Buscar  
Confidencias de un Comunista Supuesto. Parte II del Final: El cáncer del PCE. (Sobre el IX Congreso del PCEX.)
Se introdujo en el PCE con todas las propiedades del cuerpo que lo impelía. Debió ocurrir poco antes de 1975. No sé cuánto tiempo antes; doctores tiene el Partido. Pero el mal ya estaba dentro.
Herminio | 9-7-2010 a las 12:05 | 652 lecturas | 7 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/confidencias-comunista-supuesto-parte-ii-final-cancer-pce-sobre-ix-con
Compartir: Publicar en Facebook Publicar en Twitter Publicar en Meneame Publicar en Google Buzz Publicar en Technorati Publicar en Delicious Publicar en AlternativeWeb
No estoy pensando en Carrillo ni en el eurocomunismo, sino en el cáncer mismo.

Decía en nuestra última parte, que con ésta en que ahora entramos, con las cuales habíamos decido poner el punto final a estas largas confidencias, que en torno a ellas, y aunque muy a mi pesar, lo bueno de todo lo que ha pasado –que no fue demasiado, o esto pensé, cuando lo estaba contando e incluso hacia al final–, fue el que, al fin, me hubiese topado con la causa autentica del rechazo del que me sentí objeto después de haber realizado el trabajo que me habían solicitado. Y lo malo, no había sido el desprecio absoluto –tal como lo había sentido en el momento en el cual se estaba dando–mostrado por el responsable de la misma petición y expresado en la actitud y de viva voz, con palabras, en cuanto que el oficiante, después de largos rodeos de algo más de una hora, entrando en el tema dijo que el resultado del encargo, que no era otro que el motivo de la reunión que allí se estaba dando, no había sido efectivo. Sino que lo peor había sido el desinterés observado en los presentes hacia semejante anuncio, pero aún más la indiferencia patente que estos mismos mostraron ante los desmentidos airados y ante las pruebas patentes que yo intentaba interponer a los ojos de los mismos, en defensa del trabajo realizado, es decir del hecho en sí, del hecho de haber cumplido con la misión, que no por el contenido, que allí no se cuestionaba, y menos siendo que este aún no había sido revisado, porque ni era conocido por ninguno de los presentes exceptuando al coordinador responsable de la comisión redactora, allí reunida para dar o no vía libre al texto del documento. Y así lo hemos contado al principio, en nuestra primera entrega de “Confidencias…”

Pero ahora me doy cuenta de que, en cuanto que he afirmado que me alegraba de haber llegado al porqué, resulta que lo mismo puede ser que este porqué sea más bien un juicio personal, o sea, la conclusión me he dado para mí, como respuesta resolutiva a mi propia reacción ante los hechos. Y aunque es verdad que a la cual tengo derecho, no obstante también pienso, que siendo juez y parte de la cuestión, puede que no sea este, precisamente, el caso más adecuado en el cual motivar la conclusión necesaria. Y, siendo así, ahora mismo considero que, cuando menos, el cómo me haya sentido personalmente con ocasión de este último suceso no debe ser decisivo como estímulo concluyente que dé respuesta definitiva a todo lo que observé e interpreto sólo como consecuencia de todo un largo proceso de deterioro con respecto al Partido Comunista y no a mi propio sentir. Precisamente por esto, porque mi sentir se mezcla con lo que entiendo que pasa. Y, por lo tanto, renunciando a ser juez, abreviando en lo posible, decididamente, me limitaré a contar los motivos del porqué lo veo así, como un largo deterioro, aunque sin intentar eludir que también yo, todavía, soy una parte del mismo.

