Buscar  
Controladores aéreos, dictadura y consenso
Este conflicto laboral es polémico y resbaladizo, especialmente para la izquierda...
Íñigo Errejón | Rebelión | 7-12-2010 a las 10:04 | 1505 lecturas | 7 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/controladores-aereos-dictadura-consenso
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb
El abandono del trabajo de los controladores aéreos y la respuesta del Gobierno del PSOE, decretando por primera vez en la historia del régimen constitucional el Estado de Alarma y militarizando los aeropuertos españoles, han supuesto un episodio acelerado y convulso del que pueden extraerse algunas lecturas políticas de un alcance que supera el conflicto laboral.

El asunto es altamente espinoso y, especialmente para la izquierda, reviste suficientes aristas como para dificultar un diagnóstico nítido y mucho más una toma de posición. La izquierda política se encuentra dividida o se ha pronunciado a media voz. En el terreno sindical la situación es similar, pues salvo el sindicato CGT ninguna otra central ha cuestionado la respuesta gubernamental. En la izquierda social y los denominados “movimientos sociales” la tónica general ha sido el silencio y/o las dudas. En términos generales, el conflicto ha cogido a la izquierda con el pie cambiado, incapaz de orientarse políticamente en base a los “análisis de la composición de clase”, y con la sensación de ser espectadora de un suceso más que relevante en el que poco importa lo escaso que tenga que decir.

Este breve artículo no entra en el terreno de las relaciones laborales, sobre el que se están escribiendo ya análisis más informados. El objetivo, en cambio, es señalar algunas lecciones de política que han emergido a raíz de estos sucesos.

1. En primer lugar, la forma en la que el PSOE ha puesto fin a la huelga –no declarada- de los controladores, es una llamada de atención sobre la naturaleza del Estado. Los militares han ocupado los aeropuertos para imponer discip lina a los controladores aéreos, para que éstos vuelvan al trabajo y acepten la modificación unilateral, por decreto, de sus condiciones laborales. En ese sentido, el PSOE limpia la casa antes de venderla, para hacerla comercialmente más atractiva. El mandato que el PSOE cumple con la privatización de la gestión de los aeropuertos, y con el resto de medidas de ajuste dictadas y por venir, proviene de las instituciones financieras internacionales, como el FMI, de las potencias de la unión europea y de la capacidad de los mercados financieros para imponer medidas con sus amenazas de especulación contra la deuda española.

En este sentido, es innegable que se ha producido una considerable cesión de soberanía de los estados nacionales hacia instituciones financieras, organismos supranacionales y poderes económicos privados que se mueven en una escala global. No obstante, el Estado sigue siendo el terreno principal donde ocurre el proceso político- la discusión, negociación y reformulación de políticas públicas- y en particular el único en el que diferentes intereses tratan de ser gestionados y conciliados de acuerdo con parámetros públicos y susceptibles de ser cambiados por procedimientos electorales.

Sin embargo, y como ya escribiese Carl Schmitt, la naturaleza del poder estatal reside en su última ratio , en hasta dónde puede hacer llegar sus instrumentos coercitivos para la regulación social. Es efectivamente en las situaciones de excepcionalidad, de suspensión de los derechos y garantías que protegen a los individuos del poder omnímodo estatal, cuando éste se revela en toda su envergadura. Es en última instancia porque es capaz de imponer estas medidas de excepcionalidad, de suspender la “tregua” que codifica, restringe y hace previsible y revisable la violencia que le constituye, que las decisiones públicas estatales son creíbles y suscitan obediencia. El Estado es un campo de negociación y articulación de intereses. Pero al mismo tiempo es una relación social marcada por el monopolio de la violencia puesto al servicio de objetivos políticos que se pretenden legítimos. Su cara última es, por tanto, la guerra, la posibilidad, siquiera sea remota, de romper las negociaciones, levantar las trabas y ocupar militarmente los aeropuertos obligando a los controladores a volver a sus asientos bajo amenaza del código militar. La crisis de los controladores, en este sentido, ha favorecido un giro leninista de la política española, aún si por pocos días.

