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Cuba: el final de la historia y la opción socialista (epílogo)
Resurrección socialista versus Actualización burocrática
Roberto Cobas Avivar | Para Kaos en la Red | 8-1-2010 a las 15:18 | 1555 lecturas | 6 comentarios
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Busto de J.Martí - Pico Turquino

Cuba

El final de la historia y la opción socialista

Tercera Parte

(epílogo)

Resurrección socialista versus Actualización burocrática

La ausencia de debate en Cuba sobre la transformación del modo de producción actual, camuflada detrás del discurso sobre la idea del “perfeccionamiento del sistema económico”, impide la invasión de dicho modo por los gérmenes benignos de la resurrección socialista.

No se trata de la actualización del modelo económico cubano - tal como define el Presidente del Consejo de Estado hoy[1] -, puesto que con ello se estará extremando el alargamiento de la vida supuestamente útil del mismo, dejando a un lado de esa manera el problema de su obsolencia moral. El perfeccionamiento se prepara según las alquimias del reformismo económico, sin que preocupe que el organismo social que funge como laboratorio no reaccionará según los reformistas, mientras no se atienda la necesidad de libre asociación para producir que se incuba y se mueve en la epidermis del tejido social cubano. Ahí está la realidad que muestran las asociones  cooperativas en la aricultura, la economía campesina familiar  y la economía informal. El problema es de naturaleza política conceptual y socioeconómica estructural.

La insolvencia de largo alcance del país por la relación de su creciente deuda externa y la sostenida incapacidad de su economía exportadora no es un problema que pueda dirimirse de manera sustentable en términos reformistas. Así como no lo es la balanza comercial extremadamente negativa y crónica de la economía agroindustrial alimentaria. Como tampoco la insostenibilidad de la proyección social (salud y educación) divorciada de la productividad organizativa y tecnológica del trabajo directamente productivo. Estos problemas no los resolverán los programas de cooperación económico-industrial con Venezuela ni la hipotética suspensión del Bloqueo yanqui contra Cuba, ni la eventual suma de ambos factores. Las entradas cuantitativas (input) a un sistema no optimizan por sí mismas su funcionamiento cualitativo interno. El sistema exige de cambios propios integrales del pensamiento, la estructura y el funcionamiento interior. Puede inferirse todo lo contrario, que el aumento cuantitativo de las entradas estará reforzando el conservadurismo retrógrado del pensamiento reformista.

No existe otra manera de encarrilar el Proyecto Socialista cubano en una trayectoria de viabilidad más que dando riendas sueltas al pensamiento colectivo, al flujo y la libre interacción de las ideas revolucionarias, al intercambio y el debate ilimitado sobre la realidad y el proyecto, sobre la tendencia y sus desviaciones, sobre las convergencias y las contradicciones, sobre los conceptos y sus representaciones, sobre el poder social y sus contrarios: el estado y laburocracia afín, sobre la emancipación social del individuo y su emancipación económica, sobre individuo y sociedad, sobre soberanía ciudadana y autoritarismo político, sobre democracia protagónica y burocracia estado-partidista, sobre el socialismo y sus negaciones.

La coyuntura geo-revolucionaria regional le ofrece hoy a Cuba una oportunidad histórica para la dialéctica de las reafirmaciones.

¿Cómo es posible que la extraordinaria escuela política de las contradicciones del proceso revolucionario bolivariano de Venezuela no se exponga públicamente sin mediaciones a la sociedad cubana? Mientras tanto desde el oficialismo se expone la inquebrantable lealtad del pueblo cubano a dicha Revolución, de cuyo destino depende el destino de la propia Revolución cubana.

¿Cómo es que el Partido no apela por un proyecto político conjunto que haga un canal televisivo en Cuba de acceso directo a la realidad venezolana no sólo noticiosa, sino a aquella que está mostrando las complejidades de la lucha de clases y las contradicciones políticas y socioeconómicas, en un proceso democrático de transformación socialista desde el poder revolucionario como el que no ha conocido Cuba ni conocen las generaciones nacidas con la Revolución cubana? ¿Puede aspirar la sociedad cubana a una cultura política crítica sobre el mundo y sobre sí misma mirándose en el espejo de su sola realidad buscando obstinadamente la respuesta afirmativa sobre la primacía de la belleza?

