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Carlos Taibo y "el estalinista" Michel Collon.
Jesus Legasa | 13-8-2008 a las 11:16 | 3422 lecturas | 26 comentarios
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Michel Collon "el estalinista"

La  "ideología" de determinados círculos troskistas  es un factor clave del neomacartismo occidental: Usurpa, con el apoyo mediático e ideológico del Sistema, el espacio y la marca comunista. Luego los comunistas son caracterizados y satanizados como "estalinistas", (o “fascistas”), con un doble propósito: Su marginación en el Centro y su exterminio en la Periferia. Los siguientes textos (comentados), de Carlos Taibo, quintaesencia del troskismo español, lo muestran ampliamente.

AVISO:
- Es extremadamente cansino desenmarañar la pedantería esquizoide, pervertida y plúmbea de los troskistas. Sus textos, (kilométricos, farragosos y llenos de trampas), están diseñados expresamente para confundir, manipular y apabullar al lector.

1.- SECCIONES: Noticias Antimilitaristas http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=1644Extraido de "NI OTAN NI MILOSEVIC": EL BALANCE DE LA IZQUIERDA DESPUÉS DE KOSOVA, Carlos Taibo, La Catarata, 2000, pp. 50-69

¡OJO CON LOS COLLONS! SOBRE LAS MISERIAS DE CIERTA CONTRAINFORMACIÓN

Al hilo de los recientes "hallazgos" de Michel Collon sobre las guerras de los Balcanes reproducimos aquí unas páginas que dedicó en uno de sus libros el historiador y especialista en Europa del Este Carlos Taibo a analizar uno de los libros principales de Collon, y en el que se basan los argumentos que éste ha ido manteniendo a lo largo de estos años. No es un asunto trivial, vista la influencia que ha tenido los análisis de Collon en cierta izquierda hambrienta de conspiraciones sobre oleoductos, servicios secretos y grandes potencias para explicar cualquier cosa que pasa sobre la faz de la tierra. (1)

EL AVENTURERO SIMPLICÍSSIMUS

Si me veo en la obligación de analizar con mayor detalle el libro de Michel Collon que en castellano lleva por título "El juego de la mentira" ello es así por una razón sencilla: desde su publicación se ha convertido entre nosotros en la guía intelectual de muchas gentes deseosas de escuchar argumentos como los esgrimidos por Collon y poco preocupadas por un proceso -la desintegración de Yugoslavia- que no reclamó su atención durante casi un decenio. (2)

Por esa razón, no tomo como fuente de estudio el original francés, que contiene dos partes no traducidas al castellano, sino la versión en esta lengua aparecida en la primavera de 1999, suficientemente ilustrativa, me temo, de la naturaleza del intento de Collon. Así las cosas, mi propósito no es tanto glosar las afirmaciones de Collon como sopesar hasta qué punto sus visiones, desplegadas entre nosotros, han dado alas a un discurso impresentable.

Al autor, un periodista belga al que al parecer, y por alguna razón que se me escapa, no gusta presentarse como miembro del marxista-leninista Partido del Trabajo, (3) le llovieron las críticas cuando en un libro anterior incluyó un superficialísimo y descabalgado capítulo sobre el tratamiento mediático de la desintegración de Yugoslavia.

Hombre pundonoroso donde los haya, y acaso para restañar las heridas correspondientes y devolverle la pelota a sus detractores, Collon ha dedicado los años siguientes a trabajar en el voluminoso libro que ahora glosamos.

Su lectura -vaya por delante- es un auténtico suplicio para quien ha trabajado antes con alguna intensidad sobre la desintegración del Estado federal yugoslavo. En la obra se mezclan ineptitud y mala fe, en lo que a la postre es un producto de pobreza extrema, con una acumulación simplota de argumentos poco tramados en la que aparca, sin más, lo que no le interesa. (4)

Nuestro aventurero Simplicissimus sucumbe visiblemente al grueso de la propaganda oficial urdida en Serbia (5),
demuestra el escaso rigor de los métodos de los que alardea y emplea caprichosamente, según sus necesidades, unas u otras fuentes, en lo que es un ejemplo preclaro de periodismo trivial y precipitado.


1. ¿Para qué aportar una descripción razonada del proceso yugoslavo de los últimos años? El defecto mayor del libro de Collon es, una vez más, el que se deriva de su renuencia a aportar explicaciones causa-efecto de procesos complejos y de su designio paralelo de centrarse en versiones hilarantes de los hechos -naturalmente que las hay entre nosotros-, como si la operación de desmontaje de esas versiones fuese suficiente para iluminar un escenario completamente distinto.

Resulta inquietantemente sorprendente que quien tan crítico cree ser con los medios de comunicación acepte sin más, sin cotejo y sin experiencia personal alguna, lo que dicen los ’otros’ medios de comunicación (esto es, los forjados al calor de su red de organizaciones estalinistas)(6).

Quien tenga la paciencia de rematar la lectura de la versión castellana del libro de Collon se quedará perplejo. Ignorará, por ejemplo, que el régimen serbio abolió la condición autónoma de Kosova en 1989. (7)

No sabrá que el ejército federal yugoslavo, visiblemente serbianizado, actuó de consuno con las milicias serbias en Croacia y en Bosnia Hercegovina, algo que otorgó a éstas una evidente supremacía militar que hacía irrelevante que el único apoyo externo recibido por Serbia fuese el de la Federación Rusa.

Tampoco sabrá por qué ’croatas’ o ’musulmanes’ invadían brutalmente territorios porque no sabrá (no se nos cuenta) que esos territorios habían sido ocupados militarmente con anterioridad por otros.

Collon confunde reiteradamente, por cierto, la presencia previa de un grupo étnico en una determinada región -naturalmente que los serbios residían desde mucho tiempo atrás en la Krajina o en la Eslavonia oriental- con la ocupación, acompañada de la ’limpieza étnica’, por milicias irregulares o unidades militares del ejército yugoslavo.

Es evidente que no era la misma la condición de vida de la Krajina antes de las acciones desarrolladas por las milicias serbias en la segunda mitad de 1991 que después de esas acciones.

Su hilarante pregunta -"¿Cómo se puede ser agresor del propio país?"- se responde rápida y eficientemente con la lectura de una biografía del general Franco (8)

A los ojos de nuestro autor, la culpa del desgraciado procedimiento de desintegración de Yugoslavia corresponde a lo que llama los nacionalismos de extrema derecha, algunas de cuyas manifestaciones fueron claramente instigadas (nos dice) desde el exterior.

Así las cosas, y en lo que se antoja una ilustración más de la disolución de cualquier esquema de causa-efecto, nada se nos cuenta de las elites del ’socialismo irreal’ precedente y poco de sus audaces reconversiones. Los nacionalismos de extrema derecha surgen, al parecer, porque los alientan desde fuera, sin que pueda identificarse relación alguna con las elites mencionadas.

En este esquema mental encaja a la perfección, por añadidura, una acrítica aceptación de la mitología de la Serbia resistente y un olvido paralelo de la frecuente condicion agresiva de las elites de esa república.

El lector no debe buscar en el libro de Collon, en suma, ninguna reflexión seria sobre materias que cualquier analista avisado, (9) calificaría de decisivas. En sus páginas no hay sitio para un estudio, inevitable, sobre la relación entre elites, población y medios de comunicación, no se sopesa la importancia decisiva que la tensión entre el medio urbano y el rural ha tenido en el desarrollo de muchos acontecimientos, y ninguna atención se le presta -una vez más- al peso de una parte de la sociedad que, en todas las repúblicas, apostaba por la multietnicidad.

Son cuestiones demasiado sutiles para quien, entregado a la propaganda oficial articulada en Belgrado, no duda, en cambio, en invocar con frecuencia el peso de la historia, que al parecer justifica -no sólo explica- comportamientos criminales.

2. Todos son iguales. Una de las guías conductoras del estudio de Collon es la idea de que, en lo que a su dimensión interna se refiere, todos los agentes que han operado en los conflictos yugoslavos, y singularmente en el de Bosnia-Hercegovina, son iguales.

Semejante aserción reclama de dos vías de acción: si por un lado se trata de rebajar las responsabilidades de unos, por el otro es menester acrecentar las de otros. Con respecto a lo primero, el objeto de la operación es, claro, el gobierno de Belgrado y, con él, el auge de una modalidad agresiva y xenófoba de nacionalismo en Serbia.

Varias veces nos veremos obligados a recordar que el concepto de ’gran Serbia’ no cabe en las elucubraciones de Collon, como no sea aplicado a la lejana monarquía de los Karageorgevic. Su aproximación crítica, por otra parte, al proyecto de un "Estado puro, el Estado en el que no vive más que una sola nación" se realiza sólo cuando se analiza la historia alemana, como si ese proyecto nada tuviese que ver con una de las opciones significadas de buena parte de la elite serbia de los últimos años.

