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Capitalismo en crisis pero ¡nosotros también!. Programa Transformaciones. Mega-crisis próxima. Cosmovisión
Llamada de atención, análisis y propuesta urgente de una trabajadora a quienes deseamos evitar al mundo más crisis como ésta y peores, creando una sociedad sin explotación y opresión del trabajo.
Aurora Despierta | Para Kaos en la Red | 10-10-2008 a las 17:02 | 597 lecturas | 1 comentario
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Urge Programa frente a mega-crisis capitalismo

Este no es un artículo sólo de análisis y opinión, sino una llamada a las minorías más conscientes para que asuman de verdad, de modo efectivo, sus principales responsabilidades, pues ya las han postergado demasiado tiempo y así nos va. Por eso, más que comentarios, pido ponerse manos a la obra.

A pesar de su gravedad e impacto, no nos dejemos deslumbrar por la crisis actual. Veamos cómo se engarza en una crisis a medio plazo mucho más profunda y trascendente. De lo contrario perderemos la perspectiva correcta, la comprensión de lo que necesitamos, los criterios de denuncia e intervención más efectivos contra el capitalismo, es decir, lo que nos hará fuertes. Es obligación nuestra ir al menos un paso por delante de los acontecimientos para que no nos asalten sin la debida preparación como esta vez.

Quien con razón rechace el capitalismo y con motivo de la crisis se frote las manos por su descrédito, observe hasta qué punto las tiene vacías de alternativa o no contienen más que tópicos, ideas anticuadas, reaccionarias (procedentes del estalinismo, sucesores o falsos revolucionarios), o cuatro trazos básicos. Por mucho que el capitalismo merezca nuestra condena, con la indigencia teórica y programática imperante, acompañaremos su hundimiento, apuntalamiento mediante el capitalismo de Estado o el surgimiento de alguna otra sociedad de clases que todavía no podemos preveer bien.

No vivimos al inicio de los años 60 del siglo pasado, sino en la antesala de la confluencia-combinación-encadenamiento de una profunda crisis del capitalismo decadente, las consecuencias del cambio climático y la depredación medioambiental, el fin de la era de los combustibles fósiles (petróleo...), el aumento exponencial de población junto con su envejecimiento (una “estanflación” demográfica), y crecientes tensiones nacionales e inter-imperialistas. Es decir, la mega-crisis de la civilización capitalista y con ella de la Humanidad y del planeta. Según estudios, ¡para mediados de siglo! nos habrán alcanzado algunas catástrofes de la mega-crisis. Si algo evitaremos será porque desde ya tomemos medidas contundentes. Ese es el futuro que nos depara desde hoy esta civilización y al que debemos confrontar, con propuestas concretas, otro horizonte donde el capitalismo será superado.

La actual crisis mundial es la primera de la era de la mega-crisis. La primera desde que el mundo tiene plena conciencia del cambio climático, del final del petróleo fácil y barato. Y la primera que en sus circunstancias late esa problemática: subida precios del petróleo por dificultad en su producción, subida precios de alimentos por los agro-combustibles “alternativos”. Y por supuesto las causas generales propias de la decadencia del capitalismo que comparte la mega-crisis.

Es un adelanto de lo que vendrá, pues sus raíces son también de la mega-crisis. Por eso debemos presentarla como parte de esa marcha al desastre. Debemos ayudar a entender que según cómo se salga de ella, tanto el capital como los trabajadores/as, profundizaremos en esa dirección (si nosotros debilitados) o podremos aspirar mejor a evitarla (si nosotros fortalecidos). El factor más importante de la fortaleza o debilidad de los trabajadores/as no son las reivindicaciones conseguidas (inestables en el mejor de los casos), sino el grado de conciencia, confianza en sí y autoorganización alcanzados que cuanto mayores sean pueden facilitar respuestas alternativas y la victoria decisiva. La lucha dará la clave, pero necesita orientarse bien. Esta batalla será la primera parte del gran enfrentamiento a cuenta de la mega-crisis de la civilización. Y este artículo quiere ser una contribución a esa orientación general.

