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Contra la agresión imperial: organización, gestión y más Revolución
La mejor manera de resistir la agresión del capitalismo, sus agentes criollos y su envoltura principal, el imperialismo, es ir con la verdad por delante y no tratar de confundir a los pueblos.
José Justiniano Lijerón | 21-2-2010 a las 15:29 | 949 lecturas
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Nadie puede negar la verdad incontrastable de que en América latina, especialmente en esta primera década de este siglo XX1, se vienen desarrollando una serie de movimientos, políticos y sociales, desde México hasta la Patagonia, encabezados especialmente por fuerzas que, tanto en dictaduras fascistas o gobiernos llamados “democráticos”, mantuvieron viva la llama de la liberación, como legado de la larga lucha acumulada por la generaciónde luchadores de ayer y hoy.

Nada de lo que sucede en nuestros países, donde las mayorías nacionales han conseguido con sus luchas y sus votos en las urnas ungir a sus dirigentes a la cima de sus respectivos gobiernos nacionales, se puede explicar sin reconocer que son la herencia de luchas y sacrificios y enseñanzas, de la revolución Mexicana, de varias revoluciones “democrático-burguesas”, contra el feudalismo y que fueron parte del desarrollo político del continente, principalmente los movimientos insurgentes armadas de revolucionarios de nuestros pueblos, donde murió gente con el fusil ( entre ellos el heroico Che Guevara) en la mano por defender sus principios de vida.

La lucha permanente de obreros y campesinos por sus reivindicaciones históricas, la constancia de los revolucionarios colombianos que persisten hasta hoy día contra las oligarquías y el imperio norteamericano, las luchas armadas del pueblo Salvadoreño y pueblo de Nicaragua, la conquista del poder de los heroicos cubanos a la cabeza del gran Fidel y sus combatientes y su permanencia en el poder hasta siempre como prueba de conciencia y dignidad.

Todo eso y mucho más son los referentes históricos de ayer y que permanecen latentes en la conciencia de los latinoamericanos, lo que explica porque hay un Ortega gobernando en Nicaragua, un Correa en Ecuador, un Evo en Bolivia y el Comandante Chávez en Venezuela, como el principal objetivo militar del imperio norteamericano, por ser una pieza clave para la unidad de America Latina y por su inmensa reservas petroleras y gasíferas de ese hermano país, más allá están los Lula en Brasil, los Lugo en Paraguay y algunos que otros de quienes sus pueblos esperan todavía mucho más.

Esa experiencia política heredada de esas ricas luchas de pueblos en armas y en las calles con conciencia no sólo de explotados y sometidos o humillados, sino con consciencia política de sus intereses de clase, debe ser el mejor ejemplo no sólo para conquistar los gobiernos, sino consolidar el poder para la clase trabajadora y sus aliados naturales y así reivindicar a los pobres no solamente con la retórica paternalista del estado rentista, sino con hechos concretos de toma del poder no exclusivamente para el desarrollismo como un fin, sino para la construcción de una nueva sociedad verdaderamente socialista.

Hoy en día en que la agresión del imperio norteamericano como exponente del capitalismo con las burguesías y algunos infiltrados en instituciones militares y policiales de nuestro continente, arrecia sus afanes de conspiración en contra de los procesos liberadoresen marcha, por querer evitar el “contagio” de lo que significa luchar por su dignidad e independencia y autodeterminación de nuestros pueblos, por transitar por el camino de una Latinoamérica unida fuerte y soberana, no escatimaran en usar sus medios de intervención y sus maquinarias de la muerte por pretender hacer fracasar estos procesos de cambio, ya lo intentaron y lo seguirán haciendo.

Es urgente redoblar la alerta y estar en guardia permanente, las direcciones de los procesos principalmente y las organizaciones políticas y sindicales, no deben caer en las agendas del enemigo mientras a su estilo ellos tratan de minar permanentemente la conciencia de algunos sectores menos avanzados, utilizan como cortina de humo la retórica por medio de declaraciones de amenazas y respuestas que vienen y van,suben y bajan de tono causando gran expectativa de que quien agrede o responde mejor a tal o cual declaración de los gringos.

En lo interno seguirá siendo fundamental persistir hasta lograr y preservar la unidad de los procesos en base a principios y no a la repartición del gobierno en parcelas de poder de personas o grupos que se convierten en argollas que cercan a los presidentes haciéndolos alejarse de la realidad y necesidades de los pueblos, lo que se convierte en uno de los peores peligros de burocratización de los procesos para beneficio de personas o grupos familiares y del enemigo principal.