Sin contar con el porqué, ni cómo, ni cuándo llegue hasta aquí (lo cual bien puede esperar para otra ocasión más larga), empezaré por decir que la agrupación comunista en la que supuestamente milito ni funciona ni ha funcionado nunca como agrupación organizada, sino ocasionalmente y en todo caso, desde que yo la conozco, sus escasas manifestaciones de vitalidad de carácter social o cultural partidario hacia el exterior serían manifestadas a impulsos de inquietudes individuales no identificadas orgánicamente. En realidad, el centro de toda inquietud política lo ocupaba Izquierda Unida. Todo lo que de importancia pudiese darse en la práctica giraba en torno a las reuniones semanales del Consejo Local de IU. Cada semana el coordinador volvía a la misma historia respecto a lo cotidiano, la de tratar cuestiones municipales. Los componentes al principio siempre los mismos en número más tarde fueron menguando. La verdad es que no aumentaban ni, normalmente, a la hora reunir la Asamblea. Pero tan identificados se les veía, en su labor de los martes, que muy raras veces, o ninguna, se pudo observar en ellos comentarios referentes al Partido Comunista. Aparte de que éste pudiese hacerse visible en algún punto del decorado del local, ni resurgía de comentarios políticos ni debates, tal vez porque no se daban, sobre los temas o noticias políticas de actualidad en el ámbito del Estado. Las actividades políticas más intensas y frenéticas fueron, naturalmente, aquellas coincidentes con tiempos electorales.

En cuanto a los militantes, afiliados al PCEX, si alguna vez se habían reunido, siempre en muy escasa parte, lo fueron principalmente con el motivo de facilitar de delegados que acudiesen a congresos o asambleas que se hubieron celebrado. En fin, que la agrupación como tal, como organismo local, en estos últimos años, no funcionó realmente. Y sin embargo, desde la última decepción que algunos de los militantes habían sufrido en torno a las relaciones o a causa de Izquierda Unida, con respecto a las pasadas elecciones autonómicas y municipales, el conjunto de afiliados se había visto dividido, y en tanto venido a menos, es decir, que, en referencia a lo que debiera ser Agrupación Comunista o ya ni casi respira o a punto está, todavía, de dejarlo. Si materialmente existe alguna otra referencia, de lo que fuese el PCE. Placentino, desde hace muchos años, sólo queda lo que es tampoco demasiado, pero que es lo que ha quedado: los residuos mobiliarios y papeles olvidados de la agrupación local en un sótano alquilado a cargo de Izquierda Unida, con lo resta de ella, esperando a un concejal que no acaba de llegar ni que en la última movida tampoco pudo alcanzar, sólo por escasísimos votos. Y aún dicen que fueron estos la cuenta de unos cuantos comunistas que no quisieron votar, porque fueron marginados de las listas.

Fuese o no fuese verdad lo que queda dicho arriba, lo cierto es que por la misma razón, si bien de mayor intensidad, importancia y extensión, la cosa fue más allá o, al menos, más arriba sucedió de un modo muy similar, porque tampoco ninguno de los aspirantes autonómicos de IU. vio colmada su ambición de llegar al parlamento extremeño. Y además, en consecuencia, durante lo que siguió en estos últimos años, la dirección del PCEX se vio fuera, sin participar e igualmente marginada del Consejo Político Regional de Izquierda Unida. Aunque, en realidad, fue de aquí desde donde derivó el origen de la causa que dio lugar a todo un nuevo proceso de deterioro para ambas organizaciones políticas.

Como hemos relatado (Tesis 5.: El PCex. e Izquierda Unida www.kaosenlared.net/), ya por entonces, en el VIII Congreso del PCEX, se había patentizado el conflicto entre las dos direcciones, la que era de IU y la del entonces aspirante a la del Partido. A pesar de que ambos contendientes estaban de acuerdo en que la marca principal a debatir por el Congreso era: “Descongelar al PCEX. de aquella larga invernada motivada en la movida de entrega tan dilatada de su militancia al quehacer de IU” y era además necesario, porque ésta no estaba menos exhausta, ni aún así... Sino que un poco más tarde la disputa se hizo clara con motivo de las elecciones autonómicas en las cuales querella prosiguió, más o menos disfrazada en razones de derecho, y en el fondo pretendientes a alcanzar el primer puesto en las lista de diputados de IU Por la Provincia de Badajoz.

