CONFESIONES DE UN ESTATÓLATRA.
Es curioso. Un día me levanté estatólatra. Me tomé un café, me di una ducha, abrí el libro que había comprado el día anterior en la librería La Malatesta, y me descubrí: había un capítulo entero dedicado a mi librito “El bienestar malherido” (accesible en www.solidaridadobrera.org, en el apartado de “Campañas”), concretamente un capítulo titulado “Nuevos errores” (el título ya lo dice todo). El libro era “El giro estatolátrico”, de Félix Rodrigo Mora.
No voy a discutir aquí todo lo que se dice en ese capítulo. Quizás lo haga en otra ocasión. Tampoco voy a contar historias personales que no vienen al caso. Sólo voy, como buen “estatólatra”, pero “con tronío”, a divagar entorno a un par de cosas que me llamaron la atención.
En primer lugar, Félix mantiene (y se lo he oído en otros sitios) que el Estado del Bienestar es producto del fascismo y que las luchas sociales no tienen nada que ver con su instauración. Es como decir que las vacaciones pagadas o los aumentos salariales son un producto de la patronal, y que las huelgas y el sindicalismo no tienen nada que ver con su génesis. Admitámoslo, a los puros efectos dialécticos, aunque sea mucho admitir. Lo que no me queda claro, entonces, es ¿para qué diablos luchó toda esa gente?, ¿qué obtuvo? Miles de personas asesinadas, torturadas, exiliadas, millones de toneladas de sangre derramada…no consiguieron ningún tipo de mejora. Llegó el fascismo y ¡zas!, los engañó a todos. La historia del movimiento obrero, así, parece simple y llanamente un gigantesco error, una mascarada, casi una conspiración de toda esa hidra “liberal” tan increíblemente lista, que lleva siglos mandando sin oposición. Hasta ahora, por supuesto, que ya contamos con los libros de Félix.
Luego, sinceramente, me parece que Félix, en lo práctico, no se termina de aclarar: nos dice que si “se suprimiera el Sistema Nacional de Salud (…) existiría una alta probabilidad de que se creasen servicios autogestionados de salud”, pero en otra parte del libro anima a luchar contra el copago y las privatizaciones, lo que es ampliamente contradictorio con el espíritu del conjunto del texto ¿En qué quedamos? Más bien parece que, ante lo endeble de la tesis principal, se incluye alguna que otra frase puntual que permita defender que no se está diciendo aquello que es corolario lógico de todo lo que se dice.
Porque, claro, si derribando el SNS la autogestión campará a sus anchas, se extenderá y cubrirá a toda la población proletaria (¡uy, perdón por el palabro “proletaria”, debe de ser un deje del pútrido “obrerismo”, casi tan malo como la “estatolatría”!), así, sin esfuerzo ninguno, y sin que millones de personas sufran en sus carnes el quedarse ayunos de toda asistencia sanitaria, y se vean abocados a la enfermedad, el dolor y la muerte;deberíamos apoyar las privatizaciones, ¿no? ¡Que se queden los viejecitos sin pensión ni centro de salud público, que seguro que se autogestionan ellos solos, así, tal cual! No es por ser borde (ni estatólatra), pero lo cierto es que la realidad actual (y no la literatura etnográfica, que siempre es muy sufrida) de lugares sin asistencia sanitaria pública suficiente como Somalia o Haití, no invita a pensar que una cosa lleva a la otra necesariamente…salvo en la preclara mente de Félix y sus aherrojados seguidores.
Yo el caso es que pienso que si se quiere luchar por la autogestión de la salud habrá que extender los conocimientos médicos y sanitarios entre la población, y procurar mecanismos autogestionarios y de control popular de los centros de salud de los barrios. Y, para ello, lo primero que habría que hacer es defenderlos con uñas y dientes de la privatización y la especulación neoliberal (¡uaargg, otro palabro, este usado para “acallar las conciencias” y no sé cuantas cosas más).
