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Cuba y Venezuela: de un pájaro las dos alas (2)
Hacia la irreversibilidad de ambas revoluciones. Premisas del salto cualitativo hacia el tránsito socialista. Horizontes de consolidación y progreso.
Roberto Cobas Avivar | Para Kaosenlared | 23-11-2009 a las 11:58 | 1891 lecturas
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Brigada Ramona Parra

Cuba y Venezuela: de un pájaro las dos alas

Ser o no ser del Socialismo en el Siglo XXI.

 

III

Venezuela se adentra en un crucial Congreso del partido de la Revolución, el PSUV. ¿Puede esperar la sociedad cubana por las indefiniciones del PCC ante la necesidad de los cambios estructurales en que se encuentra el sistema sociopolítico y económico? Desde lo que demuestran las patologías sociales y económicas de la realidad propia no puede afirmarse que exista en la sociedad cubana apoyo irrestricto mayoritario al actual rumbo del Proyecto Socialista. En ningún caso desde las actuales condiciones de alienación del trabajo.No se encontrará una sola evidencia histórica que, a la luz de las experiencias en la construcción de “estados socialistas”,demuestre en un ápice la certidumbre sociológica del apoyo a un Estado sumido en un estado de enajenación burocrática, divorciado de la necesidad de protagonismo democrático de la sociedad. Todas y cada una de dichas experiencias no han podido refutar, en vida y post-mortem, los análisis críticos desde el verdadero marxismo revolucionario. Y no puede refutarlos hoy la experiencia del socialismo monopolista de estado cubano, sistémicamente negada por la propia práctica.

El problema del modo de producción cubano actual está claramente identificado. La propiedad sobre los medios de producción ha de liberarse de la apropiación burocrática que en Cuba la ha convertido en un sistema económico profundamente disfuncional y moralmente corruptor.Todo el potencial emprendedor de la población cubana, asentado sobre el alto nivel de educación general adquirido, se mantiene maniatado por un sistema económico que, por su naturaleza, no puede más que optar por la incondicional subordinación de la burocracia gestora al Estado. En ausencia de autonomía económica de las empresas y desarticulación de los mecanismos de mercado el sistema de producción no obedecea exigencias de eficiencia, sino a los criterios de evaluación política ante los que está obligada la burocracia gestora. En tales circunstancias, el principio de la satisfacción de necesidades socio-materiales al que debería subordinarse de manera natural el modo de producción pierde todo sentido. Para venir a ser sustituido por el voluntarismo político de las administraciones estatales gestoras, desde los ministerios hasta las empresas. El fenómeno acumula contradicciones que han minado la capacidad de racionalidad de todo el sistema socioeconómico.

Los cambios conceptuales sobre el modo de producción no son un problema a resolver en términos de productivismo o no. Expresan la necesidad de transformación del modo en que se relaciona la sociedad cubana para producir.El cambio cualitativo está en pasar del relacionamiento coercitivo al libre relacionamiento. Del relacionamientoregido por el ariete administrativo del Estado a través de la burocracia gestora, al relacionamiento autogestionario. El cambio conceptual expresa la necesidad de eliminar de manera consecuente las condiciones de alienación del trabajo en que se desgasta el potencial humano de la sociedad.

A esa alienación social del trabajo apuesta con acierto la estrategia de estímulo a la implosión tan consecuentemente instrumentada por los EEUU. Es justo lo que advierte la Administración Obama en su agenda cubana del “smart power”. La lógica de los intereses detrás de la agenda es una: ¿entregar a la burocracia cubana la “tarjeta visa” - supresión del Bloqueo - sin lograr a cambio la correspondiente cuota de poder en Cuba? Sobre lo que no cabe absolutamente duda es que la eliminación del Bloqueo Cuba no la logrará aceptando la lógica del “juego” político de los EEUU, sino asumiendo el reto de soberanía de la sociedad cubana hacia su seno[1].

