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La crisis del gobierno de Gordon Brown
El gobierno laborista planea usar los ataques a la clase trabajadora para reducir la deuda nacional, lo que arrojará a muchos a la pobreza.
Martin Ralph | Para Kaos en la Red | 9-11-2009 a las 9:11 | 774 lecturas
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El gobierno de Gordon Brown inyectó muchos miles de millones en los bancos para evitar un colapso en el sistema, pero ahora está haciendo cortes en los servicios públicos para recuperar lo que dio a las instituciones financieras. Brown y su gobierno están presionando para congelar pagos en los sectores público y privado y están preparando futuras medidas draconianas contra los trabajadores, en especial los desempleados y los sectores más pobres de la clase, que reciben beneficios del Estado.


Al mismo tiempo, el gran escándalo de los gastos parlamentarios dejó a los trabajadores profundamente enfadados, en la medida que representantes de todos los partidos hacen lo que quieren con los generosos esquemas que ellos mismos crearon. Existe oposición al involucramiento británico en la guerra de ocupación de Afganistán, aproximadamente 56% según las recientes investigaciones. Sin embargo, el gobierno ignora la opinión pública, como hizo cuando Irak fue invadido y ocupado, y está preparando para quedar todavía más comprometido en el territorio afgano.


La crisis reciente del laborismo

Hoy, estos son algunos de los temas que vuelven el gobierno de Brown extremadamente impopular. Cortes en recursos para universidades, privatización del Sistema Nacional de Salud (NHS son sus siglas en inglés) y de los servicios de bienestar social del Estado, ataques a los pobres y jóvenes, ataques contra beneficios, creciente y medidas crueles contra los inmigrantes, bienestar para los ricos, pagado por los pobres; este es un cuadro actual del gobierno laborista.

Con las políticas de Tony Blair, desde 1997 a 2005, cinco millones de electores abandonaron el laborismo. Desde 2005, ese partido perdió completamente el control de la Asamblea de Gales, perdió para los nacionalistas escoceses la Asamblea de Escocia, y perdió 800 concejales, en diversos municipios. Esa tendencia a la caída continuó bajo el liderazgo de Brown ya que en 2009 los laboristas fueron duramente derrotados en las elecciones locales y en las europeas. Muchos trabajadores no votaron, pues se sienten políticamente enajenados y con su derecho al voto en peligro. Un índice de la caída de la popularidad del Partido Laboral es la enorme pérdida de 160.000 afiliados.


La crisis económica

Los políticos y la prensa capitalista sugieren que la crisis económica está llegando al fin, basados en las estadísticas "oficiales" de la recuperación de la producción, el optimismo del mercado financiero en Londres y el crecimiento de los gastos de consumo. Las reportajes de los medios son tan volátiles como los eventos comunicados, a medida que las previsiones balancean fuertemente con los últimos fragmentos de los eventos diarios. Sin embargo, una caricatura reciente mostró un cuadro más realista al plantear la pregunta: ¿"existe luz en el fin del túnel o es sólo una llama momentánea"?


Él abrazó a las grandes empresas y permitió al centro financiero de Londres escribir sus propios términos de referencia para un control regulatorio de las actividades bancarias. Brown, anunciado como "un especialista con años de experiencia", no previó el fin de un boom y la bancarrota de una generación. Bancos como el Northern Rock quebraron, ¡pero habían sido clasificados como "las mejores prácticas de negocios" momentos antes de la quiebra!

Pero no es accidental que esos eventos aparezcan y continúen. La naturaleza de las crisis está completamente vinculada a las crisis del capitalismo británico, sus recursos internos y su caída en el mundo, que, a la vez, está sufriendo una crisis económica y financiera.


El colapso de las relaciones capitalistas expresado en la fractura financiera no es debido a la intervención de la clase trabajadora, que todavía está por venir. El principal soporte del gobierno, previniendo una crisis gubernamental todavía más profunda, es el liderazgo sindical. Para prevenir movilizaciones de la clase contra los cierres, los burócratas sindicales están haciendo acuerdos que congelan sueldos e introducen prácticas de trabajo más precarias. La resistencia se está desarrollando, pero todavía no alcanzó el nivel de las recesiones previas de la posguerra. Sin embargo, la crisis actual tendrá implicaciones mucho más profundas para la clase que la de los años 1930.