Así que, si de lo que se me acusa, en definitiva, es de defender que los viejos tengan pensión y puedan dejar de trabajar (para algo lo han hecho toda su vida); que haya centros de salud donde no tengas que pagar (más); que todos los niños y niñas aprendan a leer y escribir, y alguna que otra cosa más que les alcancemos a enseñar los “educadores-mercenarios”, que esa es otra (y no sólo los hijos de los ricos); pues la verdad es que sí. Que soy estatólatra. ¡Mira que pasarme la vida entera sin saberlo!
Pienso que Capital y Estado están íntimamente relacionados, es cierto, pero precisamente por ello, creo que sólo la democratización y autogestión de los centros de producción y de vida colectiva puede constituir otro tipo de sociedad. Que no es retirándose a una cueva o a un convento como se puede levantar el armazón de un mundo nuevo. Que el barrio o el municipio tome los centros educativos o los ambulatorios. No abolamos nuestro propio poder de clase (¡jó, otro palabro!) escondiéndonos en un rincón apartado, pero muy “puro”.
Y eso nos lleva a una diferencia esencial con respecto a lo que afirma Félix. Hay quienes (seremos por ello estatólatras, o quizás cosas peores) no soportamos ni la metafísica ni la mística espiritualista. Intentamos ser profundamente materialistas, en el sentido filosófico del término, con todo lo que ello implica: hedonismo, nominalismo, epicureísmo cuando no defensa de los cirenaicos, ateísmo, etc. El idealismo filosófico de Félix es casi proverbial. Ahí está el odio al cuerpo y a la carne, al mundo material (“impuro”, “pancista”, “garbancero”) y la afirmación de la superioridad del espíritu y lo inasible (“el servicio desinteresado”). Una narrativa profundamente religiosa. Que, entre otras cosas, le lleva a considerar el capitalismo como un asunto “de ideas” o de textos, y no de intereses reales de seres humanos concretos. Así, los “liberales” defienden determinados conceptos (“el Estado”, “el trabajo”, etc.) que pasan a estar contaminados por ellos más allá de cualquier análisis táctico de la situación concreta (quien, en el paro, reivindica un trabajo, no sería más que un colaborador del Mal, como quien reivindica un centro de salud público, ante la inexistencia de alternativas). Claro, lo bueno es que “el mundo de las Ideas” necesita de buenos intérpretes que sepan jugar con ellas y combinarlas en bonitas conjunciones, y no de intervenciones prácticas en lo real (que siempre son, de una manera u otra, “impuras”). Ahí aparece Félix.
Ahora bien, lo mejor del capítulo que me dedica es, sin duda, la nota al pié número 58, en la que manifiesta su perplejidad porque en otro libro mío (“Entender la descentralización productiva”, ¡hay que ver que propaganda me hace este chico!) celebro las luchas de los trabajadores del Metro de Madrid contra su empresa (estatal y pública). No sé si dichos trabajadores estarán tan perplejos como él, dado que tengo el honor de conocer a los más combativos desde hace algunos años y no me han dicho nada al respecto; pero lo que sí me parece contradictorio es su planteamiento, ¿para qué debían, según él, luchar estos trabajadores? ¿Para exigir la privatización de la empresa? ¿Para pedir “servir desinteresadamente” a todos los madrileños? Si les dan algo, ¿no será que la patronal quiere y le interesa, y les está engañando? ¿No debían rechazarlo?
En fin, que no termino de entender toda esta maraña. Será que soy un “estatólatra” irrecuperable, un “hedonista” incorregible, un “obrerista” pútrido.
Vamos, que defiendo una sociedad de bienestar para todos, de autogestión generalizada, sin explotadores ni explotados, con pleno derecho al placer y la alegría para hombres y mujeres.
José Luis Carretero Miramar.
