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COSTA RICA . Reflexiones para los que no pertenecen a ningún partido político - Parte I
Ha realizado un análisis de quienes componen las cúpulas, y del historial de logros y fracasos que nos pueden presentar? ¿Tiene información suficiente?
Alfonso J. Palacios Echeverría | 15-11-2009 a las 18:28 | 724 lecturas
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COSTA RICA : Reflexiones para los que no pertenecen a ningún partido político…

¿Se estará preguntando usted, que no pertenece a ningún partido político y de quien depende el triunfo o fracaso de estas agrupaciones, acerca de cómo emitirá su voto el próximo mes de febrero? ¿Ha realizado un análisis de quienes componen las cúpulas, y del historial de logros y fracasos que nos pueden presentar? ¿Tiene información suficiente?

Porque estoy seguro de que no ha leído ni leerá los programas de gobierno de los partidos (cuando los presenten a la ciudadanía), sino que se dejará guiar por las impresiones que le causen los mensajes que ellos le transmitan a través de los medios de comunicación. Y es un error garrafal, pues en dichos documentos se supone se encuentran dos cosas importantes: la filosofía política que sustenta a la agrupación, y los planes y programas que teóricamente, de ganar dicho partido, se convertirían en los componentes del Plan Nacional de Desarrollo para el período de gobierno.

Debemos recordar que diversas son las distorsiones jurídicamente consolidadas en la formación y expresión de la representatividad política de los ciudadanos, a través de los partidos políticos, las cuales son el resultado de varios factores: en primer lugar, la insuficiencia de las previsiones legales dirigidas a garantizar el funcionamiento democrático de las agrupaciones políticas, lo cual permite que las mismas sean realmente rebaños dóciles ante las disposiciones del caudillo o la cúpula dominante; en segundo lugar, al menoscabo que sufre la expresión del pluralismo cuando en los procesos dirigidos a este fin se otorga en el Tribunal Electoral un tratamiento legal privilegiado a los partidos respecto de otras entidades, como podrían ser asociaciones de electores; en tercer lugar, cuando se conceden ventajas a las agrupaciones que ya están en las lides electorales desde hace tiempo, frente a nuevas agrupaciones que pudieran surgir, como es el caso de que las primeras obtienen financiamiento del Estado para sus campañas, mientras que las segundas no. Y todo ello está plasmado en blanco y negro dentro de la legislación y la normativa electoral.

Así mismo, es notoria la ausencia de democracia interna en los partidos políticos, lo cual es definitivamente un obstáculo  para el ejercicio de sus funciones públicas, ya que muchas veces la elección de los precandidatos se fundamenta en la fuerza de las “camarillas” y de su respaldo financiero, no siempre muy claro; de igual forma, en menoscabo del pluralismo en el proceso de selección de los representantes del partido, se otorga excesiva importancia a la “figura” del candidato y del grupo que lo acompaña, olvidándose que el ordenamiento democrático configura el proceso electoral como una forma de interiorizar el pluralismo político existente en la sociedad, de manera que los órganos del Estado de carácter representativo reflejen proporcionalmente en su composición aquella diversidad, y si ello no existe dentro del partido político, menos aún podrá serlo en los órganos representativos.

Con la intención de ayudarle un poco le voy a resumir algunas ideas acerca de cada uno de ellos, y dejaremos para más adelante el análisis de los Programas de Gobierno. Y de esa forma, tenga usted al menos una opinión adicional que colabore de alguna forma en guiar sus propias conclusiones. Sobre todo para que no se deje llevar por la idea de que es una filosofía política la que los sustenta, como era en el pasado, sino que en el ejercicio de la política actual las ambiciones, la codicia, la ausencia de ética, y hasta la delincuencia abierta o solapada, manchan la imagen de algunos de sus candidatos, a todo nivel.

Partido Unidad Social Cristiana.

Tres son los elementos que hacen pensar que este partido caerá al más bajo nivel de su popularidad y aceptación entre los ciudadanos. El primero, que se vio involucrado en un contubernio inmoral con el partido actualmente gobernante en el impulso del Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, la aprobación de iniciativas y leyes conexas que lo que buscan es destruir el elemento de solidaridad social que había caracterizado a Costa Rica, y la destrucción consecuente del modelo de país. El segundo, que se aferra a la doctrina del capitalismo neoliberal, (contraria al ideario original del social cristianismo), que tanto daño ha hecho localmente y a nivel mundial, y que está siendo abandonada por la mayoría de los países en el orbe. Asunto sumamente grave, pues los méritos pasados de su fundador y de algunos de sus períodos de gobierno, quedaron borrados por los tristes desempeños de los, al menos, tres últimos presidentes socialcristianos: Calderón, Rodríguez y Pacheco, abiertamente neoliberales. Y tercero, que por los escándalos en los que han visto involucrados dos de sus ex presidentes y funcionarios de alto nivel de sus gobiernos, han sido llevados a los tribunales y el primero (líder indiscutible del partido) está ya condenado judicialmente por delitos gravísimos. Esta mancha imposible de borrar pesa demasiado.

