La palabra es para decir la verdad, no para encubrirla.
José Martí
(A 156 años de su natalicio)
“Muero por la Revolución”
Julio A. Mella
(En el año del 80 aniversario de su asesinato)
No solo la irreversibilidad del socialismo que no ha sido sino, también, la sustentabilidad del proceso, desactualizadamente llamado Revolución cubana (que ya no es), está en entredicho, básicamente a causa de su modelo político, económico y social.
Eso que fuera grave sospecha, sin tremendismo alguno, ya es un riesgo que va ganando en posibilidades de materialización con cada página que cae del calendario, y es crecientemente publicitada convicción en la mayoría del pueblo de Cuba - aun de aquellos que ni siquiera se lo confiesan- y en sinceros y bien intencionados extranjeros amigos de su proceso; sin entrar a considerar a nuestros adversarios, que se mantienen acechantes para sacar de ello la mejor tajada. Por lo menos así piensan éstos…y lo peor de todo es que pudiera ser.
Vale precisarse nuevamente que la Revolución Cubana fue determinada por la enorme carga, altamente explosiva, de muchos legados provenientes del pensamiento y la acción de nuestros aborígenes, de fundacionales figuras como las de Varela y Caballero, y la esforzada lucha de nuestros mambises, no exenta de fuertes tintes político-ideológicos y mezcla de revolución independentista, antiesclavista y burguesa.
Imprescindibles han sido las respectivas improntas de Mella (cuánto en tan poco tiempo!), Enrique Varona, Baliño, Alfredo López, Guiteras, Villena, Roa; de la Revolución del 30; de Realengo 18; los soviets de Jaronú, Mabay y Senado; de los obreros portuarios y tabacaleros; de la gente de Regla, Artemisa y Santiago de Cuba; de Jesús Menéndez, Aracelio, Chibás.
Siempre, de la avanzada estudiantil de la FEU y su Directorio Revolucionario; del Movimiento 26 de Julio, la ortodoxia y el PSP; entre otras organizaciones. Y, destacados en ella, Abel, Frank, José Antonio; Camilo, trascendente a pesar de su breve acompañamiento después del triunfo insurreccional; indudablemente, el Che, multifacético, controversial pero confiable. Y de otros cientos, miles de revolucionarios, soldados… conocidos o desconocidos mas, también, importantes actores. En fin…el pueblo.
Privilegiando en la mención, con toda justicia, el ideario y la acción de Martí, el más grande y preclaro de los cubanos de todos los tiempos.
Y…Fidel –recordemos con Martí que nada es un hombre en si, sino lo que ha depositado su pueblo en él-quien posiblemente cierre el ciclo histórico de resonantes líderes en el mundo; tanto por su especial individualidad como, básicamente, por los cambios que se vienen produciendo en los procesos de transformaciones sociales, cada día estructurados menos jerárquicamente, más horizontalmente. Así lo podemos ver en los emergentes movimientos populares, que aún necesitan dirigentes pero rotativos –como propugnara Marx. Colegiantes/colegiados con la divisa de “Mandar sirviendo”(1)
Sin que sea exhaustiva, tal relación comprende la mayor parte de lo que diera basamento a la Revolución, solidificado por el marxismo y complementado con los aportes del más esclarecido pensamiento latinoamericanista, libertario.
Todo ese fundido dio los argumentos subjetivos para valorar y enfrentar las condiciones objetivas, aquellas de una penosa realidad sufrida por la mayor parte de la población, y transformarla.
Por supuesto que junto a la amalgama de fundamentos y aplicaciones anduvo, soterrada como casi siempre e, igualmente, determinante, la Incertidumbre; ese cúmulo de otras cuestiones no previstas y muchas veces incontrolables, que llegan silenciosas a cambiar la historia.