La mejor manera de resistir la agresión del capitalismo, sus agentes criollos y su envoltura principal, el imperialismo, es ir con la verdad por delante y no tratar de confundir a los pueblos proclamando y afirmando lo que sí es verdadero de que “el imperialismo es el culpable de todos los males de la humanidad y el planeta” pero al mismo tiempo se declara permanentemente de que “se respeta la empresa privada” o lo que es lo mismo decir “la propiedad privada” como medio de acumulación de la riqueza. Con esta actitud ¿a quien se quiere engañar, al enemigo o a los pueblos?, esto es una contradicción muy sesgada ideológicamente y peligrosa más aún cuando nuestros pueblos ya dejan de ser analfabetos.

La organización sigue siendo la base fundamental para defender cualquier proceso de liberación de los pueblos, no es suficiente decir que se obtuvieron tantos miles o millones de votos, hay que fomentar la organización del pueblos respetando sus organizaciones naturales sindicales o políticas y sus métodos de lucha, fundamentalmente sus posiciones clasistas y revolucionarias en que se agrupan los trabajadores, los campesinos de las ciudades, las minas y el campo, como vanguardia de los procesos de cambio y junto a todos los que quieran transitar hacia una nueva sociedad, que se base en la igualdad, solidaridad y en plena libertad e independencia nacional.

Quienes son parte del aparato burocrático del estado están en la obligación de hacer una excelente gestión gubernamental, con eficiencia, transparencia, honestidad, lealtad al proceso y sobre toda la inteligencia política de saber por qué se está gobernando y a beneficio de quien, es decir en beneficio de las mayorías populares y en la construcción de una nueva sociedad de iguales.

Este objetivo sólo se consigue recurriendo para esas responsabilidades a los mejores hombres o mujeres, sean profesionales o no, pero con conciencia de clase de lucha y sacrificio por los intereses de los de abajo y no se logra con “invitados”, o “amigos” o “amigas” del jefe, hay compañeros dentro del campo popular y revolucionario muy capaces para desempeñar cualquier función, se debería recurrir a ellos aún que no sean adulones.

Otra forma de resistir y responder los ataques del enemigo principal y sus satélites, es blindando el proceso con lo fundamental, imprimiendo más velocidad, con más certeza, con más decisión , es decir con más revolución, medidas económicas que se encaminen a cambiar resueltamente el sistema de acumulación de las riquezas, revertir todas las tierras que no tengan una función social, recuperar todas las riquezas naturales renovables o no renovables, nacionalizar la banca como medio de terminar con la especulación y agio con los dineros del pueblo, fomentar decididamente la propiedad de todos, crear empresas estatales para la importación de insumos en general, fomentar y expandir las empresas agrícolas comunitarias, etc.

Un dicho popular dice que “en la tardanza está el peligro”, el rumbo final correcto de los procesos liberadores no puede ni debe durar décadas, tampoco pocos días o 4 años; la revolución debe ser constante, los pueblos deben percibir los cambios incesantemente y siempre en su beneficio sin dar tregua a los enemigos, cada medida revolucionaria será una derrota a la clase dominante y sus amos del norte y un triunfo para el pueblo.

Gobiernos así comprometidos con sus pueblos y sus aspiraciones de liberación total y en la construcción de una sociedad socialista en comunidad, siempre tendrán los votos y su lucha de los pueblos o en su defecto el repudio total por no responder el mandato impuesto por las mayorías.

El capitalismo está en crisis y no por un simple deseo, pues es una realidad que cada día se irá comprobando más y más, este sistema de depredación y despilfarro, no lo aguantan ni la tierra ni los pueblos, pero al mismo tiempo es cierto que en su deterioro lento pero seguro, se va convirtiendo cada día más peligroso para la humanidad, pareciera que sus mentores poco les importara el futuro cuando piensan que: “después del capitalismo sólo viene el diluvio”, creyendo estúpidamente que ellos se salvarían por obra y gracia del espíritu santo.

Es responsabilidad de todos los pueblos del mundo, de sus vanguardias revolucionarias, demostrar que es posible que después del capitalismo viene una nueva sociedad, más humana, digna, solidaria, igualitaria, libres, responsable con el medio ambiente y la naturaleza y no el “diluvio universal” donde nos conduce la voracidad del imperio norteamericano y todos sus satélites. Vamos todos juntos por una nueva sociedad con dificultades, pero que ya se avizora en nuestrohorizonte.

José Justiniano Lijeron

Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)

 

 
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