Frecuentemente algunos burócratas estatales, direcciones de partidos políticos, dirigentes sindicales y alguno que otro analista de oficio, todos ellos imbuidos de una alta dosis de revisionismo mezclado con tendencias reaccionarias y oportunismo político, usan asiduamente la palabra provocación para endilgar a individuos, o grupos de personas cuando actúan reclamando o movilizándose por reivindicaciones no sólo económicas sino políticas o inclusive cuando toman medidas de hecho contra actitudes golpistas de la derecha en circunstancias en que se esta viviendo etapas de procesos “democráticos” y revolucionarios y en plena agudización de la lucha de clases, recurren al expediente fácil de acusar de provocadores a todo compañero que ose por su cuenta y riesgo reclamar derechos y exigir medidas en contra de la derecha conspiradora, para algunos pusilánimes estos hechos son una provocación al enemigo, pero en realidad a lo que le temen es a que se agudicen mas en la practica las contradicciones de clase en la sociedad. Estos señores prudentes, piden que no se generen más desencuentros con la derecha, piden no abrir mas frentes de batalla, piden en fin el quietismo con el encendido discurso de que los tiempos han cambiado ya no están dadas las condiciones y que la revolución ahora tiene mecanismos pacíficos convincentes.
Es bien cierto que no toda medida y actitudes que toman las bases en contra de la derecha en un proceso de cambios son revolucionarias, pero tampoco se la puede acusar de reaccionaria lo que si puede considerarse es que el  momento en que se desencadena la acción, no es la más conveniente y oportuna . Ninguna acción o protesta en contra de la derecha desbocada y desestabilizadora deja de ser correcta en la perspectiva final de la lucha de clases en contra del capital. Ese es el meollo de la cuestión, lo demás son adornos y buenos modales.
Toda reivindicación o acción declase son correctas, lo que si puede juzgarse es si las circunstancia son mas apropiadas, pero de ahí a acusar rápidamente como provocación o de troskismo cualquier quehacer de las masas, es sumamente peligroso y puede ser desalentador, se sostiene que “la voz del pueblo es la voz de Dios” y entonces? ésa voz de dios, es sólo cuando nos conviene a nuestros intereses personales o de grupos? o cuando esas masas salen a las calles a defender la democracia, contra los golpes fascistas o en apoyo a gobiernos que se declaran defensores de los pueblos?
En la década del 70 cuando en el este, en la ex Unión Soviética, soplaban vientos cada vez más fuertes de revisionismo del marxismo y en su afán de imponerla “coexistencia pacifica” ( que no era otra cosa que repartirse el mundo con el imperio norteamericano) propugnada por la burocracia soviética, la trasmitieron a través de sus sucursales partidarias en nuestro continente ese invento de doctrina conciliadora, lo que significaba que cualquier actitud de los pueblos organizados por profundizar los procesos de sus luchas, inmediatamente era calificado como una provocación, o de actitudes “troskistas” y de “anarco sindicalista” y luego después en la década del 80 cuando se recupera la democracia y aparece el “entrismo” de algunos partidos de izquierda en la conformación de gobiernos de la zona, se pone nuevamente de moda el endilgar de provocación a cualquier movimiento de grupos organizados para la defensa popular ante el peligro permanente de la derecha y su patrón intervencionista, los EE.UU.
Por otra parte, tiene que quedar establecido en honor a la verdad y por precisión histórica y en consonancia con un verdadero análisis marxista sobre las causas del derrocamiento por golpe de estado fascista al gobierno democrático del c. Salvador Allende: no fue por ninguna clase ni tipo de provocación de un grupo de izquierda infiltrado por la CIA, de que quizás lo había, pero seria poco serio y ofensivo decir que el motivo de ese cruento derramamiento de sangre en Chile lo ocasionó alguna “provocación”. El mundo lo sabe que el imperio norteamericano desde antes de la subida de Allendeya había hecho todo lo imposible por evitar su triunfo y ascenso al gobierno. Luego al asumir el mandato presidencial con el apoyo militante de un pueblo en las calles pidiendo la profundización de ese proceso socialista, atemorizó a la derecha y al imperio ver al pueblo movilizado y sobre todo las medidas económicas dictadas por el nuevo gobierno que golpeaba a la derecha oligárquica de Chile. El pueblo pedía las armas y si el pueblo chileno, es decir su clase obrera, campesinos y pueblo en general que en su mayoría apoyaba a Allende, hubiera estado organizado revolucionariamente y con armas en la mano, la historia la estuviéramos contando de otra manera.
Hay que repetirlo una vez más y varias veces más que al imperio y sus aliados criollos la derecha de nuestros países no le interesa que se le diga lo que se quiera, no les importa la verborrea revolucionaria ni las amenazas de boca, o los mecanismos “pacíficos” convincentes de la revolución, su reacción a muerte en contra de los pueblos es cuando ven que el avance de las luchas en la practica afectan sus intereses económicos, así como no permite el saqueo de nuestras riquezas naturales y cuando ese movimiento se convierte en un “peligro” para ellos, en una verdadera revolución social. No se puede esperar, como quisieran algunos, que la burguesía venga a rendirse o que haga concesiones, solo logra una revolución en la calle, haciéndose sentir, no con discursos teatrales sino con hechos, quisiéramos que todas las acciones fueran legales, pero la derecha sabe perfectamente que las leyes y sus procedimientos burgueses conspiran contra la revolución.