A ello habría que agregar que su candidato actual no cuenta con la imagen ni carisma indispensable como para ocupar un puesto relevante en la contienda, además de que sobre él penden interrogantes sospechosas desde el gobierno del Presidente Pacheco, del cual era su vicepresidente, cargo que nunca pudo ejercer, porque el mismo presidente lo apartó.

Partido Liberación Nacional.

Sobre esta agrupación política se pueden señalar también, al menos, tres elementos negativos. El primero de ellos es el abandono de su ideario social demócrata, para entregarse abiertamente al neoliberalismo capitalista. Asunto entendible desde el punto de vista de que los actuales líderes del mismo se convirtieron en oligarcas y plutócratas, luego de amasar enormes fortunas desde los cargos ocupados o aprovechando las oportunidades que les daba el partido convertido en gobierno para realizar pingues negocios. Es decir, abandonaron el interés por el pueblo y lo sustituyeron por el de las empresas, los negocios, las concesiones de obra pública (con sus correspondientes fracasos), alejándose del ideario de un partido que obtuvo logros sociales enormes en el pasado.  El segundo, la mancha imborrable de haber sido el que entregó el país a los intereses capitalistas extranjeros, y particularmente a los norteamericanos, plegándose a las instrucciones emanadas por funcionarios del nefasto gobierno de Bush, a través del Tratado de Libre Comercio, actuación entreguista que ha sido el epítome de la mentira, la hipocresía, y la traición a los intereses nacionales. Y prueba palpable de ello fue su actuación ante el referéndum, siguiendo las recomendaciones del memorándum Casas/Sánchez, pieza antológica de la perversidad y la corrupción más elaborada.  El tercero, que su desempeño en el actual período de gobierno, bajo la tristísima conducción de los hermanos Arias, ha sido –para decir lo menos- mediocre, pues perdió dos terceras partes de su período impulsando el TLC, y dejando a la libre temas de importancia nacional gravísima, que quedarán como tareas pendientes para el próximo gobierno. Y que el desempeño de su fracción en la Asamblea Legislativa se considerará como una muestra más, en la historia del país, de la ausencia de criterio propio de los diputados, y más bien como un grupo de personas que se plegaron siempre a los caprichos de la casa presidencial.

A ello habría que agregar que su candidata es una persona deslucida, a quienes todos consideran solamente una pieza, una marioneta de los hermanos Arias, que utilizarían para seguir impulsando el ideario neoliberal por cuatro años más, con las terribles consecuencias para el país, y que no puede aportar gran cosa en su favor como imagen pública. Porque el hecho de ser mujer, uno de los elementos sobre los que se basó su lanzamiento como candidata, no es más que una muestra más de machismo mal entendido.

Partido Libertario.

Subiendo en la escala del pensamiento neoliberal tenemos a los Libertarios, grupo escindido del Partido Unidad Social Cristiana hace algunos años, precisamente por defender de forma radical las propuestas de esta corriente. Y de este parido podríamos decir lo siguiente. Primero, ha sido cómplice abierto y reconocido del actual gobierno en el tema del tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, que solamente males ha traído al país, así como de otras iniciativas nefastas. Es decir, lleva sobre sus hombros el estigma de proteger solamente a los ricos, los poderosos, los que se beneficiarían con la aplicación de los principios neoliberales del “derrame”. Segundo, su ideario es como leer algunos párrafos de los libros de Milton Friedman, no tiene nada que no sea de la ortodoxia del neoliberalismo. En otras palabras, va contracorriente a nivel mundial y la realidad de Costa Rica, y su campaña es una copia mal hecha de la campaña desarrollada por el actual presidente de Panamá, reconocido neoliberal y vinculado con el nefasto Opus Dei, de quien es muy amigo. Tercero, no pueden ofrecer nada positivo ante la ciudadanía, excepto una filosofía extraña a nuestra forma de ser, además de que tampoco mostrar nada positivo a nivel legislativo.

En cuando a su candidato, tiene un estigma gravísimo sobre sí. Resulta que el bufete de abogados al cual pertenece y es su principal representante, atiende los negocios de los grupos de norteamericanos que manejan los principales casinos en Costa Rica, que a su vez están vinculados con los grupos mafiosos de Las vegas, en los Estados Unidos, y de quienes se sospecha que en el pasado financiaron grandemente sus campañas políticas. De hecho, uno de los grupos que fue disuelto por la justicia norteamericana y que tenía lujosas oficinas en la torre del Mall San Pedro, era atendido por él, y se le vio departiendo en las fiestas que dicho grupo daba allí. Y como los rumores son tan dañinos como los hechos en política, aunque todo ello no fuera cierto, el daño está hecho irremediablemente.

