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Change (d) University
Como y porqué cambiar la universidad que está cambiando
CAU Nápoles | 18-6-2010 a las 1:43 | 1692 lecturas
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Contra el plan Bolonia y la Europa del capital!

En un panorama político y cultural reaccionario, en un clima ahogante, católico y beato, adonde triunfa el miedo y el odio contra el diferente, donde coexisten la esclavitud y la ipermodernidad de la explotación y del consumir, donde la única alternativa es elegir entre la resignación y la emigración, algunos señales de resistencia y de esperanza llega desde las luchas de los trabajadores, desde las comisiones territoriales contra la devastación medioambiental y las “grandes obras”, desde las asambleas antifascistas y desde los colectivos universitarios.

Como compañeros que intervienen en la universidad hemos trabajados siempre para que estas luchas se conectaran, para que los trabajadores, los desempleados, los estudiantes y a todos aquellos que se niegan tutelas y servicios sociales, se auto-organizaran y intentaran lograr espacios de intervención política y victorias concretas, de forma independiente por la concertación institucional, contra la lógica del beneficio, contra el clientelismo y la represión policíaca que intentan machacar cualquier oposición determinada.

Parece fácil decirlo con palabra...pero estas no son palabras: son peñascos a los que cada día tenemos que enfrentarnos una y otra vez. Entonces, después de un año y medio de vida de nuestro colectivo queremos volver a pararnos sobra algunas preguntas que están a la base de nuestra acción, para analizar una vez mas el sentido de nuestro trabajo político, empezando por nuestra experiencia concreta. Queremos analizar una vez mas porqué es necesario hacer política en la universidad y, entonces, analizar como es estructurada la universidad de hoy, y por fin, de que manera, empezando desde la universidad, podemos aportar nuestra contribución a la modificación de los equilibrios capitalistas de nuestra sociedad.

Por cierto no nos haremos ningún descubrimiento, puede ser que diremos banalidades. Pero socializar estas reflexiones y experiencias puede resultar útil a muchas personas y colectivos - a muchos compañeros que quieren cambiar las cosas y que pero se sienten solos y con incertidumbres sobra el camino necesario - para empezar una reflexión común y así intentar conseguir la reconstrucción de redes de solidariedad y de luchas mas amplias, mas concientes y mas determinadas.

¿PORQUÉ HACER POLITICA EN LA UNIVERSIDAD?

No es casual che cada movimiento social que haya chocado a Italia en los últimos cuarenta años haya empezado o haya implicado de manera profunda las universidades. La evolución del capitalismo, su necesidad de beneficio y de respuesta a las luchas obreras (con la consiguiente transición al sector terciario, aunque nunca echa por completo) ha necesitado entre los años ’60 y ’80 la creación de un personal siempre mas cualificado y variegado y una parcial redistribución de la renta hacia las clases subalternas. Como consecuencias de este enorme proceso hemos tenido una ampliación sin medida de la componente estudiantil en de la sociedad. Ser jóvenes y ser estudiantes han empezado a ser siempre más sinónimos, aunque solo en las zonas metropolitanas de manera contundente.

Enseguida la universidad empieza a ser una realidad central para los movimientos de oposición. Entre el ’68 y el ’78 entran en la universidad una nueva generación, proletaria también, que transforma las universidades (hasta aquel momento blindadas por la burguesía) en lugares de experiencias y conocimientos, un lugar critico. Una generación extraña a las mediaciones de los partidos y de los sindicatos de izquierda, aunque por ellos cogen  la aspiración originaria de la revolución y intenten reinterpretarla junta a los nuevos antagonismos de fabrica, a las luchas de genero o a aquellas luchas que se han desarrollado en las comisiones de barrio.

Aunque aquella estación de luchas se acabará, la coincidencia entra jóvenes y estudiantes (que junta el deseo de cambio y la circulación de ideas criticas) non se acaba. Entre los años ’80 y ’90 se registra una sustancial  subida de la población estudiantil. Desde las mismas universidades nace, con el Movimiento de la Pantera, el primero movimiento de masa después los “años de plomo” y después Berlín. Un movimiento que permite la formación de muchos compañeros y que permite la creación de los centros sociales autogestionados. En fin, que permite una nueva ventada política y cultural que será la base de las luchas de los años ’90 y de las contra la globalización neoliberal.