Pero ahora, si, en el lugar ya citado, habíamos, desvelado en cierto modo, bajo nuestro parecer, qué pretensiones abrigaba realmente el líder de Izquierda Unida, al disputar en el VIII Congreso la Secretaría del PCEX para entregársela a su valido en detrimento de quien sigue detentando hoy la dirección del Partido, no es menos conveniente que en base a lo que tratamos pongamos en claro aquí cuál era la otra versión, es decir, la atribuida, por la otra parte, o sea, del Coordinador de Izquierda Unida, hacia los motivos que veía en sus adversarios para aspirar al dominio del PCEX. Y las cuales, textualmente, eran estas:

  1. Desde el principio, el Congreso del PCEX  se convirtió para ese aparato en un mecanismo desde el cual reforzar su poder interno y atrincherarse: el PCEX se convertiría no en el revulsivo de IU, sino en una "corriente" de las esencias que inmovilizase cualquier propuesta de cambio.
  2. Desde esa lógica, lo importante no es que el PCEX tenga vida propia, es más, no debe tenerla. Sólo es un lugar para acumular poder y desde el cual exigir la "cuota de representación" oportuna a IU.

Pues bien, partamos de que esto es cierto y neguemos lo anterior, ¿pero, entonces, que era lo que pretendía el Coordinador de IU al pretender situar por su propia mano la dirección del PCEX? Naturalmente que cada cual aportará sus razones. Pero se trata de hallar la razón que nos explique el hecho que disputa y no las que tenga cada cual, sea cual sea la honrada o más consecuente, para hacerse dueños de él: No era el PCEX. quien presentaba las listas y no obstante aún seguía siendo el PCEX. el cuerpo y alma de Izquierda Unida de Extremadura. La contradicción real estaba en que ambos contendientes lo sabían…

      Por otra parte, sí hemos llegado a ella. Para abreviar: Esta no es otra que la contradicción de siempre. O, al menos desde que yo la conozco, hace, quizás, algo más de 30 años. Un cáncer, en principio, como tumor sigiloso e intranscendente, pero privado de toda sustancia propia si bien creado de la misma pasta, con todas las propiedades, del cuerpo que lo impelía se introdujo en el Partido Comunista de España. Debió ocurrir poco antes. No sé cuánto tiempo antes; doctores tiene el Partido. Pero el mal ya estaba dentro sobre el año 1975. Cuando fuimos al Partido, en aluvión, cada cual por sus motivos, nadie nos pidió avales ni quiso saber razones, ni se dudó del porqué que impulsaba a tanta gente a compromiso tan grave, como el cual debía significar el militar en el partido maldito, tantos años calumniado, denostado, pero también consagrado, por las huestes y las leyes sacrosantas y las luces mediáticas y populares y la cultura mediocre y también (porque ya no hay motivos para ocultarlo) incluso universitaria al servicio del franquismo, que todo lo dominaba, en todas las direcciones, desde Madrid hacia el mar, y más allá, y del mar al altozano, hasta inundar la Meseta Castellana en toda su inmensidad. Es bien cierto que no existen los enemigos pequeños. Pero éste, puesto que tenía contrario, era la totalidad. Y no obstante el Partido Comunista amablemente (pero quizás embriagado por el impulso mortal de la atracción que domina, en estos casos, a las almas solitarias, cultivadas entre olvidos y distancias, generadas por amores imposibles entre hermanos) abrió las puertas del alma, sin condiciones, para ofrecer sus estancias a todo el quiso entrar e incluso, un lugar para sentarse al que fuese menester, cediéndole, a veces el propio asiento, por respecto al invitado, simplemente, o bien por dar reconocimiento a una mayor preeminencia, siempre que aparentase real. Desde fuera, en los tiempos cercanos al espacio que medió del franquismo a la transición democrática y para cualquiera que fuese la causa de la ambición de situarse que tuviese un individuo, siempre que estuviese relacionada con el ámbito político, sabía perfectamente que la escuela en la que podía iniciarse de un modo más efectivo era aquella que luciese con las siglas de un partido comunista. Seguidamente a este tiempo, ya en plena transición, aunque apenas estrenada, el PCE, siendo el más significado de entre todas las tendencias comunistas, ya no sólo dio en soñar, sino que se proclamó en la práctica como un partido de masas, no leninista, en creciente alejamiento del centralismo democrático y decidida tendencia, en dedicación exclusiva, a lides electorales. Poco antes, durante bastante tiempo, aunque no demasiado las siglas del PCE fueron las siglas de moda, sobre todo en ámbitos culturales (quizás de las medianías), pero es cierto que más tarde, ya con vistas al corto plazo lucieron más, las del PSOE. Fue por entonces que, a cada paso de modo más diligente, se fue imponiendo el traspaso y con él, o quizás al mismo tiempo, el desencanto. Y no obstante, seguía avanzando el cáncer, sin que esto al parecer, pudiese importar a nadie.