Ese amplísimo conjunto realizó las condiciones de posibilidad para una conversión que debía seguir consolidándose sobre la base de principios libertarios, martianos-marxistas, que fueron espectacular y claramente expuestos por el joven líder de la insurrección triunfante ante el pueblo de Camagüey, el día 4 de enero de ese luminoso 59:
“Libertad de prensa hay ahora, porque sabe todo el mundo que mientras quede un revolucionario en pie habrá libertad de prensa en Cuba.  Quien dice libertad de prensa, dice libertad de reunión; quien dice libertad de reunión, dice libertad de elegir sus propios gobernantes libremente.  Cuando se habla del derecho de elegir libremente, no se refiere solo al presidente o a los demás funcionarios, sino también a los dirigentes; el derecho de los trabajadores a elegir sus propios dirigentes.  Cuando se habla de un derecho después de la Revolución triunfante, se habla de todos los derechos; derechos que son derechos porque no se pueden arrebatar, porque el pueblo los tiene asegurados de antemano.” (2)
Para los componentes del pueblo -combatientes, colaboradores o simpatizantes del movimiento insurreccional triunfante- casi no quedaron dudas de que esas declaraciones iban encaminadas a garantizar precisamente lo que, desde siempre, soñó.
Y para ese joven guía estaba claro que, quienes dirigen no tienen en sí para dar, todo sale del sudor y la inteligencia de los trabajadores; por lo que tocaa los dirigentes establecer las condiciones de posibilidad para que los demás logren hacer; producir y disfrutar libremente.
Antes, en su alegato La historia me absolverá, Fidel había propugnado, además de la elección de los dirigentes, lo siguiente: “a los obreros y empleados el derecho a participar del treinta por ciento de las utilidades en todas las grandes empresas industriales, mercantiles y mineras, incluyendo centrales azucareros”. Acogiendo, de alguna manera, lo aseverado en el Manifiesto Comunista acerca de que el salario es la condición de existencia del capital, los trabajadores tendrían participación en una porción de las ganancias de sus centros.
Pero…aunque ya Fidel en carta, de fines del 58, a Celia Sánchez había dejado clara su posición antimperialista, al señalar que su verdadera y larga lucha sería contra los yanquis, esa confrontación vino más pronto de lo que previó, dadas las leyes estatizadoras y nacionalizadoras adoptadas. Lo que primero tomó características económicas (cuota azucarera, 1960), y a lo que siguió, con extrema y cruel agresividad, la explosión del buque La Coubre en marzo/60, el inicio del Bloqueo (enero/61), la invasión a Playa Girón (abril/61). Sobreviniendo la crisis de los misiles en octubre del año siguiente, y, seguidamente, los alzamientos en el Escambray y otros puntos del país.
A partir de ello, no quedaron dudas de que Cuba había pasado a ser una plaza sitiada, lo cual se ha mantenido en todos estos años, con diversidad de grados según el período de poder en los EE.UU. y el cambiante entorno mundial. Pero, entonces, surgió y agudizó un síndrome concomitante y las medidas que se adoptaron en función de asegurar la organización y ajuste del nuevo régimen, el incremento del nivel de concientización del pueblo y, por tanto, para consolidación de la Revolución, se mantuvieron, casi sin cambios, a pesar de que una a una fueran perdiendo actualidad y eficacia, convirtiéndose en lastres del desarrollo del país en lo económico, político y/o social; deviniendo en bumeranes, con el consecuente desgaste del modelo y del núcleo de dirección del país.
Siendo aparentemente un “mal necesario”, esas medidas, con una extraordinaria capacidad de sobrevivencia, quedaron determinadas como parte de los puntales básicos de un modelo, al decir de Lenin, de capitalismo monopolista de Estado; con un poco de Estado de Bienestar y bastante influencia neo-estalinista; que fue dando al traste con la sustancia declarativa libertaria de aquel 4 de enero de 1959, en Camagüey. Por lo que hoy no se puede identificar el resultado del disfuncional modelo con “esa obra más grande que nosotros mismos”; cual, sin embargo, cabía en cada uno de nuestros corazones.
