Bien es conocido, incluso por los menos expertos, que superar ese asedio constante, en el que además se utilizaron a miles de cubanos como caballitos de Troya, poco dados a creer en la ética y practicar el noble arte de la solidaridad, ha sido y está siendo todo un ejercicio de imaginación al cubo, de mesura, de análisis e información constante, de sacrificio entre sonrisas, demostrando al mundo “civilizado”, que el petulante sistema capitalista, ése que ahora cae por su peso ante el cúmulo de miseria que ya no puede ocultar, no es el mejor para que los seres humanos puedan aspirar a serlo. Sin embargo, un gobierno socialista hasta la médula, como el cubano, es capaz, bajo el lastre de la propaganda falsa, la manipulación mediática y la agresión permanente, de sobrevivir en paz, generando una sociedad claramente necesitada de determinados bienes, que siguen bloqueados desde la vecindad (incluyendo algunos medicamentos), pero encaramada en los primeros puestos de organismos internacionales, como la UNESCO, la UNICEF o la FAO, demostrando que el pueblo cubano disfruta de más salud, más educación, más esperanza de vida, más derechos, que millones de españoles, norteamericanos, hondureños, jamaicanos, paraguayos, salvadoreños o colombianos, a pesar de todos los embargos. Un pueblo donde se puede saborear el optimismo, la confianza, la ternura y la serenidad. Una sociedad que participa en bloque cuando hay que encontrar soluciones a sus problemas.
Es curioso que personas que se tildan de izquierda, en lugar de ejercer la crítica honesta y rigurosa, dediquen su tiempo a dejarse abducir, bajo el disfraz del nuevo socialismo (no me refiero a Venezuela) o del eurocomunismo (el mayor fiasco político que jamás de presenció el viejo continente), para descalificar el sistema político de Cuba. Y lo más lamentable es que esas personas, que incluso han pasado algunos años en la mayor de las Antillas, sean incapaces de otra cosa que vilipendiar de forma estentórea esta Revolución, asegurando que el socialismo que la preside no es tal. Que yo sepa, Cuba es el único país del globo que, precisamente, ha socializado hasta el agua, ese mismo líquido (más fundamental que el petróleo) que hoy se privatiza, como la salud o la electricidad, en naciones con presidentes neo socialistas como Zapatero, desde donde hoy clama el periodista José Manuel Martín Médem, ex corresponsal de RTVE en La Habana, amigo y compañero del PCE en la lucha contra el franquismo, militante del otrora sindicato más combativo de la España fascista (como era CCOO), así como excelente comensal y buen contertulio, de inteligencia notoria, aunque con escaso sentido del humor, al que desde estas páginas llamo a la cordura y al análisis riguroso, o sea, a lo contrario que suele desarrollar habitualmente en panfletos como El País, su colega y amigo Mauricio Vicent, para que medite sobre el pregón que publicó hace unos días en la web  http://www.revistapueblos.org/spip.php?article1258, asegurando que aquí ocurre lo que a él le da la gana y no lo que en verdad sucede, menospreciando con infantiles diminutivos a destacados militantes del PCC, sacándose de la manga porcentajes inventados, o dibujando un panorama que no es ni mucho menos el que yo percibo a diario. Como opinión, pudiera hasta respetarla, pero no comparto en absoluto ni el tono, ni el contenido.
Llevo algo más de cinco años viviendo en una Cuba que mi colega, al parecer, no conoce. Más de un lustro trabajando con y para los cubanos, recibiendo un salario en peso cubano, conversando diariamente con decenas de cubanos, yendo a almorzar viandas cubanas, pagando en peso cubano, en guagua cubana o taxi colectivo, dando botella o solucionando un problemilla por la izquierda, que como sabe Medem es una de las artimañas que, en este país, asediado y amenazado, sirve para resolver el día, esa jornada que él jamás ha conocido, que nunca ha saboreado en todo su esplendor y belleza. Desde aquí le invito, por favor, a que relea el excelente ensayo “Cuba: La Ilustración y el Socialismo”, de Carlos Fernández-Liria y Santiago Alba, para comprender lo que no calibra. Dos filósofos, dos pensadores que han sabido ver el bosque a pesar de los árboles, que han mirado al firmamento y no al dedo que lo señala, que saben leer entre las miradas, que saben comprender el por qué de una sonrisa cubana. Dos jóvenes profesores que saben que este socialismo tal vez pudiera ser más perfecto, más eficaz, más útil, de no existir un enemigo a 150 kilómetros con las armas y los terroristas preparados para asesinar hasta las mínimas ilusiones y realidades de las que hoy se disfrutan en Cuba.