Así es que, según pienso, el mal está en el Partido, desde hace muchos años. No estoy pensando en Carrillo ni en el eurocomunismo, sino en el cáncer mismo. El eurocomunismo, era tan sólo su síntoma. Un señuelo del olvido, que se vio comprometido seriamente en 1982. El aviso de que algo no funcionaba resultó definitivo. Fue a consecuencia de una derrota sonada e inesperada, pero indebida e impropia a quien la sufría y, sin embargo sentida, por más que hubiese sido sembrada, alimentada e iniciada en falsas expectativas. Curiosamente, un partido forjado en la larga y única oposición al fascismo que hubo en vida del franquismo, caía en la depresión ante el primer ligero embate democrático burgués habido en la transición, mientras aquél fenecía. Fue aquí, justo después del 82, cuando se avivó el síntoma. Y no obstante, aunque hubo discusiones sobre si el mal afectaba esencialmente al partido, en sus órganos vitales, o era tan sólo un pasaje superficial, de afectación motivada en el proceso de adaptación obligada del partido a unas nuevas circunstancias ambientales. Las familias importantes –que siempre hubo en el PCE familias de las diversas tendencias, aunque algunos no sepamos que la Unidad Comunista, por entonces, en gran parte, ya era un hecho– reunidas en Congreso no lograron, sin embargo, tomar conciencia exacta del mal que a todas les aquejaba igualmente y, ya enrarecido el ambiente y aire un tanto viciado, entraron en desacuerdo. Ya más tarde finalizado el Congreso, cada una determinó el intento de arreglarlo por su propia cuenta y riesgo. Aunque también se hicieron propuestas entre familias para volver a un acuerdo, pero no hubo resultados.

Bajo mi punto de vista, aquel espacio de tiempo fue el momento decisivo. Siempre lo estimé así, porque también lo he vivido, igual que otros lo han sentido o visto de otra manera. Tanto es así, que aquí os presento la prueba. En “Un nuevo proyecto político”, editado por EL País-Aguilar, 1992, Nicolás Sartorius, del que puede suponerse la posesión de una voz mucho más autorizada de lo que pueda alcanzar en su vida un comunista supuesto, sobre el extremo anterior, textualmente ( y al completo, aunque nos canse), decía:

“…El PCE […] un partido que a la salida de la dictadura tenía un gran prestigio entre la sociedad española, en 1982 sufrió una durísima derrota electoral que le puso prácticamente fuera de combate. La crisis interna, crónica, mal tratada y peor resuelta, el despegue de la realidad social del país y la continuidad de una política de consenso ya superada por los acontecimientos, están en la lista de aquel desastre, que ha sido ampliamente analizado por el propio PCE.

“El hecho es que, en octubre de 1982, el PCE se encuentra en coma, y de esa crisis, no nos engañemos, ya no se ha vuelto a recuperar como tal PCE. Sin embargo, sus militantes y cuadros más lúcidos comprendieron que se trataba de una crisis irreversible y que era necesario, para conservar y proyectar los numerosos aspectos muy valiosos que tuvo la experiencia del PCE, iniciar el proceso de construcción de una nueva formación política. Esta es la historia de IU.