¿Puede la integración intergubernamental - hoy entre Cuba y Venezuela - ser exitosa allí donde la reciprocidad de la experiencia sociopolítica no es considerada el fundamento de las identificaciones revolucionarias? ¿Cómo es posible que el debate político revolucionario sobre el socialismo en Venezuela se torna abierto[2]  y Cuba, cincuenta años después, mantiene los medios de comunicación y el pensamiento popular-intelectual confinados a la complacencia con una obra sumida en el cronicismo de significativas contradicciones estructurales irresueltas? ¿Cómo es posible que desde ambos Gobiernos, cubano y venezolano, no haya surgido el proyecto de libre tránsito de ciudadanos entre ambos países con medios accesibles de transportación y posibilidad mutua de trabajo, más allá de las contingencias del trabajo de cooperación? ¿Cómo es posible que no se conciba y realice esa experiencia revolucionaria, de la misma manera que se avanzan proyectos de intercambios de mercancías y capitales? ¿Cómo es posible la reticencia política a acercar dos realidades revolucionarias desde la interacción directa de sus pueblos, poniendo a su alcance cuantas contradicciones políticas se dan en ambas realidades? ¿Cómo hacer germinar esa confederación de repúblicas socialistas a la que el Presidente de Venezuela ha invitado directamente a Cuba a pensar y abordar?[3]

¿Cómo se imagina la integración del ALBA sin concebir el espacio geoeconómico como un espacio geocultural de libre participación? ¿No radica en esa contradicción la obsolencia moral de las visiones del desarrollismo económico?

¿Y la Cuba revolucionaria? ¿A qué sigue esperando el Partido para reconocerle al ciudadano cubano su derecho a la libre salida, entrada y a la opción de trabajo fuera de su país, a que el pasaporte sea un pasaporte de ciudadanía y no una carta de libertad?

Asperjados de la proyección liberadora del pensamiento es imperativo plantear:

¿Cómo es posible que el pueblo cubano y la inteletualidad orgánica a la Revolución admitan la subordinación contrarrevolucionaria, por anti-dialéctica, que crea la lealtad acrítica al pensamiento político oficial?

¿Cómo considerar el pensamiento guevarista símbolo de lo revolucionario y lo emancipador y al mismo tiempo negar la esencia dialéctica de su llamado al debate social constante - acaso conciente del idealismo objetivo de su pensamiento sobre los problemas del socialismo y el hombre en Cuba[4] -, en pos del desarrollo del pensamiento colectivo y la praxis consuetudinaria?

¿Cómo es que la intelectualidad cubana no le toma la palabra al ideario revolucionario de F.Castro para precisamente expresar que por el bien de Cuba el pensamiento ha de ser pedestal y no ara, que el pensamiento oficial incontestable está en el lado beligerante de la inecuación expresada en Palabras a los Intelectuales: “dentro de la Revolución todo, contra la Revolución nada”

¿Cómo es posible no permitirnos equivocaciones políticas trascendentes en el abordaje de los cambios necesarios - según apela hoy el Presidente del Consejo de Estado, Raúl Castro[5] -, reduciendo primero el ámbito de su alcance al “reformismo económico” y, encima, manteniendo conculcado el debate democrático, abierto y revolucionario del pueblo sobre la extremadamente compleja (e implosiva) realidad socioeconómica? ¿Cómo es posible que el pueblo pueda identificarse con la necesidad de cualquier esfuerzo creativo sin conocer en profundidad la naturaleza y el calado de los problemas económicos estructurales en que se encuentra sumido el país? ¿Cómo es que, en consecuencia, no se someten a examen de conciencia nacional las implicaciones políticas que para la nación están y seguirán estando en juego, hoy aún bajo la hegemonía histórica de la Generación del Centenario, mañana ya sin ella?

¿Cómo es que el Partido, auto asumido como partido marxista-leninista, no cree en la importancia política para el Proyecto Socialista de un debate revolucionario como el de Rosa Luxemburgo y Lenin?

¿Cómo es que el Partido no ha inteleccionado desde el marxismo revolucionario el problema del personalismo en el liderazgo histórico y, sin plantearse la superación dialéctica del papel consumado por el Líder de la Revolución, confíe en la idea de la continuidad política de un Fidelismo sin Fidel? ¿Cómo es que el ideario político del Primer Secretario del Partido - Fidel Castro - se convierte selectivamente en dogma utilitario y no en catalizador de sus esencias revolucionarias y democráticas? ¿Cómo es que el Primer Secretario y el Partido - más allá de toda plataforma programática económica - no pautan ya la cuestión del socialismo protagónico y emancipador en la agenda política del VI Congreso del Partido, el último bajo su dirección, admitiéndose sin más la indefinición de su realización en condiciones donde impera un sistema político sin opción multipartidista?

