la Revolución.  En ese presupuesto “analítico” cocina gran cantidad de sus escritos y  entrevistas acerca de la Revolución cubana, publicados y divulgados en Cuba y fuera del país. La paradoja no es fortuita. El historiador FPC se distancia del materialismo histórico mediante la práctica historicista de la filosofía de la historia. No es un juego de expresiones. Es Marx quien bromeaba muy en serio por su suerte de no haber sido historiador. La historia antes de ser descrita ha sido hecha por las sociedades. Y es Marx quien como nadie demuestra el poder del conocimiento de la historia si no se reduce al conocimiento positivista de la misma.

Con el doctrinarismo que esconde bajo el “optimismo histórico”, el historiador FPC nos expresa que la Revolución cubana no es un proceso sociopolítico vivo, y tan contradictorio que puede ser revertido por los propios cubanos (residentes). Y  en ello FPC ahora se distancia del Líder de la Revolución. Pero para que nadie se equivoque y quiera ver en sus apologías teleológicas una contraposición al pensamiento dialéctico del Líder de la Revolución, echa rápido mano a otra cita: “A las ideas optimistas, revolucionarias que defendemos –señalaba Fidel en fecha tan temprana como 1963-, no les faltarán críticos, calculadores, esa gente que tienen una posición absolutamente metafísica ante la vida; suman, restan, pero les falta una suma: es la suma de la voluntad, es la suma del valor, es la suma de la decisión, es la suma de los factores morales con los cuales los pueblos siempre han emprendido y han realizado las más grandes tareas en la historia de la humanidad”.

El militante FPC tropieza una y otra vez. ¿A qué interpretación del pensamiento de Fidel ahora nos conmina con esa nueva cita? Ya sabemos cómo FPC utiliza la figura del Líder de la Revolución como instrumento de intimidación, como arma para la coacción política. ¿Está aseverando FPC que el Líder de la Revolución nos conmina a la doble moral, a temer que nos tilden de sumar y restar calculadoramente y callar así la crítica revolucionaria y la voluntad de participación política? ¿Expresa FPC que Fidel se distancia de Lenin?, cuando éste nos dice: “Las discusiones (charlas, debates, controversias) sobre los partidos y sobre la táctica común son esenciales; sin ellas las masas están desunidas, sin ellas las decisiones comunes son imposibles, y, por consiguiente, también es imposible la unidad de acción”[4]. 

De su propia cosecha el militante FPC nos dice:Desviarnos de las tareas de orden en la lucha revolucionaria, con apelaciones superrevolucionarias al debate teórico, por la pureza unas veces o por la renovación otras; es la táctica del revisionismo”, (subrayados míos).

 

Como ya habíamos visto, FPC conmina a cumplir disciplinadamente “las tareas de orden”. Si anteriormente nos hablaba de que este “enemigo” atacaba “la teoría revolucionaria de la Revolución”, ahora nos declara el porqué: las apelaciones al debate teórico”  son peligrosas. Que son nada menos que la táctica del revisionismo para desviarnos de las “tareas de orden”.  Que el debate teórico sea peligroso para las causas de la burocracia política y de las contrarrevoluciones ya lo sabemos. Ahora lo que FPC nos expone es cómo se impone en la “práctica revolucionaria” el pensamiento único: a través de la doctrina del “ordeno y mando”.

La práctica política  del “ordeno y mando” se convirtió en norma no escrita del poder político partidista en los fracasados “socialismos reales”. No es una práctica que pueda darse suspendida en el éter. La práctica del “ordeno y mando” se soporta en el carácter estado-centrista del sistema socioeconómico. Y es mantenida por el doctrinarismo político en Cuba como filosofía de la praxis revolucionaria. El dirigismo de la burocracia política se alimenta y reproduce en base a la máxima política de: las “tareas se cumplen y luego tampoco se discuten”.  La discusión, como enseña esa praxis que diseña e impone la burocracia política, no es más que un trámite que volverá a llevar a la misma discusión sobre los mismos problemas una y otra vez, años tras años de praxis. Obsérvese cómo para darle autoridad a su planteo, FPC no vacila en explotar cada vez que lo necesita la figura del Líder de la Revolución; utilizando con insistencia el recurso de la coacción política al blandir las estigmatizaciones: ahora los chivos expiatorios son los “superrevolucionarios”. 