La transición socialista cubana no tiene otra alternativa que eliminar de raíz el dominio de la burocracia estado-partidista sobre la economía y la sociedad. Se trata de una lucha por la unión de contrarios, bajo la égida de la democracia socialista. Ese es el paso político que derrumbará toda la estrategia yanqui de violentación de la Revolución cubana. Ese es el cambio político cualitativo que ha de deslegitimar (dejar colgado de la brocha) la construcción en marcha de la derecha en Cuba. La tipología de la oposición ideológica interna en Cuba se expresa como derecha.La importancia política de dicha identificación radica en que se le quita el velo oportunista de “disidencia” con que se le ha venido tratando de hacer confusa a la sociedad - tanto por sus mismos protagonistas como por el oficialismo y el propio Partido (PCC) - la genealogía ideológica de la oposición al Proyecto Socialista. En su esfuerzo por institucionalizarse esa derecha necesita de una base social objetiva, necesita de la propiedad privada. Sin propiedad privada no se puede construir la masa asalariada subordinada que permita la acumulación propia de capital. Sin acumulación privada propia todo proyecto político de derecha está condenado al mercenarismo. De ahí que todo proyecto contrarrevolucionario apueste por una transformación del régimen de propiedad estatal que derive hacia la propiedad privada. No existe otra forma para la derecha cubana de evitar el mercenarismo y con ello la deslegitimación política. La plena socialización de la propiedad apaga esa luz al final del túnel que intenta oxigenar la oposición derechista ante las perspectivas de la transformación del régimen de propiedad en Cuba. La plena socialización de la propiedad establece precisamente condiciones democráticas de soberanía ciudadana y cohesión social. Porque, en primer lugar, le asigna a la sociedad el papel protagónico en la conformación y defensa de sus expectativas de desarrollo y progreso. La transición al socialismo libertario empuja así la reja que la separa del camino. Esa es la realidad en que necesita enfrascarse el pueblo cubano y bullir la verdadera Isla de la Libertad.

El proceso de socialización de la propiedad estatal asume definitivamente la necesidad de transitar hacia un modo de producción democrático. Un modo que, en consecuencia, niega invariablemente la propiedad privada sobre los medios de producción y el capital.Cualidad que hace la diferencia conceptual y estructural con el modo de producción capitalista y su economía de mercado. Todo impedimento a la decidida iniciación de esa transición en Cuba constituye una clara negación del Socialismo.

Propiedad individual, propiedad familiar limitada, propiedad cooperativa, propiedad comunitaria, propiedad usufructuaria, propiedad societaria (capital social cubano mixto en participación mayoritaria con capital extranjero y opción convenida de adquisición pública), propiedad pública (bajo convocatorias abiertas para cuadros gestores y control de Consejos de Trabajadores), constituyen las formas en que con total fundamento socialista puede emprenderse el cambio político del modo de producción social.

Cuba necesita unificar el sistema monetario y estructurar el mercado interno. Por lo cual el Gobierno tiene la responsabilidad de presentarle a la Asamblea Nacional los correspondientes proyectos de leyes al respecto. Entre los considerandos insoslayables, las relaciones monetario-mercantiles han de mediar los procesos de producción e intercambio. Su carácter capitalista se neutraliza en segunda instancia - la primera instancia está radicada en la plena socialización de la propiedad - con la regulación paramétrica y discrecional administrativa de las relaciones de mercado. Dos ajustes claves para ello son: a) la instrumentación de una ley sobre el margen de ganancia, tal que mueva el punto de gravedad del interés empresarial por la maximización del lucro hacia la eficiencia de la producción (optimización de costos); b) un sistema tributario sobre la renta empresarial eminentemente progresivo.

El proceso de unificación monetaria no puede diseñarse divorciado del establecimiento de la convertibilidad interna plena de la misma. Puesto que a ello obedece la concepción de la reestructuración orgánica del sistema socioeconómico. El ejercicio de ambos procesos exige la disponibilidad por el Estado de reservas financieras adecuadas, las cuáles por consideraciones de independencia política deberían ser propias. Sin embargo, ante la difícil situación financiera del país, Cuba puede negociar con Venezuela y China, aliados políticos estratégicos,la disposición de un fondo de divisas “standby” adecuado en cuantía, forma de aprovechamiento y tiempo de disponibilidad a tal efecto.De modo que consideraciones coyunturales (de corto y mediano plazo) no impidan el emprendimiento de la reforma.

No existen justificaciones políticamente creíbles que continúen aplazando la discusión abierta y la toma de decisiones imperativas a tales respectos.

IV

Algo debe quedar absolutamente claro a la sociedad. La transformación del socialismo monopolista de estado actual puede ser sólo fruto de la lucha de la sociedad cubana. Se trata de una lucha indefectiblemente revolucionaria, por cambiar las relaciones de producción actuales. El proceso de transformación del modo de producción estatista y de las relaciones socioeconómicas que el mismo crea y reproduce constantemente, entra en contradicción con la propia esencia del Estado cubano, tal como actualmente se le conoce. Ese proceso de cambios no puede más que negar ese Estado. Es una negación dialéctica, y como tal debe ser asumida en todas sus consecuencias. Si la sociedad no llega a entender la naturaleza de dicha contradicción, el Estado podrá imponer una deriva en el espíritu del “estado” de las comunidades asiáticas primitivas. Se trata de una realidad históricamente planteada[2].