PD: Por cierto, lo que sí llega al mal gusto, son ciertas afirmaciones del libro sobre el feminismo y la represión estatal, en las que prácticamente se acusa de colaborar con la tortura y la violencia patriarcal a sus propias víctimas. Ahí de verdad se pasa tres pueblos. Quiero imaginar que no lo releería.
                     
                     
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#2.- Por su nombre
Corocoto|11-08-2011 19:05
Hay veces que hay que dejar a un lado la falsa humildad y la vergüenza ajena para decir cuatro verdades y Felix Rodrigo Mora se merece que le digan cuatro verdades bien dichas. Ánimo José Luis, tu ya le has dicho dos.
A ver si me animo yo también y le digo otra u otras dos, porque ya está bien de iluminados que hablan por hablar, dictan sentencias al tun tun y no se les conoce lucha alguna en la puta vida, ni por nada, ni por nadie, ni con nadie.
Y lo peor es que en nuestro campo hay más de un Felix, unos escriben y envenenan mentes inocentes que no contrastan lo que leen, otros manipulan y envenenan dentro de las organizaciones en el sectarismo destructivo que sólo sirve a nuestros enemigos de clase
Los iluminados a las farolas y así por lo menos que alumbren 
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#3.- 2
Pablo|11-08-2011 19:05
Dicho esto, opino que esta respuesta de Carretero peca de vicios similares. También se defiende de forma muy superficial y con un abuso neto de la demagogia (esos pobres viejecitos que se van a quedar sin su atención médica…) Vamos por partes:
A Carretero le parece poco menos que ridículo que Félix Rodrigo date el origen del estado de bienestar en los fascismos y no en las luchas obreras. Creo que es una controversia simple de resolver y eso se hace con datos históricos, tales como los que aporta Félix Rodrigo en diferentes obras, y en los que se demuestra que nuestro estado de bienestar se creó en pleno franquismo y en una década (años 60) en  las que no se daba lucha obrera de entidad en el país. F. Rodrigo estudia asimismo las políticas sociales de otros fascismos, como el alemán o el italiano, y explica una serie de razones pero que muy largamente argumentadas el porqué los sistemas estatales capitalistas, siguiendo a un tal Keynes (nos suena ¿verdad?), consideraron en diferentes momentos que les era útil hacerse cargo de las necesidades públicas de la población y elevar su nivel material de vida.
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#4.- 3
Pablo|11-08-2011 19:07
Frente a todos estos datos históricos y argumentaciones Carretero solo opone un superficial rasgarse las vestiduras:  “Lo que no me queda claro, entonces, es ¿para qué diablos luchó toda esa gente?, ¿qué obtuvo? Miles de personas asesinadas, torturadas, exiliadas, millones de toneladas de sangre derramada…no consiguieron ningún tipo de mejora. Llegó el fascismo y ¡zas!, los engañó a todos.”  Carretero tiene fácil rebatir a Félix Rodrigo: Basta con citar cada una de las concreciones de estado de bienestar que tenemos en Españistán (sanidad y educación gratuita, seguro de paro, legislación laboral…) y relacionarla con la lucha política correspondiente que “obligó” a las élites del estado a concederla.   Creo que no le va a ser fácil tal cosa a Carretero. Sencillamente porque es un mito que el estado de bienestar lo construyeran los trabajadores.
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#5.- 4
Pablo|11-08-2011 19:09
Sobre el tema de la supresión del sistema de salud no creo que Carretero haya comprendido a Félix Rodrigo. Éste último se maneja en esquemas de tiempo más amplios y no tan inmediatistas como son los del debate que se propone en este artículo, y su reflexión viene a consistir en un trazo histórico de cómo a lo largo de varios siglos las élites estatales van desarticulando cualquier mecanismo popular de apoyo mutuo buscando la concentración total de esos servicios en la institución estatal. Lo que hoy parece un servicio (educación, sanidad) es una imposición, ya que tiene carácter casi obligatorio, el estado-capital (el poder) lo ejerce de forma más o menos monopolista y no nos lo regala, sino que nos roba una brutalidad de impuestos para financiarlo, por lo que somos nosotros quienes lo pagamos, pero son ellos quienes lo diseñan y administran a su conveniencia. Frente a esta realidad Félix Rodrigo no dice que de repente destruyamos todo y dejemos a la gente al pairo. Es exagerado y demagógico extraer esa conclusión de sus escritos.