2. En segundo lugar, a nadie se le escapa que el gobierno de Zapatero, Blanco y Rubalcaba ha podido imponer medidas de la dureza de las aún vigentes porque se enfrentaba a un sector marcado por su incapacidad de generar solidaridades fuera de su gremio. Los controladores aéreos, que siempre han defendido sus elevados salarios y sus comparativamente excepcionales condiciones de trabajo en tanto que privilegios de casta, apelando a su capacitación profesional y desvinculándose de cualquier reivindicación o identidad de clase, llevan muchos años creando las condiciones para que el Gobierno haya podido aislarles y golpearles con la rapidez y contundencia demostrada. Seguramente por la misma razón sectores amplios de la izquierda han reaccionado ante los sucesos del 4 y 5 de diciembre con un desdeñoso desentendimiento, cuando no celebrando la derrota de un colectivo considerado de “señoritos”.

En cualquier caso, la maniobra realizada frente a la huelga no declarada de los controladores aéreos presenta rasgos ya ensayados en otros conflictos laborales anteriores, y muestra un esquema susceptible de ser aplicado en el futuro. Las condiciones laborales de los controladores aéreos y sus abultadas nóminas no deben llevar a la confusión: el discurso que representa a los huelguistas como “privilegiados” por encima de la población que se aprieta el cinturón tiempos de crisis, ha sido ya empleado contra los trabajadores del sector público alentando los prejuicios neoliberales contra “los funcionarios” –y por extensión contra lo público-, o contra los trabajadores del metro de Madrid cuando protagonizaron su dignificante huelga – derrotada parcialmente, por cierto, en el terreno mediático-discursivo, pese a su éxito en los túneles del suburbano.

En un contexto de precarización generalizada, es normal que las huelgas más disruptivas y contundentes las protagonicen los colectivos profesionales con un grado de especialización, una cierta mentalidad colectiva y contratos blindados. Podría ser que la denigración de los “privilegiados” fuese un mecanismo para activar un egoísmo reaccionario por el cual quienes no tienen esa capacidad contractual frente a sus jefes y el Estado se quejen de que otros la usen, y cierren filas en torno a los gobernantes contra el agravio comparativo. Este marco discursivo excede este conflicto la boral y, por supuesto, la consideración que le merezca a cada cual el colectivo de controladores aéreos; tras haber demostrado su eficacia es más que probable que reaparezca en próximos conflictos sociales del futuro.

La izquierda ha tenido dificultades para posicionarse en este episodio porque ninguno de los dos contendientes presentaba a priori, por su posición en el proceso productivo, sus condiciones de vida o sus declaraciones ideológicas, elementos para identificarse con ellos desde una perspectiva emancipadora. En este transcurso la izquierda se ha mostrado lenta y torpe, atada a un economicismo que cada vez dificulta más los análisis y, lo que es peor, las apuestas políticas.

Lejos de darlos por constituidos, el Gobierno –con el apoyo de las principales fuerzas políticas y medios de comunicación -han sido perfectamente conscientes de que la tarea primera y definitoria de la política es la construcción de campos: la demarcación de una frontera que dibuje el “nosotros” al mismo tiempo que al adversario; la atribución de sentido a determinadas diferencias sociales a partir de las cuales producir un antagonismo inteligible que ordene la mayoría de las actitudes, identidades y tomas de posición individuales y colectivas en una comunidad política.

Sin haber leído probablemente a Gramsci, el Ministro de Interior y Vicepresidente Primero del Gobierno tuvo clara la importancia de establecer una frontera conveniente que aísle al adversario: la representación de los controladores como una minoría que ha “secuestrado” los intereses generales de todo un país. Los ciudadanos han sido así interpelados como consumidores cuyos derechos deben ser defendidos con intransigencia, por el mismo gobierno que les llama a ser comprensivos ante los recortes en sus derechos como trabajadores y usuarios de los servicios públicos y beneficiarios de las políticas sociales.

De esta manera, se construye una mayoría social, la de los ciudadanos-consumidores, marcada por la fragmentación y la ausencia de referentes colectivos que no sea su unificación desde arriba por el Estado y la socialización mercantil. Esta mayoría social es inmediatamente movilizada como voluntad general de la nación contra los huelguistas que a todos perjudican. Estos bandos no existían. Muchos otros alineamientos políticos –como el de trabajadores frente a privilegiados, que caracteriza los discursos de la izquierda- eran posibles. Pero el Gobierno ha dado una lección de hegemonía ordenando el campo político en forma satisfactoria para sus intereses.

Una vez que este discurso, amplificado por la práctica totalidad de televisiones y peri ódicos, ha generado un consenso en la sociedad civil, existen las condiciones para descargar medidas de una violencia hasta ahora desconocidas contra los huelguistas. Que estos tengan nóminas muy abultadas es algo que le importa a la izquierda, pero que influye poco en el desenlace del “pulso” con el Estado.