¿Puede esperarse una manifestación más clara sobre la esencia contra-revolucionaria (con guión, en el sentido antimarxista) del pensamiento que representa la burocracia política encarnada por el militante FPC? 

El arrivismo de la idea política que expresa FPC cae en total evidencia a la luz de los importantes y recios debates que en los años 1960s protagonizaron destacados dirigentes de la Revolución e intelectuales cubanos. Precisamente en momentos de alta vulnerabilidad interna y externa de la Revolución. Es importante leer el análisis crítico que al respecto ha hecho Félix Sánchez, “De los 60 al 2007: las Polémicas posibles”[5]. Es aquella cultura del debate y el compromiso revolucionario la que ataca el militante FPC. Es aquel sentido de la responsabilidad histórica, al que no le faltaba sentido del momento histórico, el que intenta sofocar el integrismo revolucionario. Esa responsabilidad con el proyecto socialista cubano es la que atacan las corrientes del pensamiento doctrinal en que se soporta dicho integrismo. Sobre ese decisivo componente de la democracia socialista y en diálogo crítico con Félix Sánchez  el lector puede leer en mi trabajo “Cuba: la materialidad de la producción espiritual”[6].

La coacción del debate teórico revolucionario sobre los procesos sociopolíticos en los estados del llamado socialismo real no sólo confinó al ostracismo - al entierro político y el destierro geográfico - a los “enemigos del pueblo” que osaron comprometer su pensamiento crítico, sino que precisamente debido a ello dejó a esos procesos sin una consecuente guía teórica para la práctica revolucionaria. Esa realidad no ha sido y no es ajena a la práctica política del “socialismo” en Cuba. La historia se viene repitiendo en Cuba porque se reproducen las condiciones objetivas que en aquellos experimentos la produjeron.

El historiador FPC acude una y otra vez a Marx y a Engels, enjugando  citas que acoplen  con el “marco referencial” de su embutido “teórico”, sin conexión absoluta con los análisis concretos del “enemigo” elegido, sin conexión alguna con las ideas que éste expone y pone a debate.  La manipulación no por burda, piensa el historiador FPC, es desechable. La “masa”  no asimila más que eslóganes vacíos de contenido, cree FPC.

Pero el terreno se le hace movedizo a la burocracia política.  Del mimetismo revolucionario, la manipulación abierta y el primitivismo político, FPC pasa a las interpretaciones utilitaristas del pensamiento y la práctica política socialdemócrata. La ignorancia suele ser beligerante, pero su manipulación en exponentes de la burocracia política es sensiblemente contrarrevolucionaria.

El historiador FPC ahora intenta rebuscar puntos de contacto del pensamiento del “enemigo” elegido con la socialdemocracia. Intenta armar otra maroma para justificar  la identificación del doctrinarismo de la burocracia política con el pensamiento y las prácticas de las socialdemocracias. Ya FPC había explicado su empatía ideológica cuando nos hablaba de socialdemocracia de izquierda. El “enemigo Cobas” le esclarecía que, en cambio, ninguno de sus escritos (de RCA), sus ideas ni su pensamiento reconocen izquierda alguna en la socialdemocracia, criterio claramente argumentado en sus trabajos. Uno solo de ellos puede servirle de repaso a la burocracia política: “Cuba: reformismo socialdemócrata o transformación socialista”[7].

Este “enemigo” le explicaba de manera sencilla al historiador FPC una razón: que mis análisis críticos comparativos se centraban en la naturaleza política del modo de producción, y que esa sola pauta cognitiva le bastaría a cualquier marxista no ortodoxo para no ver en las socialdemocracias esa pretendida izquierda revolucionaria. La izquierda o es revolucionaria y anticapitalista o no es. La izquierda o es la antítesis ideológica de la derecha o no es. Pero nuestro historiador vuelve hoy a las andadas con la socialdemocracia. Ahora nos dice, le cito: “El marxismo revisado y depurado por la genialidad de Cobas, no rebasa los programas históricos de la socialdemocracia de centro y sobre todo de  izquierda”, (subrayado mío).  Y sin sonrojarse por sus conocimientos históricos y su incapacidad de análisis marxista, arremete beligerantemente y hasta remite a la Fundación Friedrich Ebert Stiftung en los ochenta.