También en 2005 y 2008, después de la derrota del movimiento No Global y del movimiento pacifista, en la homologación y aplastamiento del panorama político, con una derecha siempre mas agresiva y un centro-izquierda siempre mas patético, la universidad sigue enseñando su potencial conflictivo. La “Onda”, a pesar de todos sus limites, enseña, a través de su capacidad de movilización, la imposibilidad de eliminación del disenso, la gana de organización fuera de los partidos y sindicatos ya vendidos a la clase dominante, y la receptividad del estudiante universitario frente a los discursos mas alternativos.

Este pequeño dibujo, quizás demasiado rápido, nos enseña la centralidad de la universidad para un trabajo político que haya como objetivo la transformación del existente. No porqué la universidad haya empezado a ser un lugar productivo por excelencia de un supuesto “capitalismo cognitivo”, ni porqué en ella se desarrolla una clase homogénea de explotados. Al revés, “simplemente” porqué si la universidad es “lugar de formación” para el capital, también puede ser lugar de formación para las luchas.

Como y mas de las escuelas secundarias, la universidad es un lugar de confrontación, de intercambio de ideas; un lugar frecuentado por los jóvenes, es decir personas que están construyendo su propio destino, y quizás tienen tiempo y gana para reflexionar y para luchar ante que la resignación, los empeños de trabajos y de vida los empujes hacia el individualismo...Jóvenes que hacen ya sus primeras experiencias de trabajos y que todavía son capaz de indignarse y enfadarse para como viven estas experiencias. Jóvenes que descubren, aunque sea solo en la vida de estudiantes, como son socialmente injustas la burocracia, los enchufes, la falta de becas, de comedores, de casa de los estudiantes y servicios, y cuanto vale hacer la compra...

Ya nos entendemos como construir un colectivo en la universidad no resulta ser un ritual, una manera, aunque importante, de estar juntos, de agregación y fiesta. Al revés representa la ocasión para formarse como individuo critico, para participar a una experiencia de lucha colectiva juntos a otras personas, que permitirá dejar una llama encendida para después, cuando seremos explotados en el trabajo o cuando veremos una injusticia y queremos organizarnos para combatirla...

Pero para conseguir de forma completa esta función y poner las bases para un movimiento capaz de implicar toda la sociedad en lo largo del tiempo, necesitamos comprender como actuar dentro de la universidad. Y para hacer esto hace falta intentar de comprender cual es el rol que la universidad, como institución, tiene en la sociedad.

¿QUE ES Y COMO ES HECHA LA UNIVERSIDAD HOY?   

Los tonos triunfalistas de las “brochure” publicitarias de las diferentes universidades italianas presentan una imagen que no pega para nada con la realidad. La universidad de hoy no tiene nada que ver con el hecho de “dotar los estudiantes de una cultura amplia y critica” (¿come puede ser posible esto si la universidad es una institución que hace falta prioritariamente para reproducir las ideas dominantes de la clase dominante?); paradójicamente tampoco tiene mucho a que ver con el “formar la clase dirigente” o con el “desarrollar caminos para conectar” el mundo de la investigación y lo del trabajo...

En este sentido la universidad italiana es el producto del capitalismo italiano, que tiene sus aspectos específicos distintos a los de los países del norte de Europa. Como el capitalismo italiano es estatal, con muchos derroches, no-competitivo, criminal y privilegia los enchufes y el “derecho de nacimiento” al revés del merito, así nuestra universidad es “baronal” (son llamados barones los profesores mas poderosos en la universidad y que desde siempre utilizan la universidad para sus beneficios, NdT), llena de derroches, totalmente no-competitiva...Como el capitalismo italiano tiene algunas zonas muy integradas en el sistema productivo europeo, y a la demás zonas tienen mafias, trabajo a negro, esclavismo casi feudal, así la universidad italiana tiene algunas universidad de excelencia y por el resto solo precariado, favores personales, ¡hasta el “ius primae noctis”!