Cuando Rubalcaba dijo “quienes le lanzan un pulso al Estado pierden” lo hizo a sabiendas de que el resultado de ese pulso depende de una virtuosa combinación de consenso y dictadura. La suspensión de derechos civiles, sindicales y políticos que implica la declaración del Estado de Alarma, es posible porque previamente ha tenido lugar una exitosa construcción discursiva que atribuye un sentido al conflicto laboral que es ya en primera instancia el comienzo de la derrota de los huelguistas.

Este conflicto laboral es polémico y resbaladizo, especialmente para la izquierda. No es intención de este artículo cerrar la discusión, que continuará por varios días. Se ha pretendido en todo caso resaltar las lecturas que no deberían pasar desapercibi das para las fuerzas que apuestan por el cambio político:

Por una parte la determinación en última instancia de la batalla política democrática por la posibilidad de la coerción desnuda, del momento dictatorial de todo gobierno. Olvidar esto supone caer en las lecturas complacientes del pluralismo ingenuo, o en el cinismo liberal y su voluntario desconocimiento de las violencias en las que todo orden político se sustenta.

Por otra parte, la construcción de sentido político a través de la producción de identificaciones “nosotros/ellos”, como la tarea política fundamental en las democracias liberales contemporáneas que restringen y contrastan el momento dictatorial con el momento consensual, terreno primero y fundamental de la lucha política.

Íñigo Errejón Investigador en Ciencia Política en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Ejecutivo de la Fundación CEPS.
 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Noticias relacionadas

Los controladores aéreos

Miren Etxezarreta | Vivimos en un sistema cada vez más injusto y descabellado, y no puede sorprendernos que el mismo produzca consecuencias graves como las que estamos comentando.
[7-12-2010] | 1324 lecturas | 5 comentarios

Más de 200 controladores estarán listos en breve

Kaos. Laboral y Economía | PúblicoEn menos de tres meses podrían suplir a posibles despedidos.
[7-12-2010] | 648 lecturas

Pa' mear y no echar gota: esto es socialismo progresista

Sección Sindical CGT Hospital El Escorial | IMC (((i))) MadridLa verdad, me quedo de piedra cuando oigo todo tipo de barbaridades horrorosas contra los controladores áereos en numerosos medios...
[7-12-2010] | 1129 lecturas | 6 comentarios

Satanizados

MEL | PrensaViñeta sobre la criminalización realizada con los controladores aéreos...
[7-12-2010] | 2807 lecturas | 3 comentarios

¡Vivan los controladores aéreos! ¡Muchas gracias! ¡Tecnoburócratas!

Manuel Márquez | Para Kaos en la RedVamos hacia una democracia autoritaria y con unos medios de comunicación dispuestos a criminalizar toda disidencia por muy democrática que esta sea y por muy legales que sean sus reivindicaciones
[7-12-2010] | 5369 lecturas | 21 comentarios

¿Por qué no fusilan a los controladores aéreos españoles? ¡Ya puestos! Blanco señala a la cúpula

Kaos. Humor anticapitalista | Para Kaos en la RedJosé Blanco, ha dicho que la "inmensa mayoría" de los controladores que generaron el caos en los aeropuertos "obedeció indicaciones" de una "cúpula", a la que hay que identificar...
[6-12-2010] | 2309 lecturas | 9 comentarios

Estado de alarma, militarización: ¡Hoy son los controladores mañana puede ser cualquier grupo de trabajadores!

A las Barricadas | Para Kaos en la RedEn lo que parecía ser un plácido puente de vacaciones únicamente alterado por el mal tiempo, hemos asistido al dramático espectáculo del "caos aeroportuario",.../
[6-12-2010] | 1720 lecturas | 8 comentarios

El "ruido" del tráfico aéreo, no deja oír los nuevos "serruchazos" a los derechos laborales

CUIS-Canarias | El Gobierno del psoe, acordó el pasado viernes una serie de nuevas y graves medidas antisociales, que han pasado en parte desapercibidas, ante el "ruido" del conflicto de los Controladores
[6-12-2010] | 745 lecturas | 4 comentarios

Comentarios (7)

#1.- BIEN

NAVARRE KING|07-12-2010 12:27

De esta manera,conseguiran que todos los curritos que ganen mas de 1000€ sean tachados de privilegiados.Al tiempo.
Se trata de hacer una China occidental (en cuanto a costos de produccion) al mando de Alemania.                                                                                        Ex-sovieticos+mediterraneos+celtas+...empezaremos a notar como amarillea nuestra piel y ennegrece nuestro futuro.
Tambien hay que decir que no solo es la nomina,la que da el bienestar,pero viendo como van recortando servicios,va a ser otro problema mas.
Hemos cuidado demasiado nuestros ombligos.Aaunque sean de izquierdas.