Como para que no queden dudas de la empatía de su pensamiento y de su manipulación con la historia política del ideario socialdemócrata, FPC nos dice: “Ser hoy socialdemócrata de izquierda en Europa frente al reverdecer del neofascismo, el neoliberalismo y el imperialismo, constituye  una opción de resistencia y emancipación”, (subrayados míos).

Primero, a través de un ejercicio de abierto confusionismo ideológico, FPC nos dice que hoy el neoliberalismo, esa expresión maximalista reaccionaria del capitalismo, en vez de estar en crisis sistémica está reverdeciendo. La historia en marcha de América Latina le queda lejana al historiador FPC. La eclosión de la crisis económico-financiera actual en los centros de poder capitalista no le dice nada a FPC sobre el desplome de la doctrina y la práctica neoliberal. ¿Puede realmente el pensamiento doctrinal de la burocracia política entender lo que sucede a su alrededor?

Luego, como si lo anterior no le bastara al doctrinarismo político, recibimos la glosa a la socialdemocracia como opción de resistencia, y nada menos que de emancipación (sic).

Ante tamañas manipulaciones ideológicas y tergiversaciones historio-políticas, cabe preguntar si la posición del militante FPC es producto del desconocimiento o es un discurso reaccionario ex-profeso. ¿Cuestionará el Núcleo del PCC la confusión ideológica de FPC?

Las identificaciones que el pensamiento doctrinario de la burocracia política establece con el ideario socialdemócrata, constituye el germen de la reinstauración en Cuba del capitalismo. Estoy hablando de la vuelta del capitalismo a Cuba de mano del pensamiento político reformista. Ese pensamiento, supuestamente revolucionario, se le induce al pueblo cubano desde la superestructura de poder estado-partidista. La viabilidad de la alternativa socialista cubana se decide entre reformismo y revolución.

El pensamiento doctrinario de la burocracia política y el ideario socialdemócrata convergen en no reconocer la naturaleza libertaria del modo de producción como el ámbito donde se decide el socialismo: el socialismo marxista, democrático y revolucionario por antonomasia. Ambos posicionamientos – pensamiento político doctrinario cubano e ideario socialdemócrata – se inscriben dentro de la lógica ideológica del reformismo burgués.

El carácter reaccionario del ideario socialdemócrata está en el desconocimiento que hace de la contradicción fundamental del modo de producción capitalista: el antagonismo entre trabajo y capital. Ese es el límite que no transgrede el ideario de las socialdemocracias. Para transgredir ese límite tendría que tomar partido por la eliminación de la propiedad privada como eje del modo de producción. Porque esa es la única posición que resuelve la dicotomía entre capital y trabajo a favor del trabajo. Y esa es la premisa que decide el carácter libertario del modo de producción. Ese límite es lo que lleva a las socialdemocracias a subordinarse cómplicemente al proyecto capitalista de las derechas. Así mismo, alineado con el reformismo burgués, el límite que no transgrede el doctrinarismo reformista en Cuba es la plena socialización de la propiedad.

Dos palmos de historia le son necesarios al historiador FPC. El estado de bienestar europeo constituyó la estrategia de la derecha en su proyecto de dominio social y expansión capitalista. La economía de mercado capitalista por arte de la alquimia pasaría a ser economía social de mercado. Sobre esa estafa ideológica coloca Otto E. L. von Bismarck la piedra fundacional que da inicio a todo el proyecto político de unión europea. Ese es el proyecto que las socialdemocracias – y el llamado eurocomunismo – vienen a legitimar hoy con el Tratado de Maastricht y el Pacto de Lisboa. La Europa del capital, la Europa de la propiedad privada como eje de las relaciones socioeconómicas, la Europa clasista. Esa Europa del capital arropada y legitimada por las socialdemocracias es el caldo de cultivo de los movimientos fascistas, y del neoliberalismo capitalista que hoy queda en total tela de juicio con su crisis estructural y la corrosión moral que arrastra tras de sí. La socialdemocracia impone su sello legitimador al capitalismo precisamente porque la izquierda no es capaz de vertebrar las alternativas revolucionarias.