Sigo aquí, admirando la capacidad de la Revolución para su supervivencia, escandalizado ante el hecho de que los únicos presos políticos que existan en la isla, se hallen encerrados, a ración de tortura diaria, en la ilegal base yanqui de Guantánamo, sin que ningún Zapatero, Sarkozy o Papa Benedicto XVI haya protestado por ello. Continúo con la boca abierta cuando paseando por La Habana, constato que los policías aquí no sirven para pegarle de hostias a un pacífico ciudadano. Sigo ensimismado, percibiendo una impresionante sensación de serenidad a mi alrededor, incluso en los momentos durísimos que se viven tras el embate de los dos últimos ciclones. O embelesado ante la alegría de mis compañeros de trabajo, cuando nos reunimos en el centro, un día festivo, para trabajar unas horas de forma voluntaria y sin percibir dinero extra. Me pasmo ante la firmeza y tesón de millones de personas limpiando avenidas, calles, patios y campos; y me maravillo cuando veo a los niños en el centro donde trabajo, que tras salir de la escuela y en lugar de irse a jugar, que es lo más habitual, se vienen a aprender cómo se versifica, como se compone una décima o espinela. Estas son cosas que sólo se disfrutan cuando se trabaja para Cuba.
Que yo sepa, los primeros meses en que tuve el placer de discutir con Medem sobre mil y un temas diferentes, de compartir viandas y tragos, o incluso de perder al dominó (ganar es una utopía para mí) teniéndole como rival o compañero, no advertí esa sañuda opinión sobre el socialismo en esta Cuba en la que espero morir (ya tengo plaza gratuita en un cementerio), en una una sociedad cuya benevolencia y generosidad me han desarmado por completo; un pueblo al que amigos como Luis Eduardo Aute quieren pertenecer, aunque sea de forma virtual: “Pido que alguien generoso me conceda la nacionalidad cubana”, afirmó el autor de joyas como La Belleza, durante el homenaje que se le hizo hace unos meses en el Teatro capitalino Kart Marx. once millones de habitantes que saben dar lecciones de cariño y afecto, porque han crecido en su seno.
Creo honestamente que mi colega, y que me disculpe si lo digo, no ha vivido en Cuba. Ha vivido con ella, pero no la ha comprendido. Le ocurre a muchas parejas. Ese libro de su autoría, titulado bajo el guiño bolerístico “Por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti”, no deja se ser, además de un difuminado retrato de sus experiencias cubanas, una variopinta mezcolanza de sentimientos antagónicos, exacta a la que se advierte en ese pregón titulado “En Cuba no se puede democratizar lo que se acabó”, repleto de afirmaciones gratuitas, que yo mismo, sorprendido en verdad (gracias a mi tocayo Carlos Martínez), reenvié por e-mail a otros amigos, diciendo que era un texto durísimo, pero que daba que pensar que el autor fuera comunista; solo que un comunista que describe de forma tan superficial lo que hoy ocurre en Cuba (en la que una vez más Fidel dio otro rotundo ejemplo de generosidad y eficacia política cuando supo dejar el puesto de mando a Raúl), que llama a las masas a consagrar a Gutiérrez Menoyo, o a Luis Suárez, como salvadores de la Patria en peligro, sólo puede pertenecer a un partido que, efectivamente, existe en España de puro milagro y sin fiesta anual. Tal vez, por eso y otros motivos se ha merecido párrafos, firmados por cubanos como Camilo Ruiz Espinar, jubilado en la actualidad, quien tras haber leído una reciente entrevista con Martín Medem en Rebelión, escribe con toda razón:
“La desfachatez, sí, el intolerable ánimo colonialista con que las dos viejas metrópolis se permiten hablar de lo que quieren para un país soberano e independiente, está también presente en el tratamiento informativo que Televisión Española hace de la Cuba de hoy. Proclamarse, como hace Medem, solidario con Cuba y a la vez complacer asalariadamente la agenda que ese proyecto impone, es una contradicción insalvable. Si no es capaz de verlo, debería al menos reconocer que la libre y objetiva prensa para la que trabaja puede “especular” hoy sobre lo que sucederá tras la desaparición de Fidel porque éste y su pueblo derrotaron cientos de planes de magnicidio, además de 45 años de subversión y bloqueo, incluyendo la resistencia y recuperación del proyecto revolucionario tras la caída de la URSS mientras la misma prensa que ignora todos estos datos contaba entusiastamente las horas para el fin de la Revolución cubana”
Puede que el PCE, que fuera el mío, se haya “ido pa’ la pinga”, como dice mi compadre Luisito, (y no me extraña, porque Carrillo lo ató y maniató, hasta que mi admirado Julio Anguita comenzó a liberarlo y por eso defenestraron al cordobés), pero a Cuba no le hacen falta las subliminales medidas o soluciones que se intuyen al leer el citado pregón, precisamente por ese mismo tufo eurocomunista que desprende. A este paso voy a tener que dar crédito a mi admirado Hugo Rafael Chávez cuando dice: “Voy a acabar con los comunistas de Venezuela” (deben actuar como hizo Santiago Carrillo), porque un verdadero socialista debe ejercer la crítica, sin perder un detalle sobre las circunstancias que rodean a una nación en lucha por su independencia. Y menos aún pontificar, como hace Medem, creyendo que aporta otra cosa que conatos-de-amago-de-proyectos para Cuba, o sea, dando soluciones desde la inopia con el más casposo estilo de colonialista en paro.