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#6.- 5
Pablo|11-08-2011 19:10
  La reflexión de F. R. es tomar nota de lo que hubo antes (habla de aquí, no de Haití o Somalia, lugares de características históricas muy distintas), de lo que hay ahora, del proceso que se ha dado de despojo, y de empezar a dar pasos en la dirección contraria para recuperar la verdadera democracia, es decir, la capacidad de las personas de organizarse en libertad para decidir sobre las cosas que le afectan y para organizarse colectivamente para atender a sus necesidades comunes.
Tampoco hay un canto a la “espontaneidad”, sino a que grupos de gente concienciada, como quienes estamos en política, vayamos orientando nuestro trabajo en esa dirección y no en las de seguir la inercia del sistema, por ejemplo defendiendo el estado de bienestar. Se puede estar o no de acuerdo con esta idea, pero no entiendo que se la haya de ridiculizar.
Dice Carretero : “Pienso que Capital y Estado están íntimamente relacionados, es cierto, pero precisamente por ello, creo que sólo la democratización y autogestión de los centros de producción y de vida colectiva puede constituir otro tipo de sociedad.” Y si quiere decir con estas palabras lo que yo creo que solo puede deducirse de ellas, entonces está de acuerdo con F.R; se trata se sustituir la administración del estado y de las élites burguesas en esos lugares por una total autogestión del pueblo sin intermediarios ni representantes. ¿Quería decir esto Carretero o  no le he entendido bien?
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#7.- 6
Pablo|11-08-2011 19:11
En otro párrafo Carretero señala como su esencial diferencia con F. R la preferencia de éste por lo espiritual o “ideal” frente a lo material, la cual, en opinión de Carretero, le hace concebir el capitalismo como un asunto de “ideas y textos” y no de intereses “reales” de seres humanos “concretos”. La apuesta de F.R. por valores espirituales (libertad, autonomía…) en primacía sobre los materiales  le resulta “religiosa”. Bien creo que en tal párrafo se expresa una diferencia de opciones personales (Carretero llega incluso a confesarse orgullosamente “hedonista”) tan clara como respetable.  Dado que Félix Rodrigo en otras obras se ha confesado netamente ateo y contrario a lo religioso, que quienes le critican abunden tanto en su presunto espiritualismo y religiosidad me parece   que tiene tantos visos de prejuicio como de pie de estribo desde donde criticar. Ya sabemos que todo lo que no sea materialismo puro está visto con mucha sospecha en el ámbito progresista-izquierdista.
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#8.- 7
Pablo|11-08-2011 19:13
Aclaro lo del capitalismo. Consideraciones aparte sobre la muy demagógica conclusión de Carretero para Félix Rodrigo Mora el capitalismo es un sistema económico tan “real” en cuanto a sus funestas consecuencias sobre “seres humanos concretos” como para cualquiera. No he leído nada que me dé a entender otra cosa. La diferencia es que Félix Rodrigo no centra sus escritos en el análisis y crítica del horrendo sistema económico, sino que lo hace fundamentalmente sobre el sistema político, al que juzga previo, causa y salvaguarda del económico, en virtud de largos argumentos que no voy a exponer aquí. Lo mismo que antes, se puede discutir esta idea y estar en desacuerdo con ella, pero tratar de desacreditarla con interpretaciones simplistas y falsarias y con mofas no me parece de recibo.
