Es una injusticia...
Primera vuelta: la sartén por el mango.
Dejando de lado el problema concreto que da lugar a la catástrofe, no entraré a valorar si es justo o no lo que reivindican l@s trabajador@s. Lo imporante es el problema de fondo, la desmesura en la respuesta por parte de los representantes de las instituciones. En una verdadera “democracia” no pueden resolverse los problemas laborales militarizando, porque esto es propio de las dictaduras. En teoría, lo característico de un “Estado de Derecho” es que las instancias intermedias funcionen como forma dialogada de resolución de conflictos, y cuando en un caso extremo hay dos partes cuyos intereses son irreconciliables, ambas deben remitirse a un arbitraje independiente que les vincule. Pero la táctica que siguen el PSOE y sus esbirros es imponer sus decisiones: si es porque cede la otra parte, lo llaman “diálogo”; cuando la otra parte es combativa, aparecen el Decreto-ley o el Ejército, ya lo hemos visto otras veces.
Segunda vuelta: la manipulación mediática.
Blanco hablando de “rehenes” y “secuestro de la sociedad” equipara a un colectivo de trabajador@s que piden mejoras con un grupo terrorista. ¿Se puede ser más tendencioso y manipulador? El problema actual es consecuencia directa de su incompetencia, que tras un año con el conflicto latente ha sido incapaz de resolver y ha recurrido a la imposición dictatorial del Decreto-ley, que como todo el mundo sabe es una forma de imponer la voluntad de la élite por la “puerta falsa” de la ley.
Tercera vuelta: la sanción ejemplarizante.
Rubalcaba dice que “no puede ser que por mantener el privilegio de una minoría, se vea perjudicado el conjunto del estado”. ¿Por qué no aplica este criterio a la clase política o a la élite financiera, que caerían bajo la misma calificación de esta problemática? Son juez y parte, resulta tan evidente como impresentable. Ahora, además, se rasgan las vestiduras como si l@s trabajador@s hubieran cometido un delito contra el Estado mismo, que merece ser castigado con la cárcel; pretenden superar a Reagan, no tienen bastante con el despido o la sanción.
Cuarta vuelta: la dictadura de la élite.
Cuando gobiernan los empresarios, impera la ley de la esclavitud. L@s trabajador@s no sólo estamos condenados a aceptar unas condiciones de trabajo miserables, que para eso reforman el mercado laboral una y otra vez. Ahora además, te meten en la cárcel por no ir a trabajar. Y lo llaman “democracia”.
...
Enésima vuelta: PROHIBIR hasta completar el rompecabezas; alcanzar la INQUISICIÓN. El FASCISMO se les queda pequeño, necesitan siempre MÁS OPRESIÓN, MÁS TORTURA: laboral, política, educativa, sanitaria, económica, españolista...
Hasta que la tuerca se pase de rosca.
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#1
ab|05-12-2010 14:33
A ver si se pasa de rosca pronto porque nos vamos a tener que ver como hace 60 años..
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#2.- BUEN ARTICULO
Brutus|05-12-2010 19:03
Un buen texto, tan breve y pedagógico como lúcido.
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