Todos quienes queremos ir hacia una verdadera autentica revolución socialista y sin tapujos debemos de estar de acuerdo básicamente en que el imperio y sus aliados están en guerra en contra de los pueblos, usan la llamada guerra de baja intensidad o la de alta intensidad, pero guerra al fin y seguirán utilizandolas “democracias pactadas” cuando les convenga y las dictaduras cuando lo estimen necesario, Para afirmar eso no necesitamos ninguna prueba. Si estamos de acuerdo en lo anterior, debemos partir fundamentalmente de que tenemos que seguir preparándonos ante cualquiera de las dos eventualidades, ambas significan luchas y resistencia.
Las burocracias estatales y sus adulones, en su inercia conformista crean su propio partido del statu quo, todo lo avanzado les parece suficiente mientras ellos sigan gozando de sus privilegios sin control alguno, todo aquel que quiera avanzar hacia adelante es un “provocador” y en el peor de los casos dicen que con una determinada acción se le esta dando argumentos a la derecha. Sepan estos que la derecha no necesita ningún argumento para atacar, agredir o desestabilizar. En la Unión Soviética un factor que  llevó a la debacle esa revolución traicionada, fue la burocracia estatal y partidaria que se la trago.
No debemos castrar el espíritu combativo de los pueblos en procesos de rebelión machacando el discursito de que somos rebeldes, o que Tupac Katari volverá hecho millones, pero que nuestra revolución es democrática sin violencia y que los procesos contemplan a todos y a todas y que cuando la derecha ataca “no hay que responder a las provocaciones”, ó sea que hay que tener lista la otra mejilla, ojo, boca y demás a la mano del enemigo. Hay que decirle la verdad a los pueblos por que ellos la necesitan, la revolución contempla sólo a quienes quieren liberarse del yugo imperial y de la explotación y que es cierto que es en democracia, pero eso no significa seguir entrampados en los moldes de la democracia burguesa, además que es pacifica, pero fundamentalmente ese pacifismo no debe ser sinónimo de esperar que la derecha y el fascismo, nos caiga con todo encima y haga lo que mejor sabe hacer cuando saca su jauría fascista a las calles y se ensaña contra la especie humana, para ese momento tenemos que preparar a las masas orgánicamente para que a la violencia reaccionaria se responda con la guerra popular de la violencia revolucionaria.
La Gran revolución Cubana resistió los embates del imperio y seguirá resistiendo, no solo por la dignidad y justeza de sus principios y medidas revolucionarias, o por los encendidos discursos ideológicos de Fidel que sirvieron de guía a los pueblos del mundo, sino que además el imperio sabe que ahí hay un ejercito y un pueblo en armas, siempre dispuesto a dar la vida en cualquier momento en defensa de su revolución.
Hay una anécdota. Cuando Fidel hacia campaña en México para volver a Cuba a iniciar la lucha armada, en aquel momento Fidel despertó el apoyo de un grupo de anarquistas y otros comunistas a quienes los tildaron de “agentes de la CIA” – el formato es el mismo de los burócratas de hoy-aquellos fueron acusados de “provocadores” y de darle argumentos al enemigo para que actúe. Me imagino que en su época no faltaría algún asustadizo pusilánime que recriminara a Jesús Cristo, Bolívar, Sandino y al propio Fidel de provocadores, locos, radicales y agentes del imperio. El narcopresidente Uribe, por ejemplo, no necesita provocaciones ¿acaso la hubo? para querer actuar contra Venezuela y los pueblos de America Latina en su conjunto.
En esta época que estamos viviendo en América, decimos que hay nueva mentalidad en los ejércitos nacionales y que defenderán la democracia, yo seguiré teniendo mis dudas al respecto pero si fuera así, bien, pero los pueblos tenemos que seguir preparándonos con nuestros propios mecanismos de defensa revolucionaria, por que defenderemos no solo la democracia, sino principalmente nuestros intereses de clase en revolución.
Se conoce que la CIA ha logrado infiltrar a grupos, personas o sectores populares en todos nuestros países, pero es cierto también que se infiltra en altas esferas gubernamentales y organismos del estado, así como en personajes de la política y eso hay que estar atentos y denunciar a los de arriba y a los de abajo, para eso nada mejor que escuchar a las bases cuando denuncian cualquier movimiento sospechoso de dirigentes y funcionarios burócratas ya sean estadales o nacionales y así sin contemplación alguna poner el remedio y castigar.
Algunos ciegos le echan la culpa de sus tropezones al empedrado, no culpemos de nuestras incapacidades ni errores conceptuales a ningún tipo de provocación, vamos con el rumbo firme en la ideología y en la acción. No se puede construir iglesia en terrenos del diablo. Al capitalismo se combate atacando su medula espinal haciendo que todas las medidas revolucionarias se encaminen a cambiar las relaciones de propiedad de los medios de producción, para así liberar las fuerzas productivas para y en beneficio de todo el pueblo.
Estas consideraciones, podrán ser consideradas por los timoratos de siempre, como una provocación, así seguirán pensando los acomodados, los que quieren hacer la revolución con aire acondicionado, vidrios ahumados y con viáticos pagados, pero eso no es tan importante porque las revoluciones se definirán siempre en la calle. Yo solo escucho a quienes sabemos que cuando llega el fascismo viene por nosotros sin ninguna contemplación y hay que prepararse para resistir, no es paranoia, es que los pesimistas de hoy somos los optimistas con experiencia. Con nuestra lucha unitaria y orgánica, hagamos que la contradicción que tendrá que llegar y se agudice, se resuelva a nuestro favor.
José Justiniano Lijerón
Es ex Dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB)
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