Cualquier marciano supondría que estamos volcados en evitar el desastre anunciado, pero no. Nuestra muy débil reacción, a pesar de las incuestionables previsiones científicas, muestra una vez más (guerras imperialistas, hambrunas, etc) que hasta las minorías más conscientes están medio anestesiadas, la poca sabiduría de nuestra especie, el lavado de cerebro cotidiano por las prioridades ordinarias y la estupidez de los medios de comunicación de masas, la publicidad, la impotencia fomentada por las relaciones sociales (división trabajo pensantes/ejecutantes, competencia, sumisión, soborno, aislamiento, egocentrismo...) capitalistas y su imperativo que nos condiciona a pensar a corto plazo y en términos de beneficio monetario y lo que se puede comprar, no de las verdaderas necesidades humanas y de la Tierra que tienen su propio tiempo pero no precio.

Con lo que nos jugamos, ya deberíamos estar “en pie de guerra”, ocupando cada dos por tres las calles, paros en las empresas, etc. El retraso e inadecuación teórico y programático son enormes con respecto a las necesidades de esta inquietante realidad. Afrontarlos no es tarea para dentro de unos años, sino para ya, o cuando suenen las campanas sabremos que tañen también por nosotros.

El capitalismo está en crisis, pero ahora nos coge a los trabajadores/as del mundo muy mal preparados para resistir y más para vencerlo. El proletariado internacional se encuentra muy débil y desorientado, sin un horizonte propio, sin una dinámica de lucha que marque su independencia con respecto al capitalismo y todas las fuerzas que le sirven o pretenden cambiar algo para que no cambie lo fundamental, tanto a la derecha, como a la izquierda o en su seno (sindicatos...), sin un Programa de Transformaciones para inspirarse.

Esto se debe en buena parte a la deficiente alternativa estratégica por la que se ha venido luchando y a las pobres propuestas a los millones de personas que cada vez más van a necesitarlas para reflexionar, elaborar política y tomar sus decisiones.

El capitalismo está “preñado” de caos y sociedad de clases. No dará a luz, ni de modo natural, ni con fórceps, ni por cesárea, el socialismo del poder de los trabajadores/as, muy distinto del capitalismo de Estado o “socialismo de Estado” (de la tecnoburocracia, el Partido, el caudillo “genial”). El capitalismo se está resquebrajando y en su hundimiento-apuntalamiento nos aplastará y consumirá nuestras fuerzas. Sólo nos salvará la lucha autoorganizada, la iniciativa y la consciencia bien orientada capaz de cuestionar hasta la raíz la división social clasista del trabajo, la orientación al beneficio, el saqueo del planeta y el tipo humano implicado.

Necesitamos una estrategia de desmantelamiento de todo su entramado de relaciones (económicas, políticas, culturales...) e instituciones (la empresa, el Estado, la democracia burguesa, los sindicatos...), para sustituirlo por otro aprovechando los materiales “reciclables” y sobre todo con nuevas relaciones, mucha creatividad e iniciativa de las más amplias masas trabajadoras (autoorganización asamblearia, Consejos de Trabajadores, democracia decisoria desde la base, progresiva disolución del semi-estado...).

Pero no es sólo cuestión de relaciones sociales (quién produce, quién es propietario, quién manda, se embolsa los beneficios, controla las armas...), sino de la misma infraestructura de la sociedad en su sentido más básico (tecnología, producción, consumo...) pues la actual tiene y tendrá un impacto demoledor y catastrófico sobre la biosfera (contaminación, cambio climático, extinción de especies, aumento esterilidad masculina...). El mundo ha de cambiar no sólo de manos, sino de base.