En la misma línea nuestro autor invoca a Samir Amin, quien no duda en alabar ese ingente tópico que es el modelo francés de una "nación de los hombres libres" para denostar el opuesto modelo alemán del VoIk y de la sangre, sin percatarse de que es este último el que exhibe poderosísimos rasgos comunes con las corrientes dominantes en los nacionalismos serbio y croata de nuestros días.

La otra vía de acción tiene su elemento fundamental en el despliegue de un mito formidable: el que da en convertir en integristas islámicos a la mayoría -seamos cautelosos en la expresión- de los miembros de la elite ’musulmana’ en Bosnia-Hercegovina. Y se trata de un mito en al menos dos sentidos: porque ignora por completo el vigor de un discurso multiétnico entre las gentes que demoniza -un discurso que alcanzó a sus propias elites- y porque inopinadamente confunde, como el grueso de nuestros medios de comunicación, ’islamistas’ con ’integristas islámicos’. Es patético en grado extremo cómo Collon, que en algún momento parece percatarse de la autolegitimadora estrategia que en el mundo occidental da en satanizar por igual el islamismo y el integrismo islámico, sucumbe plenamente a ella cuando se trata de enunciar tópicos sobre Bosnia-Hercegovina.

Así, nuestro aventurero Simplicissimus no duda en afirmar, sin aportar dato alguno, que Izetbegovic, un dirigente que la mayoría de los estudiosos califican de moderado , es "el jefe de la extrema derecha nacional musulmana". De nuevo sin aportar ningún dato, como no sean escritos de un cuarto de siglo atrás que el propio Izetbegovic tuvo a bien rectificar, afirma con absoluto impudor que lo que el presidente bosnio deseaba era "realizar su viejo proyecto de Estado islámico".(10)

No hay en las páginas del libro de Collon ni una sola ejemplificación de cómo semejante proyecto se plasmó en la práctica política de Izetbegovic. Tras homologar a este último con Radovan Karadzic y Mate Boban (el dirigente croata de la Hercegovina occidental), nuestro amigo estalinista afirma con descaro, en fin, que el entonces presidente bosnio era responsable de "Los mismos crímenes de guerra" que los dos delincuentes mencionados. (11)

Es una pena que un sinfín de organizaciones internacionales, empezando por la propia o­nU y Amnistía Internacional, discrepen drásticamente de semejante aserción, claramente inserta en la propaganda oficial de Belgrado (aunque claro, a los ojos de Collon, que prefiere citar las equilibradas fuentes de su red de corresponsales ultramontanos, cabe suponer que todas esas organizaciones son sospechosas (12).


No puede negarse que de vez en cuando, y bien es verdad que con una dimensión y una frecuencia sensiblemente inferiores, Collon introduce elementos de crítica de la actitud y de la política del régimen serbio y de sus secuaces en Bosnia-Hercegovina. Pero esas menciones son tan escasas que impiden seguir el derrotero de los acontecimientos y redundan en un esquema general tan maniqueo como el de muchos medios de comunicación occidentales.

Tal vez es la escasa práctica de nuestro autor en la crítica del régimen serbio la que le hace incurrir en afirmaciones tan infantiles como la que invita a sostener que la llegada a la cúpula de poder de Milan Panic, en 1992, permitió eliminar a la vieja guardia titista: ¿es que Collon ignora las sucesivas purgas asumidas, mucho antes, por el propio Milosevic? ¿A cuenta de qué iba a precisar de la colaboración de Panic para acometer semejante tarea?

3. La contrainformación. Aun así, el elemento fundamental del que Collon alardea es, sin duda, el de la información alternativa, a través de la cual, y en un ejercicio que él mismo no duda en calificar de honesto y lúcido, pretende contestar las versiones dominantes de los hechos. No parece, sin embargo, que lo consiga: las pinceladas -un francotirador ’musulmán’, un casco azul muerto por los propios ’musulmanes’, un cura bosnio que falsifica una carta...y los mensajes de distorsión no cambian la esencia de lo ocurrido. Tampoco es que nuestro autor haya tirado la casa por la ventana buscando fuentes alternativas. Lo suyo es el empleo de los textos que él mismo, o sus amigos, generan, la invocación de informes de la o­nU que nunca cita o la exhumación de documentos secretos de la Cruz Roja que ni siquiera el propio Collon ha podido ver. Claro es que la culpa -se nos dirá- corresponde en exclusiva a quienes, por algo será, quieren ocultar los hechos.

Pero vayamos a los ejercicios de contrainformación a los que Collon dedica su esfuerzo, en su casi totalidad centrado en la guerra en Bosnia-Hercegovina. El más granado lo configura su intento de reventar el mito del Sarajevo asediado. A los ojos de Simplicissimus, los responsables de lo ocurrido en la capital bosnia entre 1992 y 1995 son los asediados, que en realidad eran los asediadores. Al respecto Collon, sin poder enunciar otra cosa que presunciones e intuiciones -su cacareada investigación al respecto es de una ingente pobreza, como lo son las fuentes alternativas de las que tanto presume-, no sólo atribuye al ejército bosnio las célebres matanzas de la cola del pan y del mercado, sino que da por demostrado que en Sarajevo menudeaban los francotiradores ’musulmanes’ entregados al asesinato de sus connacionales.

Aunque así fuera, hay que preguntarse, ¿altera eso en un ápice el hecho de que la ciudad estaba siendo sometida a un asedio ejercido por gentes cuyo compromiso con la causa de la justicia, de la solidaridad y de la libertad era nulo?

Porque, al fin y al cabo, lo que se extrae de la lectura del libelo de Collon es que quien asediaba la ciudad era el propio ejército bosnio, y no las milicias de Karadzic y MIadic. La cifra de siete mil serbios muertos por las fuerzas ’musulmanas’ en Sarajevo, que Collon atribuye a un informe secreto de la Cruz Roja filtrado por un "oficial holandés" -vaya fuentes, por cierto, como el interpol para algunos de los teorizadores de la financiación del Ejército de Liberación de Kosova desde el narcotráfico-, produce una mezcla de risa y estupor, tanto más cuanto que no encaja en forma alguna con el número de víctimas mortales -entre 25.000 y 60.000- que el propio Collon, acogiéndose a la versión de George Kermey, sugiere ha generado toda la guerra en Bosnia-Hercegovina (¿o es que todos los muertos fueron serbios?).

Puedo testimoniar personalmente que la sola mención de esa cifra de siete mil muertos produce gestos de extrañeza entre ciudadanos serbios que vivieron la guerra en el Sarajevo controlado por el gobierno bosnio; lo más que se atreven a afirmar es que hubo algunas acciones criminales, protagonizadas las más de las veces por irregulares, y con un número de víctimas mortales muy inferior al mencionado por Collon.

Otra prueba del desvarío de nuestro hombre es su acendrada crítica de la prohibición oficial de abandonar Sarajevo que pesaba sobre los habitantes de la capital. Semejante prohibición se antojaba -creo- inevitable en una ciudad asediada y en condición -pese a la formidable distorsión de la realidad a la que se apunta Collon- extremadamente precaria. Probablemente quienes se quejan por estas cosas estimaban que lo suyo es que el gobierno republicano español hubiese permitido que todo el mundo abandonase Madrid con ocasión del asedio franquista en la segunda mitad del decenio de 1930. Pero no sólo se trata de eso: por lo que puede colegirse, a Simplicissimus le parecía mal que el ejército bosnio -en lo que entiende era una manifiesta provocación- lanzase ofensivas para ver de mejorar la situación de la capital.