Préstese atención cómo las manipulaciones ideológicas que expresa el militante FPC afloran precisamente hoy, cuando la socialdemocracia se suma, una vez más, a la burguesía internacional que intenta refundar en los centros de poder el capitalismo en crisis. No es un hecho ni casual ni anecdótico, es la expresión de la identificación ideológica de las socialdemocracias con las esencias doctrinales del régimen capitalista.

Toda la corriente de la izquierda anticapitalista que se moviliza hoy cada vez más contra el poder burgués tiene en la acera de enfrente a las socialdemocracias, legitimadoras del orden capitalista. ¿De qué resistencias emancipadoras de las socialdemocracias nos habla demagógica y reaccionariamente el historiador y militante “comunista” cubano FPC?

El  importante surgimiento en España hoy mismo de la plataforma Izquierda Internacionalista-Solidaridad entre los Pueblos (II-SP), pone al descubierto la manipulación reaccionaria de FPC. La izquierda anticapitalista, sus distintas corrientes, es la que ha venido resistiendo y resiste de muchas maneras ante los bloques de poder capitalistas, compuestos por derechas y socialdemocracias (de cualquiera de sus supuestas alas). Es el Gobierno Socialdemócrata del PSOE en España el que ha intentando criminalizar a II-SP ante su presentación en las presentes elecciones al Parlamento Europeo (junio 2009). Sin embargo, la derrota jurídica del PSOE y de su socio de derechas en el bloque de poder burgués dominante, el Partido Popular (PP),  abre con II-SP otro espacio de acción política a las izquierdas anticapitalistas. Un espacio que habrá que seguir labrando en contra de las socialdemocracias españolas. Esa es la práctica revolucionaria que nos dice de qué lado están las verdades históricas, y no el discurso prendido con citas que nos ofrece el historiador FPC.

¿Cuáles son los conocimientos de la realidad política anterior y contemporánea del pensamiento ideológico y político de las socialdemocracias que nos intenta servir FPC?

La resistencia emancipadora de izquierda es, sin ambivalencias, anticapitalista,  se da hoy en España de manera singular con un proyecto sociopolítico socialista sui generis en el mundo capitalista. El proyecto emancipador de Marinaleda. Debería el historiador interesarse por su historia de 30 años de luchas contra los poderes establecidos. Por la historia de un proyecto que se impone en lucha revolucionaria frontal contra el Gobierno socialdemócrata del PSOE dirigido por Felipe González primero y luego contra sucesivos gobiernos de socialdemocracias y derechas hasta el presente.

¿Qué lecciones de historia, marxismo y conocimientos políticos puede ofrecer el pensamiento doctrinal, contra-revolucionario por excelencia? ¿Puede el proyecto socialista de la Revolución cubana aspirar a ser una alternativa viable al capitalismo con una burocracia política dispuesta a perpetuar el socialismo monopolista de estado? ¿Y para lograrlo, dispuesta a la permanente coacción política contra el pensamiento marxista  revolucionario? Cabe preguntar: ¿dónde están los enemigos del pueblo y la nación cubana?

La imposición de la praxis incontestable como el criterio de la verdad del doctrinarismo de la burocracia política constituye el recurso de la coacción política totalitaria. Y con el ropaje “intelectual” se intenta esconder la vacuidad utilitarista del pensamiento doctrinario. Préstese atención a esta declaración de FPC: “El revisionismo y el oportunismo de Cobas está fuertemente arraigado desde la propia “subjetividad” con que se asume como sujeto histórico[8], (subrayado mío).

¿De qué “sujeto histórico” habla el historiador FPC? - se preguntará el lector. El pensamiento y la identificación ideológica del ciudadano cubano serán revolucionarios siempre y cuando la burocracia política emita el certificado del curso práctico que lo acredite. Toda otra identificación revolucionaria, nos dice el historiador, sería: “Una pretensión de reduccionismo rampante”, (subrayado mío).