La cita sobre la huelga del metro de Madrid está también mal entendida por Carretero. En el libro F.R. no hace ninguna crítica ni de la huelga ni de los trabajadores del metro. Simplemente utiliza la huelga como ejemplo en su tesis de que el estado es una empresa capitalista más contra la que los trabajadores luchan al igual que contra cualquier otra. Su crítica es hacia quienes critican el capitalismo y defienden el estado, a los cuales les señala dicha contradicción: si el estado es tan maravilloso y por eso hay que defenderlo de las privatizaciones, ¿cómo es que sus trabajadores también hacen huelga contra él?
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#9.- 8
Pablo|11-08-2011 19:15
Con respecto al resto del artículo, decirle a Carretero que la contradicción que señala es cierta –a mí también me llamó la atención-, que coincido en que F.R. se pasa muchos pueblos cuando habla de feminismo, así como de otras cosas, y en general con que el libro está lleno de exageraciones, de descalificaciones innecesarias, de cuestiones importantes abordadas superficial y agresivamente y de otros muchos fallos. En cualquier caso invito a quedarse con lo bueno que contiene y a reflexionar para afinar nuestros análisis y sobre todo nuestras luchas revolucionarias.
Disculpas por esta ristra de morcillas-comentario, pero es que la limitación de caracteres de Kaos obliga a trocear. Un saludo.
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#10.- Vale
José Luis (yo no me llamo Juan)|11-08-2011 21:49
Vale, o sea:
1-El estado del bienestar lo pergeñó el fascismo (que el nacimiento del fascismo coincidiera con la época de mayor fuerza histórica del movimiento obrero no tuvo nada que ver).
2-Félix no dice que dejemos a la gente al pairo, sino que dejemos de defender el Estado del Bienestar. (?).
3.-El idealismo filosófico puede ser ateo (recomiendo leer las "tesis sobre Feuerbach" de Marx  o el "tratado de ateología" de onfray,  aunque resulte un poco pretencioso, siempre será más llevadero que leer a Félix).
4.-Que los trabajadores hacen huelgas contra las empresas públicas demuestra,que la educación pública debería dejar de serlo. No sé si dichos trabajadores lo tienen tan claro.
5.- Da igual, porque en el fondo estamos de acuerdo en todo (los dos criticamos al capitalismo y al estado, aunque también el uno al otro, Pero uno defiende la salud pública y el otro dice que algún día alguien montará una salud  autogestionada, pero no la monta).
Ver para creer.
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#11.- a
Pablo|11-08-2011 22:50
Saludos José Luis (¿te he llamado Juan?) Voy a tus puntos, que este debate me agrada y me interesa.
1.- En el caso español el estado de bienestar casi en su totalidad se creó en la década de los 60 (época sin conflictividad obrera) y se culminó en los 70-80 (época de pactos entre partidos y sindicatos con el estado). Aún no he leído a nadie refutar esta cuestión, pero sí a muchos clamar al cielo ante la amenaza hacia “aquello que tanto costó conquistar a los trabajadores”. No creo que engañándonos a nosotros mismos y creando mitologías obreras vayamos a llegar muy lejos. Si se juzga oportuno defender las prestaciones del estado de bienestar habrá que hacerlo con argumentos ciertos.
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#12.- b
Pablo|11-08-2011 22:51
2.- FRM, si no entiendo mal cuando le leo, se dedica a exponer largamente porqué la institución estatal, cualquiera de ellas, incluyendo también la formación actual de estado de bienestar, es funesta para las personas y sociedades. La valoración que realiza es que incluso aquellos supuestos beneficios que proporciona a la población, como pueda ser la sanidad, tema del que hablamos,  en realidad son regalos envenenados. Como decía, no se necesita estar de acuerdo con esta y las otras ideas, pero sí conviene comprenderlas al menos. FRM realiza infinidad más de análisis críticos que de propuestas alternativas concretas, bien es cierto. Pero no deja de formular tales propuestas, y por ello considero que no es válida la conclusión que sería algo así como “con tal de acabar con el estado de bienestar no importa que la gente se quede tirada”. En ningún momento, que yo haya leído, FRM propone una destrucción inmediata y total del sistema sanitario, sino un proceso de autoorganización de asambleas libres que entre sus muchas tareas deberían dotarse también de una sanidad colectiva, quizá recuperando-expropiando las estructuras ya existentes. Con lo cual no se plantea el escenario en el que alguien quede “al pairo”.