Gentes como Collon y sus acólitos, cuyo interés por lo acaecido en Sarajevo durante la guerra es muy reciente, ignoraban, al parecer, lo que estaba en los periódicos y en un sinfín de libros que, con certeza, no leyeron (12): la historia del célebre túnel, que a los ojos de la mirada extraviada de nuestro autor, debía ser como el túnel del Simplón, esto es, una ancha autopista de entrada y de salida. Es lógico, por lo demás, que Collon no dude en dar por bueno el calificativo de ’barrios serbios’, asignado a determinadas partes de la capital bosnia. Es el mismo calificativo empleado por tantos medios de comunicación occidentales que preferían olvidar que si esos barrios eran ’serbios’ lo eran por efecto de la ’limpieza étnica’ en ellos practicada. La propia dinámica del conflicto en Bosnia-Hercegovina se convierte en un estéril ejercicio de contrainformación. Nuestro autor se sorprende, por lo pronto, de que ’los musulmanes’ quisieran prolongar la guerra: ¿qué secreto hay en ello, cuando su posición era la menos cómoda y su futuro en la paz el menos halagüeño? Aunque en la opinión de Collon el embargo de armas que pesaba sobre el gobierno bosnio fue constantemente violado -no tiene el coraje de recordarnos cómo las milicias serbobosnias se nutrían al tiempo de los arsenales del ejército federal yugoslavo, la cuarta fuerza militar del continente europeo en 1990-, las cifras que él mismo maneja revelan bien a las claras la entidad de unas violaciones del embargo que, entre otras cosas, no permitieron dotar de armas pesadas a la Armija (milicias bosnias).
Con estos antecedentes es fácil entender por qué Collon estima que lo ha dicho todo cuando afirma que el acuerdo de Dayton fue, simplemente, una pax americana: si por tal hay que entender la legitimación del grueso de los resultados de la guerra -algo que Simplicissimus parece ignorar-, hay que convenir que el término conviene perfectamente al acuerdo suscrito a finales de 1995.

¿Qué crédito hay que dar, por otra parte, a un texto que hace uso profuso de las opiniones de un impresentable como lord Owen?(13) Su tesis general, que hubiera sido de interesante aplicación al gobierno republicano español en 1937 y al emir de Kuwait en el golfo Pérsico en 1991 era que el gobierno bosnio ?éste es el adjetivo correcto, toda vez que en su presencia había, aunque Collon lo ignore, bosniacos, serbios y croatas? debía rendirse cuanto antes para así ahorrarle sufrimientos a la población. ¿Qué decir de un texto que sin rubor le da crédito a un personaje, Paul Marie de la Gorce, que el propio Collon califica de gaullista?

Pero agreguemos una mención rápida de otros dos ejercicios baldíos de contrainformación: los relativos a los campos de concentración y a lo ocurrido en Srebrenica en julio de 1995.
Por lo que a los primeros se refiere, nuestro autor se contenta con subrayar la distancia, por lo demás evidente, entre campos de exterminio y campos de concentración, con lo que elude considerar la existencia, también evidente, de elementos comunes entre las políticas de Karadzic y las de Hitler. No duda, por lo demás, y al igual que otros, en echar mano de los testimonios de gentes que, como Elie Wiesel y Simon Wiesenthal, muestran un explicable empeño en recordar que los campos y las atrocidades nazis fueron mucho más duros.

Lo de Srebrenica tiene más peso, aunque a primera vista parece como si Collon hubiese rehuido cualquier contestación de la versión ’oficial’. ¿Es que no serían solventes sus fuentes de contrainformación? Las menciones pasajeras e irrelevantes dejan abierto el camino, sin embargo, a la afirmación -no acompañada de ningún dato, ni enjundioso ni baladí, que la sustente: sólo se trata de algo que alguien ha soplado "al oído de los periodistas"- de que "Ios Musulmanes habrían sacrificado la ciudad para provocar una acción de Occidente".
Así pues, se nos sugiere, los culpables no son los asesinos, sino gentes tan insanas que no dudan en provocar el suicidio de varios millares de compatriotas. Al fin y al cabo, y como todo el mundo sabe, los puentes de Belgrado y de Novi Sad fueron destruidos, no por la OTAN, sino por el ejército yugoslavo.
Vistas las cosas se impone una conclusión: el de Collon es un revisionismo a lo tudjrnaniano -semejante al practicado por quien ha sido el presidente croata durante la desintegración de Yugoslavia-, en el que los elementos xenófobos están a flor de piel. Es posible que en todo lo que critica haya elementos merecedores de sospecha, pero no hay ningún motivo para pensar que aquello que reivindica se asienta en algo que recuerde, siquiera lejanamente, a la verdad.

4. Una curiosa lectura del problema nacional (yugoslavo y general). El libro de Collon refleja una dramática incomprensión del hecho nacional: por mucho que de vez en cuando nuestro autor parezca coquetear con otros contenidos, los nacionalistas que aparecen retratados son siempre gentes perversas. Collon sostiene, en primer lugar, que, en virtud de su condición de país multiétnico y multicultural, era absurdo dividir Yugoslavia. El mensaje es muy interesante por su fácil traslado a otros escenarios, por su no menos fácil y universal empleo por los detentadores del poder y por su visible reducción a la nada de algo tan enjundioso como es la cuestión nacional en su relación, obvia, con los Estados. Esto aparte, el aventurero Simplicissimus exculpa de toda responsabilidad a quienes operaron, en Serbia, desde la atalaya de un ’nacionalismo central’, en la medida en que -como ya sabemos, a los ojos de nuestro autor ese nacionalismo no era sino uno más entre otros y los movimientos principales los dieron, por añadidura, potencias foráneas. Ya hemos puesto sobre aviso al lector de la inutilidad de buscar el concepto de ’gran Serbia’ en las páginas de "El juego de la mentira".

Para cerrar el círculo, nuestro hombre no ahorra tópicos: cuando se pregunta por qué mientras Europa se unificaba se procedía a "trocear Yugoslavia en una serie de pequeños Estados débiles e inviables", no hace otra cosa que formular pobremente una de las críticas omnipresentes en los discursos antinacionalistas en vigor entre nosotros. Los Estados realmente existentes, nos está diciendo, son sagrados. La cuestión de la autodeterminación también tiene su miga.
Collon se muestra muy preocupado por la ilegalidad de los referéndums de autodeterminación -qué curiosa preocupación ésta por los aspectos formales- de Eslovenia, Croacia y Bosnia-Hercegovina -considera relevante e indiscutible, por cierto, que esta última sólo durante un período muy breve haya sido un Estado, en lo que es un lugar común más en tantos discursos antinacionalistas-, pero nada interesado en reseñar la paralela ilegalidad de la abolición de las condiciones autónomas de Kosova y la Vojvodina. (14)

Aunque está cargado de razón cuando subraya que la nueva Constitución croata suprimió la mención de los serbios como nación constituyente de la república, se olvida de mencionar que fórmulas semejantes cobraban cuerpo en Serbia. Más allá de eso, y aun cuando no va desencaminado al afirmar que cada cual -no sólo Alemania, claro- aplica el principio de autodeterminación según le conviene, se apunta sin rubor a la tesis de que el principio en cuestión no genera sino una dependencia más aguda. En realidad lo que nos viene a decir es que cuando quienes se autodeterminan son los ricos, el procedimiento es moralmente execrable; cuando lo hacen los pobres conduce, en cambio, a una situación todavía más lamentable que la previa. La conclusión parece entonces servida: carece de sentido luchar por la autodeterminación.

Por no faltar ni siquiera falta el chabacano y manido argumento de que, si todos acaban por autodeterminarse, ¿por qué no habremos de aceptar la autodeterminación "de los carteros, los conserjes o los filatélicos?". De nuevo la conclusión parece fácil: sólo los Estados pueden autodeterminarse, propuesta un tanto estrambótica porque es precisamente lo que suelen hacer. Pero no todo acaba aquí. Los amigos nacionalistas hechizados por la palabrería colloniana están de enhorabuena, porque nuestro hombre tampoco deja de echar mano de uno de los argumentos más gloriosos defendidos desde el estatalismo más abyecto: el que entiende que una declaración de independencia es, por lógica, una declaración de guerra... y que la culpa al respecto la tiene el que opta por la primera, y no el que decide utilizar la fuerza para dejar las cosas como estaban.


5. La centralidad de la responsabilidad exterior. Una vez satanizados los nacionalismos autóctonos, y homologadas sus responsabilidades, el análisis de Collon se entrega a la demostración de que el impulso de la desintegración de Yugoslavia procedió de fuera. Esta visión de los hechos tiene un innegable valor añadido: en la medida en que el satánico impulso foráneo actuó como estímulo de determinados nacionalismos -el croata y el bosniaco-, pero no operó de la misma manera con el restante -el serbio-, la inicial operación de homologación de responsabilidades se torna, en una inversión formidable, en un paradójico procedimiento de legitimación del nacionalismo que a los ojos de tantos es responsable fundamental de la desintegración yugoslava.