¿Cómo es que la vanguardia revolucionaria elude el diálogo-debate de principios con la masa? ¿Quién labra el momentum revolucionario, la vanguardia o la masa, el pensamiento o la realidad? ¿Cómo es que se esfuma de la praxis revolucionaria el radicalismo marxiano y martiano?

¿Cómo es que no hierve la Cuba oficial en el mayor de los debates revolucionarios que haya conocido proceso de emancipación social alguno, si su realidad socioeconómica se mantiene en el hervidero de profundas contradicciones sistémicas irresueltas y acumuladas, y la Cuba profunda todo lo debate a “puertas cerradas”? ¿Cómo es que no acaban de fusionarse en una unión dialéctica la Cuba oficial y la Cuba profunda? ¿Cómo es que no se discute con el pueblo la preocupación latente en su seno sobre el enrumbe burócrata-burgués de la diferenciación socio-material excluyente que vienen produciendo los reformismos económicos tecnócratas? ¿Qué intereses suprasocietarios oponen resistencia a la concreción y defensa de una república socialmente egalitaria y solidaria en tanto expresión deontológica del desarrollo? ¿Cómo es que no se abandona resueltamente la unanimidad de la doble moral dentro de la Sociedad y el Estado y se da paso a la cohesión social crítica alrededor de los consensos democráticos sobre los cambios conceptuales y estructurales de la realidad y sus proyecciones?

¿Qué objetividad emancipadora de la participación se construye y hacia qué socialismo viable se marcha? ¿Cuál su naturaleza socioeconómica y cuál su institucionalidad socio-política? ¿Cuál su capacidad de reproducción cultural?

¿Cómo es que después de 50 años se sigue sin poder demostrar que si otro mundo fuere realmente posible, lo sería porque el socialismo lo es? ¿Tendrá definitivamente el socialismo la palabra en Cuba?

RCA


[1] Discurso del Presidente del Consejo de Estado de Cuba, Raúl Castro R., en la sesión de clausura de la Asamblea Nacional el 20 de diciembre del 2009, ver: http://www.granma.cubaweb.cu/2009/08/01/nacional/artic19.html

[2] El debate revolucionario en Venezuela acerca de la revolución y elsocialismo se impone en abierta lucha dentro del bolivarianismo y con la oposición capitalista-burguesa. Conferencias nacionales independientes y comprometidas, multiplicidad de debates a escala micro-social, programas de tv dedicados a debatir sobre el socialismo, sitios alternativos de noticias y opinión en internet (como Aporrea) de amplio acceso público, conforman un escenario de intercambio e interacción de ideas y experiencias sin el cual se perdería irremediablemente la batalla de ideas sobre la que puede avanzar el proyecto revolucionario. Salen a flote las contradicciones más profundas y las experiencias ciudadanas y populares del proceso. El Gobierno y el Proyecto bolivariano, incluidos la gestión y el liderazgo del presidente Hugo Chávez, quedan expuestos al fragor del pensamiento crítico recio y contradictorio. Los intentos de la burocracia del Estado por sofocar críticas y eludir responsabilidades chocan contra discusiones abiertas ya muy difícilmente de dominar desde intereses sectarios.

[3] Discurso del presidente Hugo Chávez Frías en la pre-inauguración del proyecto conjunto del combinado petroquímico de Cienfuegos en Cuba, ver: http://www.cubainformacion.tv/index.php?option=com_content&task=view&id=3094&Itemid=86

[4] Si a esto se agrega el escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista e impedido el tratamiento sistemático del período, cuya economía política no se ha desarrollado, debemos convenir en que todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y política de mayor alcance”- Ernesto Ché Guevara, “El socialismo y el hombre en Cuba”. Ibídem nota 7.

[5] Ibídem, nota 1.

 
 
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Comentarios (6)

#2.- Le pregunto a Roberto Cobas Avivar

Manuel Castro Rodríguez|08-01-2010 18:22

Estoy de acuerdo con las preguntas que usted hace, pero qué razones usted tiene para ignorar la ‘Carta en rechazo a las actuales obstrucciones y prohibiciones de iniciativas sociales y culturales’, que denuncia la contradicción entre el pensamiento socialista emancipador y el poder político.

http://www.kaosenlared.net/noticia/cuba-libertad-poder-tirania-octava-parte

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#3.- Castro ¿por algo te vendrá el apellido?