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#13.- c
Pablo|11-08-2011 23:03
3.- “El idealismo filosófico puede ser ateo”. Claro que sí. Pero la acusación que había en ese sentido por tu parte hacia FRM (además de comentar sobre idealismo versus materialismo filosófico) hablaba de mística espiritualista y de “narrativa profundamente religiosa”, con lo cual le señalas como iluminado religioso de manera injusta e insultante, pues él es ateo. Mi opinión sobre esta cuestión es que la visión atea y materialista a ultranza que tanto impera en la “izquierda” a veces no quiere saber nada tampoco de la dimensión axiológica (la de la moral y la ética) por entenderla única y prejuiciosamente –yo creo que de forma equivocada- como epígono de la religión. Cualquiera que en una discusión política anteponga valores morales (como la honradez, la verdad, la libertad etc.) a otras cuestiones más prácticas acaba siendo tachado de religioso. Esto me parece una automutilación, puesto que esa dimensión es fundamental si queremos transformar la sociedad hacia algo que valga la pena más allá de un ámbito en el que todo el mundo se conforme con tener sus necesidades saciadas.
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#14.- d
Pablo|11-08-2011 23:05
4.- Que los trabajadores hagan huelgas contra las empresas públicas puede tener muchas lecturas. Una de ellas, que es la que hace FRM, es que el estado es una empresa capitalista más y como tal se comporta lo gestione quien lo gestione. Se puede estar o no de acuerdo con esta lectura pero no hay porqué empeñarse, como haces, en buscarle otras que no han sido enunciadas.
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#15.- punto uno
Jose Luis|11-08-2011 23:07
Vale:
1.-La primera oleada de legislación social en el estado español se produce en unas fechas clave: 1873 (Primera República, situación cuasi-revolucionaria con levantamientos internacionalistas como el de Alcoy) primera ley laboral, la ley Benot. 1919 (justo después de la Revolución Rusa y de una situación cuasirevolucionaria en el Estado Español), instauración del retiro obrero. El fascismo, precisamente, ttras el 39,  detiene este proceso de avances hasta los años sesenta, en que el sistema vuelve a verse ante la conflictividad generalizada (Ley de Bases de seguridad Social-1966, ¿o es que eres de los que se creen que el 68 fue una total sorpresa sin elementos anunciadores, entre ellos la Revolución Cultural China  y la extensión d elas luchas en el Tercer Mundo en esa década? De los setenta ni hablemos, porque la conflictividad era mucho mayor que ahora).
Aquí si hay que ver el asunto con una perspectiva temporal más amplia, no te creas.
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#16.- e
Pablo|11-08-2011 23:11
5.- Me doy de algún modo por aludido en la crítica al predicar y no hacer. Tienes razón y siempre hay que exigir esa coherencia a todo el mundo. Aunque también me parece cierto que el hecho de que alguien no actúe ni le da ni le quita verdad a sus críticas y propuestas y no debe ser el criterio para desautorizarlas. En este caso antes de construir esa sanidad autogestionaria que hemos tomado como ejemplo en la conversación habría  -opino- que ir haciendo muchas cosas previas. Entre ellas ir concienciando a la gente para que no se deje manejar-representar por políticos y comience poco a poco a tomar las riendas de su vida, primero en cosas sencillas y después en otras más complejas. Y por supuesto no seguir –como decía la canción- “dándole más poder al poder” haciendo crecer más y más a la liberticida institución estatal.
Un saludo.