Como en el capitalismo de nuestro país, hay una grande diferencia entre los “centros”, en particular en el norte, donde se forma de verdad la futura clase dirigente - o donde se forman de forma brutal los futuros técnicos, explotándolos enseguida a través de la cobertura de los stages - y las “periferias”, principalmente en el sur, donde la mayoria de los estudiantes, doctorandos y investigadores son abandonados a si mismos, las relaciones con las empresas privadas son gestionadas de forma clientelar, las reglas son establecida de forma arbitraria. Esto no quiere decir que el capitalismo en Italia sea meno cruel, al revés. Hay más contradicciones y menos salidas, una polarización de clase más profunda y menos posibilidades para una acción reformista...

En particular con el empezar del Plan Bolonia, las soluciones propuestas por el centro-derecha como por el centro-izquierda han sido las de la “modernización liberal”, o sea la privatización, la rebaja del patrimonio publico, la precarización de los convenios...No hacia falta la Corte dei Conti (1) para comprender que estas reformas (2), como las otras, han sido quiebras totales, y no podría ser de forma diferente. Multiplicaciones de cursos, master y enseñanzas para hacerse mas apetecibles y distribuir favores, rebajas de creditos a corporaciones de cualquier tipo solo para ganar dinero, gestión de la universidad en manos de los rectores-manager con el objetivo de vender bien su mercancía, y si puede ser, lograr la pegatina de “excelente” si son capaces de mostrarse disponibles a las solicitudes de la patronal o del gobierno...

Podemos decir que se está actuando una desprestigio en dos frentes: desprestigio de la enseñanza y de la investigación universitaria, siempre mas sectoriales y subdividida, y desprestigio de la titulación académica que de hecho no hace falta para nada. Las pocas carreras o los pocos masteres de especialización que permiten encontrar trabajo tienen precios imposibles y representan el recinto de una burguesía che sigue siempre reproduciendo a si misma.

De hecho la universidad italiana de hoy es un lugar donde miles de muchach@s viven algunos años de sus vidas para conseguir un titulo académico en el menor tiempo posible, con la mayor puntuación posible, para ser más competitivos en el mercado laboral. Para quien no hace parte ya de la élite, conseguir una carrera quiere decir solo conseguir un trozo de papel para “hacer curriculum” y no morir precarios.

¿Somos pesimistas?  No, somos realistas. La universidad representa simplemente una fase de transito que much@s eligen ante de enfrentarse a un mundo del trabajo siempre mas despiadado y incierto (3). El objetivo de este tipo de universidad es “a lo mejor” lo de proveer un trabajador-mercancía que pueda venderse en el mercado dotado ya de las competencias y de la mentalidad mas útil y mas fácil de estructurar.

¿QUE HACER (Y COMO HACERLO) EN LA UNIVERSIDAD?

Empezando con estas consideraciones podemos contestar mas claramente a las preguntas que nos hemos hecho ante. Hacer política en la universidad quiere decir, ante de todos, estar en el lugar en el que se formaran los trabajadores del futuro (desde los call-center, al empleado, a la administración, a los roles secundarios en las empresas). Si, desde la formación, somos sistemáticamente sometidos a un continuo proceso de disciplinamiento tanto formal (lugares y tiempos del aprender y de estudio) como sustancial (modos de aprender y cuantificación), si somos obligados a interiorizar la jerarquía y padecer el control, si nos enseñan que la autoridad es “amiga”, solo hace falta “saber pedir”, entonces oponerse a todo esto quiere decir luchar contra las mismas lógicas que encontramos y encontraremos en el mundo laboral.

Si la didáctica está sometida a las necesidades de la clase dominante, si además esta es modelada sobra la base de la líneas políticas del gobierno, si el revisionismo tiene que encontrar en la universidad el sello de la oficialidad, oponerse a todo esto quiere decir cultivar una autonomía del pensar, elaborar otro imaginario, no pararnos a lo que nos cuentan...

El beneficio necesita siempre disfrazarse detrás de un discurso noble. Son los profesores universitarios los primeros en elaborar teorías sobra la “exportación de la democracia”, la “importancia de la ONU”, el “peligro terrorista”. Son siempre los profesores universitarios que proveen los instrumentos retóricos y prácticos para gobernar...rebelarse a todo esto quiere decir construir desde ahora mismo una sociedad alternativa, construir una perspectiva a través de un proyecto a nuestro disenso.