Necesitamos una táctica y estrategia capaces de apoyar a los trabajadores/as en su movimiento autoorganizado desde las asambleas, en la resistencia a los brutales ataques del capital, en el cuestionamiento del trabajo asalariado y la democracia burguesa, y en la aspiración a constituirse en un poder que superaría la división social clasista del trabajo y el Estado; por tanto, capaz de independizarse en lo organizativo, político e ideológico del Estado y de todas las fuerzas que perpetúan la sociedad de clases burguesa o tecnoburocrática, sean de derechas, izquierdas, populistas, “revolucionarias”, como partidos, sindicatos, iglesias, militares, guerrillas; por ello, capaz de potenciar un ser humano responsable, cooperativo, solidario, antiautoritario, igualitario y abnegado.

Para inspirarnos necesitamos un Programa de Transformaciones, un proyecto básico y descriptivo de las líneas maestras de la nueva civilización a la que aspiramos para liberarnos del capitalismo y todas las sociedades de clase y hacer posible una Humanidad que viva de verdad en libertad, igual, fraternidad, sin explotación, miseria y guerras, respetuosa con nuestro mundo.

Necesitamos una teoría que desarrolle cómo los trabajadores asalariados/as pueden resistir y crear su propio poder constituyente para dejar de ser clase y superar toda sociedad de clases. Una teoría que establezca la alternativa a la organización económica, social y política del capitalismo basada en el trabajo asalariado, la apropiación privada, el mercado, la intervención del Estado y esquilmar el planeta. Como esa civilización (socialista-comunista democrática y ecológica, no totalitaria) sería insostenible a escala nacional, por grande que fuese el estado, la alternativa debe ser planetaria, como es hoy de hecho la economía, el mundo globalizado.

Son muchas las cuestiones a responder, como por ejemplo: ¿Cuáles son las características de una planificación democrática que dé el poder real a los trabajadores/as, no a los ingenieros, directores de empresa y burocracia?. ¿Podría jugar el mercado y la propiedad privada, alguna función positiva, siquiera transicional?. ¿Cómo evitar la “autogestión” que genera nuevamente capitalismo, sin caer en la burocratización estatal y conseguir una planificación que permita superar la división social clasista del trabajo, por tanto la condición efectiva de asalariado, luego el trabajo y la vida social alienadas?. ¿Cómo impedir la separación de la política y el trabajo, la creación de una esfera para especialistas, profesionales, tecnócratas, burócratas y militares, y por consiguiente la perpetuación del dominio del Estado sobre los trabajadores/as?.

Madurarán las condiciones para que cada vez más se interesen por estos problemas. Ante la austeridad, el paro y la futura mega-crisis muchos se preguntarán: ¿para qué estudiamos y trabajamos? ¿para qué tanto esfuerzo y sacrificio? ¿qué construimos para nosotros y la descendencia? ¿a dónde nos lleva todo esto? ¿no puede ser de otra manera? ¿qué podemos hacer?. La agitación sistemática sobre la mega-crisis, y las propuestas de Programa de Transformaciones ayudarán a cuestionar, buscar y luchar por una alternativa.

En lugar de afrontar en serio los problemas de la mega-crisis, la burguesía europea tiene la pretensión de “liberalizar” aun más las condiciones de trabajo, eludir la contratación colectiva para dividirnos, condenarnos a la impotencia individual y llegar a que laboremos ¡65 horas semanales y con desempleados! para ser “más competitivos”, “salir de la crisis” y acelerar la marcha de la “locomotora” europea. Así sólo nos llevará antes a un descarrilamiento como el actual, o de dimensiones a lo 1929 y al precipicio de la mega-crisis. Acarrearía el debilitamiento de los trabajadores/as para rescatar, ya no los beneficios empresariales, sino a la Humanidad del capitalismo. La burguesía, sus políticos y economistas, se revelan cada insaciables, necios y peligrosos, cual científicos locos de películas de terror. Resignarnos y obedecerles sería mucho peor que la marcha de los judíos a las cámaras de gas con la promesa de las duchas, o la obediencia (bajo amenaza de ejecución) de las órdenes criminales e insensatas que empujaban, oleada tras oleada, a miles de soldados contra las trincheras enemigas a una muerte inevitable bajo el fuego de ametralladoras y morteros, durante la Iª Guerra Mundial. ¡Que les den!. Negarnos a seguirles y levantar nuestra propia alternativa a la mega-crisis es ya una cuestión de supervivencia y cordura..

