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Ciego y recalcitrante
Intercambio de discursos entre Cuba y el Vaticano
PepCastelló | Para Kaos en la Red | 14-12-2009 a las 9:56 | 772 lecturas
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Así es como se ha mostrado Su Santidad en el acto de presentación de credenciales del embajador cubano Eduardo Delgado Bermúdez. En el intercambio de discursos que el protocolo establece para esos actos, podemos leer en el del papa un fragmento que no deja lugar a dudas sobre de qué parte está el máximo representante de la Iglesia Católica Romana. Léase sino el texto que sigue y obsérvese el fragmento que remarcamos y aquí reproducimos.

« ... “algunos signos de distensión en sus relaciones con el vecino Estados Unidos dejarían presagiar nuevas oportunidades para un acercamiento mutuamente beneficioso, en el pleno respeto de la soberanía y el derecho de los Estados y de sus ciudadanos” »

¡Algunos signos de distensión!

¿Se ha enterado “Su Santidad” de quien bloquea a quien? ¿Acaso es humillando la cerviz como se reivindican los derechos y la propia soberanía? Con razón ese papa está en contra de que los medios informativos den conocimiento de las atrocidades que los poderosos cometen en el mundo. Nada mejor que ignorar los hechos para poder falsearlos a placer.

Bienaventurados los pobres, los humildes... Sí, porque los ricos, los poderosos no necesitan bienaventuranza alguna, pues ya se la procuran ellos mismos y entre sí.

En fin, armémonos de paciencia, pero no de resignación. Que la Luz nos guíe, el Gozo nos embargue y la Paz nos llene el alma.

Copio seguidamente la nota publicada con fecha de hoy por ECUPRES.

Pepcastelló

Intercambio de discursos entre Cuba y el Vaticano

En ocasión de que el embajador cubano Eduardo Delgado Bermúdez presentó sus  credenciales ante el Papa, el 10 de diciembre, hubo discursos de ambos protagonistas del acto.

Eduardo Delgado Bermúdez inicio su alocución expresando que tenía “la excepcional ocasión de presentarle las Cartas Credenciales” con lo cual se le ofrecía “la oportunidad de servir a mi pueblo y a mi país, en momentos de especial importancia, tanto para Cuba, como para la Humanidad”.

El Embajador transmitió al Papa “un saludo personal y el profundo respeto que tienen por usted el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Raúl Castro Ruz, y el líder histórico de nuestro pueblo y de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz”.

Al aparecer en su mente “múltiples recuerdos, personalidades y hechos de nuestra historia “ mencionó, en primer lugar, al  padre Félix Varela, “uno de los principales fundadores de la nación, del pensamiento y de la cultura de mi país”, luego al  “iniciador de la lucha por nuestra independencia y Padre de la Patria cubana, Carlos Manuel de Céspedes”; posteriormente a “José Martí, el más grande y universal de los pensadores que organizaron nuestra Guerra por la Independencia Nacional y forjador del pensamiento político y filosófico del pueblo cubano en el Siglo XIX” y, en el aspecto más personal “a Monseñor Cesare Zacchi, por quien profesé especiales sentimientos de amistad y aprecio, y que realizó una inolvidable labor como Pro Nuncio Apostólico en Cuba”.

También evocó “el recuerdo de la visita a Cuba que realizó en el año 1998 Su Santidad Juan Pablo II” quien expresó su preocupación sobre el resurgimiento “en varios lugares (de) una forma de neoliberalismo capitalista que subordina a la persona humana y condiciona el desarrollo de los pueblos a las fuerzas ciegas del mercado, gravando (…) a los países menos favorecidos con cargas insoportables”  y reprobó “las medidas económicas restrictivas impuestas desde fuera del país” por “injustas y éticamente inaceptables”, “en alusión al cruel bloqueo económico del que somos víctimas desde hace más de 50 años”.

Eduardo Delgado Bermúdez valoró que en el 2010 se cumplirán 75 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre el  Vaticano y Cuba y que las relaciones con la Iglesia Católica en su país están “caracterizadas por la existencia de una comunicación directa, fluida y respetuosa; al tiempo que se aprecia con alta estima su contribución a los programas de asistencia social y de ayuda humanitaria que llevan a cabo las autoridades cubanas para beneficio del pueblo, especialmente los que se refieren al cuidado de los ancianos”

Además de mencionar y agradecer otros hechos, el Embajador dijo que habían “leído y estudiado con especial atención” la Encíclica de su Santidad “Caridad en la verdad” y que aprecia que la Santa Sede y Cuba tienen posiciones convergentes en temas sustantivos de la agenda internacional como el de la paz mundial, el logro del desarme general y completo, el rechazo a la violencia y el uso de la fuerza en la solución de los conflictos, a favor del desarrollo humano

Sin omitir una cita a Fidel Castro, “quien no cesa de trabajar incansablemente por el bienestar espiritual y material de nuestro pueblo y de la humanidad” y reconociendo que “Con modestia  y humildad nos sentimos orgullosos de nuestro proyecto de justicia social” el Embajador hizo “votos por la salud de Su Santidad y le manifiesto los mejores deseos del pueblo y el Gobierno cubanos”.