Lo anterior se comprueba con la extremada apatía (recordemos lo que señalara Ché respectoa lo que sucede cuando la dirección funciona mal) y la extendida simulación mencionada por el actual canciller cubano. Lo corrobora la incontenible emigración definitiva o “temporal” para cualquier país, principalmente de jóvenes. Se ratifica con la reiteración de casos de corrupción, de incrementado nepotismo y clientelismo. Y se constata, además, al tener Cuba una desmesurada deuda externa (es el segundo país entre todos los mayores deudores del Club de París; y recordemos los empréstitos “históricos” de la URSS y otros países, amén delos recientes con China, Venezuela y Rusia, entre otros); deuda utilizada como fundamental soporte financiero para algunos logros (sobredimensionados publicitariamente) en la Salud, la Educación y el Empleo; en tanto, son muchas, fuertes y mantenidas por décadas las carencias de los ciudadanos.
Sería más incompleto este somero análisis si obviáramos señalar que el modelo aplicado, también, se avino a las características personales del reconocido joven líder; ya primer ministro y que, en 1965, cuando la constitución del Comité Central del PCC asume el premierato partidista. Cargos que quedarían validados jurídicamente en cuanto a su magno poder por la Constitución adoptada en 1976, que estableciera al Partido como la fuerza dirigente y orientadora de toda la sociedad, así como que la presidencia del Consejo de Ministros se ejerce por el Presidente del Consejo de Estado. Siendo Fidel, además, en lo militar, titularizado Comandante en Jefe.
Es sumamente difícil que se encuentre otro país con similar concentración de facultades directrices, partidistas, militares y estatales. Lo que, aunado a su ascendencia moral y la falta de propensión para la adopción colegiada, así como ante la crítica y la autocrítica, diera lugar a que Fidel haya compartido mínimamente las decisiones sobre las estrategias principales de la nación. Como expresa un artículo del Granma: “casi transportó en hombros el Estado y el Partido en momentos de crisis”(3), lo cual ha sido durante el término del proceso cubano; incluso tras reciente mejoría, cuando recupera una parte importante de su autoridad.
Lo que se describe ha propiciado una mezcolanza de partido-estado, además con entera subordinación de todas y cada una de las organizaciones sociales y de masas; negativa desde diversos puntos de vista en lo nacional, y en determinados aspectos de las relaciones internacionales.
Necesario es mencionar que tres tendencias de criterios para la aprobación de esa concentración de poderes hanexistido en Cuba. La muy disminuida de los seguidores incondicionales, ciegos por la fe. Otra, la de los que ven sus negatividades pero, puestos a escoger, están creídos de su necesidad. Y la de aquellos “clientes”, aupados y anquilosados en distintos niveles de la superestructura estatista (o paralela, subordinada a ella), que aborrecen, por instinto, cualquier tipo de cambio, y más acendradamente aquel que erosione –en cualquier grado- tal poder unipersonalque les protege sus favorecidos status de vida.
Con muy diferentes propósitos, los integrantes de las tres corrientes aprobadoras, con fuerza política, administrativa e, incluso, militar, han auspiciado como línea del PCC el sentido de que la unidad del pueblo cubano pasa inexorablemente por la figura del líder y que, incluso, éste es la Revolución. Lo cual, para la inmensidad del pueblo, se ha evidenciado que no es así, después de la experiencia de un significativo número de meses en que, por su gravedad, estuvo alejado de toda vista pública y se desconocía su estado de salud (“secreto de Estado”) o se lograba sólo alguna referencia emitida por Chávez, Lula o, muy eventualmente, algún dirigente cubano autorizado. Y, sin embargo, el país siguió transcurriendo en su –acostumbradamente semi-paralizada- habitualidad.
Hoy, pensamos que buena parte de los principios del antimperialismo, la solidaridad y el internacionalismo de Fidel, no serán erradicables de las mejores concepciones de los revolucionarios cubanos. Él fue una de las principales claves para elevar a Cuba del nivel de la “Havana banana” hasta la alta dignidad de un país reconocido en todo el orbe.
No hay duda que dentro del pueblo se mantendrá el sentimiento de respeto para con él pero, mayoritariamente, se considera deseable un definitivo alejamiento de las actividades directrices, dado en llamar popularmente “mandeliano” (por el del líder sudafricano Mandela), en que se constituya como un especial consejero.