Las reformas que acomete la Revolución podrán tener mil defectos (y se subsanan con las oportunas medidas), pero todas ellas tienen un objetivo: el mayor bienestar de la población, asunto que es justo al revés que en ese primer mundo en el que mi colega combatió tantos años, ese orbe de oropel y garambainas donde la alienación se basa en hacer creer al ciudadano, a través de millones de anuncios de radio, prensa y televisión, que lo superfluo es imprescindible para vivir, pero lo absolutamente necesario es utópico. Entre las reformas que Raúl Castro emprendió en el momento en que asumió la máxima responsabilidad del gobierno, estuvo la de complacer (a pesar de las voces que se alzaron en contra) a miles de cubanos que anhelaban terminar con la absurda prohibición de alojarse en hoteles para turistas, comprar aparatos reservados a empresas, o liberalizar la adquisición de otros tipos de bienes. Cuando se hizo, no faltaron los hipócritas de siempre que aseguraban “Eso no sirve para nada”, pero resulta que fueron ellos mismos quienes se habían pasado media Revolución protestando por esas, insisto, absurdas prohibiciones.
Lo que es diáfano y claro es que hay amigos de Cuba que creen tener todas las soluciones, incluso los que habiendo vivido unos años en ella, pero sin entender lo más importante, lanzan pregones en los que aseveran que el progreso va a llegar, por ejemplo, con el aludido Gutiérrez Menoyo, del que Medem dice “está contra del bloqueo”, como si ello fuera ya razón para otorgarle un asiento en la Asamblea Nacional del Poder Popular, porque a ella se llega democráticamente y no a dedo, como los diputados del PP o PSOE, sentados en los escaños por decisión no de los votantes, sino de las familias mafiosas de los respectivos partidos, como es costumbre en esa engañosa y falaz democracia representativa que trajo la maldita transición, que no ha regalado a España sino más dictadura, y una Justicia que ha tratado de lavar la conciencia de Garzones, Marlaskas, Del Olmo y otros, en las palanganas y orinales de Pinochet y Videla, para 75 años más tarde, presumir de eficacia profesional, consintiendo en abrir la tierra donde se ocultaron los cadáveres de miles de demócratas que dieron su vida por la República, en tanto que los asesinos iban desapareciendo en los mausoleos, bajo el dulce manto de la pax borbónica, ataviados con sus uniformes, sus medallas, sus camisas azules, sus himnos nazis y sus funerales presididos por Obispos, arzobispos o cardenales, príncipes, infantas, reinas y reyes.
Cuba se ha visto obligada a seguir durante unos años utilizando la llamada doble moneda, y que yo sepa no veo a mi alrededor que la gente enferme de los nervios por ello. Es una forma sencilla de apartar el dinero que proviene del turismo, de los tratados comerciales y culturales, de las exportaciones, mientras el propio se cuantifica en moneda nacional. En Londres, en Birmingham, en Glasgow, también gozan de una doble moneda: el euro y la libra esterlina, y nadie se escandaliza por ello. En Colombia circula el dólar en la calle, en cientos de comercios, y nadie se rasga las vestiduras. En Venezuela se compran euros y dólares en las esquinas, e incluso se abona en las tiendas con ellos, y los bolívares, fuertes o débiles, conviven con ambos billetes sin graves problemas. En España todo el mundo maneja el euro, pero se añora la peseta. En cinco años, la vida se encareció un 43%.
En el siglo XXI lo que si está claro, es que el capitalismo no sabe cómo librarse de sí mismo sin salir lesionado gravemente, mientras que el socialismo, al menos el cubano, avanza firme, a pesar de los lógicos errores, hacia una sociedad mucho más justa que la que se quiere imponer por asedio, bloqueo, embargo, hambre y fuego desde Miami y la Casa Blanca. Porque no se debe olvidar que esta es una Re-Evolución en constante movimiento, algo que muchos no han calibrado en su justa medida. Medem daba lecciones de periodismo televisual con aquellas añoradas crónicas para RTVE, modelo de imparcialidad y objetividad profesionales. Hoy le preocupa la doble moneda. A mi me sigue preocupando la doble moral.