FPC anuncia el descubrimiento nada casual de su otra sinonimia conceptual: entre pensamiento y praxis de la idea política. Asumido el pináculo, veremos como su disquisición rueda cuesta abajo huyendo del análisis dialéctico materialista de la realidad socioeconómica y política cubana.

Siguiendo el hilo de la conjetura nos enteramos que: “Se trata de la vuelta de un antiguo tema de la lucha ideológica del marxismo en torno a la categoría de la práctica”.  En su desacierto el doctrinarismo FPC busca “prestigiar” la idea marxista sobre la práctica como el criterio de la verdad.

Es así que: “Reaparece con Cobas, el intento tergiversador que pretende reducir la práctica a la actividad intersubjetiva, a la autoexpresión de un sujeto individual[9], (subrayados míos). En la corrida detrás de su fin político, es decir, demostrar que el pensamiento del “enemigo” escogido está desconectado de la realidad cubana, al historiador FPC no le importa hacer uso abusivo e impropio del trabajo del Prof. cubano a quien cita.

Más allá del intento de asustarnos con el malabarismo lingual, ¿qué ha dicho el militante FPC con su lucubración? Pues nos ha dicho la siguiente vulgaridad: ese “enemigo” escogido pretende hacernos creer que su pensamiento y su método de análisis son en principio marxistas; no nos dejemos engañar, para demostrarlo tendrá que aterrizar en Baracoa, Matanzas o Santiago (ponga el lector el lugar) y comprobarnos con su “praxis revolucionaria” (¿?) que, tomo por caso: el trabajo asalariado en Cuba reproduce la naturaleza política del modo de producción capitalista. De no demostrarlo, con esa afirmación “Cobas” habrá reducido la práctica, - ¿cuál práctica? - a una “actividad intersubjetiva”. O sea, que la afirmación no será más que la  “auto expresión de un sujeto individual”.

 

De modo que el hecho objetivo del trabajo asalariado de naturaleza capitalista   - objetivación determinada por el carácter de mercancía especial que comporta la fuerza de trabajo asalariada -, constituye para el pensamiento de la burocracia política, una revelación de idealismo (ponga el lector el espectro de ese idealismo). De esa manera FPC estará intimidando al lector cubano con: “la vuelta de un antiguo tema de la lucha ideológica del marxismo en torno a la categoría de la práctica”.

Para calzar la maroma verbal en que se ha metido, el historiador FPC se explaya en las citas anodinas que rellenan el embutido de su “marco referencial”. En consecuencia, resuelve llamarnos la atención sobre: “la solución que dieron los clásicos del socialismo científico al problema principal de la filosofía”. ¿Recuerdan los lectores?, ese dilema del ser o no ser entre el ser y la conciencia. La burocracia política se siente a gusto en un aula impartiendo el marxismo como catequismo. No importa que la misma realidad cubana le esté evidenciando a FPC que su propia conciencia social no parece estar radicada en Cuba.

En efecto, el desarraigo del conciente social le dice a FPC  - ceñidos a la determinación del ser, es decir, a la base estructural socioeconómica - que el fenómeno  de la  economía de la carencia que caracteriza el “socialismo” en Cuba es un problema de trabajadores indisciplinados y del bloqueo yanqui. Con ese “reduccionismo rampante” la burocracia política coacciona el debate sobre la ineficiencia estructural del sistema económico. Pero de esa manera lo que rehuye y conculca es el debate sobre el problema de fondo: la naturaleza política del modo de producción establecido.

Tomemos por caso el problema no resuelto del desarrollo agroindustrial. Para la burocracia política la insuficiencia cuantitativa, la deficiencia cualitativa y la incapacidad de auto sustentación de la producción no constituyen manifestaciones objetivas de la falencia estructural del sistema de economía agrícola. Luego de 50 años de un empirismo de la praxis elevado a categoría de doctrina por la burocracia política, alrededor del 80% de los alimentos se importa mientras no menos del 50% de las tierras útiles permanecen inútiles; vastos terrenos permanecen tomados por el marabú[10]; la inversión micro-económica no se traduce en la expansión de cadenas productivas; el sector se sume en total incapacidad de sinergia socio-productiva; mientras que la producción agrícola en manos del campesinado demuestra rendimientos superiores a la producción burocratizada organizada por cooperativas y granjas estatales. Y nada de ello constituye una realidad que responda a las falencias estructurales y conceptuales del modo de producción actual. No. El militante FPC nos dice que todo ello es producto de trabajadores sin suficiente conciencia revolucionaria y de la exitosa labor del imperialismo yanqui. 