“En el momento de la hecatombe de octubre de 1982, precedida de otra similar en las elecciones autonómicas andaluzas, el PCE tenía ante sí tres posibilidades:

1. Reconstruir el mismo PCE y tirar hacia delante como fuese.

2. Realizar un congreso de refundación sobre bases nuevas, pero sin dejar de ser un partido comunista.

3. Reagrupar fuerzas y contribuir a crear una nueva formación política que no tuviese identidad comunista…

… Para lo que era necesario el concurso de otras fuerzas políticas y personas no afiliadas a partido alguno. Ésta fue la tesis que, explícita o implícitamente, triunfó en el seno del PCE, cuando, junto con otras fuerzas –PASOC, Independientes–, lanzó la idea de IU. Cuando ahora algunos afirman que no se trata de crear una nueva formación política , se están desviando claramente de la fecunda idea originaria que devolvió cierta esperanza a la izquierda transformadora y corren el riesgo de colocarse en un callejón sin salida.

Mas, según mi propio criterio, la depresión era producto del cáncer, no de ninguna “hecatombe”. Las familias comunistas no alcanzaron a observarlo o simplemente, no quisieron operarse después del 82, quizás, por temor a fenecer. La nueva dirección del PCE, si es acaso sabía que consigo llevaba la enfermedad, puede que por su cuenta pensase que un nuevo cambio de vida le aliviaría del cáncer (esto si es que le importase en algo la salud futura del PCE, duda que lo mismo se desprende del subrayado anterior) Y es que además, actualmente, aquel cáncer ya  les ha crecido tanto  que ahora se alimentan de él, por eso, tal vez, prefieran que les devore completamente  a que tener que suicidarse  o enfrentarse con  él, definitivamente,  a riesgo de perecer igualmente,  si lo intentan. Naturalmente, me refiero a los que mandan o dirigen lo que quede, si es que todavía hay  algo, del Partido Comunista de España, que antes había  sido, como le hemos  conocido, por entonces,  y ya muy deteriorado. 

Y lo trágico del caso: Sin Partido Comunista, quienes busquen,  realmente,  una opción distinta  al capitalismo, nunca tendrán solución, porque en esta humanidad a la que hemos llegado sólo caben dos sistemas económicos conocidos y contrarios. Y lo peor es que no hemos conocido todavía que la vida sea posible, si no hay contradicción.

Sin embargo, después del lapsus tan grave, de letra más menuda, volvemos y proseguimos hacia el momento en que estamos, sea o no sea mejor:

…A pesar de que nada haya cambiado en estos últimos años, si se ha dado un pequeño acercamiento, de momento sólo físico, en estos meses de atrás. El PCEX ha vuelto a usar las dependencias que usaba en la sede, propiedad de IU. y de las cuales había sido expulsado a raíz del conflicto que hemos dicho. Últimamente, bajo presiones tanto internas como externas y aunque, quizás, mayormente ante la proximidad de unas nuevas elecciones, buscando la integración, más que otra cosa, que no la refundación de IU, han vuelto a negociaciones entre ambas direcciones y en eso están.

Solo nos falta por ver qué postura tomaran definitivamente , y principalmente nos interesa la del PCEX con respecto UI, si bien podría preverse, incluso por nosotros mismos si estuviese a nuestro alcance conocer bien al detalle la situación material, es decir, la económica en al encuentren ambos y la fuese de uno con respecto al otro. Sabemos que no es boyante, que en algún, como en Plasencia, IU apenas alcanza a pagar el alquiler mensual de la sede. Y que últimamente Hacienda le vaciado las arcas, para cobrarse a su cuenta las deudas del PCE, ha recurrido al PCEX, vaciándoles, sin previo aviso, las arcas donde guardaba el dinero procedente de las cuotas de los afiliados.