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#17.- Punto dos
Jose Luis|11-08-2011 23:18
2.-Desconozco completamente ninguna propuesta concreta de FRM. Y me he leído varios libros. No encuentro ninguna, más allá de que deberíamos leer sus libros y montar asambleas(así, en abstracto, sin referencias a nada real más allá de una interpretación inverificable de cosas ocurridas hace unos cuantos siglos). Aún más, desconozco ninguna asamblea montada por FRM (de hecho estos chicos de Sol habían leído pocos libros de estos alternativos antes de montar la suya, me parece). En 304 páginas delibro no hay ni la más mínima indicación de como empezar a  montar una sanidad autogestionada, ni nada que se lo parezca. Esperamos su programa o, al menos sus referencias (algunos hemos hablado de cosas como las fábricas recuperadas argentinas o lascolectividades del 36, pero, claro, eso implica reconocer que uno no ha descubierto el Mediterráneo...)
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#18
Pablo|11-08-2011 23:25
1.- La ley de bases de la seguridad social fue de 1963, y se culminó en 1966 con la ley de seguridad social. No creo que con cinco años de perspectiva las autoridades franquistas adivinaran mayo del 68, un episodio histórico que en el estado español tuvo además incidencia escasa y que en cualquier caso fue un movimiento más estético y efímero que otra cosa. Las otras legislaciones anteriores que citas apenas si tuvieron incidencia material, y en cualquier caso, incluso aunque se articularan en momentos de cierta conflictividad (salvo los 30 primeros años del franquismo,   ¿qué momento en todo el XIX y XX en el estado español no tuvo algún tipo de conflictividad, por pequeña que fuere?), esas pequeñas medidas sociales no son el colofón de una campaña concreta que las reclame al estado sino una medida que éste adopta para curarse en salud tratando de ganarse paulatinamente más y más capas de la población. El liberalismo usará esta política desde el XIX hasta casi nuestros días en todo Occidente, y dicha política será fuertemente impulsada en Europa tras la segunda guerra mundial (sin especial conflictividad social pero con un bloque comunista amenazante) dando origen formal a lo que se llamó estado de bienestar. Al estado español llega un par de décadas después por su atraso económico y aislamiento mayormente.
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#19.- Punto tres.
Jose Luis|11-08-2011 23:28
3.- Me cuesta creer lo del idealismo ateo. Si piensas que hay un mundo paralelo, que es el delas Ideas, más perfecto que el mundo material, ya lo puedes poblar de ángeles, de aldeas del siglo XIII, o de lo que quieras: estás avanzando en la construcción de una metafísica esencialmente religiosa. Siempre vas a juzgar a la vida en función de esas grandes Ideas que no están ella, que son más perfectas que ella. Siempre vas a someterla al cielo de la espiritualidad. (lo llames Dios o no).  La ética nace de la propia vida, de la potencia de lo viviente (que se pregunta como usarla, como hacerla crecer, en las situaciones reales y materiales, con lo que tiene a mano), no del estudio de las "bellas palabras" de la metafísica. La dimensión axiológica no es el reflejo de un "fantasma" externo (más perfecto), si no la pregunta de la vida ante sus propios caminos reales (por eso es tan fácil defender bellas palabras y tan difícil hacer bellas acciones).
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#20.- Punto Uno (de nuevo)
Jose Luis|11-08-2011 23:31
1(reiteración).- Dices  que el Estado del Bienestar se instaura"Sin especial conflictividad social, pero con un bloque comunista amenazante". Supongo que te respondes solo.
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#21
Pablo|11-08-2011 23:35
2.- En el punto 2 tienes razón sobre la falta de propuestas. En realidad la propuesta viene a ser algo así como: "Concienciémonos, formemos asambleas, enfrentémonos al sistema y construyamos un sistema económico y político nuevo recuperando fórmulas que hubo en el pasado y creando otras nuevas". Cierto que suena simplista y eso es criticable. Pero también es verdad que por algún sitio hay que empezar, que no hay recetas mágicas, que andando se hace camino y que al menos hay que adquirir una actitud no conformista con lo existente y dispuesta a ir radicalmente más lejos. A mí por ejemplo, la experiencia de Argentina, lo de Zanon y todo eso, me resulta un referente muy válido.