La frágil economía británica


La debilidad de la economía británica fue expuesta cuando explotó la burbuja de las hipotecas y de los precios de inmuebles, lo que comenzó con la quiebra del Northern Rock, septiembre de 2007. El gobierno asumió esa banca por causa de los temores de otros bancos e instituciones financieras que podrían resultar en el colapso de todo el sistema bancario. El gobierno tuvo que aportar una ayuda de varios miles de millones de libras para prevenir que los choques llegasen a las calles.


Las quiebras vinieron del frenesí especulativo que había sido desencadenado en el centro financiero de Londres, donde los fraudes y las apuestas estuvieron en el orden del día. Se lograban enormes ganancias, pero gran cantidad de dinero tenía sólo valor imaginario, aunque pareciese muy real para banqueros y el gobierno, y escondió otros procesos. La histórica debilidad del capitalismo británico no apareció recién en 2007.


"El valor conjunto, en precios ajustados a la inflación, de los rendimientos de todas las industrias de producción promedió un caída de 3% ente 2000 y 2007. Su nivel de empleo bajó cerca de 1,1 millones en el mismo periodo". Mientras que "el rendimiento real de la industria creció a una tasa anual promedio de 2,2%, en EEUU; 1,2% en Alemania, y 1,1% en Francia entre 2000 y 2006, según el Banco Mundial" (www.statistics.gov.uk).


El sector de servicios financieros y el de negocios inmobiliarios y propiedades "creció 48% y 33% respectivamente en 2000-2007, comparada con 19% para toda la economía. Su nivel de empleo sumado alcanzó cerca de 6,7 millones en 2007, un crecimiento de más de un millón". (Keith Marsden, Wall Street Journal Europe).


La explosiva expansión del crédito de consumo estimuló la demanda por productos durables, venta al por menor y servicios, y el frenesí en los sectores financiero y de propiedades generado por el rápido crecimiento del crédito sin respaldo también alimentó las recetas del gobierno que le habían permitido expandir y salvaron del colapso al programa de los laboristas.


"Así, a pesar de la caída de los ingresos empresariales y de las personas físicas, y en los impuestos de la seguridad social de las industrias productivas, Brown fue capaz de cumplir la promesa de los laboristas en la elección de 1997 de expandir los servicios públicos. Los ingresos de servicios de salud y social crecieron 26,3% de 2000 a 2007. El empleo en la categoría 'otras actividades de servicio', que incluye administración pública y servicios del gobierno, creció 1,3 millón y alcanzó casi 10 millones, cercano a un tercio de todos los empleos británicos" (Ídem).

En 1997, Brown, como ministro de Finanzas, transfirió la responsabilidad por la regulación bancaria del Banco de Inglaterra a la Autoridad de Servicios Financieros (FSA en inglés). La base para las estadísticas de inflación fue cambiada cuando él sacó del índice de precios los costos de vivienda. Ayudó al capital financiero de Londres a construir su especulativo frenesí internacional, en el mayor club de apuestas en Europa. Sin embargo, bajo toda la sofisticación, estaban a la orilla del colapso que crearía una crisis bancaria más profunda que la de 1930.


El sector bancario y financiero fue salvado por crecientes títulos de crédito estatales. La deuda del gobierno, en el pasado año financiero, fue de 774.000 millones de libras, equivalente a 52,4% del PIB (36% en 2006-2007). Este vasto crecimiento fue en ayuda del sector financiero: aproximadamente 10% del PIB. El aumento de la deuda pública desde 2006-2007, excluyendo intervenciones, fue de cerca de 110.000 millones de libras, incluyendo las medidas de ayuda urgente. Toda la deuda del gobierno creció cerca de 250.000 millones de libras.


La "nacionalización" de la deuda no fue suficiente para "salvar" el sistema bancario y la economía. El gobierno tuvo que "imprimir dinero", una modalidad de política monetaria llamada "alivio cuantitativo", para intentar evitar próximas crisis. Pero alguien tiene que pagar. Y, en la carrera para extraer valor, la ofensiva se centrará en sueldos, condiciones laborales, empleos y servicios públicos.

En mayo, el FMI estableció que la deuda pública británica podría destruir su economía y es extremadamente vulnerable a severos choques a causa de la vasta extensión de su fracturado sistema bancario. En septiembre, el informe 2009-2010 del Foro Económico Mundial sobre economías mundiales mostró que el Reino Unido cayó, por segundo año consecutivo, para el 13º lugar entre las más competitivas naciones capitalistas.