Valoración: 4    |  Avisar provocación

#2.- buena reflexión

Alejandro Martínez|07-12-2010 15:45

Buen artículo, compañero. Sobretodo por el hecho de que abre espacio para un pequeño debate dentro de la propia izquierda; a que lxs militantes reflexionemos sobre cómo,  inconscientemente, muchas veces reproducimos determinados pensamientos y discursos propios del capital que nos llevan a confundir los términos y a enfrentarnos entre nosotrxs.

Valoración: 8    |  Avisar provocación

#3.- han existido otras voces críticas contra el gobierno

Antonio|07-12-2010 15:52

El autor de este artículo debería hacer un repaso de lo publicado en estos últimos días, ya que no sólo la CGT ha levantado su voz contra el gobierno, sino también otras centrales sindicales y organizaciones políticas (de las mal llamadas minoritarias), que prácticamente a las pocas horas de que el gobierno decretara el estado de alarma y militarizara los aeropuertos, salieron inmediatamente a denunciar tan salvaje medida. Entre ellas Co.bas como sindicato y Corriente Roja como organización política.

Valoración: 2    |  Avisar provocación

#4

Alejandro Martínez|07-12-2010 15:54

Cierto. Tengo entendido que también CNT manifestó su rechazo a la militarización de los aeropuertos.
Quede dicho.

Valoración: 1    |  Avisar provocación

#5.- comunicado de CNT

lucas|07-12-2010 21:16

http://www.cnt.es/noticias/comunicado-contra-la-militarizacion-de-los-aeropuertos

También IU, Izquierda Anticapitalista y Corriente Roja se han manifestado contra el Estado de Alarma

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#6.- Mojarse.

manuel s|13-12-2010 19:16

1º,- Este conflicto no es de la izquierda si no se pone de parte de las victimas, los afectados indefensos. Que seguro que habria mas gente de izquierdas que entre los controladores, aun por %.
2º- Este conflicto no es de la izquierda si los controladores no quieren ser de izquierdas y su organizacion es corporativa %, es decir no de clase, y busca un privilegio.
3º.- Son los controladores los que le han dado un poder al gobierno que antes no tenia, con su postura caprichosa, mas parecida a una pataleta de niños mimados y caprichosos y  han puesto en peligro el derecho de huelga, o por lo menos la han despreciado, abandonando el puesto de trabajo diciendo que estaban enfermos.
3º.- Habrá que ver si el gobierno u otros gobiernos son capaces de hacer lo mismo en otras huelgas, cosa que dudo, antes de lanzar hipotesinas incongruentes, porque el resto de trabajadores no estamos bajo ninguna legislación especial.
4º.- Porque la izquierda no debemos de ir a remolque de huelgas de derechas, como las del transporte en Chile para atacar al gobierno de Salvador Allende.

Hay que mojarse, pero por una causa justa y por intereses de clase, de la clase obrera, si no mejor no llamarse izquierda y apuntarse a trepar.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#7.- puntualizacion

manuel s|13-12-2010 19:32

Manifestarse en contra de declarar estados de alerta, no tiene porque significar que se defiendan actitudes que denigan las luchas obreras, o motivos que persiguen privilegios.
Los controladores ahora se agarran a un clavo ardiendo, pero ellos mismos se han metido en la boca del lobo, y por mucho que se empeñen, su caso está en manos de los jueces, y no creo que los demás sondicatos les apoyen porque ellos jamas han apoyado a nadie mas que a ellos mismos. Y como les apoyen saldran ellos perdiendo y los controladores se reiran, como se rien aún, e incluso insultan, tan educaditos ellos en un principio cuando quisieron parar la avalancha de protestas en solidaridad con las victimas, los  afectados. Ah, yo no les tengo envidia como dicen los muy sinvergüenzas a los que les criticamos. 

Valoración: 0    |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Estado Español Izquierda a debate Laboral / Economía

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)