Igualmente, se demanda que quienes lo han acompañado en la dirección del país logren -de una vez y por todas- sustancial cuantía de confianza en el pueblo (según se ha exaltado con razón: “hay muchos camilos y chés”) y en los cuadros de éste, que ellos mismos han coadyuvado a formar, para que -gradual pero inmediata e ininterrumpidamente- cedan paso a elementos capaces de las siguientes generaciones.
Si eso no fuera posible o, siendo viable, no se comience a hacer ya, habría que concluir en que la Revolución ha fallado totalmente en cuanto a la política de cuadros, al inobviable cambio generacional, y que tiene asegurado el anticipado “éxito” de sus causas entrópicas. A no dudarlo, sería imposible llegar siquiera a los 70 años de proceso, como en la URSS.
El relevo por el que hoy espera el pueblo sería cónsono con lo proclamado por Fidel, en la histórica escalinata de la universidad habanera, el 13 de marzode 1966, cuando proclamó ante el mundo:
“...........Esta revolución es afortunadamente una revolución de hombres jóvenes.Y hacemos votos porque sea siempre una revolución de hombres jóvenes (APLAUSOS); hacemos votos para que todos los revolucionarios, en la medida que nos vayamos poniendo biológicamente viejos, seamos capaces de comprender que nos estamos volviendo biológica y lamentablemente viejos; hacemos votos para que jamás esos métodos de monarquías absolutas se implanten en nuestro país y que se demuestre con los hechos esa verdad marxista de que no son los hombres, sino los pueblos, los que escriben la historia (APLAUSOS).
“.........Quienes se creen insustituibles para sus pueblos piensan con la misma mentalidad de esos que creen que asesinando a los dirigentes de la Revolución asesinarán la Revolución (APLAUSOS).El día en que cualquiera de nosotros se creyera indispensable, estaría pensando igual que esos terroristas; dejaríamos de ser marxista-leninistas (APLAUSOS).
“.........Y volviendo, para finalizar esta parte, a la idea que expresara, a los votos que hacía porque todos nosotros los hombres de esta Revolución, cuando por una ley biológica vayamos siendo incapaces de dirigir este país, sepamos dejar nuestro sitio a otros hombres capaces de hacerlo mejor.Preferible es organizar un Consejo de Ancianos donde a los ancianos se les escuche por sus experiencias adquiridas, se les oiga, pero de ninguna manera permitir que lleven adelante sus caprichos cuando la chochería se haya apoderado de ellos (APLAUSOS).“ (4)
En relación con ello, es imprescindible recordar un fragmento de carta que le escribiera Martí a Máximo Gómez:“ Y es mi determinación de no contribuir en un ápice, por amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta, y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, embellecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo. “ (5)
Alertas se reiteran en cuanto al incremento de evidente falta de suficiente capacidad en el mantenido núcleo dirigente del país para adoptar estrategias valederas, realmente efectivas ante las nuevas especificidades del devenir nacional. Buena parte de esas señales, aunque no todas, se hicieron patente en los miles de análisis colectivos a que convocara Raúl; pese a que, como es usual en nuestros medios, casi no se haya informado sobre los resultados de tales reuniones.
De esas actividades, debió emerger un listado de problemas y sus respectivas posibles soluciones. Sin embargo, se ha ido adoptando principalmente medidas contraproducentes que, por ahora, sólo legalizan posibilidades que ya disfrutaban los “pudientes”; en tanto, se deterioran condiciones para la mayoría “carente”. Otras son tendentes a exigir más esfuerzo para los “de a pie” (los de siempre), como la recién dispuesta y muy controvertida Ley de Seguridad Social, que –sin mínimas precondiciones- aumenta los años de edad y de trabajo para las jubilaciones, cuando la mitad de la población no tiene disposición para vincularse estatalmente, y menos el 60 % de los jóvenes arribantes a edad laboral, debido a la reconocida insuficiencia de los salarios que se remuneran por el Estado.