No necesitamos más capitalismo, ni un capitalismo “mejor”, regulado con la intervención a su favor del Estado, pues el capital se saltará cuando haga falta los controles por imperativo del beneficio y “socializará” las perdidas; sino liberarnos del capitalismo y su aparato administrativo-burocrático-represivo-armado. De esta crisis no han podido culpar al precio del petróleo (aunque afecte) ni a la inflación “provocada” por la subida de los salarios. Está quedando bastante en evidencia que la causa es la irracionalidad del capitalismo, su funcionamiento caótico por su razón de ser: la búsqueda del beneficio económico, no la satisfacción de las necesidades humanas, la codicia insaciable de la burguesía; aunque deseen hacernos creer que eso sería evitable gracias a controles. En EEUU los altos directivos llegan a ganar hasta ¡344 veces! el promedio laboral. Escandaliza que las ganancias son privadas pero las pérdidas las pagamos sobre todo los trabajadores/as (no podemos engañar al fisco como ellos, impuestos al consumo) gracias a la intervención rescatadora de su Estado. Aprovechando que están en dificultades, grandes empresas absorben a otras por casi nada, haciendo un gran negocio y concentrando aun más el capital. Cada vez más trabajadores/as verán al emperador desnudo. Confiados por la autoorganización, la lucha de resistencia e inspirados en las propuestas de Programa de Transformaciones llegará el día en que cantemos en las manifestaciones:

(tonadilla de “No nos moverán”) “A la mega-crisis, ¡no nos llevarán!” (bis) “Promesas, mentiras y amenazas, ¡no nos llevarán!” // “De la mega-crisis, ¡sólo salvará!” (bis) “El poder de los trabajadores, ¡sólo salvará!”.

Adquirir esa fortaleza requiere desde ya un duro esfuerzo teórico programático en múltiples direcciones o no podremos evitar la mega-crisis ni afrontarla liberándonos del capitalismo cuando emerja con todo su dramatismo y destrucción. Si esta crisis nos ha pillado mal preparados y débiles no podemos permitirnos ese lujo en el futuro próximo con la amenaza de la mega-crisis.

Los mismos factores de la mega-crisis (clima, energía...) necesitan medidas preventivas o paliativas desde ya o será demasiado tarde. Significa políticas que concentren en ello los recursos humanos, económicos, científicos, técnicos, en lugar de en la industria armamentística y otros despilfarros (publicidad, entretenimiento idiota, etc). Implica como mínimo una enorme presión por parte de las masas trabajadoras, que la burguesía vea cómo su desinterés e inoperancia levanta cada vez más alto la alternativa a su civilización. Supone una alta conciencia de los trabajadores y las tareas teórico programáticas, de intervención, de las minorías más conscientes y organizadas.

Por tanto se trata de tener claras las prioridades con un sentido correcto del tiempo histórico. Debemos superar de una vez el particularismo de empresa, localismo, nacionalismo, inmediatismo y cortoplazismo, el tratamiento separado de los problemas (economía, biodiversidad, clima, energía...), en lugar de entenderlos como parte de un mismo fenómeno planetario, profundo y dilatado: la mega-crisis de la civilización capitalista. Al que debe dársele una solución basada en la conveniencia de los trabajadores de todo el mundo, por tanto de la Humanidad, internacionalista.

Debemos plantear ya la amenaza de la mega-crisis a la consideración de las masas trabajadoras y, para no provocar pánico, fatalismo y desaliento, propuestas de luchas y Programa de Transformaciones. Dar ese marco comprensivo global a la dinámica de crisis de civilización, de la que ésta es un adelanto, junto con la experiencia de la lucha autoorganizada (asambleas, etc) y las propuestas de objetivos y de Programa de Transformaciones, ayudará a superar la sensación de no entender nada, de enfrentarse a un problema ahora y a otro después, la impotencia y ansiedad que se irán generando. Ofrecerá una alternativa que no será ilusoria como las que presentará la burguesía incluso con sus fracciones keynesianas, populistas o “socialistas” (capitalismo de Estado, etc). Dificultará que las masas trabajadoras sean presa fácil de los demagogos que de un modo u otro las seguirán atando a esta civilización y orientando su frustración y agresividad hacia falsos culpables (minorías nacionales, inmigrantes, otros países, etc.) que servirían de cabeza de turno. Debe hacerse cuanto antes pues de lo contrario será mucho más difícil luchar contra esa corriente de irracionalismo reaccionario una vez se instale. La mega-crisis de la civilización capitalista ofrece un culpable global más claro hacia el que apuntar todos los ataques, pero si se hace desde ya.