Sobre “Cuba, la Ilustración y el socialismo”:
http://www3.rebelion.org/docs/7097.pdf
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#1.- Carlos ayudame a entender, por José Manuel Martin Medem
Codo a Codo|24-10-2008 14:01
  Se puede consultar la respuesta en :
www.codoacodourge.blogspot.com 
y/o en : http://www.kaosenlared.net/noticia/carlos-ayudame-entender-jose-manuel
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#2.- Muy bueno
Doramas|24-10-2008 14:06
Gran ejemplo el de Carlos Tena. Una mente inquieta que ayuda a que muchos cerebros rigidos comprendan la situacion real de la Llave de America.
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#10.- Con respeto.....
DeCuba|24-10-2008 16:14
Le digo ,Carlos : Usted puede  estar compartiendo  con cubanos y de hecho haber estado en Cuba durante años, pero perdone, .........usted no conoce a Cuba ni a los cubanos lo suficiente , eso no me extraña pues el Alma Mater lleva muchos años en la escalinata y no por eso se puede decir que sea universitaria .........
De otra forma no pensaria como lo hace, pues aún manteniendo como muchos su  espiritu y enfoque revolucionarios,  seria capaz de detectar  los síntomas de una sociedad en crisis....
Otra posibilidad es que su  visión  sea muy estrecha ( y eso lo dudo) o sencillamente que no se ha percatado de la camaliónica doble moral y discurso del cubano, reflejo inequívoco de esa creciente crisis de valores y de la perdida de la capacidad  ( o del derecho???)de decir lo que se piensa y actuar en consecuencia.......
Y esto se lo dice dolorosamente,   un cubano revolucionario que está en la Isla......
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#14.- una perspectiva estrecha
cualquiera|24-10-2008 18:36
Este articulo, sr.Carlos, sin dudas es una perspectiva muy estrecha del fenómeno de la revolución,del real, del actual, del que hemos disfrutado y sufrido hace décadas.Pero la vida es mas amplia que esas apreciaciones, y las intenciones no bastan, si la practica termina siendo tan distorsionada y disparatada.Toda acción tiene mil excusas, y el pueblo ya esta agotado de aceptar lo que le impongan….ya no importa si es por un ideal, o por meros intereses,a la larga, el pueblo esta infeliz, desconsolado, y sin esperanzas….y ese es el termómetro que se debe medir.Quien no vea eso,no esta palpando al pueblo, no lo entiende, ni interpreta. ..y eso es algo muy serio.
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#21.- Gracias Carlos
juan|24-10-2008 19:44
Carlos, desde hace mucho tiempo sigo tu andar y te felicito por lo que haces y por lo que dices, no esperes que estos personajes te admiren, visité recientemente Cuba y mi familia vive en la zona más afectada por los huracanes y hubo afectaciones pero todo se está levantando de nuevo, se que en Cuba hay que cambiar muchas cosas y otras mejorarlas pero en el resto del mundo es dificil cambiar todo lo que habría que cambiar.
Conozco muy bien a Menoyo y pertenecí a Cambio Cubano y lo respeto por ser consecuente con lo que dice, pero no comparto su caudillismo y es una lástima porque es una buena persona, eres también una persona cosecuente y por eso te admiro, deja que ladren los perros, es señal que cabalgas, como dijera Marti: Elegiste de que lado está el deber, no de que lado se vive mejor.
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#40.- desde cuándo?
libera|25-10-2008 10:40
Cuál es el miedo o cuanta la debilidad del proceso cubano que no acepta interrogantes?
Desde cuándo la sumisión es una virtud revolucionaria?
Desde cuándo la crítica y la autocrítica no puede ser aplicada a todos los individuos insertos en un proyecto de transformación?
Desde cuándo la autoridad es a golpe de autoritarismo y no de coherencia?
La lectura de algunos comentarios, si es que así se les puede llamar, parecen más propios de los ultra sur o de los boix nois, o como si de un combate de boxeo se tratara, y no de personas que ejercen la libertad de pensar y de expresar lo que les “ronda la cabeza”.
No se cuestiona la pasión en las reflexiones, no se trata de eso, sino que parece que algunos que van perdonando vidas a todos cuantos califican no tienen el status revolucionario que ellos mismos ostentan, que más de las veces es gastar saliva o vestirse con una suerte de “kit” revolucionario. Esperpénticos “turistas” de la vida.
Los procesos revolucionarios no son estáticos ni consagrados tan siquiera en textos constitucionales, son movimiento, son cambio y transformación cotidiana, y cuestionamiento permanente. (Che)
 
Ningún monumento por más bronce que lleve podrá equipararse ni suplantar jamás al latido de un rebelde.
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#41.- Para CARLOS TENA CON HUMOR Y AMOR
Columeta|25-10-2008 12:11
Brother en cuyo pecho la Rojez fulgura,
Brother que la senda nos mostro del bien,
fuente es tu esperanza de sin par ventura,
de la obra Castrista tu eres el sosten.
Abnegado apostol de alma noble y pura,
ojala que vengas despues de Fidel.
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