PERRA VIDA
La gente con la que vivía la apuntó a la marcha sin dejarle opción alguna; ellos eran gente solidaria del Casal Cubano, y tenían muy claro que debían apoyar la reivindicación por quimérica que pareciera. Excedida de peso y algo mayor, ella no tenía entrenamiento para andar largos tramos, si acaso alguno cortito por el barrio. A marchas forzadas y con mal tono tuvo que aprender que a determinadas personas no podía acercarse y menos tocarlos, por aquello de las diferencias religiosas y culturales. Joaquín y Tere estaban en el grupo encargado de adelantarse en la exploración del terreno, y preparar la comida cuando tocaba, lo que permitía a Wendy ir en la caravana la mayor parte del viaje.
Todo un día la dejaron sin agua y eso que el sol apretaba fuerte. “Mucho respeto entre todos, pero yo debo ser distinta”, habrá pensado mientras cogió por su cuenta una botella de las pequeñas, y con la boca se la enseñó a sus dueños para recordarles sus deberes. “¡Perra vida, y cuánto falta para Madrid!”.
VIEJOS SOLIDARIOS
En mi América Latina respetamos mucho a los viejos, y usamos sin complejos tal nombre, que hasta ahí no quiere decir nada más que uno ya lleva vivido lo suyo, y no es poco. Un animado grupo de añosos lugareños, invitados por el bando municipal, se acercó a saludarnos y a charlar con los caminantes. Siguen bien activos, a juzgar por sus huertas que visitamos, de donde nos dieron las riquísimas hortalizas que cenamos esa noche.
EN VILLAFRANCA DE EBRO HAY ALCALDE SOCIALISTA
Su partido promueve la reforma de la Ley de Extranjería en términos que la inmigración rechaza, pero este alcalde pensó que más allá de posturas ya adoptadas, los que pasaban por su pueblo eran peregrinos que necesitaban la caridad que él podía brindar, y así lo hizo. Más aún, vino personalmente a saludarnos, y departió con todos de mañana y de tarde, cuando con sus propias manos acabó de plantar el olivo que por los tiempos recordarán el día en que nosotros grabamos su nombre y su gesto en nuestros corazones.
Días antes, en el pueblo vecino nos habían hecho saber que allí no tenían instalaciones para dormir que ofrecernos, ni personal que pudiera asistirnos a nuestro paso, por lo que tendríamos que irnos con la marcha a otra parte. Era un pueblo con carencias, entre las que nosotros encontramos la falta de buena voluntad consistorial. Las primeras se resuelven con dinero, la otra reflexionando comportamientos. Quienes venimos marchando ya lo hicimos; comprenderán que hayamos olvidado su nombre.
Rogelio Ayala
CRÓNICAS MARCHANAS – Pina de Ebro 06Oct09JUGARSE LA VIDA
Que la N-II tiene mucho tráfico lo sabían todos, también este cronista. Por eso siempre que puede la Marcha transita por caminos secundarios y paralelos a la ruta que une Barcelona con Madrid, con el objetivo de reducir riesgos propios y ajenos. Los cansados pies también agradecen el pisar tierra, y no el casi candente asfalto 140 veces cada 100 metros, según mi personal cálculo.
Pero irremediablemente toca cruzar esa carretera de uno a otro lado varias veces en cada jornada. Nunca como ahora me dí tanta cuenta de lo acongojante que es un camión bien cargado de mercaderías pasando a cien por hora a tu lado, y detrás otro, y detrás otro, y otro, con una cadencia de dos al segundo, durante minutos, esperando haya un hueco para cruzar rápidos y expeditos la calzada.
La Guardia Civil está casi siempre presente, aconsejando desde su experiencia cómo y cuándo andar el trayecto, pero ello no obvia la peligrosa sensación que viven cada día en su peregrinar nuestros participantes, ¡y con todo no cejan!. Un nigeriano comentaba que esto no era más peligroso que echarse al mar en una patera, y mirando a la pareja de la Guardia Civil que intentaba encontrar el momento menos malo para cruzar, sentencia: “ésos también se la juegan”. Es cierto, muchos días, muchos años.
JUGARSE LA VIDA
Que la N-II tiene mucho tráfico lo sabían todos, también este cronista. Por eso siempre que puede la Marcha transita por caminos secundarios y paralelos a la ruta que une Barcelona con Madrid, con el objetivo de reducir riesgos propios y ajenos. Los cansados pies también agradecen el pisar tierra, y no el casi candente asfalto 140 veces cada 100 metros, según mi personal cálculo.
Pero irremediablemente toca cruzar esa carretera de uno a otro lado varias veces en cada jornada. Nunca como ahora me dí tanta cuenta de lo acongojante que es un camión bien cargado de mercaderías pasando a cien por hora a tu lado, y detrás otro, y detrás otro, y otro, con una cadencia de dos al segundo, durante minutos, esperando haya un hueco para cruzar rápidos y expeditos la calzada.
La Guardia Civil está casi siempre presente, aconsejando desde su experiencia cómo y cuándo andar el trayecto, pero ello no obvia la peligrosa sensación que viven cada día en su peregrinar nuestros participantes, ¡y con todo no cejan!. Un nigeriano comentaba que esto no era más peligroso que echarse al mar en una patera, y mirando a la pareja de la Guardia Civil que intentaba encontrar el momento menos malo para cruzar, sentencia: “ésos también se la juegan”. Es cierto, muchos días, muchos años.
SE NECESITA SANGRE
De cualquier grupo, no importa el color del donante. Hay que estar sano, tener cierto tiempo disponible para brindarlo aquí y ahora, ser altruista, creer que esta ley no nos la merecemos, . y ser inmigrante. La solidaridad ibérica nos consta diariamente, mucho más que la insolidaridad de algunos, legislen o no, pero esta marcha es de inmigrantes.
A ti te lo decimos: súmate, si puedes. Unos días o unas horas. Hoy o mañana. Muchos de nuestros pies están heridos, ampollados, sangran. Doy fe de que tenemos caídos, y también de que los que pueden levantarse lo hacen cada día. Necesitamos tu sangre, ya que como ayer nos dijera el buen alcalde de todos: “hay que llegar a Madrid”.
MARROQUÍES, ANFITRIONES EN PINA
La vida en sociedad suele crear ataduras más o menos voluntarias, y aunque uno también pueda liberarse si así lo decide, no siempre es fácil romper ciertas obligaciones so pena de perder cosas que uno quiere conservar.
Antes fue el pueblo que su gobierno, y así, espontáneamente, sin organización social ni política, algunos pineros de origen marroquí decidieron ayer rascarse el bolsillo para recibir y atender a sus hermanos, a nosotros, los de la marcha. Hospitalidad, bebidas y comidas caseras nos fueron generosamente ofrecidas por ellos, por sus mujeres y por sus hijos. Chokran, ijwani ajawati, muchas gracias.
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