08-01-2010 19:23

De madre Castro, parece que el apellido te afecta, qué tiene que ver chicha con limoná, porque m... das por dado que lo que tú apoyas, todo el mundo tiene que apoyarlo o si no es un rajao o cosas por el estilo, el apellido no te deja ver que un escrito como el del autor es un grito de denuncia como pocos comunicados o cartas de rechazo de cuanta gente se le ocurra hacerlas ?!! 

Vaya gente !

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#4.- Introduzca el mercado a la economía cubana

Borges|09-01-2010 10:22

La economía de Cuba necesita abrirse al mercado, cada economía necesita el mercado y las empresas privadas hasta la finalización de su periodo transformativo  de la economía. El autrarcky (la sistema de control completa de la economía por el gobierno, como en la Rúsia) no funcionará mismo en los mas democraticos de los países entonces como funcionar en Cuba. Por supuesto el gobierno necesita controlar las industrias y servicios vitales, pero el estado no necessita controlar la provisión de cortes de pelo ni la producción de las horquillas...

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#5

09-01-2010 14:45

El sr. Borges ignora que los países que menos afecto la actual crísis ecónomica actual (en realidad son crisis de provocadas por el propio sistema por especulación y autorregulación del mercado, y que se producen cada cierto tiempo). Son aquellos más intervencionistas por parte del estado o que mas empresas estatales poseen. Entiendase Francia y Alemania en Europa, Vietnam, China etc. Por otro lado duele ver los enfrentamientos personales, entre los que propugnan cambios dentro de la revolución cubana.

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#6.- Re: Introduzca el mercado a la economía cubana

Borges|09-01-2010 17:29

Simplemente diciendo que, como ja sabemos todos, hay otras maneras de dirigir una economía, maneras mas sanas, que solo autarquía y capitalismo.

En escribiendo mi comentario era pensando específicamente en la China, un país quien tiene una economía abierta al mercado y la financia extranjero, cuando a mismo tiempo con el gobierno retinando control de la mayoría de las industrias y financia (mas que 50 por ciento de la economía es en los manos del estado, incluido casi  todos las industrias importantes, y mantiene propiedad de 80.5 de los acciones  de la bolsa de valores china). La economía esta dirigido por una esquema, por el gobierno.

  China es el país con el mejor crecimiento económica del mundo esta año, con 8 por ciento,  ella ha conseguido a escapar la crisis economía . En termas puramente humanitarios, ella ha reducido su nivel de personas quien se sobreviven sobre 1 dólar cada día o menos desde 53% en 1981 de su populación a 2.5% en este año.

Ni Marx, ni Lenin, ni Trotsky, han advocado por una transición frío del mercardo a autarquia, y la historia ha los probados correctos en su llamamiento por una economía de transición. La China, aunque pierda democracia y libertad de expresión, dos requerimientos por un verdad economía socialista de transición, es un bueno ejemplo del poder y los resultados que sucederá cuando un país o un grupo de país, siguen el camino medio.

Nota: No estoy defendiendo la China y su gobierno, solo el sendero economica de transición.

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#7.- LA NUEVA LETRA EN REVOLUCION ES EFICIENCIA

QUIQUE|12-01-2010 09:33

            lA POLITICA Y LO ECONOMICO VAN DE LA MANO,A VECES AGARRDAS A

    VECES HALANDO EN SENTIDOS OPUESTOS.¿COMO DECIRLE A UN PUEBLO?

    QUE EN SU LEALTAD Y SU FE A UN PROCESO QUE POR FACTORES EXTERNOS

      E INTERNOS HA PASADO PERIODOS DE ESCAZES Y SUFRIMIENTO Y HA ESTADO

      ALLI SIEMPRE JUNTO A SU PROCESO QUE NO, QUE NO HA FUNCIONADO   LA 

      DOCTRINA DE LA INICIATIVA   POR PLANIFICACION CENTRAL.QUE DEBEN HACER       ALGO PARA NO DEPENDER DE LA AYUDA EXTERNA COMO FINES DE EXISTENCIA MISMA

DE LA REVOLUCION.VEASE LA RUPTURA DE LA UNION SOVIETICA Y SUS SECUELAS TREMENDAS EN LA VIDA DE LA SOCIEDAD CUBANA.lA JUVENTUD DEBE PREPARARSE Y EL CORAZON CUBANO ABRIRSE.SUERTE Y PERSEVERANCIA. 

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