El fondo de rescate de cajas contará con 40.000 millones y los bancos no tendrán que poner nada
El  fondo de rescate para el sistema financiero,  fundamentalmente destinado a cajas de ahorros, contará con un volumen aproximado de 40.000 millones de euros, según fuentes de toda solvencia, de los que las entidades tendrán que poner una mínima parte. En efecto, este importe saldrá casi en su totalidad  del excedente del Fondo de Adquisición de Activos Financieros (FAAF), unos 30.000 millones, y de las dotaciones actuales del Fondo de Garantía de Depósitos, cuyo patrimonio ascendía a 7.200 millones de euros al cierre de 2008.
El Gobierno tiene preparado  el Real Decreto que  da carta de naturaleza a este fondo y podría aprobarlo en el Consejo de Ministros de este viernes, pero algunas fuentes señalan que la nueva vicepresidenta, Elena Salgado, quiere introducir modificaciones, lo que podría retrasar su aprobación. Además, la tramitación irá separada de la referoma  prevista para el marco regulatorio de las cajas de ahorro, como han confirmado a este diario distintas fuentes financieras. "La ministra quiere hacer suyo el plan y está trabajando en ello. No esperamos que esté listo antes de un mes".
La creación de este fondo fue consensuada originalmente entre el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, y por el anterior vicepresidente, Pedro Solbes, y se pidió opinión al Partido Popular, a través de Cristobal Montoro,  para lograr un consenso sobre una medida tan importante. Sin embargo, la salida del titular de Economía ha alterado los plazos del plan de contingencia, creado para recapitalizar aquellas entidades cortas de recursos propios ante el crecimiento de la morosidad, aunque también podría utilizarse para comprar activos tóxicos -créditos de dudoso cobro o incluso inmuebles-; lo que sea necesario para evitar nuevas intervenciones.
El Gobierno ha decidido que no habrá más subastas del FAAF porque las entidades han cubierto sus necesidades de liquidez más perentorias -necesidades que se han reducido drásticamente con el cierre del grifo del crédito- y porque este sistema de subastas nunca ha gustado demasiado a las entidades: sólo podían vender titulizaciones y cédulas hipotecarias de máxima calidad (no activos tóxicos), y además han tenido que pagar al Estado un tipo de interés muy elevado. En total, el Fondo ha adjudicado 19.341 millones de euros, lo que deja 30.659 millones libres para destinarlos a este nuevo vehículo; el FAAF está habilitado presupuestariamente con 50.000 millones, aunque inicialmente sólo pusiera 30.000 a disposición del sector.
El resto del dinero del nuevo fondo, que parece que se llamará de contingencia, saldrá del actual Fondo de Garantía de Depósitos. Al cierre de 2008, su patrimonio ascendía a 3.971,5 millones en el caso de las cajas de ahorros, 2.641,1 millones en el de los bancos y 588,6 millones en el de las cooperativas de crédito (cajas rurales). En total, unos 7.200 millones. La diferencia hasta 40.000 millones es lo que tendrán que aportar las entidades, en todo caso una cifra muy alejada de los porcentajes del 25% del fondo con que se ha especulado.
La creación de este fondo ha sido solicitada reiteradamente por el presidente de la Confederación de Cajas de Ahorros, Juan Ramón Quintás, que ayer mismo insistió en ello: "Estoy muy satisfecho de que haya cambiado la postura monolítica de que el FGD era suficiente para todo, y que ahora se asuma que hay que complementarlo con otras medidas", afirmó en el encuentro del sector financiero organizado por Deloitte y ABC.
Rechazo frontal de los bancos
Sin embargo, los bancos han rechazado de plano el rescate de cajas en dificultades, y mucho menos poner dinero para ello. Al final, la ronda les saldrá casi gratis. En el mismo encuentro, el presidente de la AEB, Miguel Martín, pidió que las aportaciones públicas de capital se usen "para fortalecer al sector en su conjunto, no para salvar entidades individuales". "Y si se inyecta capital en una entidad, debe precisarse desde el principio que deberá devolverlo", añadió.
Ése es uno de los grandes riesgos de la fórmula elegida por el Ejecutivo para dotar el plan de rescate de las cajas: en el caso del FAAF, estaba muy claro que se trataba de un préstamo, porque los activos comprados lo eran temporalmente o bien tenían un vencimiento a tres años, al cabo de los cuales el Estado recuperará su dinero. Sin embargo, en las inyecciones de capital o en las compras de activos está mucho menos claro que el Estado vaya a recuperar el dinero de los contribuyentes alguna vez.
Otra duda es cómo se va arbitrar la recapitalización en unas entidades sin acciones como son las cajas de ahorros. Quintás siempre habla de participaciones preferentes (instrumentos de deuda perpetua que computan como capital), e incluso el Banco de España está dispuesto a elevar su peso máximo en el Tier 1 desde el 30% actual hasta el 40%. Pero también se baraja un cambio de la Ley de Cajas por la que el Estado podría comprar cuotas participativas con derechos políticos, lo que le daría participación en la gestión de las entidades.