Parido Acción Ciudadana.

En el otro extremo del espectro ideológico se encuentra el PAC, grupo nacido hace ya unos cuantos años como resultado de le salida de ciertos miembros de Liberación Nacional, los cuales condenaban el altísimo nivel de corrupción dentro de él (incluso por uno de sus fundadores) y el viraje abrupto hacia la derecha neoliberal, así como el abandono de los ideales de justicia social y atención de los más pobres y necesitados. Su primera etapa de actividad política se vio marcada por el hecho de que algunos advenedizos se infiltraron en las filas del partido pensando que sería una copia de la corrupción de Liberación Nacional, y traicionaron a la agrupación.  Es el caso de los diputados que se separaron por no querer cumplir con las disposiciones éticas que ellos mismos habían firmado.

Se le pueden señalar algunos puntos negativos. Primero, que aunque aglutina a la gente de mayor capacidad intelectual y profesional, a las clases medias que tan golpeadas han sido por las medidas del bipartidismo prevaleciente hasta ahora, todavía se siente un poco alejado de las clases más bajas de la población, acostumbrada al clientelismo. Segundo, que su insistencia en la ética de la función pública no es bien recibida por algunos estamentos de la sociedad, precisamente porque están acostumbrados a la corrupción, como parte de la “manera de ser del costarricense”, que no es precisamente sincero en sus relaciones. Y tercero, que aunque su forma de hacer política es la más cercana a la correcta, su purismo moral le ha restado recursos económicos. Y como anteponen la ética al triunfo político, no reaccionaron fuertemente cuando se les robó la elección anterior, como quedó hartamente demostrado, aunque sea un tema del que nadie quiere hablar.

En cuanto a su candidato, a pesar de las campañas sucias que otros partidos desarrollaron anteriormente para manchar su nombre y que no pudieron lograr, se le atribuye una actitud intolerante y soberbia, lo cual contrasta con la forma blandengue y acomodaticia del tico, que repudia todo acto enérgico, así sea en su propio favor. Sin embargo, tampoco puede decirse de él que haya sido lo suficientemente combativo, por cálculo político. Pero debe uno preguntarse: ¿por qué se le acusa de soberbio, como si ello fuera un mal aislado y raro,  si el actual presidente ha demostrado con hechos una soberbia luciferina, un aislamiento total, el rechazo al diálogo, y una prepotencia ofensiva, y aún así los ciudadanos todos se lo han tragado –con todo y sus plumas de paloma de la paz- durante estos años?

Reflexiones finales.

Con estas observaciones, o consideraciones si así quiere usted llamarlas, notamos de que los partidos políticos no son ni de lejos lo que deberían ser: un espacio para la convivencia democrática del pluralismo social, que aunque se encuentren dentro de una línea de pensamiento político definido, dan espacio para las divergencias y contraposición de criterios.

Ahora se entiende por qué los partidos políticos criollos son en realidad agrupaciones alrededor de un caudillo que capitalizan la ingenuidad del electorado, su ignorancia política, y el borreguismo con que siguen figuras que, después de sus períodos de gobierno, se descubren como delincuentes de cuello blanco, como ha sido la experiencia de al menos los últimos diez y ocho años anteriores.

¿Qué sucederá, en consecuencia, en las elecciones del 2010? Probablemente lo mismo que en las elecciones anteriores: la ciudadanía será embotada con una propaganda demagógica, se la creerá y continuará la partidocracia que tanto daño nos ha hecho.

¡Pobre democracia costarricense, que permite sucedan cosas tan lamentables como han sido los últimos cuatro gobiernos! Dos presidentes bajo procesos judiciales de los cuales esperamos no salgan bien librados (uno ya tiene condena en firme), y otro que no tomó decisiones y fue abandonado por su propio partido político, al cual pertenecen los tres, hundiéndose en el más enorme desprestigio que se ha conocido localmente. Y en la actualidad, otro que vendió el país, por unas pocas monedas, a los grandes intereses transnacionales y a los intereses políticos de los Estados Unidos, saliéndole al final el tiro por la culata, pues todas las promesas enunciadas como consecuencia de la destrucción del sistema institucional quedaron en el aire, por la crisis financiera que asola a “el principal socio comercial”.

La ecuación neoliberalismo y ausencia de ética, montada sobre un sistema electoral entrabado por los intereses electoreros, no augura nada bueno. Pues no se puede esperar que se lleven a cabo las reformas indispensables.

En una segunda parte continuaremos reflexionando sobre este tema.

 
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