¿Hasta dónde puede llegar la burocracia política en su decisión de imponerle al pueblo el dictad de su doctrinarismo? Abundan los análisis críticos que desde el pensamiento marxista revolucionario examinan el problema y plantean propuestas y proyecciones.  Pero esos análisis no ven la luz del debate público revolucionario en Cuba. Son coartados por la burocracia política.

Desde la demagogia contra-revolucionaria FPC  intenta una y otra vez la manipulación utilitarista:En las citadas obras de Marx -pioneras de la filosofía del socialismo científico- queda suficientemente sustentado que la “forma” de demostrar la unidad de los intereses del sujeto –y en ellos su conciencia teórica de clase- con su sociedad, se da en el mismo proceso objetivo de la producción y reproducción de la vida material y espiritual, en particular en la actividad revolucionaria práctico transformadora”, (subrayados míos).

¿Necesitan los lectores una evidencia más contundente del desarraigo de la conciencia social de la burocracia política? En “las citadas obras de Marx” el historiador FPC busca las contradicciones estructurales críticas de la  realidad cubana que tiene a su alrededor.

Observen el grado de alienación del pensamiento doctrinario. FPC apostilla lo siguiente: “la forma de demostrar la unidad de los intereses del sujeto (…) con su sociedad, se da (…), en particular en la actividad revolucionaria práctico transformadora”. Todo un laborioso esfuerzo de demagogia por demostrar que el “ser determina la conciencia”;  para con ello intentar negar el papel de la teoría revolucionaria en la “actividad práctico transformadora”.

Así FPC sentencia que: “la unidad de los intereses del sujeto con su sociedad se da en el mismo proceso objetivo de la producción y reproducción de la vida material y espiritual”. La apreciación profesoral no le dice nada sobre la salud política de esa unidad. ¿Cuál es la consistencia de esa unidad a la luz de la realidad socioeconómica cubana? Si la “unidad de intereses del sujeto con su sociedad se da en el proceso objetivo de la producción y reproducción de la vida material y espiritual”, tal como nos recita FPC, ¿de qué unidad de intereses en la sociedad puede hablarse ante la disfunción crónica y crítica de la economía agroindustrial cubana – tomado por caso el sector? ¿Está hablando FPC de la representación ideológica de unidad que desde su doctrinarismo se hace para consumo propio la burocracia política?

El cuestionamiento marxista de fondo es: ¿Qué unidad de intereses puede tener la sociedad cubana con una burocracia estado-partidista que le impone un sistema de economía agroindustrial - atenidos al caso - incapaz de garantizar la auto sustentación alimentaria?

La aversión que el pensamiento doctrinario representado por FPC manifiesta por el debate sobre los problemas neurálgicos del socialismo en Cuba, se soporta en su negación ideológica de la necesidad  de transformación socialista del modo de producción cubano. Ni las socialdemocracias - en el capitalismo y las que como oposición ideológica se cocinan en Cuba - ni el pensamiento doctrinal de la burocracia política en Cuba se pronuncian crítica y radicalmente sobre el problema de la naturaleza  política del modo de producción.

Para la burocracia política mantener el actual modo de producción y de relaciones socioeconómicas significa mantener el  dominio político como prerrogativa de gobernabilidad. Y ello está directamente relacionado con el mantenimiento y expansión de las parcelas de poder político que están y estarán impidiendo la socialización de la propiedad, la emancipación del trabajo y la auto sustentación del sistema socioeconómico. Que están y estarán restringiendo los derechos y libertades ciudadanas que sólo pueden darse con el modo de producción libertario. En la inhibición de esas condiciones y premisas de la participación sigue estando el factor estructural que galvaniza y galvanizará el rechazo social al modo de producción y de relaciones socioeconómicas actual. Esas circunstancias sociopolíticas  mantendrán latente el cambio contrarrevolucionario hacia la restauración del capitalismo en Cuba de mano de la burocracia política.