Quedando, sin embargo, en absoluta omisión capitales medidas, como la socialización de los medios a partir de formas alternativas a (y conjuntas con) la estatal, y las libertades de migración dentro, desde y hacia el exterior del territorio nacional; así como de expresión, reunión y asociación. Todas consagradas en la Constitución vigente pero utópicas en su práctica aplicación, dadas las regulaciones que las “implementan”.
Medio siglo es más que suficiente, pese a la presión de “fortaleza sitiada” de Cuba,para no tener que (según algunos, plattistamente), estar a resultas de las elecciones en EE.UU.,y posponer por más de dos períodos estatutarios, de forma inconsulta y menos autorizada por la militancia, nuestro VI Congreso del Partido sin contar siquiera con consensuadas estrategias nacionales, que no ya la inexistente por mucho tiempo Plataforma Programática. Caso análogo a lo sucedido entre los congresos 18 y 19 del PCUS, en que mediaron 13 años; según el discurso central del siguiente congreso(6), causada tal dilación por la aguda centralización unipersonal del poder y la subestimación de Stalin en relación con la membrecía partidista.
Debe subrayarse que el Congreso no es solo la más importante reunión de los comunista cubanos a realizar cada cinco años, sino y fundamentalmente el órgano supremo del Partido, que se ha visto suplantado con esta excesiva demora, cual ha impedido constituirse y decidir al que, según los Estatutos propios, es órgano máximo del PCC, fuerza orientadora de la sociedad, conforme a lo preceptuado en nuestra vigente Constitución.
Cinco décadas es demasiado como para seguir teniendo a la Asamblea Nacional del Poder Popular como “plaza tomada” por el unanimismo (ya no cabe más “Voto Unido”; o unidad irreal, como expresara Raúl), el autoritarismo, el burocratismo y la simulación. La ANPP debería ser uno de nuestros esenciales paradigmas de democracia popular, pero hoy tiene dolorosamente el mote de Auditórium Nacional, porque los delegados asisten a oír, entonar los acordes “orientados” y aplaudir con gran entusiasmo; sin reales debates, como sería lógico, normal y obligado en un órgano de este tipo.
Incontestablemente, el Pueblo tiene bastante extraviado su poder.
Diez lustros son más que suficientes para que se materialicen las concepciones expresadas por Fidel aquel 4 de enero de 1959. Eran/son los fundamentos para –culminando la etapa transicional previa- iniciar la construcción de un verdadero proceso de construcción socialista, que se ha quedado congelado en sus muy incipientes comienzos.
En fin…cumplir cincuenta años significa para un proceso como el cubano alcanzar su mayoría de edad. Lapso  para que este pueblo pueda por sí determinar e implantar el modelo que precisa. Conociendo que la casi absoluta estatización de los medios de producción y minúscula existencia de algunas formas alternativas de propiedad no es socialismo. ¿Acaso no dijera Marx que el libre desarrollo de cada uno es condición indispensable para el libre desarrollo de todos?
Quien esté de acuerdo con el tan divulgado decálogo sobre el concepto de Revolución, tendrá que coincidir en que el obsoleto modelo socio-económico y político cubano se queda corto. De aquél, dos constituyen los puntos de culminante asunción hoy: “Tener sentido del momento histórico” y “Cambiar lo que deba ser cambiado”. Pero…cambio dentro de la intención socialista y no transición hacia una democracia aún más representativa y de capitalismo –paso de la dictadura de la élite funcionarial (tempranamente criticada por Martí) a la explotación neoliberal y salvaje. Tampoco, a un capitalismo teñido de rojo, muy eufemísticamente llamado“socialismo de mercado”, con exceso de lo segundo y casi nada de lo primero; cada vez con mayor brecha entre pobres y ricos. Capitalismo es igual a capitalismo; otra ecuación no da exacta.
Ese “tránsito” no es lo que quiere el pueblo cubano y… el mundo entero lo sabe. El pueblo de Cuba quiere transitar del Estatalismo al Socialismo. Pero… Socialismo sin Democracia no puede existir y sin –su melliza- la Libertad menos aún; ambas conllevan a la equidad social (no confundir con igualitarismo).