Promesas vacías


Tras la Segunda Guerra Mundial, el Partido Laborista tuvo una resonante victoria. La clase trabajadora votó en él basada en promesas de que no habría vuelta al desempleo masivo y de la degradación de los años 1930. Los trabajadores pedían salud, educación y empleo, y el capitalismo fue forzado a concederlo. En esa época, el partido tenía un millón de miembros.

El patrón de vida de la clase trabajadora, por regla general, es hoy muy superior hoy que era en esa época. Pero las expectativas también están actualmente muy por arriba. El Servicio Nacional de Salud, la educación y los servicios de bienestar son vistos como derechos y tradiciones, y debería ser dicho que ellos vinieron de los movimientos de masas de la clase trabajadora. Hubo luchas de masas de la clase como las huelgas de los mineros de 1943, que fueron tremendamente importantes y que continuaron tras la guerra. Esas batallas habían sido vistas como una seria amenaza ya que, mientras introducía el Estado de bienestar social, el gobierno laborista también usaba más tropas contra trabajadores que cualquier otro gobierno de posguerra.


Pero, sesenta años después, el laborismo traicionó sus promesas. Los trabajadores están enfrentando desempleo por largos períodos, y guerras capitalistas impopulares continúan siendo hechas. A pesar de su fuerza, la posición de la clase trabajadora no cambió ninguna coma del sistema y la clase dominante y la burguesía continúa dominando "a la moda antigua". Líderes del movimiento de la clase trabajadora, los sindicatos y el Partido Laborista traicionaron a los trabajadores y sólo buscan estar en la posición del capital financiero. Hoy, en la medida que el poder productivo británico declina y enfrenta una creciente competencia en Europa, China y otros países. La realidad es que nada cambió. Y no podría haber cambiado sin un cuestionamiento de las relaciones capitalistas de producción.

La crisis de Gran Bretaña también debe ser vista en el contexto de una crisis mundial en desarrollo. Las soluciones no pueden ser "soluciones británicas", sino que necesariamente exigen una perspectiva revolucionaria internacional.


Ataques al empleo y al Estado de bienestar social


Un informe reciente del gobierno apuntó que deberían ser hechas en el sistema de salud público economías "eficientes" de 20.000 millones de libras, hasta 2014. Eso significaría una reducción de 10% en la fuerza de trabajo del NHS, que emplea más de 1,3 millón de trabajadores. Ese entendimiento sobre lo que estaba por venir fue tan público para los trabajadores que, inmediatamente, el propio gobierno se distanció del informe que acababa de hacer.

A pesar del miedo a perder la elección de 2010, el liderazgo laborista está yendo adelante con sus planes de "modernización" del NHS, educación y otros servicios públicos, incluyendo el correo, donde está prevista la reducción de 40% de los empleos. En agosto de 2009, hubo una carrera por las vacantes en las universidades debido a los cortes de plazas y cursos, a pesar del crecimiento de la demanda. Muchos de los que dejan la educación, sea en escuela primaria, enseñanza secundaria o universidad, están enfrentando un futuro sin empleo.


El desempleo es actualmente de 2,47 millones (7,9% de la PEA, de acuerdo con la oficina para estadísticas nacionales, 12/8/09). Las cifras muestran una caída de 743.000 en el número de personas trabajando, la mayor desde que los registros empezaron en 1971, con uno de cada seis personas abajo de los 25 años sin trabajo (928.000). Las estadísticas muestran una pequeña alza de 25.000 en el número de personas pidiendo ayuda del gobierno para buscar empleo (beneficio en dinero del Estado para los desempleados), con 1,58 millones de personas solicitando ese seguro (equivalente al 4,9% de la fuerza de trabajo, la mayor tasa desde octubre de 1997). Esos números no representan la verdadera situación porque muchos desempleados no están aptos para pedir el beneficio. Muestra un continuo crecimiento en las condiciones impuestas en los años 1930, en la medida que lo gobierno continuamente vuelve más difícil solicitar el seguro.

El proyecto de ley de "reforma" del Estado de bienestar social que irá al parlamento en octubre introducirá un "servicio comunitario" obligatorio, un esquema que se enfocará en jóvenes que están sin empleo por un año. También impondrá duras sanciones y penalidades, incluyendo corte de beneficio o reducción para triviales infracciones de "obligaciones y deberes", como retraso o no tener los documentos de identificación correctos. Los cambios introducidos en ese proyecto de ley son las más perniciosas desde 1948.