En su discurso, Benedicto XVI. agradeció “el saludo que me ha transmitido de parte del Excelentísimo Señor Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al que correspondo con mis mejores deseos para su alta responsabilidad” afirmando que “Entre ilusiones y dificultades, Cuba ha logrado un decidido protagonismo, principalmente en el contexto económico y político del Caribe y América Latina” y que “algunos signos de distensión en sus relaciones con el vecino Estados Unidos dejarían presagiar nuevas oportunidades para un acercamiento mutuamente beneficioso, en el pleno respeto de la soberanía y el derecho de los Estados y de sus ciudadanos”.

El Papa tuvo conceptos elogiosos sobre Cuba, “que sigue ofreciendo a numerosos países su colaboración en áreas vitales como la alfabetización y la salud, favorece así la cooperación y solidaridad internacionales, sin que éstas estén supeditadas a más intereses que la ayuda misma a las poblaciones necesitadas”

En otros aspectos, BXVI señaló que al igual que en otros países, Cuba “sufre también las consecuencias de la grave crisis mundial que, añadida a los devastadores efectos de los desastres naturales y al embargo económico, golpea de manera especial a las personas y familias más pobres” señalando “que en esa compleja situación general, se aprecia cada vez más la urgente necesidad de una economía que, edificada sobre sólidas bases éticas, ponga a la persona y sus derechos, su bien material y espiritual, en el centro de sus intereses. En efecto, el primer capital que se ha de salvaguardar y salvar es el hombre, la persona en su integridad (cf. Caritas in veritate, 25)”.

Sobre la Iglesia Católica Romana en Cuba, BXVI dijo que “en estos momentos, y como siempre, se siente cercana a la población, quiere contribuir con su modesta y efectiva ayuda” y que “la mayor cooperación alcanzada con las Autoridades de su País ha permitido la realización de importantes proyectos de asistencia y reconstrucción, especialmente con ocasión de las catástrofes naturales”.

El Papa avanzó diciendo “Espero que se sigan multiplicando los signos concretos de apertura al ejercicio de la libertad religiosa, tal como se ha venido haciendo en los últimos años” porque “Así la comunidad católica ejercerá con más soltura su específica tarea pastoral”.

También expresó su  deseo de que “siguiendo formas similares a las que se establecen con otras Naciones y respetando las características propias de su País” se establezca “el marco jurídico que defina convenientemente las relaciones existentes y nunca interrumpidas entre la Santa Sede y Cuba, y que garantice el desarrollo adecuado de la vida y la acción pastoral de la Iglesia en esa Nación”.

B XVI le informó al Embajador cubano que “La Iglesia Católica se está preparando en su Patria con toda intensidad para la celebración, en el año 2012, del Cuarto Centenario del hallazgo y presencia de la bendita imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre, Madre y Patrona de Cuba” opinando que “Esta querida advocación mariana es un símbolo luminoso de la religiosidad del pueblo cubano y de las raíces cristianas de su cultura”

Junto a esa advocación, el Papa agregó que “A este respecto, todos los hombres y mujeres y, en especial, los jóvenes, necesitan hoy, como en cualquier otra época, redescubrir aquellos valores morales, humanos y espirituales, como por ejemplo el respeto a la vida desde su concepción hasta su ocaso natural, que hacen la existencia del hombre más digna” y que confía que a la Iglesia (Católica Romana) se la “favorezca también  su participación en los medios de comunicación social y en la realización de tareas educativas complementarias, de acuerdo a su específica misión pastoral y espiritual"

Previo a la finalización de su discurso, el Papa dijo que “No quiero concluir mis palabras sin dirigir un último recuerdo al siempre noble, luchador, sufrido y trabajador pueblo cubano, expresándole de corazón mi cercanía y afecto, al mismo tiempo que no dejo de encomendarlo en mi plegaria al Señor, autor de todo don” para luego invocar “abundantes dones del Altísimo, por intercesión de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre” para el Embajador, su familia y  las autoridades y pueblo cubano.+ (PE).

http://www.ecupres.com.ar/noticias.asp?Articulos_Id=4196

 
 
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