Todo el pensamiento sociológico y económico en Cuba, todo debate en Cuba, toda discusión en Cuba, incluidas todas las reflexiones que pueda asumir el VI Congreso del PCC, serán intrascendentes para la viabilidad del proyecto socialista cubano, para el cambio positivo de la realidad actual, si no conectan con el problema de la naturaleza política del modo de producción que tenemos y al que debemos transitar sin miramientos y decididamente.

 
 
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Comentarios (14)

#5.- ¿De qué onda va el Bisarionea?

24-06-2009 11:19

Bisarionea, no te quedes en el título, échale p´alante con lo que tú piensas !!!

¿¿ Que bolá contigo, vas a venir a comparar doctrinarismo y burocracia con ideología y poder político ??

¡ O la CIA te tiene comido el coco o te haces el confundido !

Deja las novelas de la CIA y ponte p´a Lenin !!!!!!!!!

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#6

del yery|24-06-2009 11:27

Yo vengo escuchando hace más de 20 años a Raul de que la industria alimenticia es prioridad, que es estrategica y demás frases que hacen pensar en el "ahora si que si", pero al final no sólo no se mejora, sino que empeora, ahora se le compra al mayor enemigo la mayor parte de los alimentos que se consumen.

Cuántas "Luchas contra Marabú" han habido? Cuántas movilizaciones y trabajos voluntarios?.. muchas, pero el Marabú no se acaba, el Marabú se extiende, entonces después de tantos años repitiendo lo mismo y tropezando con la misma piedra, no será hora ya de pensar que la solución no es la movilización ni el trabajo voluntario, ni el adoctrinamiento de las masas..., perdón: del pueblo revolucionario?

Desde que Fidel dijo eso de estar equivocado al creer saber construir el socialismo.. lo dijo usando el plural (de modestia?). Desde esa fecha hasta hoy, qué ha cambiado en este socialismo cubano?.. que ahora se puede ir a hoteles y tener celulares, pero el Marabú y la doble moral sigen creciendo y ahora, a diferencia de cuando lo dijo, dependemos alimentariamente de USA.

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#7

24-06-2009 13:33

El que firma como "cubano" tiene la obsesión de estar todo el día conectado en Kaos para dejar comentario anti-cubanos cada vez que sale una noticia sobre este país socialista. Da igual que no tenga ninguna relación con el tema del que habla la noticia.
 
Además, desde hace tiempo parece que la gusanera ha dado una orden: ir al mismo corazón de la izquierda para intentar desmoralizar en torno al proceso revolucionario cubano. Es el caso de artículos como este.
 
Ni gusanos ni trostkistas, Cuba es de los revolucionarios. ¡Aquí manda el pueblo!

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#8

24-06-2009 15:11

Ese no es cubano, no tiene patria, no pierdas el tiempo con el. Seguro que es Yoani.

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#10

24-06-2009 16:02

Señores comunistas, socialistas, anticapitalistas, marxistas, trokistas, radicales de izquierda, chovinistas, nacionalistas, revolucionarios de laboratorio, reformistas, revisionistas, oportunistas, neoliberales, socialdemócratas, democristianos, extremistas a diestra y a siniestra, mafiosos, fascistas, gusanos, escorias, vendepatrias...me falta Roberto Cobas...¿dónde lo meto?...da igual, a lo que iba.

Acabo de descubrir que el cubano es nada más y nada menos que.........!YOANI!.

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#11.- Los que quieren pescar en ríso revueltos, según les parece

24-06-2009 16:34

SÍ, A MI TAMBIÉN ME PARECÍA QUE ERA ¡¡YOANI !! ... pero es lista , sabe que las cosas que se escriben  en Kaos son en pro del SOCIALISMO , pero que como son c´riticas, pues viene a pescar en lo que ella cree que es un río revuelto !!!!

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#14

24-06-2009 17:28

¿Patriotismo?, ¿cubanía?, nunca había escuchado las cosas que se dicen aquí.

