Constantino y sus seguidores cambiaron el revolucionario mensaje de Jesús de Nazaret en una religión de conformistas meapilas, cuando no arribistas. Que dentro de la población creyente haya gentes que todavía conservan limpia y clara la conciencia no es mérito de esa religión sino de la sensibilidad de las personas que acunaron esos sentimientos o bien de la transformación que ellas fueron haciendo a lo largo de su vida. Que nadie venga pues a poner por delante, a modo de escudo, a la Madre Teresa y otras similares, ni a las gentes que integran el mundo de la Teología de la Liberación, porque no es mérito de la Iglesia Católica que ellas existan.
No digo con esto que las prácticas de espiritualidad cristiana no hayan contribuido en nada a despertar y cultivar cualidades humanas como la compasión y la ternura, pero sí que han servido también y sirven para cultivar fanatismos tan peligrosos como lo es el de creerse en posesión de la verdad.
Mucho se ha insistido desde posiciones revolucionarias en la enajenación inherente al consuelo “espiritual” que el cristianismo proporciona a la persona, especialmente en referencia al sufrimiento de las clases oprimidas. Tanto ha sido así que en un momento dado, con acierto o sin él, se le puso el apodo de “opio del pueblo”. Pero los tiempos cambian y los tópicos caen. Hoy el cristianismo no es opio para nadie ni para nada. Hoy el opio del pueblo es el paradigma que el capitalismo ha instalado en esta civilización occidental cristiana, según el cual el bienestar es un derecho gratuito cuyo costo y consecuencias no hay que analizar.
A nadie se le esconde que el pensamiento predominante entre la población católica española es conservador, al margen de cual sea su preferencia dentro del abanico político que se le ofrece. Pero eso no es por causa de la religión sino pura concomitancia. Las personas conservadoras no sienten rechazo hacia el inmovilismo propio de las religiones del libro, en las cuales el ser supremo es quien habla y sus elegidos quienes quedan en posesión de la verdad si escuchan con el corazón bien dispuesto. Otra cosa es que a partir de ahí ambos conservadurismos se retroalimenten mutuamente, como suele ocurrir.
Hoy el cristianismo en el mundo es deudor de su pasado, tal y como lo es todo cuanto existe. Pero toda realidad es cambiante y todo pasado es diverso, por lo cual no debemos caer en el error de basar los análisis de hoy en acontecimientos de ayer ni en parciales percepciones actuales. Para hacer justicia a los hechos necesitamos ver en cada lugar y en cada momento qué pasó y qué está pasando. Y en este mirar, vemos que a pesar de que todas las confesiones cristianas tienen en común un buen número de creencias básicas, las conductas de los colectivos que integran esa gran religión son muy diversas. Se dan desde fanáticos fundamentalistas que asocian su religión a ideologías de ultraderecha, hasta quienes usan la fe cristiana como motor de su insurrección contra la injusticia que sufren los pueblos oprimidos. Y esto tanto es así en el pueblo llano como en parte de la clerecía.
En opinión de quien esto escribe, que espero pueda ser ampliamente compartida, las religiones en sí no son ni buenas ni malas. Hay excelentes personas creyentes del mismo modo que las hay ateas. La bondad y la maldad de las personas no guardan relación con sus creencias religiosas, sino con la calidad humana que cada cual ha podido alcanzar. El pensamiento religioso es tan manipulable como cualquier ideología y de esas manipulaciones se valen quienes sin escrúpulos quieren detentar el poder.
Prohibir la religión a las gentes que la profesan es un disparate a la vez que una injusticia. Pero permitir que una religión configure el ordenamiento jurídico de un estado democrático es un disparate todavía mayor y aun mayor injusticia, por lo que ninguna persona responsable debe caer en ello. Quienes amparándose en su religión católica quieren que en España se legisle según su moral tienen tanto a reflexionar como quienes basándose en la conducta de esas desatinadas gentes condenan las religiones y a quienes las profesan.
Pongamos pues cada cosa en su lugar, que es la condición necesaria para entenderse. Para empezar, no hay que confundir el reconocimiento de un derecho con una obligación. Nadie pretende obligar a ninguna mujer a que aborte; tan sólo se trata de no meterla en la cárcel si decide hacerlo. Pero si esto no bastase a esa población católica militante empecinada en que su moral prevalezca sobre la del resto de la población, cabe añadir: la moral católica es para quienes profesan la religión católica; las leyes son para toda la nación y tienen que servir para la convivencia, no para la exclusión.
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#1.- La fe
10-04-2009 19:54
Estoy de acuerdo en que no se pueden prohibir las religiones, sin embargo, pienso que en muchos temas ofrecen una puerta de escape a los miserables y además criminales. Uno de estos temas es la guerra. Me explico:
Seguramente Dios reconforta a Blair -recien convertido  al catolicismo a bombo y platillo-  para asumir el millón de muertes que ha tenido como consecuencia la guerra que él y los dos profetas amigos suyos declararon a Irac. Lo importante es la fe, ya que con fe da igual que caigan uno como dos millones de inocentes y la fe convierte además en nimiedad el hecho de que no se hayan encontrado las armas de destrucción masiva que causaron la guerra. Así que Blair, católico ejemplar, el Papa lo constata y transmite al pueblo, Bush habla con Dios los detalles que puedan faltar -ya le dio la orden de atacar luego no creo que le ponga muchas pegas- el asno rebuzna y aquí no ha pasado nada. Total, eran musumalnes.
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#2.- RIGOR EN LAS AFIRMACIONES
david|10-04-2009 23:41
Que nadie quiere meter a una mujer que aborte en la cárcel. Y menos la Iglesia católica.