La experiencia de la crisis actual hará más verosímil en lo intelectual y emocional la previsión de la mega-crisis, cuando además son incuestionables los demás factores de la misma (clima, petróleo, población...). Se podrán hasta esbozar posibles escenarios de la mega-crisis, de hecho ya los hay en cuanto al cambio climático (“El informe Stern” Paidos, 2007). No se trata de especulación ni catastrofismo, sino de tendencias profundas y prospectiva. Todo eso ya está de modo difuso en la mente de la gente, por los medios de comunicación. Se trata de darle la claridad, importancia, coherencia y perspectiva que conviene a la Humanidad, no a la burguesía. Y a eso se empieza por darle un nombre que pueda calar en las conciencias: mega-crisis (leído creo en artículo de Jorge Beinstein). No basta con degradación, descomposición, caos, barbarie, etc. Y no cae en el error del “derrumbe” del que emergería inevitablemente el socialismo. Ayudará a entender que a esta crisis no le seguirá una nueva época de prosperidad, sino a lo sumo cortos relanzamientos con otras crisis y un proceso de crisis mucho peor y catastrófico perpetuando la sociedad clasista en versiones tal vez de pesadilla y con un retroceso absoluto de la Humanidad.

El término descriptivo alusivo de mega-crisis permite aglutinar todo ello y ligarlo con la experiencia de las depresiones económicas que han sufrido, sufren y sufrirán cada vez más trabajadores/as del mundo, por tanto con el cuestionamiento del capitalismo y de todos las fuerzas sociales y políticas implicadas. La mega-crisis nos ofrece una extraordinaria oportunidad para llevar adelante la crítica global de la civilización capitalista, potenciar la lucha, autoorganización y alternativa de los trabajadores/as. Si el Programa de Transformaciones plantea el horizonte inspirador de los trabajadores/as, la “alternativa” está en la mega-crisis, el “huracán perfecto” de categoría 5 al que ha tomado rumbo la nave obsoleta del capitalismo.

La mega-crisis, como crisis de civilización, es más fácil de entender que las causas generales de la crisis capitalista y de ésta en concreto: el agotamiento del recurso al crédito con deudas astronómicas (particulares, empresas, estados...), la especulación con sus “burbujas”, la “sofisticada ingeniería financiera”, la “economía de casino”, como muestra de las dificultades del capitalismo para solventar los problemas de la sobreproducción (con respecto a la demanda solvente, no las necesidades), la tendencia a la baja de la tasa de ganancia por el aumento de la composición orgánica del capital (+maquinaria, -trabajo vivo) (Marx) y de la realización de la plusvalía en la decadencia del capitalismo (Rosa Luxemburgo). Ello no quiere decir que no se deban hacer más esfuerzos por popularizar estas explicaciones. Uno y otro acercamiento son necesarios y complementarios pues responden a la misma realidad, si bien la mega-crisis incluye más problemas.

Lo que debe quedar claro es que el capitalismo es un sistema ya obsoleto que viene causando grandes problemas, los causará mayores y es incapaz de resolverlos con justicia y humanidad. Que la economía de la división clasista del trabajo y del beneficio es la economía de la catástrofe para la Humanidad de la que sólo algunos “buitres” se aprovecharían, aunque en el trayecto nos engañen con algunas baratijas.