En cuanto a medios humanos, al servicio de la causa por entero, el PCEX, cuenta con un liberado, pero a cargo de Madrid. No obstante, tal vez se pueda decir que, sin él, el PCEX difícilmente podría ser lo que es, puesto que éste administra, organiza y marca pautas políticas controlando internamente toda la organización, puesto que está a su servicio tanto dentro como fuera. Y es, por supuesto, la mano más efectiva, del secretario general, como también su recurso alternativo en cuanto que también tenga que administrar posibilidades y ausencias del secretario al servicio de la agenda que le requiera el Partido. Fue justo en la última reunión Comisión Redactora (de la que ya hemos hablado, y en la cual se debía decidir sobre el documento político) en donde, ante mí se evidenció la dependencia profunda que todos los allí presentes teníamos ante él. Siendo el centro de gravedad del Partido, para todos, y yo un desconocido. ¿Quién podría interesarse por algo que él ni reconocía? Ya podía protestar como un energúmeno, que cuántas más voces diese, más crecía la distancia entre la pretensión del comunista supuesto y los demás camaradas.

Ya, por último, en el ámbito político, sobre el interés PCE o del PCEX con respeto a IU o viceversa pienso: La razón de ser de IU sigue siendo electoral, lo mismo que el primer día, y la del PCE el usarla como tal, o no habría ningún sentido, ni racional ni común, en el hecho apoyarla, fuera de engaños o gilipolleces supremas. E IU lo sabe, aunque lo mismo sepa el PCEX.

Sartorius piensa lo mismo, o al menos eso entiendo, si bien lo ha dicho de otra manera en el libro ya citado:

No se puede presentar una cara electoral supuestamente unitaria, cuando en realidad existen en ella partidos que controlan la entidad electoral e institucional.

          Y “En resumen, no se puede olvidar que, cuando un partido deja de ser el mediador entre la sociedad y el Estado, no se presenta como tal a las elecciones y, por tanto, no tiene representación institucional, corre el riesgo cierto de convertirse , en el mejor de los casos, en un grupo de presión y, en el peor, en una especie de peña política.”

Y ahora, ya al final, “para remachar o cravo”, no falte la conclusión, la justificación histórica en la voz sabia de la experiencia (del mismo autor) forjada e iluminada por la cultura política más alta y más progresista de aquellos tiempos felices, aunque éstos hayan pasado y ahora se hable de otra cosa:

El hecho de que la expresión política –orgánica– llamada PC desaparezca, no tiene nada que ver con el final o no final del comunismo, que es tema bien distinto. El comunismo, que yo sepa, no es un parito político, sino un posible y futuro estadio de la sociedad humana, que, de momento no ha existido en ninguna parte, de ahí que sea manifestación de ignorancia tanto afirmar que el comunismo ha muerto, como decir que el comunismo volverá o resurgirá. Por ello, cuando sostenemos que en Europa son necesarios nuevos instrumentos de transformación no nos referimos al comunismo como estadio de la sociedad, sino a los partidos comunistas.”

Razonamiento un tanto, bastante, perogrullesco (a pesar de haber llamado sabio a su autor), pero no menos ambiguo. Sartorius evita mencionar la naturaleza del estadio social al cual debe conducir el instrumento de transformación que necesitamos. Pues, si tal transformación lo fuese en la perspectiva de alcanzar el comunismo, indudablemente, las masas tendrían que organizarse con vistas al mismo alcance. Si así fuese, quizás no sería desacertado el llamar “comunistas” o “pro-comunistas” a las organizaciones que luchasen por alcanzar ese estadio. Aunque el nombre es lo de menos, hay partidos comunistas que se conocen bajo el nombre de Partido del Trabajo o de los Trabajadores, o de otros muchos, ya similares o no.

 
Más información:


Si quieres contribuir a que Kaos en la Red pueda seguir publicando artículos como este, puedes hacer tu donación en:
Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago)
Microdonación de 2 euros
Donación de importe libre


Comentarios (7)

#1.- Viene de

09-07-2010 13:03

Confidencias de un Comunista Supuesto. Parte I del Final: Rechazo a la totalidad. (Sobre el IX Congreso del PCEX.)