Rememoremos que quienes principalmente tenían las armas durante los primeros años de la Revolución y vencieron en Girón no fueron los componentes de un ejército profesional sino los batallones de las milicias, el pueblo. Y que las cooperativas que existieron durante esos años, fueron -como nunca más- altamente productivas y gananciosas. En ese corto período, se hizo una de las tres más grandes zafras de la historia cubana, sin tener que paralizar el resto de las actividades de la economía como en el 70. ¡Qué satisfacción para Marx… y para Lenin quien llegó a expresar que el Socialismo era la sociedad de cooperativistas cultos y libres! Después, todo ello se tronchó.
Ahora, hay que confiar en el pueblo…plenamente, o el proyecto revolucionario y no sólo este modelo circunstancial, por el que se le ha pretendido materializar tan pobremente, fracasará de manera definitiva.
Dijo Martí: Honor a quien honor merece, y damos el debido merecimiento al entronizado núcleo de real dirigencia del país, mas -con todo respeto- éste ya no cuenta con el término biológico, ni la disposición mental para provocar los cambios que el país necesita. Y, sin posible objeción, el poder debe ser verdaderamente popular.
La generación del 53, la del Centenario, surgida dentro del capitalismo (algunos de las filas de la burguesía), hizo triunfar la lucha armada contra la tiranía y llegó hasta el actual estadio. Las actuales generaciones, surgidas y formadas dentro de un contexto mejor, tienen –al decir de Martí- “hombros anchos” donde puede descansar el futuro de la Patria. Sin cortapisas, eso es dialécticamente lógico y biológico.
El fracaso definitivo del proyecto original, es ambición de los que nos adversan, pero aclaremos que sus enemigos no están polarizados geográficamente. Hoy existen en “ambas orillas”, la –por día, más- pequeña “raspa quemada” de “allá” muy aullante; los “tapaítos flotantes” de “acá” –en cantidad estable- muy acallados, pero -de un lado y otro- existen y actúan. Cola y cabeza de la misma serpiente.
No obstante, el pueblo cubano, desde lo más profundo de su convicción y con más efectiva actuación revolucionarias, continuará luchando por EL SOCIALISMO que anhela, con un modelo verdaderamente socializador de los medios y de las decisiones. En ese empeño, TRIUNFARÁ!!!
28 de enero de 2008
Notas:
1 Expresión del Subcomandante Marcos del EZLN, Chiapas, México.
2 Discurso de Fidel ante el pueblo camagüeyano, en 4 de enero de 1959, durante la marcha victoriosa hacia la capital.
3 Fidel, el Aquiles comunista. Diario Granma, órgano oficial del PCC, 12 de agosto de 2006.
4 Discurso de Fidel en la escalinata de la Universidad de la Habana, en 13 de marzo de 1966.
5 Fragmento de carta de Martí a Máximo Gómez, de fecha 20 de octubre de 1884.
6 Discurso de N. Krushov ante el 20 Congreso del PCUS, 1956.
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#2.- Muy buen articulo
I. Quintero|29-01-2009 02:49
Cuantos articulos hemos leido ultimamente en kaos que claramente  hacen alusion a los problemas fundamentales en la base del desarrollo de la sociedad cubana, problemas completamente ignorados por dirigentes que perdieron el sentido de por que llegaron a  donde llegaron. Usted en este articulo demuestra el valor que le ha faltado a muchos  para llamar por su nombre a las cosas pues no se puede tapar el sol con un dedo aunque griten sus consignas y ofendan para no dejar oir al que digas esas verdades. La verdad es que ahora es que muchos se dan cuenta que no solo hay que hacer los cambios necesarios, ahora el problema mas grande, es que no existen los mecanismos para que personas como usted puedan exponer sus ideas de manera que lleguen a la poblacion y aunque logre una mayoria tampoco existen los mecanismos para que esa mayoria tenga el poder de cambiar las cosas, este "detalle menor" de darle poder directo al pueblo se les "olvido" a los que crearon las estructuras de esta sociedad del pueblo y para el pueblo. 
