Empiécese suprimiendo semejante privilegio de teóricos servidores a la patria cuya funcionalidad social se justifica exclusivamente en los discursos baratos y en la cháchara: la ciudadanía agradecería semejante ejercicio de humildad y se reconfortaría lo bastante como para resistir otro periodo más sin la depresión que afecta al país.
  Segunda tacada. En lugar de bajar los salarios, como recomienda el necio FMI, redúzcanse los beneficios las empresas, hagan ejercicios de austeridad los empresarios, renuncien a llamar pérdidas lo que no son más que lucros cesantes de poca monta, y ajústense los fabricadores de dinero a unos niveles de opulencia que soporte el siglo XXI.
  Tercera tacada. Persígase fiscal, cultural, mediática y psicológicamente a todo aquel que rebase los límites del lujo razonable, habida cuenta la imposibilidad de introducir mecanismos para conseguir niveles de igualdad real asimismo razonables y soportables en la economía de mercado.
  Cuarta tacada. Recuérdese a todas horas, en cuantos lugares haya resonancia, que en el sistema de mercado los gobiernos no pintan casi nada, o no deben pintar con su intervencionismo que se rechaza, pues las fluctuaciones del mercado del sistema capitalista abrazado y defendido a capa y espada por todas las empresas y todos los empresarios del mundo, son consecuencia de la depredación salvaje, de la listeza sin conciencia y del acaparamiento de los sectores que cíclicamente aparecen como aventajados. Recuérdese, a estos efectos, el papel que durante casi los treinta años posteriores a la transición tuvo la pujanza de la construcción salvaje y los negocios derivados o que tienen que ver directamente con el juego.
  Quinta tacada. Cúlpese a la codicia, al abandono, a las ansias de la ganancia fácil, a los abusos, a los 40.000 millones en España calculados como producto de la rapiña y la corrupción en poco más de un lustro. Procedan los agentes sociales a machacar en este sentido, entonen el mea culpa todos los que se han enriquecido a costa de los muchos que se han empobrecido, que carecen de empleo y que no tienen esperanza de emplearse jamás, mientras los empresarios que han liquidado o cerrado o quebrado sus empresas siguen nadando en la abundancia.
  Sexta tacada. Abandone el PSOE esa engañifa de “partido socialista obrero” en sus siglas y, de acuerdo a la realidad material, denomínese algo así como “partido de derecha voluntariosa”, y habremos eliminado la confusión más absoluta entre los pronunciamientos socialistas de la Real Politik y las expectativas reales de obreros, empleados y tropas del trabajo por cuenta ajena.
  Abórdense estos seis puntos con el debido respeto, y habremos dado en este país un salto de gigante para atenuar la crisis y soportar la ciudadanía los embates de la opulencia, del capricho y del desprecio; de la depresión y la desorientación de la mayor parte de la sociedad causada por los que, poseyendo la riqueza a manos llenas purgan la crisis en las boyantes playas subtropicales y en los paraísos fiscales, mientras no ven la luz al final del túnel.
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#1
Viriato|05-02-2010 00:04
Y si a esto añadimos en mantenimiento, por parte del estado español, de dos rémoras del Franquismo como son la Iglesia y la Monarquía,  pues tendríamos un buen respiro económico.
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#2
05-02-2010 01:06
tampoco estaría de más que se pudiera disponer de todo lo atesorado fuera del estado en, por ejemplo, 30 años. más que nada, para que no me lloren tanto los que llorarían si de verdad ocurriera.
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#3.- recorte de gastos militares
rui da raia|05-02-2010 10:07
falta otra tacada:
un   recorte   en   los ingentes y crecientes gastos de   uniformados excursionistas   y sus   juguetes   caros,   que a fin de cuentas   solo   estan   ahi para   criar cabras   que   desfilan una vez por año y perseguir   por   el mundo adelante   ... retratos retocados de llamazares
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