El Estado, ante la renuncia imperativa al verticalismo de su poder actual, tenderá a monopolizar el poder político autoritario en condiciones de funcionamiento socioeconómico más o menos descentralizado de la sociedad. A dicho esquema de poder responde la institucionalización del sistema de partido único en partido de estado. La expresión contemporánea (“moderna”) de tal metamorfosis funcional la tenemos hoy en la evolución capitalista del estado chino. Como resultado, el proceso de emancipación social estaría condenado a la permanente mediatización.

Lo anterior exige que el proceso de transformación socialista de las relaciones socioeconómicas de producción y reproducción de la sociedad sume a la lucha por la democracia económica, la lucha por la desmonopolización del poder político partidista. La lucha por la democracia política. La sociedad cubana, por tanto, no puede sumirse en la auto limitación de la palabra, so pena de seguir auto cercenando su derecho legítimo e insustituible al protagonismo revolucionario.Protagonismo revolucionario significa derecho de autodeterminación ciudadana.

Toda la visión de transición socialista persigue crear premisas políticas y condiciones económico-sociales que permitan el cultivo de la plena libertad del individuo. La libertad no es, sin embargo,sinónimo de emancipación social. El trabajo asalariado mantiene al ciudadano preso en su ilusión de libertad. Le mantiene ese espejismo bajo condiciones tanto de propiedad privada como estatal. Sacudiéndose la condición de servidumbre asalariada, los ciudadanos cubanos se pondrán a años luz por delante de las sociedades capitalistas. No es un fin en sí mismo. Es la posibilidad de reproducirse materialmente y recrearse espiritualmente en condiciones de plena igualdad entre semejantes. El impacto sicológico que ello provoca en el sentido de pertenencia condiciona la cohesión social y la predisposición productiva. Así lo demuestra en apreciable medida la propia experiencia cubana dada en condiciones de propiedad no-privada sobre los medios de producción. La igualdad de oportunidades de desarrollo individual y colectivo se hace objetiva en el modo de producción, cuyos atributosplanteen la plena socialización de la propiedad y la plena democracia económica.

Si a tono con la exigencia de autodeterminación del individuo, coincidimos en que la libertad nació con alas, y sólo los sistemas políticos antidemocráticos las cercenan en el mismo instante de su nacimiento, Cuba ha de eliminar todas y cada una de las restricciones a las libertades ciudadanas que han convertido el país en una realidad profundamente reñida con la idea deplena emancipación socialista. Todas las restricciones existentes a las libertades ciudadanas pueden ser eliminadas por decretos presidenciales e instrumentadas normativamente sin dilaciones políticas. Obligar al Estado al reconocimiento y restablecimiento de los derechos políticos del ciudadano trasciende el significado de lo reivindicativo.Con ello se logra articular una dinámica de retroalimentación positiva entre los cambios en la superestructura política y la base económica.

El cambio radical del concepto y la práctica de la política migratoria, en ello la salida, entrada y el libre asentamiento en Cuba o el extranjero de sus ciudadanos, la libre opción del trabajo temporal (no-residente) en el extranjero, para lo cual habría de discutirse la cuestión de la doble tributación según los intereses de la nación cubana (por cuanto la formación profesional y técnica, en el arte y el deporte constituyen derechos universales que en Cuba sufraga el pueblo); la independencia de expresión de los medios y en los medios comunicación, en ello la posibilidad de crear nuevos medios y espacios alternativos a los oficialmente existentes y la obligación jurídica de las empresas, las instituciones y el Partido a ofrecer la información inquirida por los medios de comunicación; el libre acceso a la información, en ello la plena socialización de internet en el sentido de su universalización (tal como se asume la educación y la salud, tomando ya en consideración las perspectivas de desarrollo tecnológico que abre el proyecto con Venezuela para la conexión de fibra óptica); las manifestaciones políticas pacíficas públicas individuales o colectivas; las reuniones y espacios políticos diversificados; las organizaciones civiles alternativas a las oficialmente existentes; constituyenderechos ciudadanos inalienables.

Cuba, a semejanza de Venezuela, puede declarar hoy una amnistía política general para los ciudadanos en privación de libertad por delitos contra la soberanía de la nación y el orden constitucional de la República. Un acto político que en nada contraviene la permanencia de la responsabilidad ante el sistema de leyes establecido. Esa es la magnanimidad de la Revolución de cara a un proceso revolucionario de transformación socialista. Sin la posibilidad de participación de esos ciudadanos el proceso de transformación socialista carecería de toda la legitimidad que necesita. De esa forma la sociedad expresa una otra oportunidad a la idea martiana de “con todos y para el bien de todos”. De que todos los ciudadanos tengan la posibilidad, la opción de incorporarse a la revolución por la República Socialista. Ese derecho le corresponde por igual a los emigrados cubanos. La participación activa en el decidido tránsito hacia el socialismo libertario y protagónico es una opción, de sumarse o quedarse al margen del consenso del pueblo cubano.