Aquí lo que se trata es de darnos cuenta de que el aborto es matar a un inocente; el más indefenso. Eso es un crimen. Es un atentado a los más elementales derechos humanos.
  Así de simple.   Queremos políticas que no propongan el aborto, sino solución para las mujeres embarazadas (lo quieran, lo pretendan, o sea como consecuencia de un fallo...)
2º Es adulterar todo el confundir un derecho con un delito moral.
Abortar nunca puede ser un derecho. Porque matar nunca puede ser un derecho.
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#3.- a david
11-04-2009 00:15
Quienes estáis tratando de confundir sois vosotros, que negáis farisaicamente lo que estáis haciendo.
Despenalizar el aborto no es proponerlo, como tú estás diciendo.
Nadie propone el aborto. Se trata de despenalizarlo, que es lo que no queréis los católicos. Mientras no se despenalice será un delito y todo delito merece condena. Tenéis todavía la idea de la Inquisición muy metida en el alma.
En cuanto a prevenciones, la Iglesia Católica se opone a todas siempre que puede. En América Latina ha conseguido frenar más de un plan de educación sexual escolar en varios estados. ¿Y que habéis propuesto a cambio? Sumisión a la doctrina de la Iglesia. Esa es vuestra propuesta. Una Iglesia cuya conducta llena de vergüenza a quien todavía conserve un mínimo sentido de lo que es decente y lo que no. ¿Acaso pensáis que vuestra conducta es ejemplar, que sois un modelo para el mundo?
¡Casta y prostituta! ¿Pues qué queréis? ¿A dónde vais con tan buen ejemplo?
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#4.- A a David
a #3|11-04-2009 02:18
Es que abortar consiste en matar a un feto. Feto=niño. Matar=delito. Luego abortar ES un delito. Puede que no te lo parezca, puede que no estés de acuerdo, bien. Puede que yo no esté de acuerdo con que robar sea delito, pero lo es y está penalizado. Hay delitos claros y los hay más complicados de definir, como el aborto en este caso. Pero el aborto, por definición, consiste en interrumpir el embarazo, y si hay embarazo hay vida. ¿Te parece menos importante la vida de alguien de 1 semana que la de alguien de 1 año? A muchos nos parece que vale exactamente lo mismo: una vida. Y luchamos por protegerlas.
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#5
11-04-2009 09:38
¡Es increíble cómo les han “comido el coco”! El día que descubran que esa Iglesia a la que adoran es una institución de poder manejada por gentes sin escrúpulos, se van a volver acérrimos ateos. Es así como han ido perdiendo la clientela. Porque la mentira no prevalece. Por muy necia que sea la gente, acaba dándose cuenta de que la están utilizando.
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#6.- VIVA EL ZIGOTO
Dios|11-04-2009 12:00
Si es que somos unos ateos redomados, a ver si hacéis el favor de no matar al zigoto: En realidad es como matar un huevo de mosquito, pero con la diferencia que el primero no pica.
En fin, recomiendo a los hombres que no se les ocurra masturbarse, pues con ello mandan al abismo de las tinieblas  a miles de posibles embriones. Menudo desperdicio.
Y a las mujeres, ahí está su pecado, con cada mestruación os llenáis de sangre del óvulo no fecundado, otro posible embrión a la basura.
Asesinos, más que asesinos, arrodillaos y pedid perdón.
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#7
11-04-2009 13:32
totalmente deacuerdo con el comentario numero 6 , al final segun la logica retrograda e inquisitorial de estos fascistas de pro-vida llegamos a la conclusión inevitable que masturbarse es igual a abortar , a no ser que podamos afirmar con exactitud en que momento se inicia una vida , cosa bastante complicada ,no?
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#8.- para los que piensan como David...
Patricia|11-04-2009 19:29
Puedo entender que a vos y a los tuyos un aborto les parezca un crimen, como la menstruación ¿será por eso que los religiosos muy religiosos tienen tantos hijos como pueden? ¿será que son dignos del paraíso celestial las mujeres pobres que tienen 10 ó 15 hijos? qué maravilla, ellas tienen menos muertes en su historia que yo, que no tengo ni uno de esos hijos... ohhhh... todos mis óvulos han sido masacrados por la menstruación
Si te parece ridículo eso que escribí, pues es tanto como lo que ustedes afirman, hermano
el catolicismo militante es la extrema derecha más férrea, a la que no le importa la muerte de un musulmán, ateo, budista, judío,  lo que fuera no cristiano... porque, tal como Torquemada, ustedes piensan que esa gente que no cree en SU dios, no tendrán derecho al paraíso que ustedes buscan, entonces, es casi casi como no tener alma... son unos farsanes, hipócritas, porque los primeros en abortar, sí ABORTAR, matar fetos concebidos y a veces de hasta 3 ó 4 meses de gestación son sus propios fieles, que por vergüenza de mostrar embarazadas a sus hijas las obligan a abortar... conozco muchos casos, algunos incluso las niñas no quieren abortar y sus papás las obligan... papás supercatólicos, de misa diaria, y qué decir cuando el feto que se aborta es producto de la unión de un sacerdote o religioso/a ¿no es eso hipocresía? ¿predicar y no hacer lo que se predica no es fariseísmo?
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#9
anabel|19-04-2009 20:25
La estadistica inglesa sobre abortos extranjeros y particularmente de mujeres españolas refleja que el 95 % de las jovenes son de clase media alta, catolicas, el 83% son acompañadas por sus padres catolicos practicantes. sin comentarios para esos defensores de la vida. Menuda mierda de cretinos y cinicos.
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