No es mi intención glosar en detalle -no creo que tenga mucho interés a los efectos de la discusión que me ocupa- el análisis colloniano relativo a la confrontación entre las potencias capitalistas. Sabido es que Collon, como tantos otros, no duda en recurrir a fórmulas que, del tipo "el gobierno alemán hizo estallar Yugoslavia", niegan a los agentes locales cualquier tipo de responsabilidad al respecto.
Parece como si en un principio la culpa de todo hubiese correspondido a Alemania, un país con capacidades poco menos que ilimitadas, que desde al menos quince años antes había tramado sesudamente los pasos que debía seguir. Mi impresión es que, más adelante, Collon exagera la capacidad y la voluntad de oposición de Francia y de la propia Alemania frente a los Estados Unidos, y ello aunque probablemente no vaya desencaminado en su análisis sobre las divergencias existentes entre las grandes potencias occidentales.
De todos los datos manejados -y sin excluir los ya mencionados insertos en la singular concepción colloniana de la autodeterminación-, el que más sorprende, por su magnitud distorsionadora, es el que recuerda que los reconocimientos alemanes de Eslovenia y de Croacia -siempre los reconocimientos alemanes- provocaron la guerra. Qué curioso es
que la guerra a la que se refiere Simplicissimus -la serbo-croata de la segunda mitad de 1991- se produjese antes de los reconocimientos alemanes y tocase a su fin -ojo que no digo que ésta fuese la causa- casi de forma coetánea con aquéllos.

Y es que, aunque a menudo se olvide, Alemania no reconoció a Eslovenia y a Croacia una vez éstas emitieron sus declaraciones de independencia a finales de junio de 1991, sino seis meses después, el lapso exacto de esa guerra que a los ojos de Colion fue provocada por los reconocimientos germanos.

En su deseo de atribuir responsabilidades a agentes externos al Estado yugoslavo, nuestro autor parece entender que la guerra en Bosnia-Hercegovina fue, también, la consecuencia del reconocimiento internacional de una nueva república. Como en el caso de Merlino, no hay ni una sola consideración que permita calibrar cuáles fueron los movimientos asumidos por los dirigentes serbios y croatas en los meses anteriores a la declaración de independencia bosnia. Para Collon no existían ni ’regiones autónomas’ ilegalmente creadas y animadas desde Serbia, ni procesos semejantes alentados desde Croacia en la Hercegovina occidental, ni negociaciones en la sombra, entre Milosevic y Tudjman, para repartirse el país. Aunque tal vez en este caso Collon ha preferido callar sobre esto último porque tales negociaciones -reforzadoras del poder de dos Estados ’comme il faut’ y razonablemente insertas en una línea argumental, la de nuestros propios estalinistas, que considera relevante que en el pasado Bosnia no hubiese sido un Estado como no fuese en un período muy breve de tiempo- le parecen cargadas de sensatez.


La ignorancia de Collon se revela, de cualquier modo, a través de algún error clamoroso. En un momento determinado señala que Alemania reconoció a Bosnia-Hercegovina el 6 de abril de 1991 para hacer coincidir provocadoramente el evento con el cincuenta aniversario del bombardeo nazi de Belgrado. El error es imperdonable en cualquier persona que tenga un conocimiento mínimo de la desintegración de Yugoslavia: en abril de 1991 ninguna república yugoslava se había declarado independiente y ninguna, por tanto, aspiraba a un reconocimiento externo. La fecha correcta es el 6 de abril de 1992, y parece que rompe un tanto la espectacularidad de la efeméride (seguro que Collon ha copiado el dato de algún analista espabilado). (15)

Qué no decir en fin, de esta enigmática frase que nuestro hombre extrae de la revista Cover Action: "Eslovenia y Croacia han sido empujadas de forma manifiesta hacia su independencia mucho antes de que estallaran los combates entre el ejército nacional yugoslavo y las fuerzas territoriales eslovenas en la primavera de 1991". Lo de menos es que los combates se produjesen en el verano de 1991. Lo que la cita enuncia es una obviedad: claro que las declaraciones de independencia se produjeron antes que los combates. Y las dos repúblicas invocadas fueron empujadas hacia la independencia por el gobierno serbio y sus políticas, que otorgaron una inesperada justificación a conductas que en otro escenario hubiesen parecido impresentables.

Aunque no es mi propósito discutir la parte correspondiente, la más gruesa del libro, creo que Collon se pierde al explicar cómo se concretan en el escenario preciso de los Balcanes sus reflexiones sobre el macroprograma capitalista de control de la Europa central y oriental. Collon no explica, en otras palabras, precisamente aquello que se supone tiene que explicar: por qué Bosnia-Hercegovina, o Kosova, son hitos fundamentales en el despliegue de ese macroprograma. Se pierde también cuando, después de recordar, como es lo suyo, la dimensión de dominio estratégico que impregna buena parte de la política exterior rusa, prescinde de ella en un análisis que parece sugerir que todos los flujos encaminados a acrecentar dominaciones externas en el Caspio o en el Asia central son protagonizados por las potencias occidentales. Y eso que, dicho sea de paso, su rápido análisis sobre el patético papel que desempeña en la Federación Rusa el Partido Comunista que lidera Ziugánov no puede ser más lúcido. (16) Nada de lo anterior obsta para que el grueso de las opiniones de Collon sobre la OTAN sea merecedor de apoyo. En efecto, y tal y como lo señala al principio del libro, no hay ningún motivo para darle crédito a la idea de que la OTAN ha conseguido convertirse en un ángel de la guarda humanitario

6. Concluyendo. Uno quiere creer que realmente el problema de Collon es su mala información y su desvarío, porque resulta difícil dar crédito a la posibilidad de que conscientemente haya ido tan lejos en el ocultamiento y la manipulación. Afortunadamente, entre nosotros no faltan los materialistas dialécticos perplejos ante semejante insania intelectual y horrorizados ante los parabienes que textos como "El juego de la mentira" reciben de los estalinistas locales. Éstos acostumbran ignorar lo mucho que a menudo se parecen a todo aquello que con tanta devoción critican.(17)

 



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CRÍTICA DEL ARTÍCULO, INCLUYENDO, ¿CÓMO NO? COMENTARIOS OFENSIVOS SOBRE “EL ESTUDIOSO” DON CARLOS TAIBO, SUPUESTO “ANTIIMPERIALISTA-MARXISTA”, CHARLATÁN FALSARIO Y AGENTE ORGÁNICO DE LA OTAN

(Observar antes de nada cómo los troskistas denominan a su Censura: "Criterios de moderación" )


(1) “No es un asunto trivial, vista la influencia que ha tenido los análisis de Collon en cierta izquierda hambrienta de conspiraciones sobre oleoductos, servicios secretos y grandes potencias para explicar cualquier cosa que pasa sobre la faz de la tierra”:

-Mientras tanto la izquierda de la cuarta dimensión, es decir, la del sr. Taibo, cree en las causas benéficas, humanitarias e inmateriales… de la OTAN.

(2) “desde su publicación se ha convertido entre nosotros en la guía intelectual de muchas gentes deseosas de escuchar argumentos como los esgrimidos por Collon y poco preocupadas por un proceso -la desintegración de Yugoslavia- que no reclamó su atención durante casi un decenio”:

-Cree mister Taibo que “los estalinistas” estamos en el limbo mientras él “estudia” lo que acontece en el mundo: Quiero que sepa que tomamos buena nota tanto de lo que sucede en el mundo como de la posición de “estudiosos” como él.

(3) “Al autor, un periodista belga al que al parecer, y por alguna razón que se me escapa, no gusta presentarse como miembro del marxista-leninista Partido del Trabajo”:

-Por alguna razón que se me escapa, Carlos Taibo jamás declara su filiación troskista.

-Por razones que no se me escapan en absoluto, Taibo estigmatiza a Collon por ser “marxista-leninista”. Es decir, como lo haría cualquier chivato macartista-orweliano. Por cierto, ¿no decía Trosky ser “el verdadero intérprete de Marx y el legítimo heredero de Lenin? ¿Cómo es que un troskista estigmatiza aquí a Michel Collon por marxismo-leninismo?. La respuesta es extremadamente obvia: Los troskistas, ni son marxistas, ni leninistas; son anticomunistas de la peor especie, la de los falsarios.

(4)Su lectura -vaya por delante- es un auténtico suplicio para quien ha trabajado antes con alguna intensidad sobre la desintegración del Estado federal yugoslavo. En la obra se mezclan ineptitud y mala fe, en lo que a la postre es un producto de pobreza extrema, con una acumulación simplota de argumentos poco tramados en la que aparca, sin más, lo que no le interesa.

-El superestudioso y supertrabajador Taibo insiste otra vez en que “los estalinistas” estamos siempre durmiendo la siesta; sí que es comprensible su sufrimiento y angustia ante los argumentos y las pruebas de Collon, pues desenmascaran su posición como comunista virtual, linchador de Milosevic, y cómplice de los crímenes de la OTAN en Yugoslavia.

 

(5) Nuestro aventurero Simplicissimus sucumbe visiblemente al grueso de la propaganda oficial urdida en Serbia,

 


- Qué casualidad, el bombardeo de la TV pública de Belgrado por la OTAN, con personal en su interior, fue oficialmente justificado para acallar “la propaganda oficial serbia” a la que se refiere, exactamente en los mismos términos que los bombardeadores, Carlos Taibo.