Ahora que hemos subrayado la contradicción primaria y hemos desenmascarado la idea de “institución neutral”, así como lo de “valor de la cultura”, sabemos que hacer, donde tenemos que golpear. ¿Pero, como hacerlo?             

Aquí la intervención política no puede alejarse da los que son las necesidades reales de los estudiantes. Hace falta desarrollar un nivel de reivindicaciones concretas: para demostrar que podemos cambiar las cosas, para intentar de ser representativos, para implicar en la lucha más estudiantes posibles. Tenemos que lograr sitios y tiempos (aulas ocupadas, eliminaciones de las firmas obligatorias de la frecuencia, posibilidades de repetir mas veces los exámenes en un trimestre...), un real funcionamiento de los servicios (comedores, bibliotecas, becas), la disminución de la tasas de inscripción...Reivindicar un verdadero derecho a estudiar: una universidad que sea accesible a tod@s y al mismo tiempo que sea de cualidad.

Pero, impostar una lucha contra el sistema de los créditos, desenmascarando los limites tanto en la forma como en la sustancia, reivindicar la libre circulación de los materiales de estudio (libros, revistas científicas), pedir una gestión y racionalización de los espacios físicos, y non, de la universidad para los estudiantes, la abolición de los stages, no son luchas que pierden fuerza cuando se acaba la lucha concreta para estos derechos. Esto es un elemento fundamental: la intervención en las diferentes esferas del derecho a estudiar no tiene el sentido de hacer una lucha simplemente sindical. A revés, esta intervención nos permite de coger los elementos políticos necesarios al desarrollo de una conciencia política de los estudiantes.

Para esto hace falta intervenir y conseguir victorias en el mundo de la formación, contestando los profesores, los políticos, los intelectuales que vienen a clase haciendo propaganda de sus mentiras; organizando seminarios y encuentros que sepan juntar el mundo universitario con el mundo exterior. En este sentido, hace falta debatir sobra las contradicciones que se articulan en la sociedad en su conjunto, debatir sobra el antifascismo, los pueblos oprimidos, la necesidad de la recuperación de la memoria histórica, la gestión criminal de la inmigración, experimentar formas de auto-organizaciones de base, quiere decir intentar desde ahora revolcar las relaciones de poder primero en los lugar donde estamos.

Queda claro que todo esto no puede ser eficaz si se hace en una sola universidad. Hace falta una proyección nacional; y si consideramos el hecho que estas reformas han sido desarrolladas a nivel europeo, necesitamos construir un punto de vista internacional a través de redes a nivel europeo. Necesitamos además que estas redes trabajen políticamente en asuntos claves como los del trabajo, de la guerra, de la inmigración, de la devastación del planeta.

Esto porqué la universidad non puede ser una isla feliz en un mar de contradicciones: esta reproduce, sistematiza y crea un disfrace teórico a las lógicas que garantizan la supervivencia de la relaciones capitalistas. Entonces, sin ninguna veleidad o voluntad reformista, como la de querer “contaminar” la institución universitaria, de participar ad un proceso de reforma en un supuesto marco democrático de governance para la “cogestión” de una institución que para definición nace subordinada, podemos concluir que nuestro rol es lo de desarrollar y interpretar el conflicto, de individuar y actuar las líneas de fuerza de la revolución que esta llegando.                     

NOTAS

(1)    Cfr. el recién articulo del periódico “Repubblica”: http://www.repubblica.it/scuola/2010/04/19/news/corte_dei_conti_laurea_breve_da_bocciare-3466433/

(2)    Como los trenes, las autopistas, las líneas telefónicas, los acueductos, el patrimonio inmobiliario publico, etc.: privatizados después el final del “socialismo real” en nombre de la competitividad y de la eficiencia del servicio. Todo esto ha producido la precarización de los convenios, a la subida de los accidentes laborales, a la subida de las tarifas y a verdaderas especulaciones por parte de nuevos manager con un sueldo espantoso, que además actúan en régimen de monopolio...

(3)    Algunos datos sobra el nivel de desempleo de los estudiantes después de un año que han terminado sus carreras:  http://miojob.repubblica.it/notizie-e-servizi/dossier/dettaglio/la-paga-dei-laureati/3709945

TRADUCIDO POR ZEISTAR PARA KAOS EN LA RED

http://www.caunapoli.org
 
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