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#6.- de tocayo a tocayo
MIGUEL REGLA TORAÑO|29-01-2009 05:00
LAS LENGUAS ENCONTRARON SU CAUSE Y YA NO SE CALLARAN MAS. EL VALOR ES LA VERDAD CIRCULANDO EN LA SANGRE. LA SINCERIDAD SERA LA FORMA DE SER DE LOS REVOLUCIONARIOS. LA HONESTIDAD LA INSIGNIA DE SU CORAJE. MIGUEL DAUPES USTED SE PARECE A MACEO EN EL CORAJE Y A MARTI EN LA FACILIDAD DE DECIR LAS COSAS MAS DIFICILES. USTED CONTRIBUYE A LA PATRIA Y SU FUTURO. USTED SIN DILACIONES PONE TODO SU INTELECTO A FAVOR DEL SOCIALISMO.
MI FELICITACION.
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#7.- Muy bien, Miguel
Manuel Castro Rodríguez|29-01-2009 05:26
Muy bien, Miguel. Al amanecer, comenzarán las diatribas de los inmovilistas que se basan en que la realidad cubana es binaria y que por lo tanto, sólo se puede estar con el modelo o con el imperialismo. Como revolucionarios cubanos tenemos que luchar por un nuevo modelo. Considero que ahora más que nunca se impone analizar el pensamiento martiano y aplicarlo a la construcción de la sociedad ideal, con todos y para el bien de todos los cubanos.
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#13.- LE DIO EN EL MISMO CENTRO
regla toraño|29-01-2009 15:44
AQUI UD. BATEO DE JONRÓN. UN SUPERJONRÓN Y SE EMPAREJA CON LOS OTROS COMPAÑEROS QUE HAN ESTADO IMPULSADO EL ESTATALISMO HACIA EL SOCIALISMO. UN SOCIALISMO EN DEMOCRACIA, CON EL PUEBLO EN EL TIMON, APUNTANDO AL FUTURO, SIN TANTO DIRIGENTISMO NI SACRALIZACION DE LOS POLITICOS DIRIGENTES. HACE FALTA MAS IDEOLOGIA QUE POLITICA, LA POLITICA ES UNA CA.... Y LA IDEOLOGIA ES LA ESENCIA DE LO QUE PENSAMOS A TRAVES DE TODOS LOS TIEMPOS Y SE HACE SUSTANCIA IMPRESCINDIBLE EN EL HUMANISMO INTEGRAL, QUE NO DEJA FUERA DE SU VISTA AL RESTO DE LOS SERES VIVOS.
PASAMOS A OTRA FASE EN QUE EL RETO ES VER COMO LOS POLITICOS O DIRIGENTES PONGAN UNA OREJA A ESTOS MENSAJE.
UNA OREJA MAS GRANDE QUE SUS AMBICIONES DE PERMANECER EN EL PODER HASTA QUE LA MUERTE LOS ACOMPAÑE.
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#14.- Una pregunta
kike|29-01-2009 17:51
¿Que cantidad de dinero del que se aduda se usó para hacer guerras y exportar la revolucion?
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#16.- Sencillamente......
RS|29-01-2009 20:58
Excelente.....
Profundo,   mesurado, de factura profunda y a la vez '' al grano''
Apretastes hermano.......Te felicito y exhorto......
Los párrafos dedicados a los discursos ''de los inicios'' hablan por si solos....y coño.......ese fragmento de la carta de Marti a Gómez !!!!! Como carajo rebatir eso ?????
He estado hoy todo el dia pensando, despues de leer el articulo anoche  y lamentándome de que mis colegas en Cuba, el pueblo de Cuba no pueda tener acceso a cosas asi.......!!!!Con la falta que hace abrir ojos y oidos inexplicablemente ciegos y sordos !!!!!  , pero sobre todo DESPERTAR ,  sacudirnos   ese ''vaho'' conque nos envuelven a diario.
Lastimosamente observense los comentarios...la mayoria son de personas que no estan fisicamente en el ''patio''.......
En Cuba nada pasa, nada cambia y entonces mucho me temo que como dice el subtitulo ''no habrá uno......ni otro''.........