El gobierno laborista planea usar los ataques a la clase trabajadora para reducir la deuda nacional, lo que arrojará muchos en la pobreza. Aquí, vemos el inicio de una repetición de lo que ocurrió en los años 1930, cuando el paro alcanzó 40% y, a la vez, el seguro-desempleo fue cortado. De muchas formas, los ataques del gobierno contra los inmigrantes son un ensayo para lo que puede hacer con la clase trabajadora. En octubre, por ejemplo, los solicitantes de abrigo solteros que no pueden trabajar tendrán su beneficio recortado de 42 a 35 libras semanales. En 2008, Incluso el Comité Parlamentario de Derechos Humanos probó que el gobierno laborista tiene una política deliberada de llevar los solicitantes de asilo a la destitución. Los ataques a las medidas de bienestar social y a los derechos de los inmigrantes son una cuestión que debe ser encarada por los sindicatos, en la medida que esos ataques son usados para dividir a los trabajadores y como preparación para futuros ataques en sectores cada vez más crecientes de la clase.

Otra arma de esos ataques a los trabajadores es una continua y silenciosa erosión de los derechos que, por el momento, tiene como blanco las comunidades musulmanas, internamente y en el exterior, por medio de las llamadas leyes "antiterror". También sirve para dividir trabajadores, aumentar el racismo e introducir políticas autoritarias de derecha.


Inmoralidad y corrupción


El gobierno conservador perdió la elección de 1994 bajo una sombra de inmoralidad y corrupción. Hoy, esa sombra para sobre la actual administración laborista siguiendo el caso del dinero de Blair para la nobleza y, ahora, la controversia sobre los gastos parlamentarios. La reflexión sobre la cultura de ventajas que permea el centro financiero y el autoenriquecimiento entró de cada rincón del parlamento. Los trucos y fraudes que los parlamentarios manipulan para aprovechar un estilo de vida de abundancia y "segundas" casas chocaron y encoleirzaron a los trabajadores y la clase media. El nivel de arrogancia y distancia de los trabajadores de muchos parlamentarios, sorprendidos porque deberían dar esclarecimientos, fue revelado en las siguientes observaciones: "¿Pero hasta dónde deben ir la evaluación pública y los límites de uno parlamentario para ganar dinero, en adición a su sueldo de 64.766 libras anuales?". "¿Hasta dónde, preguntan los parlamentarios, debe ser permitido el "poder popular" para erosionar estructuras de partidos y del parlamento que se desarrollaron por siglos?" (The Observer, 9/8/2009).


En una reciente declaración, Denis Macshane, parlamentar laborista, antiguo ministro del gabinete y miembro del consejo secreto, acusó el público británico de "estar pasando por uno de sus periódicos ajustes de moralidad". Ya se prevé que 120 parlamentarios laboristas, y un total de 200, renunciarán antes de la próxima elección como consecuencia del escándalo de las "sanguijuelas de gastos". Además, muchas personas perciben el sistema parlamentarista y suyos parlamentarios como tan quebrados moralmente que están expresando su intención de no votar. Y algunos trabajadores atrasados girarían hacia el nacionalista y racista Partido Nacionalista Británico (BNP, en la sigla en inglés).


El parlamento, como su antecesor del siglo 18, se llenó abiertamente de patrocinios y búsquedas personales, mientras, a la vez, ataca los servicios públicos y los trabajadores.


La crisis histórica del laborismo


El actual liderazgo laborista gastó décadas destruyendo la base del viejo reformismo que reflejaba, de forma distorsionada, las luchas de la clase trabajadora, y lo transformó en la cáscara de un Partido Laborista. La conferencia partidaria fue transformada en un club de debates cuyas resoluciones son descaradamente ignoradas por la dirección. Por ejemplo, en 2004, la conferencia votó la renacionalización de los ferrocarriles. Sin embargo, la dirección anunció que sencillamente iban a ignorar esa resolución. La definición de políticas fue transferida para el nuevos Foros Nacionales de Políticas, que se reúnen secretamente.

El Partido Laboral obtiene 80% de sus fondos de los sindicatos, y la mayoría de ellos no desafía el gobierno, por el contrario, lo apoya. Brendan Barber, secretario general del TUC (central sindical), quiere un gobierno laborista tras las próximas elecciones generales y hace todo lo que puede para estimular eso. En una reciente lucha de trabajadores que estaban ocupando una fábrica de energía eólica (Vestas), Barber escribió para Ed Miliband, secretario de Estado para Energía y Cambios Climáticos, y elogió "los considerables esfuerzos que usted ya hizo para intervenir a respeto del planeado cierre de la planta de la Vestas, para asegurar inversiones y enfrentar las barreras al crecimiento del mercado de energía renovable". Prosiguió diciendo que espera que Milliband "no haya medido esfuerzos para encontrar una alternativa que protegería las habilidades de la industria ecológica y los empleos en la isla y en todas partes".