La alternativa al capitalismo no se puede construir ni vertebrar sobre ejes inexistentes enhebrados con los valores burgueses, como pretende el PCEX.

 

www.kaosenlared.net/noticia/confidencias-comunista-supuesto-parte-i-final-rechazo-totalidad-sobre-

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#2

tio|09-07-2010 14:46

Compañero, no eres nada mas que caspa carrillista..., que lastima, tus ataques absurdos y alejados de al realidad intentan servir al psoe, pero igual que carrillo no aportas nada a la sociedad.

Valoración: -1    |  Avisar provocación

#3.- Oye, tío, si el entender es para ti tan fácil como leer...

09-07-2010 19:11

¿Dónde ves reflejado el carrillismo (que, por cierto, ni existe como actitud política ni ha existido nunca como movimiento de nada)¿No serás tú quien estás fuera de la realidad? O es que, acaso sólo sabes insultar? Pues te diré, camarada, que sin esfuerzo no hay nada.  Y ya va siendo hora de que reemprendamos la marcha de aprender a argumentar ¿Dónde están los ataques al PCE y, sobre todo los servicios al PSOE, o  al menos los que yo presento arriba? De los del Partido o los de los IU… No sé, puede que tú sepas algo… Estoy dispuesto a escucharte. Y juro que no insultaré.
Aunque, si sientes que  contestar con cordura es tabajoso, por mí bien puedes dejarlo. Mientras tanto, aquí estaré, dispuesto para escucharte, si es que quieres decir algo.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#4.- MI correo

09-07-2010 19:28

Va por si fuese que lo hubiese puesto mal anteriormente. En fin, no quiero pederme nada. Será "que esta merda e miña".
Pero bueno, será logo.  A veces é o que hai.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#5.- Carrillo, nunca ha hecho nada en el PCE

uno mas|10-07-2010 10:36

Creo y pienso, que el Señor Carrillo, desde que vino de la clandestinidad en los albores de la democracia, o supuesta democracia, nunca ha hecho nada en el PCE, eso si, solo hundirlo, unirse a una opción politica como IU que ya se ven los resultados. Donde estan los animos de lucha para que el PCE resurja de sus cenizas, creo y pienso, que se debería unir fuerzas y sacar el Partido Comunista de España a la luz, como opción política y separarse de IU, que en definitiva no ha dado nada al PCE.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#6.- Siempre con Carrillo a vueltas.

10-07-2010 11:31

No obstante, en la exposición de arriba Carrillo no es protagonista de casi nada. En realidad sólo había sido el secretario general del PCE en un momento importante para el partido y España. Fue elPartido, enteramente, quien desarrollo una labor fundamental. Carrillo no mucho más que el mandado, cabeza visible que lo representaba con sentido de la responsabilidad; y esto quedó muy claro antes, en y después de la movida principal.

El artículo pretende alcanzar mayor profundidad que la de alas aguas donde nadaba el camarada Santiago Carrillo. Que lo de Carrillo sí, Carrillo no son circunstancias más que pasadas, aunque esto no quiere decir que deban ser olvidadas, antes más bien al contrario, deberían ser materia de reflexión para el partido como parte de su historia. Y que Dios ponga en la gloria a Carrillo, puesto que el Infierno ya se lo había ganado.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

#7.- Y otra cosa:

10-07-2010 11:35

Así como un hombre, -digamos una persona, mejor- debe admitirse a sí mismo con sus virtudes y faltas que haya tenido, que no por éstas suicidarse o despreciarse y autoflagelarse para el resto de su vida (eso está bien, por lo visto, en los santos de la Santa Madre Iglesia, pero este no es nuestro caso), lo mismo debería hacer el PCE y actuar como un felino. Los gatos tienen muchas más vidas que una.

Valoración: 0    |  Avisar provocación

La inserción de comentarios en esta noticia está desactivada

Más información en Kaos en la Red
Análisis de la Comunicación Estado Español Extremadura Heterodoxias

Col-lectiu Kaos en la Red - Carrer Ramón Llull 132 Terrassa, el Vallés Occidental (Paísos Catalans)