Antes les llamaban ¿mercenarios?.

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#15.- CON SOCIALISMO Y MAS SOCIALISMO

24-06-2009 17:31

Armando , tu declaración de amor dejala pal parque ... rema que aquí no pican

Yoani es una buena derecho-fascistoide , vendida y comprada por l aplata pura y dura

A VER DINOS ALGO SOBRE EL ARTICULO Y EL SOCIALISMO

SOCIALISMO SOCIALISMO SOCIALISMO
eso le da picazón a las "Yoanis"  y los vive bien como ellas

La  bronca es por el Socialismo en Cuba

Lo que está y ha estado jodido hay que chapearlo CON SOCIALISMO Y MAS SOCIALISMO

ABAJO LA BUROCRACIA  -  ABAJO LOS Y LAS "YOANIS" vendepatrias

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#17

Daniel|24-06-2009 18:30

El  #7 dice

"Ni gusanos ni trostkistas, Cuba es de los revolucionarios. ¡Aquí manda el pueblo!" 

Y bien que sí!! La primera gusana y trotskista es Mariela Castro que en su entrevista dice no se qué de la democracia socialista! Abajo Mariela Castro con toda la gusana'!! Cuba es de los revolucionarios!!

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#18.- INVITACION

sandro, bizcocho, tania, milena, miosotis|24-06-2009 18:31

lO INVITAMOS A USTED Y A SUS AMIGOS EL 26 DE JULIO EN LA PLAZA DE LA REVOLUCION A CONMEMORAR LA FECHA, CANTAR HIMNOS, CONVERSAR, APOYAR EL PENSAMIENTO DEL SOCIALISMO DEMOCRATICO CON AMPLIA PARTICIPACION DEL PUEBLO Y CADA CIUDADANO.
EN TAL FECHA HISTORICA, RECORDEMOS A LOS MARTIRES Y HAGAMOS EL PROPOSITO DE NO PERMITIR QUE EL SOCIALISMO SE VAYA POR UN BARRANCO ANTIDEMOCRATICO, AUTORITARIO, CAPITALISTOIDE, INMOVIL ANTE EL IMPERIOR Y EL DESPLOME INTERNO DE LA ECONOMIA NACIONAL.
RECORDEMOS 20 MIL MARTIRES Y MAS. HAGAMOS HONOR A MARTI, CON UN ENCUENRRO PACIFICO Y AMISTOSO QUE NO DEJE FUERA A NADIE: NI POR RAZA, EDAD, RELIGIÓN, CREDO FILOSOFICO, ETC. SOLO CON SER CUBANO Y PATRIOTA ES SUFICIENTE.

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#19.- ¡¡Acción infame contrarrevolucionaria el 26 de julio??

24-06-2009 20:49

El grupo de la INVITACION, LOS DEL 18 ... VAMOS A VER

DE QUÉ VAN USTEDES?????


Pongan nombres y apellidos verdaderos, claros y verificables y expliquen qué persiguen

PORQUE TODO ESE ROLLO SUENA A YOANI Y COMPARSA

TRATAR DE INVOLUCRAR A LA GENTE EN UNA ACCIÓN PENDEJA CONTRARREVOLUCIONARIA

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#20.- eres muy comico

elif|25-06-2009 18:43

¿Por qué Estados Unidos lucha con Cuba si Cuba es un capitalista? jajajajaaaaa

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#22.- Elfil y la risa del tonto

25-06-2009 23:57

Elfil .. para decir idioteces y reirte de ti mismo puedes montarte tu  circo y dar las entradas gratis ... a ver si se te llenan los palcos un poquito


Ñooo, que gente hueca de coco de veras que abunda ... Cuba que pena !

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#23.- para 22 desde Turquia

elif|26-06-2009 05:06

Creo que eres un mercenario  Y uno vendepatria, ya sabes, las personas que venden patria por unos dineros no tienen derecho hablar de ella, nosotros pensamos que ustedes  son los ciudadanos de segundo grado en Espana y en Estados unidos PERO LOS CUBANOS REALES SON HONORABLES Y TODO EL MUNDO RESPETEN A ELLOS.
Viva cuba
Vivan los cubanos honrados

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