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#22.- A mi también
Jose Luis|11-08-2011 23:38
Ya, pero tu eres Pablo,¿no?
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#23
pablo|11-08-2011 23:41
Rere punto uno
La amenaza real o ficticia del bloque comunista es una de las razones de la aplicación a gran escala del estado de bienestar en occidente a partir de los años 40. Creo que se ha dicho sobradamente. Una de sus motivaciones es tener a la gente contenta para que no se rebote y para que no mire a otros lados. Querer ver en eso la consecuencia de las luchas obreras es tener mucha imaginación, opino.
Pero no nos olvidemos que la razón principal de la instauración del estado de bienestar no es esa, sino la económica de fortalecer al capitalismo. El keinesianismo. Crear mercados internos fuertes para impulsar la economía. FRM explica, creo que bien, que la ley española de 1963 lejos de hacerse para prevenir futuras algaradas estudiantiles, se hace al mismo tiempo que los planes desarrollistas industriales para obtener una masa de ciudadanos consumidores de los nuevos productos industriales.
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#24.- Vale, de nuevo
Jose Luis|11-08-2011 23:51
O sea, que la instauración de un bloque comunista en Europa no tiene nada que ver con  las luchas obreras, "exige mucha imaginación" pensarlo. ¿La Revolución Rusa, terminase como terminase no la hicieron los obreros y campesinos? ¿Los partidos comunistas europeos no encuadraban a obreros en lucha, en esa época? La teoría conspiratoria de la Historia hace desaparecer a las clases subalternas de la ecuación. Nunca tienen fuerza para nada, nada es "su producto", lo ideal para que se sientan "nada", una "nada impotente" en un mundo circular en el que siempre se repite lo mismo...la enésima intriga de los mandamases. El pensamiento religioso, ciertamente, no anda lejos (vuelvo a recomendar al Marx del Feuerbach). La teoría conspiratoria de la Historia es falsa y reaccionaria. La lucha de clases es el motor de la Historia, y en ella participa más de una clase.
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#25
Pablo|11-08-2011 23:51
Tres
No entiendo de filosofía apenas, pero tenía entendido que el “idealismo” filosófico no se refiere a cuestiones inexistentes (eso es la metafísica) sino a los conceptos en sí, es decir, pensados con la mente, frente al empirismo que luego fue materialismo, que prioriza las experiencias sensoriales. Corrígeme si me equivoco. Tu escrito califica a FRM de idealista filosófico y creo que no es cierto. De hecho en el libro que ambos hemos leído recientemente le da caña pero caña al filósofo idealista por excelencia, que es Hegel. FRM apela todo el rato a analizar y llegar a conclusiones a partir de la experiencia y no de la especulación intelectual. Lo contrario del idealismo filosófico. Yo creo que te lías un poco y mezclas “idealismo filosófico”, “espiritualidad” y “religión” cuando de lo único que está hablando FRM es de valores éticos y morales que son cosas bien distintas. Aunque bien es cierto que él contribuye al lío con el empleo equívoco que emplea a menudo de la palabra “espiritualidad” con la que define ciertos valores (por ejemplo la libertad o la autorrealización en sociedad) que él prefiere a otros (como lo que llama placerismo).Y sí, soy Pablo. Un flipado de estas conversaciones y un activista del antimilitarismo. ¿Quién si no crees que podría ser?
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#26
p.|11-08-2011 23:56
Volviendo a uno
Entonces , según argumentas, las luchas obreras a las que los habitantes actuales del estado español debemos los beneficios estatales que supuestamente disfrutamos hoy consisten en la actividad de la dirigencia de la URSS en los años 40-50, camarada Stalin a la cabeza, que fue quien creó ese miedo a los políticos de aquí…
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