Si mantener encorsetados en la miseria de restricciones antidemocráticas el espíritu libertario y la dignidad del ciudadano cubano en nombre de la defensa de la Revolución, es hacerle el juego a la agenda de desestabilización interna en Cuba que retoma la política de la nueva Administración estadounidense; mantener silencio ante el problema de las restricciones de las libertades y derechos civiles responsabiliza directamente al Estado, el Gobierno y el Partido cubano con los procesos de erosión política que se dan en el país y que acumulan suficiente energía implosiva hacia el seno de la sociedad.

Una idea política elemental define la contradicción. Sin el movimiento democrático de la sociedad civil el sistema de Partido único no puede aspirar a la eficiencia política como ente de poder revolucionario determinante.

La disputa no es por el establecimiento de un sistema multipartidista en la creencia de un desarrollo político emancipador que no está demostrado en ninguna de las experiencias capitalistas. La disputa se da por la democratización del poder político del Partido único, en la creencia sobre la transitoriedad en el socialismo de todo sistema de partido. Por cuanto el Partido cubano, en tanto poder político hegemónico, ha de ser asumido como una necesidad inversamente proporcional a la consolidación del poder horizontal de la sociedad. Poder económico autogestionario y poder político comunitario. Las dos caras del poder socialista.

Hoy la razón de ser del PCC estriba en su capacidad de comprender la demanda de reorganización conceptual y estructural que plantea la realidad cubana actual. Para ello el propio Partido está sujeto a la necesidad del cambio de Partido de la Revolución a Partido de la transición socialista. Un cambio de concepto en el papel del Partido que expresa la necesidad de desproletarizar la sociedad cubana. Cuba es proletaria porque es ya toda asalariada, no porque exista un contrario de clase sobre el cual el Estado ha de ejercer el dominio. No hay, por esa razón, premisa objetiva para dictadura del proletariado alguna. Es decir, no hay basamento para la filosofía del Estado como instancia de dominio, de poder suprasocietal. No hay, por lo tanto en Cuba hoy, premisas que legitimen la simbiosis entre poder estatal y poder político. La necesidad de un Partido de la transición socialista está planteada porque con la eliminación de la relación del trabajo asalariado desaparece la objetividad de la dictadura del proletariado. Ello implica la renuncia del Partido a la idea y la práctica del dominio sobre la sociedad, y la asunción de la responsabilidad de la hegemonía política que le ha conferido el poder constituyente (en la refrendación de la Constitución por el pueblo), en los términos de conducción política (fuerza política rectora, no fuerza para-estatal dominante). Esa es la idea legítima de partido comunista en términos del marxismo revolucionario. Pero para Cuba lo es también en términos políticos martianos. Toda otra actitud política del PCC significa continuar empujando a la sociedad cubana hacia el atolladero de la insostenibilidad socioeconómica y a la consecuente inviabilidad política del Proyecto Socialista.

Cuba está ante la necesidad de emprender la “revolución socialista dentro de la Revolución”. Por la desburocratización del Estado y el empoderamiento comunitario del pueblo, a través de la total socialización de la propiedad. Venezuela se encuentra ante la necesidad del desmantelamiento del estado capitalista a través de la profundización del empoderamiento comunitario emprendido.

Cuba y Venezuela están retados a demostrar en un progreso constante de resultados sostenibles que las revoluciones emprendidas constituyen alternativas viables al capitalismo: por ser capaces de estimular la reorganización de las fuerzas vivas de la sociedad en claves de participación colectiva solidaria;por propiciar relaciones sociales de producción donde la libertad del individuo sea sinónimo de plena emancipación económica; por alcanzar en tales condiciones un irreprochable estándar de bienestar socio-material generalizado a todo el universo de sus pueblos; por hacer del “homo” espiritualista la medida de distinción social por encima del prosaísmo burgués del “homo” materialista; por establecer de esa manera un paradigma cultural genuinamente humanista. La opción de un pueblo por los cambios progresistas revolucionarios de su realidad no responde a ensoñación idealista alguna. El socialismo no es una utopía. El impacto liberador de su factibilidad le confiere a Cuba y Venezuela un papel político indelegable en América Latina.

RCA

Polonia

Final


[1] RCA, “Cuba no tiene porqué hacer gestos a los EEUU”, en: http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-no-tiene-porque-hacer-gestos-eeuu

[2] Para profundizar en la comprensión histórica y dialéctica del fenómeno, préstesele atención a las investigaciones de K.Marx sobre el “comunismo” en las llamadas sociedades asiáticas primitivas, ylos estudios de J.C.Mariátegui – inspirados en los análisis de Marx - sobre el indigenismo comunitario en Perú.

 
 
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[23-11-2009] | 2617 lecturas | 13 comentarios

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