Si Kyoto  fracasó en la reducción de gases CO2 causantes del cambio climático,  fue porque el sistema capitalista ultraliberal globalizador necesita del consumismo depredador para sostenerse. Por ello, cuando hablan de desarrollo sostenible, se trata de  una falacia y un insulto a la sociedad pensante crítica y sensata. Porque la salud del clima se refleja en el crecimiento o decrecimiento del PIB. Ahora que sufrimos la crisis de tanto derroche, con la deflación se esta reduciendo la contaminación, sirviendo de referente para la solución. La crisis no es accidental, sino sistémica. Es decir, hoy por hoy sin solución posible. Sin embargo en honor al absurdo, potencian la venta de coches… 
No obstante, al entrar en una dinámica de decrecimiento o deflación continuada, dichas autoridades apoyadas en las clases trepas, lacayas y servilistas observarán –conjuntamente con amargura- que la solución no estará en parchear con refundaciones, viendo acercarse el final de su hegemonía mercantilista. A pesar de su mal perder, esperemos no permitirles posibles zarpazos demoledores, provocados por la carencia de ética y por el obsesivo, autoritario e ilegitimo poder para violar los derechos humanos… ¿Qué hacer para intentar evitar mortandades como las del tsnunami en el  que murieron unas 150.000 personas en Tailandia e Indonesia, más las muchas muertes de hambre? 
Por responsabilidad social urge activar los movimientos sociales alternativos transformadores, espoleados por las políticas manifiestamente erróneas del sistema. Como por ejemplo Copenhague, donde 100.000 personas activistas (sin complejos), con cívico coraje se enfrentaron a las nuevas formas represivas. Con esta firme actitud ejercida con plena consciencia, se afronta con valor hasta la cárcel. Como le ocurrió (entre otros) al apreciado compañero Juan López de Uralde, director de Greenpeace.
Esta actitud no violenta (ante la multimillonaria audiencia mundial) servirá de mensaje manifestando que hay otras formas reivindicativas mas humanas, pedagógicas y eficientes socialmente. Desenmascarando a posibles grupos violentos de policías provocadores camuflados y de otros distorsionadotes (acordémonos de la manifestación de Junio de 2001 en Barcelona, contra el Banco Mundial)…  Dado el efecto escaparate se debe dar respuesta social masiva en todos los macroeventos.
No obstante por razones socioestratégicas movilizadoras deberán impulsarse (simultáneamente coordinadas) manifestaciones locales estimulando el activismo con asuntos concernientes a la propia ciudadanía, incentivando los sectores de la sociedad civil más combativos por sus derechos a nivel local o de proximidad. Realizando el lema: Pensar global, actuar local. 
Respecto a lo coreado en Copenhague sobre cambio de sistema en vez de cambio climático (no confundir con el cambio de modelo productivo de Zapatero); si no se cambian las relaciones de producciónmediante políticas de economía productiva y financiera públicas que garanticen planetariamente derechos mínimos dignos: Económicos, sociales y culturales de cada pueblo. Derechos humanos estos, básicos y de “ultima generación” (reconocidos por la onU), ¿para que sirven si en teoría abarcan sustancialmente a todos los derechos incluidos en la Declaración Universal? Pero, ¿qué credibilidad puede ofrecer esta declaración, siendo las instituciones del sistema capitalista las máximas responsables de su vulneración? ¿Podremos ser tan ignorantes que pidamos peras al olmo? 
Considerando la naturaleza del corrupto sistema, las crisis son inevitables, por ser fruto de sus antagónicas contradicciones. Entre ellas, el susodicho cambio climático. Además este desastroso camino apocalíptico, provoca terrorismo, inseguridad ciudadana, represión policial y judicial, stress, enfermedades físicas y mentales, hipotecas, suicidios y miles de insospechadas consecuencias.   A pesar de no ser exactas las ciencias sociales, se constatan muchísimos problemas que son hijos legítimos de la propiedad privada; porque planifica la economía del lucro y la mangancia especulativa. Erigiéndose algunos seres humanos avaros (acumuladores de capital mediante la plusvalía) por encima de otros semejantes, tratándolos como a objetos explotables negando su condición de sujetos con los mismos derechos.
Dicha propiedad se fundamenta en el arrasador libre-mercado, acaparado por transnacionales y lobbies para controlarla y eliminar a la pequeña empresa, desrregulando peligrosamente las relaciones laborales, mientras aumenta la precariedad y la indigencia. Así mismo fomenta las subcontratas superexplotadoras, la economía sumergida, y el latrocinio de los paraísos fiscales, controlando todo el pastel las indecentes banca y finanzas privadas.
Por otro lado, para preservar sus privilegios de clase, la oligarquía educa a la juventud en el autoritarismo dogmático y en valores economicistas, bipartidistas, españolistas, militaristas, y en la incuestionable competitivitis. Lo contrario a educar dialécticamente en valores humanos, de libertad, responsabilidad y fraternidad sin restricciones filosóficas de todo conocimiento, forjando personas (y pueblos) capaces de autodeterminarse. Eso sí, en una sociedad socializante. 
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#1
10-01-2010 21:56
Salvo algunos errores de redacción, encomiable artículo.
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