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#21.- El concepto de revolucionario tiene muchas acepciones
Mario Armando|30-01-2009 09:23
Si un problema tiene la democracia en todas partes del mundo es que muchas veces los electores se convierten en participantes activos de la politica solo en las elecciones.Con su voto condenan y penalizan,algunas veces hacen caer gobiernos.El voto es un arma terrible,temida,respetada.Un contrapeso al poder.Es la forma mas efectiva de exigir responsabilidades.Cuba no escapa a ese problema,con la agravante de que no existen antagonistas validos(o validados)y el sistema electoral no garantiza en lo mas minimo un control del pueblo sobre las instituciones.los funcionarios y dirigentes,de esta manera no tienen ningun compromiso,como no tiene compromiso el gobierno,si un delegado no cumple,vendrà otro...igual,que se justificarà de el mal trabajo echo(o que no le dejaron hacer)con los mismos argumentos que ya conocemos,y que garantizarà al final la eleccion del nuevo presidente con un 99,999 porciento,aunque el pais se estè callendo a pedazos...En fin,que los representantes sean en realidad un reflejo de la soberanidad del pueblo,no automatas.opociciòn?En cuba no hay oposiciòn,no existe,no hay personas con ideas diferentes,todos somo iguales y pensamos igual(al menos en ciertas cosas TIENE?que ser asi)Hay solo lumpens y contrarevolucionarios.Han negado la existencia por todo este tiempo de las antitesis politicas.Quisas por eso cuesta tanto avanzar,no hay contradicciones.
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#22.- El concepto de revolucionario tiene muchas acepciones
mario armando|30-01-2009 09:24
...Lease la constituciòn cubana y cumplase al pie de la letra,respetense todos los derechos que garantiza,asi como lo estipula,hagase efectiva.y si hay que cambiarla,modificarla,hagase,con valor.dese al pueblo una efectiva participacion en los problemas que lo incumben.De que sirve tener,crear un pueblo culto,si lo condenas al silencio y al automatismo?De que sirve escribir un articulo en kaos si lo leeran 100 personas en cuba,los que como yo tenemos un poco de acceso a la informacion?Cuba es de todos los cubanos,y el concepto de revolucionario tiene muchas acepciones.
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#23.- En palabras de Rosa Luxemburgo
Manuel Castro Rodríguez|30-01-2009 18:07
En palabras de Rosa Luxemburgo, que murió por el socialismo: “La libertad sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido, por numerosos que ellos sean, no es libertad. La libertad es siempre libertad para el que piensa diferente... Sin elecciones generales, sin una libertad de prensa y una libertad de reunión ilimitadas, sin una lucha de opiniones libres, la vida vegeta y se marchita en todas las instituciones públicas, y la burocracia llega a ser el único elemento activo”.
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#24.- La era del monologo se esta acabando
El jigue de Marañon|01-02-2009 08:09
He leido su trabajo dos veces , y pienso que es un camino  que podria  ayudar a cambiar un estado de cosas totalmente desastroso , en este sitio he leido otros proyectos que tienen validez  , PUESTO QUE RECONOCEN DE FORMA GENERAL  , QUE EN CUBA  SE DEBEN HACER CAMBIOS URGENTEMENTE . Se podrian hacer varias preguntas . Que pasara si Raul y sus seguidores no admiten ningun cambio ? , que pasara si continua el endeudamiento indefinido del pais ? , que pasara si no se escucha ninguna voz ,que desde dentro del Partido plantean que deben haber cambios ? ,que pasara si continua la apatia , corrupcion generalizada , improductividad , aumento de la delincuencia , deterioro acelerado de los servicios de salud y educacion ? , que pasara si como consecuencia de estas y otras cuestiones ,por fin , el pueblo  harto de tanta incompetencia comienza a dar señales de inconformidad mediante protestas y todo lo que se deriva de esto ? . Realmente  el gobierno cubano ha estado divorciado durante mucho tiempo de la opinion del pueblo  ,creo que si no se apuran perderan la plaza , la era del monologo se esta acabando .
Valoración: 3
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