Pero el apoyo al laborismo no es unánime en el movimiento sindical británico. La Unión Nacional de los ferroviarios, marítimos y trabajadores de transportes (RMT en inglés) está fuera del Partido Laborista y apoyó candidatos a las elecciones europeas. En septiembre, anunciaron que había conversaciones informales con grupos de jubilados y organizaciones de estudiantes para preparar una articulación por una "alianza de trabajadores" que dispute algunas bancas en la elección general de 2010. Corrientes y líderes de la RMT también están haciendo encuentros para discutir el futuro de la representación política de la clase trabajadora.


En la conferencia de la Unión de Servicios Públicos y Comerciales (PCS, en inglés), de mayo pasado, se votó empezar las discusiones con el sindicato para alejarse de los candidatos sindicales laboristas y apoyar candidatos alternativos en las elecciones futuras. La campaña de la PCS ("Haga su Voto Valer") preguntó a los candidatos a los comicios europeos y locales, en junio, cómo ellos se posicionaban sobre cortes de servicios públicos y civiles, privatizaciones y pagos. El secretario general, Mark Serwotka, dijo que "es una señal de qué alternativa ofrecen, incluso porque la opinión pública y las encuestas rechazan totalmente las políticas, como la privatización parcial de la Royal Mail (correos) y el crecimiento del papel del sector privado en los servicios de bienestar".


La situación subyacente para gran Bretaña es muy grave, con una crisis profundizándose y, a la vez, con su lugar en el mundo en una caída histórica. Durante la crisis de los años 1930, Gran Bretaña tenía colonias en Asia y en África, muchas de las cuales se conservaron en los años 1940, e incluso ganaron nuevas. Una parte mayoritaria de la lucha dentro del capitalismo británico se está realizando detrás de las puertas cerradas de los despachos laboralistas, donde hay planos para vender lo que resta del sector público, recortar empleos y erosionar derechos democráticos.

Trotsky dijo en un artículo inconcluso, en 1940 ("Los sindicatos y la Época Imperialista"): "Es necesario adaptarnos a las condiciones concretas existentes en los sindicatos de cada país para movilizar las masas, no sólo contra la burguesía, pero también contra el régimen totalitario en los sindicatos mismos y contra los líderes que refuerzan ese régimen. La consigna primaria para esa lucha es: completa e incondicional independencia para los sindicatos en relación al Estado capitalista. Eso significa una lucha para transformar los sindicatos en órganos de la amplia masa de explorados y no en órganos de la aristocracia obrera".


La última frase hace conexión con la lucha por la independencia incondicional del movimiento sindical, pero todavía está por ser hecha en Gran Bretaña. El sector más oprimido de la clase obrera hoy son los trabajadores inmigrantes, aunque, por regla general, los asuntos ligados a sus luchas no sean encaminados al movimiento sindical. La falta del derecho al trabajo, el apoyo financiero extremadamente bajo, la conexión entre derechos y servicios para el estatus de inmigración y muchos otros inaceptables controles, ninguno de esos asuntos está siendo tomados por los sindicatos. El corte de pago de 42 para 35 libras a la semana para los solicitantes de abrigo no fue siquiera puesto en el congreso de septiembre de la TUC. Lo mismo se aplica a los principales grupos revolucionarios de Gran Bretaña, que ignoran e evitan intencionalmente esos temas.


El potencial para la organización revolucionaria hoy está ahí y necesita ser aprovechado para que encaremos, en palabras de Rosa Luxemburgo, una elección todavía más absoluta entre el socialismo y la barbarie: "Nosotros nos ponemos hoy... delante de la horrible alternativa: el triunfo del imperialismo y la destrucción de toda la cultura, y, como en Roma antigua, despoblación, desolación, degeneración, un vasto cementerio; o la victoria del socialismo".

La tremenda capacidad de lucha que mostró en la historia de la clase obrera británica puede ser desencadenada uniendo las luchas en los sindicatos. Pero eso debe basarse en las "amplias masas explotadas". Un primer paso para los sindicatos es romper con el Partido Laborista, ya que este es el partido del capitalismo, no de los trabajadores. Y el capitalismo siempre va a buscar salir de sus crisis a costas de las masas.

http://www.litci.org/materiaes.aspx?mat_id=1920
 
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