(6) “Resulta inquietantemente sorprendente que quien tan crítico cree ser con los medios de comunicación acepte sin más, sin cotejo y sin experiencia personal alguna, lo que dicen los ’otros’ medios de comunicación (esto es, los forjados al calor de su red de organizaciones estalinistas)”:

- Precisamente el mérito y la eficacia de Collon es que demuestra las intenciones e intereses reales de las potencias y élites otánicas, recopilando comentarios y artículos de sus propios órganos de opinión y comunicación. (Ya sean medios de difusión masiva o restringida a dichas élites)

-¿Experiencia personal de Collon?: Solo varias costillas rotas, (por la policía belga) y un poco de uranio en los riñones. (Uranio made in Bildelberg Club, en cuyos medios escribe Taibo, como “El País”)

- Comenzamos siendo acusados de “marxista-leninistas” y ahora también de “estalinistas”: ¿Pero no decían que Trosky era, además de marxista, camarada de Lenin? ¿Cómo es que el trosko-erudito Taibo demoniza ahora juntos a Marx, Lenin y Stalin?

-Es decir, según el doctor Taibo, si no lees “El País”, “El Correo” (donde escribe él mismo), has caído en las “redes del estalinismo”.



(7) Quien tenga la paciencia de rematar la lectura de la versión castellana del libro de Collon se quedará perplejo. Ignorará, por ejemplo, que el régimen serbio abolió la condición autónoma de Kosova en 1989.

- Es curioso, también “el régimen” británico anuló la autonomía del Ulster y todavía no he oído a Taibo ni a sus compinches criminales jalear el desmembramiento del Reino Unido, el bombardeo de Inglaterra, ni felicitarse por un TPIY para Blair.

- Habla el señor Taibo de paciencia; toneladas hacen falta para leer su turbio, pedante y tarado discurso.

 

(8) “Su hilarante pregunta -"¿Cómo se puede ser agresor del propio país?"- se responde rápida y eficientemente con la lectura de una biografía del general Franco”

 

- El mismo discurso de la OTAN y los troskistas: “Comunismo = Fascismo”


(9) “nada se nos cuenta de las elites del ’socialismo irreal’ precedente y poco de sus audaces reconversiones”:

- Taibo miente como un bellaco, pues Collon sí que habla en su libro de la economía yugoslava, de su parte estatal, mayoritaria, (y bombardeada por la OTAN, como Zastava) y de su parte privatizada, minoritaria. (Tercera vía con hegemonía social, demonizada por conservadores, sociatas y troskistas otánicos)


- Aquí se retrata una vez más el fariseo troskista: el socialismo precedente es malo, (“irreal”) cuando preserva la propiedad estatal, pero más malo todavía cuando la privatiza, (parcialmente). Esto demuestra lo que es el troskismo: apestosa y esquizofrénica basura anticomunista.

-Los Taibos y la OTAN se cuidaron muy mucho de explicar el verdadero, (y limitado), alcance de las privatizaciones yugoslavas, y por ende los motivos del acoso, desmembramiento y bombardeo de este pequeño país.


(9) “cualquier analista avisado”:

- Taibo deja claro todo el tiempo que él es el listo y nosotros pobres diablos “estalinistas” e “inorantes”. Esta actitud de prepotencia intelectual es uno de los signos de identidad del troskismo. Prepotencia directamente proporcional a su insuficiencia cognitiva, deshonestidad política y esterilidad histórica.

(10) Así, nuestro aventurero Simplicissimus no duda en afirmar, sin aportar dato alguno, que Izetbegovic, un dirigente que la mayoría de los estudiosos califican de moderado (9), es "el jefe de la extrema derecha nacional musulmana". De nuevo sin aportar ningún dato, como no sean escritos de un cuarto de siglo atrás que el propio Izetbegovic tuvo a bien rectificar, afirma con absoluto impudor que lo que el presidente bosnio deseaba era "realizar su viejo proyecto de Estado islamico".

- Otra vez “la mayoría de los estudiosos”, (de occidente, claro), sentando cátedra. Con su doble y otánico rasero: Se concede a Izetbegobic “derecho a rectificar” pero no a “los socialistas irreales” que son demonizados, (y bombardeados), digan lo que digan y hagan lo que hagan.


(11) No hay en las páginas del libro de Collon ni una sola ejemplificación de cómo semejante proyecto se plasmó en la práctica política de Izetbegovic. Tras homologar a este último con Radovan Karadzic y Mate Boban (el dirigente croata de la Hercegovina occidental), nuestro amigo estalinista afirma con descaro, en fin, que el entonces presidente bosnio era responsable de "Los mismos crímenes de guerra" que los dos delincuentes mencionados.

- Aquí se demuestra precisamente la ecuanimidad de Collon respecto de los factores salvajes de cualquier guerra, (como la yugoslava), incluídos los panserbios. Y la parcialidad del Taibo al reconocer solo a los que le interesa.

- El inalienable derecho a la polarización frente a la neutralización troskista en tiempo de guerra:

Cuando una gran potencia capitalista, (OTAN), ataca a un pequeño país como Yugoslavia, mediante el bloqueo económico, el bombardeo, la balkanización, , (todos ellos actos de guerra), criminalizando a su gobierno, (un gobierno que capea y negocia como puede el  oleaje capitalista postsoviético), los comunistas tenemos todo el derecho del mundo a polarizarnos  como hace el enemigo. Plantear exquisiteces y neutralismos falsarios como  hace el troskismo otánico es pura y lisa traición.

(12)Es una pena que un sinfín de organizaciones internacionales, empezando por la propia o­nU y Amnistía Internacional, discrepen drásticamente de semejante aserción, claramente inserta en la propaganda oficial de Belgrado (aunque claro, a los ojos de Collon, que prefiere citar las equilibradas fuentes de su red de corresponsales ultramontanos, cabe suponer que todas esas organizaciones son sospechosas”.


- Taibo nos considera “ultramontanos” por no creer en la imparcialidad del “sinfín de organizaciones internacionales”, ¿como la OSCE o la Fundación Ford ?, ¿o la o­nU, tras el vuelco geopolítico de 1989 ?, o de Amnistía Internacional, multinacional “humanitaria” de Occidente, financiada por entes estatales de la OTAN, como la Lotería Nacional del Reino Unido?

- O sea, es tan imbécil y manipulador este sr. Taibo, como todos sus correligionarios; tanto, que nos quiere hacer creer que 1989 sencillamente no existió y que la o­nU de los 90, hegemonizada totalmente por los vencedores de la Guerra Fria, era un baluarte de equilibrio y ecuanimidad. ¿Puede alguien encontrar una prueba más clara de deficiencia mental y/o mala fé?



(12) “Gentes como Collon y sus acólitos, cuyo interés por lo acaecido en Sarajevo durante la guerra es muy reciente, ignoraban, al parecer, lo que estaba en los periódicos y en un sinfín de libros que, con certeza, no leyeron”:

-“Malditos desmemoriados e ignorantes estalinistas, que no leéis los periódicos de la plutocracia Otánica*, como “El País”, que es donde escribo yo mismo, con mi camisa roja de camuflaje, junto con camisas pardas como Herman Terstch. También debéis leer, bastardos ultramontanos, “el sinfín de libros” editados sobre Yugoslavia por sus desmembradores, (entre los que me encuentro otra vez), como el de mi correligionario Francisco Veiga, traducido al serbo-croata y editado por la embajada de Aznar en Sarajevo.

*Juan Luis Cebrian, copropietario de “El País” es miembro del Club Bildelberg, junto a Donald Runsfeld y otros criminales de guerra en Yugoslavia.


(13) ¿Qué crédito hay que dar, por otra parte, a un texto que hace uso profuso de las opiniones de un impresentable como lord Owen?:

-Este señor, lord Owen, es “impresentable” por una razón de gran peso: lo dice el gran oráculo Carlos Taibo.

(14) Una curiosa lectura del problema nacional (yugoslavo y general). El libro de Collon refleja una dramática incomprensión del hecho nacional (..) Para cerrar el círculo, nuestro hombre no ahorra tópicos: cuando se pregunta por qué mientras Europa se unificaba se procedía a "trocear Yugoslavia en una serie de pequeños Estados débiles e inviables", no hace otra cosa que formular pobremente una de las críticas omnipresentes en los discursos antinacionalistas en vigor entre nosotros.