En todo caso, las fuentes consultadas aseguran que es imprescindible reforzar al sector ante la segunda oleada de morosidad que se avecina: después de los inmigrantes y los promotores inmobiliarios, llegan los hipotecados nacionales que se han quedado en paro. Y dado que la primera oleada -que ha llevado la tasa de mora al 4,65% en las cajas y al 4,2% en los bancos- ya se ha comido la mayor parte del colchón de las provisiones genéricas, y que falta por provisionar el grueso de esa morosidad, que se dota al segundo año, va a ser imprescindible recapitalizar a numerosas entidades.
Cajas y bancos se enfrentan por la creación del fondo de reestructuración
Nuevo rifirrafe entre bancos y cajas. El máximo responsable de la CECA, Juan Ramón Quintás, y el de la Asociación Española de Banca, Miguel Martín, mostraron ayer su discrepancia en cuanto a las medidas que debe poner en marcha el Ejecutivo para apoyar al sector bancario.
Las cajas y los bancos, o por lo menos los máximos representantes de ambos sectores, pusieron ayer de manifiesto sus insalvables diferencias sobre los instrumentos que debe poner en marcha el Gobierno para solucionar los previsibles problemas por los que atraviesan algunas entidades financieras derivados de la crisis económica.
Mientras que el presidente de la CECA, Juan Ramón Quintás, urgió ayer al Gobierno para que cree cuanto antes el fondo de reestructuración para recapitalizar a los grupos financieros que lo necesiten, su homólogo de la AEB, Miguel Martín, reiteró su postura de que no se constituya ningún instrumento público para ayudar a las entidades. Considera que el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) es 'suficiente' para auxiliar al sistema financiero en la crisis actual.
El FGD suma unos fondos de unos 7.000 millones de euros, cifra considerada por varias fuentes insuficiente para hacer frente a las posibles recapitalizaciones que puede necesitar el sector financiero. Aunque Martín considera que los bancos no necesitan ayudas en estos momentos.
El presidente de la patronal manifestó que no tiene ninguna información del Gobierno sobre 'el nuevo fondo' que el Ejecutivo estudia crear para ayudar a la banca. 'Nadie nos ha enviado todavía ningún texto que podamos estudiar', subrayó Martín. E insistió en que 'los tres fondos de garantía para bancos, cajas y cooperativas, han funcionado bien y han resuelto todos nuestros problemas cuando los hemos tenido'.
Martín no dejó pasar la ocasión para lanzar otro dardo a las entidades de ahorro, ante algunas opiniones que consideran que el Gobierno podría estar estudiando más las peticiones de las cajas que la de los bancos en las medidas para reestructurar el sistema financiero. 'Las cajas piden muchas cosas distintas en muchos momentos diferentes', dijo. Martín, que participó en unas jornadas financieras organizadas por Abc, también se mostró contrario a la sugerencia de Quintás, quien apuntó a la necesidad de elaborar un plan de contingencia que prevea cómo reaccionar ante situaciones económicas límite, que sirva tanto para el sector financiero como para la economía en general. El responsable de la patronal bancaria descartó 'catástrofes' del sistema financiero, aunque cree que debe reestructurarse.
Fue tajante al afirmar que 'ningún banco tiene problemas de solvencia', pero rehusó pronunciarse sobre las cajas. Y apostilló que había que prepararse para la reestructuración y establecer los mecanismos necesarios para hacerlo. 'Cuánto antes se aclare cómo se va a hacer esa reestructuración mejor', declaró. Para añadir algo más tarde que tras la actual crisis económica 'el sistema bancario español va a tener que reestructurarse. Y debe hacerse con anticipación a que se perciba, aunque ya se está percibiendo la necesidad en forma de desconfianza e incertidumbre... Nuestros problemas son importantes pero perfectamente identificados y, por tanto, perfectamente solubles. Basta ponerse de una vez a ello', señaló.
El máximo responsable de la CECA, Juan Ramón Quintás, también reclamó al Gobierno que flexibilice la normativa contable para no agravar aún más la crisis. Las cajas quieren que se aligere la dotación de provisiones genéricas ya que, aunque han sido fundamentales en el pasado, ahora suponen una carga excesiva para las entidades. También proponen que en los casos de créditos morosos con garantía hipotecaria no haya que llevar a pérdidas, a los dos años, el 100% del préstamo.
 
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#1
24-04-2009 12:41
La verdad (la verdad de la buena) es que es alucinante comprobar como nos sermonean sin partirse el culo de la risa y sin ni siquiera ponerse coloraos.
La terrorífica burbuja inmobiliaria (también llamada BONANZA, es decir, una mejora económica pasajera, como así ha sido, ¡¡vaya que sí!!) ha traído unas consecuencias desastrosas en todos los sentidos y no sólo en las personas más pobres (para el caso un 80% de la población, por lo menos): se podría hablar de destrucción de la costa, de corrupción hasta en la sopa, de infraviviendas a precio de oro, endeudamiento personal o familiar de por vida, etc., etc.
Ahora salen estos pollos a pedir dinero público como el que sale pidiendo justicia o algo así. Es de suponer que luego se mondan de la risa.
Claro, sabiendo que la ley (Leyes Medievales de Horca y Cuchillo) está de su parte, así cualquiera.
En fin, qué pereza y asco.
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