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Costa Rica : Una razón para sentirnos tristes
Este hecho deberá ser una llamada de atención muy fuerte y enérgica a todos los ciudadanos de este país, a fin de meditar mucho su voto en las próximas elecciones presidenciales y de diputados.
Alfonso J. Palacios Echeverría | 6-10-2009 a las 1:15 | 371 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/costa-rica-razon-para-sentirnos-tristes
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El Caso Caja - Fischel

Ha terminado del juicio llevado a cabo durante meses contra todos los involucrados en el caso denominado Caja-Fischel,  el más largo y complejo de la historia judicial de Costa Rica, con la condena de los implicados, entre los cuales se encuentra el ex presidente de la república Rafael A. Calderón, el ex diputado y ex presidente de la Caja del Seguro Social, máxima autoridad de ese organismo, el empresario de la empresa involucrada, y los demás sindicados por este acto de corrupción, comprobado hasta la saciedad.

Al parecer ha terminado un capítulo triste de la historia de este país, aunque todavía faltan otros juicios que esperan en la lista por casos similares, y esperamos que los que están por comenzar terminen de la misma forma. Y aunque la impresión que se tiene es que las condenas son demasiado bajas, y que terminarán purgando la mitad de ellas, por los amasijos de reducción de pena que existen en nuestra legislación, y que la compensación pecuniaria no cubre la totalidad de los daños causados, el costo del juicio, y las coimas repartidas entre estos señorones, el hecho real es que fueron condenados.

Seguidamente  veremos las apelaciones de los abogados defensores de los condenados, y el circo seguirá por algún tiempo más. Pero el hecho está consumado.

Ahora bien, debemos dejar algo bien claro: no es motivo de alegría para nadie, no puede serlo, por las razones que voy a enunciar a continuación. Es, más bien, una razón para sentirnos tristes.

En primer lugar, porque confirma la existencia de la corrupción como inherente a la clase política y en el manejo de las organizaciones públicas, con la complicidad de empresarios privados. Esto es motivo de una profunda tristeza, más bien, y no de alegría. Porque demuestra hasta qué punto hemos llegado en la perversidad entronizada en la administración del estado, que hemos venido señalando hasta ahora.

En segundo lugar, porque demuestra que a quienes han recibido la responsabilidad de administrar las organizaciones estatales, no les ha importado en bien común de los ciudadanos, y no han tenido el respeto debido en el manejo de los bienes de todos los costarricenses. Y ello deberá ponernos a pensar ahora muy bien acerca de a quiénes hemos de dar nuestro voto en las próximas elecciones, no vaya a ser que engañados por la propaganda de los partidos políticos, volvamos a darle nuestro voto a las camarillas de siempre, a las sanguijuelas que viven pegados de los cargos públicos. A los que lucran en sus posiciones de poder.

En tercer lugar, porque se encuentra involucrado un ex presidente de le república (y no importa cuál sea su nombre ni filiación política), con lo cual se mancha la majestad del máximo cargo público del país. Y quedamos muy mal parados todos los ciudadanos, porque quedamos como unos tontos, en este caso, en los que hacen fila para juicio, y en los que vendrán después, ya que una mayoría dio su voto para que este señor llegara a la presidencia de la república.

En cuarto lugar; que no podemos ni debemos alegrarnos del mal de nadie, por más que sus actos delictivos fueran en contra de la colectividad nacional toda, porque son seres humanos iguales a nosotros. Por más que nos parezca que los imputados merecían la condena, que sus actos delictivos no tienen forma de ser perdonados, debemos pensar en la vergüenza de sus familias, en el dolor de sus hijos y nietos.

Este hecho –repito-  deberá ser una llamada de atención muy fuerte y enérgica a todos los ciudadanos de este país, a fin de meditar mucho su voto en las próximas elecciones presidenciales y de diputados. Los daños ya están hechos, el desprestigio de la clase política es ya una realidad comprobada, pero aún así tendremos que elegir entre las ofertas que se nos presentan, y tomar una decisión de la seremos nosotros, y solamente nosotros, los responsables.

 
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