- Estas afirmaciónes concuerda con la estigmatización de Collon por “marxista leninista”: Y es que un comunista posee una idea muy clara del nacionalismo en función de sus intereses de clase y civilizatorios. Lo mismo que los capitalistas de la OTAN poseen la suya. Quienes están, como siempre, en el limbo de la abstracción filoimperial, son los cabezas de chorlito y anticomunistas emboscados como Carlos Taibo.

(15) La ignorancia de Collon se revela, de cualquier modo, a través de algún error clamoroso. En un momento determinado señala que Alemania reconoció a Bosnia-Hercegovina el 6 de abril de 1991 para hacer coincidir provocadoramente el evento con el cincuenta aniversario del bombardeo nazi de Belgrado. El error es imperdonable en cualquier persona que tenga un conocimiento mínimo de la desintegración de Yugoslavia: en abril de 1991 ninguna república yugoslava se había declarado independiente y ninguna, por tanto, aspiraba a un reconocimiento externo. La fecha correcta es el 6 de abril de 1992, y parece que rompe un tanto la espectacularidad de la efeméride (seguro que Collon ha copiado el dato de algún analista espabilado).

- La prueba del nueve sobre la “inorancia” de Collon (y “los estalinistas” en general). Error clamoroso eimperdonable en cualquier persona que tenga un conocimiento mínimo de la desintegración de Yugoslavia, es señoras y señores….. ¡¡¡ Citar la fecha 6 de abril como aniversario del bombardeo nazi de Belgrado, confundiendo el año 1991 con 1992 ¡¡¡ ¿No es absolutamente irrelevante que represente el 49 ó 50 aniversario, (el simbolismo está en el día y el mes, no en el año), como reconoce a continuación, (delatándose a sí mismo como un idiota) el propio Taibo? parece que rompe un tanto la espectacularidad de la efeméride”

 

- A la vista de la enésima ironía de Taibo sobre “listos, espabilados, estudiosos, analistas avisados, personas con conocimiento mínimo”, etc, ya no me voy a cortar un pelo: Carlos Taibo es, (crecidito), el típico empollón descastado, (léase necio profundo y absolutamente carente de inteligencia social y emocional) que todos hemos conocido en el colegio. Y su “sabiduría” y la de “listillos” como él me la paso enteramente por el forro de los cojones.

(16) Aunque no es mi propósito discutir la parte correspondiente, la más gruesa del libro, creo que Collon se pierde al explicar cómo se concretan en el escenario preciso de los Balcanes sus reflexiones sobre el macroprograma capitalista de control de la Europa central y oriental. Collon no explica, en otras palabras, precisamente aquello que se supone tiene que explicar: por qué Bosnia-Hercegovina, o Kosova, son hitos fundamentales en el despliegue de ese macroprograma. Se pierde también cuando, después de recordar, como es lo suyo, la dimensión de dominio estratégico que impregna buena parte de la política exterior rusa, prescinde de ella en un análisis que parece sugerir que todos los flujos encaminados a acrecentar dominaciones externas en el Caspio o en el Asia central son protagonizados por las potencias occidentales. Y eso que, dicho sea de paso, su rápido análisis sobre el patético papel que desempeña en la Federación Rusa el Partido Comunista que lidera Ziugánov no puede ser más lúcido.

- Si la invasión de “Kosova”, (la pedantería troskista no se detiene ni ante la toponimia), con la instalación de una gigantesca base militar estadounidense no encaja en ese macroprograma que venga Trosky y lo vea.

- Toda ocasión es buena para denigrar al Partido Comunista de turno: Si no es por “blando”, por “duro, criminal y estalinista”. Y como cualquier infiltrado, Taibo solo coincide con sus presuntos camaradas (en este caso Michel Collon), cuando expresan sus discrepancias o contradicciones internas.

(17) Nada de lo anterior obsta para que el grueso de las opiniones de Collon sobre la OTAN sea merecedor de apoyo. En efecto, y tal y como lo señala al principio del libro, no hay ningún motivo para darle crédito a la idea de que la OTAN ha conseguido convertirse en un ángel de la guarda humanitario

Concluyendo. Uno quiere creer que realmente el problema de Collon es su mala información y su desvarío, porque resulta difícil dar crédito a la posibilidad de que conscientemente haya ido tan lejos en el ocultamiento y la manipulación. Afortunadamente, entre nosotros no faltan los materialistas dialécticos perplejos ante semejante insania intelectual y horrorizados ante los parabienes qu

 
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Jesus Legasa|13-08-2008

  ...que textos como "El juego de la mentira" reciben de los estalinistas locales. Éstos acostumbran ignorar lo mucho que a menudo se parecen a todo aquello que con tanta devoción critican.

- Para finalizar, no sea que resulte evidente su insidia, Taibo hace un guiño de furcia barata a los “camaradas verdaderos” “enemigos de la OTAN” y/o materialistas dialécticos” para que no le apunten a él como traidor, sino al camarada leal, (el “estalinista” Michel Collon) que defiende a otro camarada leal (el “estalinista” Slobodan Milosevic)  del acoso asesino  de la OTAN.

Resumiendo, Carlos Taibo es un traidor de manual.

JESUS LEGASA

Algunas preciosiones al libelo de Jesús Legasa - 1

Alva|13-08-2008

Al hilo de lo escrito por Collon y Jesús Legasa, yo recomendaría a Euskal-Herria (hay que escribir correctamente, que no cuesta nada), Azufrito, comentarista #5, comentarista #6, Miki y  comentarista  #10, los siguientes escritos que, acredito, no son trostskistas [si me equivoco, díganlo en  sus comentarios]
¿Por qué se recurrió a la violencia policíaca  y a los tanques contra los albaneses de Kosova?, Zëri i popullit, 8 de abril de 1981.
2º   ¿Quien instiga la amistad entre los pueblos de Yugoslavia?, Zëri i popullit, 23 de abril de 1981.
La demanda del reconocimiento del status de república para Kosova es justa, Zëri i popullit,  17 de  mayo de 1981.
La voz de la ciencia y el viento del chovinismo (por los profesores albaneses: Sotir Kunshka, Stefanaq Pollo, Androkli Kostallari, Petraq Pilika, Pëllumb Bitri, Hajderin Shtino, Petrit Skëndi, Hysen Agolli y Viron Kola), Zëri i popullit,  20 de  mayo de 1981.


Comentarios (26)

#2

Euskal herria|13-08-2008 12:18

acojonante tu articulo, ya estamos hartos de tanto izquierdista disfrazado que solo trabajan para el capital.en esta pagina hay muchos ejemplos de gente que no tiene tiempo mas que para disparar contra la izquierda marxista leninista.
un articulo impecable.

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#3

LOLI|13-08-2008 12:55

Desde luego dais pena, que vergüenza, que insultos, cuanta infamia:

"La  "ideología" de determinados círculos troskistas  es un factor clave del neomacartismo occidental: Usurpa, con el apoyo mediático e ideológico del Sistema, el espacio y la marca comunista. Luego los comunistas son caracterizados y satanizados como "estalinistas", (o “fascistas”), con un doble propósito: Su marginación en el Centro y su exterminio en la Periferia. Los siguientes textos (comentados), de Carlos Taibo, quintaesencia del troskismo español, lo muestran ampliamente.

AVISO:
- Es extremadamente cansino desenmarañar la pedantería esquizoide, pervertida y plúmbea de los troskistas. Sus textos, (kilométricos, farragosos y llenos de trampas), están diseñados expresamente para confundir, manipular y apabullar al lector."

ESTA FORMA DE DIFAMAR A OTRAS CORRIENTES DE LA IZQUIERDA ANTICAPITALISTA ES UNA INFAMIA QUE RECUERDA AQUELLOS INDIGNOS PROCESOS DE MOSCÚ !!

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#5.- Michel Collon es un gran investigador y un gran humanista; tildado de "estalinista" por detractores carentes de argumentos políticos

13-08-2008 13:19

Gracias por tu artículo, un gran trabajo, muy cansativo me imagino, tener que leer tanto descalificativo e "insulto elegante" de parte de este Taibo.

También quiero decir que Michel Collon es un investigador imprescindible, y un hombre realmente internacionalista, recomiendo vivamente su libros y sus escritos.

De la foto que pusieron para ilustrar el artículo: creo que en el pie de foto tendrían que especificar, pues así ,a primera vista, para quien no alcanza a leer el artículo pareciera que quieren estigmatizar ustedes a Michel Collon.

Yo propondría un pie de foto que dijera claramente que:

"Michel Collon investigador que ha sido víctima de la estigmatización: tildado de "estalinista" por detractores carentes de argumentos políticos."

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#6.- es preocupante la actitud de cierta parte de la "izquierda" que ahora se aparta de los judicializados por el Estado como si tuvieran lepra...