Ideologías, corrientes filosóficas, religiones, sentido de la vida y de la identidad personal (pertenencia, individualismo-gregarismo) nos atan a la sociedad de clases y depredación, bloqueando la comprensión de la crítica y la asunción de lo que realmente nos conviene. Para superar estos obstáculos necesitamos una cosmovisión alternativa que nos permita entender nuestro lugar en el cosmos, la Tierra, la comunidad de la especie, la verdadera naturaleza de nuestra identidad y la vía de nuestra plenitud como seres humanos, por tanto el auténtico sentido de nuestra existencia; es decir, un nuevo humanismo. Sin esto, no habrá conciencia y motivación suficientes y la Humanidad no podrá salir de la crisis planetaria del siglo XXI como deseamos.

Programa, teoría y cosmovisión deberían aportar a las amplias masas trabajadoras instrumentos para que por sí mismas puedan discriminar, avanzar en la elaboración programática, cultural y de modos de existencia, potenciando la autoorganización, cooperación, solidaridad, valentía y heroísmo desplegados en sus luchas.

A final de febrero de 2008 publiqué en kaosenlared el artículo Programa, Programa, Programa. Tan necesario es. al que se le prestó muy poca atención. Espero que ahora la situación haga entender mejor la importancia y urgencia de abordar la cuestión, por lo que les invito a leerlo para evitar repetirme.

Otros artículos relacionados “Proletariado o tecnoburocracia ¿de quién será el futuro?”,“Proletariado del siglo XXI: contra la alienación, “contra sí” como clase, para sí como seres humanos” (empezad leyendo mi comentario), “Proletariado. Pasado y futuro de una ilusión”.

Ver también la nota 3 en mi libro (245 pág A4) ¿Quién soy? ¿Cuál es el sentido de la vida?. Respuestas para orientarnos en un mundo en crisis. Del cambio climático al cambio de civilización, colocado en Kaosenlared el 31-X-07 y adaptado para imprimirlo mejor, el 4-XII-07.

Para localizarlos y conocer otros que voy publicando en kaosenlared net, con el buscador de kaosenlared por Aurora Despierta luego seleccionad por Autor y Procedencia, Ordenado por Fecha, y Durante los últimos Todo Kaos,Buscar. (fijarse en la firma, no son míos todos los que aparecen, sí “Siglo XXI, perspectivas”).

Dada la escasez de propuestas interesantes y para impulsar ya el debate, remito al “Proyecto de Programa” de Cooperación Obreira que localizaréis en la página www.geoicites.com/cica_web , de Círculo Internacional de Comunistas Antibolcheviques.

Un libro que no sé cuando podré leer (falta crónica de tiempo) pero prometedor en un primer vistazo “Parecon. Vida después del capitalismo” de Michael Albert, Akal, 2005.Parecon viene de economía participativa.Otro, “Fin del capitalismo global. El nuevo proyecto histórico” de H. Dieterich y otros, Txalaparta, 1999.Uno más “El porvenir del socialismo” de Claudio Katz, Ediciones Herramientas, Argentina, 2004.

 
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Comentarios (1)

#1.- Relación con nuevas tecnologías contra cambio climático

Aurora Despierta|20-10-2008 13:33

Para entender más en profundidad cómo se relaciona lo planteado en este artículo con el cambio climático y las necesarias nuevas tecnologías para enfrentarlo, remito a mi artículo colocado el jueves 16 octubre, en las secciones ecología, opinión y la bancarrota del capitalismo, “Libre publicación” “Crisis. Otra víctima: aplazamiento lucha contra cambio climático. Más cerca Mega-Crisis capitalista. Futuros La UE decide posponer las medidas programadas, da mal ejemplo y hace peligrar la alternativa al fracasado protocolo de Kioto. Consecuencias de las limitaciones del capital, de su decadencia.”, Enkace:

http://www.kaosenlared.net/noticia/crisis-otra-victima-aplazamiento-lucha-contra-cambio-climatico-mas-cer

Y el enlace al artículo “Programa, Programa, Programa. Tan necesario es”

http://www.kaosenlared.net/noticia/programa-programa-programa-tan-necesario-es

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