13-08-2008 13:21

También quiero decir que lo que dices al principio:
"Luego los comunistas son caracterizados y satanizados como "estalinistas", (o “fascistas”), con un doble propósito: Su marginación en el Centro y su exterminio en la Periferia."

Esto es absolutamente cierto, y ahora se confirma de una manera brutal en un país cuyo pueblo conoce uno de los más atroces genocidios silenciados y distorsionados de la historia contemporánea: el pueblo colombiano es víctima del Saqueo neo-colonial viabilizado por el terrorismo de Estado...

Y ahora en Colombia se ha desatado una brutal criminalización de las reivindicaciones sociales... y desde el Estado torturan y desparecen... pero también es preocupante la actitud de cierta parte de la "izquierda" que ahora se aparta de los judicializados por el Estado como si tuvieran lepra...

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#7.- Els "collons" de Taibo

Miki|13-08-2008 13:40

Muy buen artículo. Me ha ayudado a conocer más a este servidor del Imperialismo.

Taibo, no toques los "collons".

Salud 

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#8.- buf quina porqueria de libel

lector|13-08-2008 13:45

Doncs a mi em sembla més serios i rogorós el text del taibo que la crítica delirant que li fan

A més com a mínim sap argumenta, no com aquest tal legasa que més aviat fa llàstima amb tant de tòpic i insult gratuït

No entenc com hi ha gent que s0'entesta a defensar el filldeputa xovinista i ultrareaccionari de Milosdvic només pel fet que l'OTAN va bombardejar sèrbia, aquell porc es va carregar iugoslàvia i l'experiència socialista que hi havia, amb els seus errors i encerts, impulsant un ultranacionalisme serbi nefast i feixista

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#9

EAF|13-08-2008 14:06

Menuda chapada de articulo, semejante texto para la discusion de siempre???asi no se sale del atolladero en la vida,

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#10

Uno que Opina|13-08-2008 14:11

El stalinismo solo puede ser un contexto de una determinada epoca historica, esxiste el Kruvchesismo o el Brevnesismo o el Andropovsismo o el Chernenkosismo???? en mi enterder solo el Marxismo leninismo es lo unico real, el problema que al capitalismo le interesa satanizar con terminos y personalidad la ideologia emancipatoria, a las que previamente maldijo hasta la saciedad.
Salud.
PD: El "Trostkismo" es solamente socialdemocracia disfrazada.

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#11.- JESUS LEGASA: HOLA Y ADIOS

CUARTA INTERNACIONAL|13-08-2008 14:19

Seños Legaña : es la primera vez que leo un articulo suyo en este periodico. Nada más que le voy a dedicar  cinco palabras al mismo:
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ESPERO QUE SEA EL ULTIMO !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Creo que por higiene mental de los que leemos kaosenlared  debería buscarse  ,señor Legaña otros foros dónde analizar y debatir estos temas ,que domina usted tan profundamente.
Se lo agradecería de todo corazón .
Ah y por favor,si vuelve a golpearnos con otro articulo no cambie la firma para despistarnos,  así nos ahorrará un montón de tiempo y de esfuerzo.

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#12

João Costas do Couto Silva.|13-08-2008 14:20

 

Quanta inquina há.

Este senhor Jesus Legasa nem conhece o  Taibo, nem conhece os seus escritos e o que ainda é muito pior, não conhece o marxismo (se pelo menos quisesse ler a brochura má por infeta do Politzer, um bocadinho ter-mos-ia avançado mas, com as suas tergiversações, saídas de contexto, escritos a meias, etc., acho que a esquerda nem avançou um só milímetro.


Que é o que se pode dizer dum tal Azufrito, anda raparigo, já podes pôr-te trabalhar que eu bem te conheço e ainda não deste um só pau na vida. Senhorito merdão.


Eu recomendar-lhes-ia um bom livro a estes espanhois que fora editado em México pelo Fondo de Cultura Económica em 1966 escrito por um burocrata jugoslavo, Jovan Djordjevich, sob o título: Yuloslavia, Democracia Socialista (prólogo de Marcel Prélot e traduçao para castelhano de Julieta Campos e Enrique González Pedrero).


Andai e estudai um bocadinho, sempre vale a pena e nunca vem mau de tudo.

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#13.- Taibo Trotskista????

Uno|13-08-2008 14:26

Personalmente Carlos Taibo me gusta más bien poco pero lo de que es "Trotskista" no se sostiene por ningún lado.

Un "progre" de rápidos límites vale, pero "Trotsko"????

No he encontrado nada en lo que he leído de él que permita sostener esta afirmación...

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#14.- no te preocupes "uno"

ulo|13-08-2008 14:47

No te preocupes "uno", que la burocracia stalinista es muy proclive a la politica del ventilador: tirar mierda por todos los lados.
Si Taibo es trotsko, yo soy stalinista....
Ese metodo de criticar las confabulaciones y las conspiraciones son de gente que o bien ha visto mucho cine yanki, que explica todo lo acontecido en el mundo por las "confabulaciones" entr el trotskismo y la CIA (vaya poder nos otorgan, la de negociar con la agencia del imperialismo!), y en esa, todos los que critican al stalinismo o bien son trotskistas o bien de la CIA.
La culpa de todos... incluso de los obreros que son unos incautos que se dejan engañar por los "trotskos" o por la CIA, menos de los que dirigian los paises, ellos.
Es de un infantil que mata, y esto en sentido literal; la burocracia asesino a toda la familia de Trotski, incluso a algunos de sus hijos que se declaraban abiertamente "apoliticos".

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#15.- y Collon...

ulo|13-08-2008 14:50

Y Collon es el ejemplar mas signifactivo: tiene textos dedicados exclusivamente a desmontar el trotskismo, y de paso, lanzar calumnias.
Debe tener una verdadera paranoia con los trotskistas, puesto que se empecina e decir que no son nadie, ... y luego dedica su vida a la cruzada antitrotska.

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#17.- Algunas preciosiones al libelo de Jesús Legasa - 2

Alva|13-08-2008 15:05

La cultura albanesa en el punto de mira del chovinismo gran servio, Ismail Kadaré, Zëri i popullit, 29 de mayo de 1981.
Los acontecimientos de Kosova y la secreta colaboración soviético-gran servia, Zëri i popullit,  5 de  junio de 1981.
¿Quién se opone a la colaboración cultural entre Albania y Yugoslavia?, Dritëro Agolli, Presidente de la Liga de Escritores y Artistas de Albania,  Zëri i popullit,  7 de  junio de 1981.
El auténtico Piamonte, el "Piamonte" yugoslavo y el "Piamonte gran albanés" Zëri i popullit,  9 de  junio de 1981.
Los emigrantes económicos kosovares han estado y estarán siempre ligados a su país y a su pueblo, Bashkimi, 10 de junio de 1981.
10º La yuslavia titista, la enferma de los balcanes, instiga la hostilidad albano-griega, Zëri i popullit,  11 de  junio de 1981.
11º La verdad sobre las relaciones economico-comerciales entre Albania y Yugoslavia, Zëri i popullit,  12 de  junio de 1981.
 

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#18.- Algunas preciosiones al libelo de Jesús Legasa - 3

Alva|13-08-2008 15:15

12º Mitos frente a la realidad, Stefanaq Pollo, Drita, 28 de Junio de 1981.
13º ¿Qué buscan las flotas militares de las superpotencias en los puertos yugoslavos?, Zëri i popullit, 1 de julio de 1981.

Si los comentaristas citados, el Sr. Legasa y el propio Michel Collon  hubiesen investigado um mínimo no concurrirían en tantas barbaridades, inesactitudes - cuando no falsedades claras - y descalificaciones francamente gratuitas.

Coviene leer algo antes de escribir y antes de comentar porque en caso contrario a uno se le ven las vergüenzas inmediatamente.

Concuerdo con el comentario de ulo: ¿Carlos Taibo trostkista?. Madre mía, ¡quién te ha visto y quien te ve, Carlos! Hombre, conozco algo a Taibo (mucho más, seguro, que el ínclito Jesús Legasa y Azufrito) y, aunque no concuerde con sus ideas, la verdad, trotskista, trotskista... pues la verdad NO.
Si se quiere atacar el pensamiento y acción de Trotski y sus seguidores, búsquese por otro sitio, que esto es pura BAZOFIA.

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#19.- Algunas preciosiones al libelo de Jesús Legasa - 4

Alva|13-08-2008 15:33

Sería más que conveniente que antes de criticar un artículo o un autor, se le leyese antes, si no caería en ridículos tan espantosos Euskal-Herria et allia.

Andad y leed el artículo de Carlos Taibo antes:

http://www.antimilitaristas.org/article.php3?id_article=1644

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#20.- Algunas preciosiones al libelo de Jesús Legasa - 5

Alva|13-08-2008 15:43

Nota para los que saben nada de nada:

Zëri i popullit (La Voz del Pueblo) era el órgano del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania (sí, el de Enver Hoxa), creado el 25 de agosto de 1942.
Bashkimi (La Unión) era el órgano del Frente de Liberación Nacional.

Ambos periódicos aparecían diariamente y uno de ellos, Zëri i popullit, tenía una tirada de 105 000 ejemplares.

¿No serían también troskistas como Carlos Taibo?

Un poco de rigor señores, que uds. solitos se descalifican.

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#21

13-08-2008 15:48

Euskal Herria, en vez de difamar a las personas que escriben en estas paginas, ocupate de leer la editorial de hoy de GARA ¿conoces ese periodico? e informate a que Rusia defendeis algunos que os llamais M-L
Para ti, y algunos mas, todo aquel que tenga una lectura distinta a la vuestra es troskysta, habeis acusado de troskysmo a personas que jamas ha tenido vinculo alguno con el troskysmo, Es muy recurrente
Ya que escribes desde EH ( se supone) sabras que el estalinismo es ignorado tanto por el pueblo vasco luchador, como por el MLNV, sobre todo despues de la ultima experiencia liquidacionista de HASI.memoria historica
Me imagino que en la manifestacion de Belgrado, organizada y patrimonizada por la extrema derecha serbia, hubieses estado a gusto, pregunto...los vascos odiamos la extrema derecha, quieres que te diga. Informate sobre esa mani y conoce a sus convocantes.agur bero bat, euskal herritik

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#22.- Al señor Euskal-Herria

Alva|13-08-2008 16:08

Tenía ganas de decirlo en euskera (los que no somos bascos también hemos aprendido algo).

Euskal-Herria gizona, goian beo. Alaxe.
Bapo, mutilak ara zer nolako astoa daukazuten aurrean.

Obrigado, camaradas anti-estalinistas.

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#23.- A los queridos estalinistas

Alva|13-08-2008 16:25

He aquí un poema de Bertolt Brecht que os viene al pelo (en alemán y en tradución propia para el castellano)

Die Lösung                                                                                       
Nach dem Aufstand des 17, Juni                         
Liess der Sekretär des Schrifstellerverbands
In der Stalinallee Flugblätter verteilen
Auf denen zu lesen war, dass das Volk
Das Vertraen der Regierung verschertz habe
Und es nur durch verdoppelte Arbeit
Zurückerobern könne, Wäre es da
Nicht doch einfacher, die Regierung
Löste das Volk auf und
Wäre ein anderes?

La solución
Después del alzamiento del 17 de junio
el Secretario de la Unión de Escritores
mandó repartir folletos en la avenida Stalin
donde se podía leer que el pueblo
había perdido la confianza del Gobierno
y que únicamente redoblando el trabajo
podría reconquistarla. Pero, ¿no sería
mejor que el Gobierno
disolviese el pueblo
y eligiese otro?

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#26.- excelente artículo de Jesús Lagasa

manel|13-08-2008 17:21

Coincido plenamente con el contenido del artículo. Carlos Taibo pertenece a la estirpe de "lumpen-intelectuales" mimados por los medios de comunicación para dar una apariencia izquierdista a unos hechos ultraderechistas.

Michel Collon ha escrito varios libros  excelentemente documentados, al contrario que Carlos Taibo y otros que salen aquí escandalizados cuando se le califica de trotskista. De hecho la posición "Ni OTAN ni Milosevic" fue la que defendió la mayoría del trotskismo en todo el mundo.

Hoy los países que formaban Yugoslavia son colonias de la OTAN o de la Unión Europea, envueltos en odios étnicos y nacionalistas que costará decenios eliminar. Carlos Taibo y otros como Mendiluce fueron los encargados por la OTAN de justificar ante la opinión pública de izquierdas el crimen nazi contra Yugoslavia. Denunciar la labor intoxicadora a sueldo de la OTAN y del sistema de estos "intelectuales" supuestamente de izquierdas, es la primera tarea de los militantes verdaderamente progresistas.

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#27.- Al Sr. Jesús Legasa

Alva|13-08-2008 18:29

Mira muchachote, no sé quién eres ni porque razón de pones el apellido de esa hermosa villa del norte de Nafarroa.

Ni conoces a Carlos Taibo, ni tienes el menor rigor intelectual, ni sabes qué es el trotskismo, ni sabes qué es el marxismo y, sospecho, no sabes nada en absoluto. 
Te has dedicado a lanzar unas diatribas de lo que no conoces y, por ello, se te ven por todos los lados tus vergüenzas.

Ya lo decía el gran poeta Celso Emílio Ferreiro:

                                                                  DO GÓMITO III

Tipos de caste sandeu
que deveran esibirse
todos juntos num museu

Como casos anormais
de antropoides que caminham,
por milagre, verticais.

Campeoes da cara dura
têm ínfulas letradas
e aspiraçoes de cultura.

Cultura de silabário,
porque ningum destes símios
passou do grau primário.

Pobres dianhos alpabardas,
licenciados de cortelho
summa cum laude em albardas.

Anda, rapaz, e estuda que é ao que te tens que adicar.

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#28.- SIEMPRE CAEMOS EN LO MISMO

ioeff|13-08-2008 18:49

La verdad es que no me extraña nuestra patetica situacion actual, y es que parece que lo unico que sabemos hacer es practicar canibalismo entre nosotros mismos, que si trotsky por aqui si Estalin por alli, y si Lenin levantara la cabeza, parece que llevamos los ultimos cuarenta años mas preocupados de riñas familiares que de cimentar el camino de la revolucion.Personalmente opino que tanto Estalinistas como  Troskos tienen mucho que callar, los primeros por los crimenes cometidos por estalin, y su obsesion por el culto al lider y la burocratizacion, y los segundos por que en su odio visceral a los primeros hacen supongo que involutariamente de paladines del capital desmembrando el movimiento comunista y desautorizandonos ante el pueblo trabajador.
La verdad es que resulta triste pensar que no somos capaces de llevar acabo algo tan facil como caminar separados  y golpear juntos, sin matarnos entre nosotros.

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#32.- ANEXO: SEMBLANZAS DE CARLOS TAIBO Y EL “ESTALINISTA” MICHEL COLLON

Alva|13-08-2008 19:20

He picado el link que has puesto y no aparece ahí nada de lo que pones.

Mejor, te lo inventas para justificar tu innoble artículo y comentarios.

Te he propuesto alguna bibliografía para ver si aprendías algo, pero veo que es absolutamente inútil.

Quiero que sepas que las denuncias a ese gran "marxista-leninista" Slobodan Milosevic partieron del órgano del Comité Central del Partido del Trabajo de Albania (PTA) Zëri i popullit,y estos eran estalinistas. A no ser que sostengas que Enver Hoxa y los suyos eran trotskistas (porque entonces  ¡¡¡¿en qué lugar  dejas a  Raul Marco y la fenecida Elena Odena?!!!).

Vuelvo a señalarte que te informes, que bibliografía hay

Nota.- Podría aumentarla en muchos más artículos y libros y te advierto, mentecato, que si respondes te aguarda otro romance más largo (que decía el gran Quevedo)

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#35

IOEFF|13-08-2008 20:07

Perdon pero ante salto un comentario sin texto.
Personalmente ya di mi opinon sobre estas pueriles discursiones troskas estalinistas,
Pero tambien comentar algunas cosas, primero sobre el tema yugoslavia, no creo que nadie se ponga ahora a defender aqui al reformista y revisionista partido de milosevic, pero si hay que admitir que era preferible la yugoslavia post-tito con todo su reformismo, a la yugoslavia balcanizada pro-yanky, y tambien decir que si los serbios cometieron algun desman, estes no fueron nada en comparacion a los cometidos por el bando europeo y yankee, tambien destacar que la mayoria de los lideres independentitas venian de corrientes nacional socialistas, algo facilmente demostrable, en la antorcha viene un articulo muy bueno sobre el tema.
Por lo cual Alva permitime que no me alegre de la caida de yugoslavia y su balcanizacion si eso no te resulta muy molesto, y que inlcuso me entristezca la muerte del reformista milosevic, por que prefiero mil veces un reformista con los cables cruzados a un fascista, y ese es el problema que tiene gente como TAIBO, que no sabe medir las formas y las consecuencias , en resumidas cuentas que como al propio Trotski le puede la arrogancia .
Y eso que considero que es un insulto, para los Troskos   llamar Trotskista al social-democrata Taibo, es como llamar socialista al PSOE-GAL.

Y ante de que me taches de algo no soy estalinista, ni mucho menos.

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