inSurGente (A.M.).- Entre 80 y 100 personas se concentraron en la Plaza de San Juan de Dios, frente al ayuntamiento de Cádiz, bajo el lema “Que la crisis la paguen ellos”. Llegaron poco a poco, permanecieron unos minutos charlando en corrillos, saludándose y cumpliendo lo que consideran un deber cívico: manifestarse contra los efectos sociales cada vez más trágicos de la crisis, que ha empezado a golpear con saña una provincia y una ciudad ya muy castigada por el paro. A los pocos minutos, de manera espontánea, decidieron iniciar una pequeña asamblea para hablar de la crisis. Durante hora y media, de pie, en corro cerrado porque empezaba a hacer frío, sin cerveza ni “pipas” de girasol; primero con timidez y después animadamente, rompieron el hielo y tocaron brevemente los temas del paro, de las hipotecas, del rescate bancario, del capitalismo y de la explotación, y de la necesidad de reunirse de nuevo, en asamblea abierta, y en la calle. Se autoconvocaron para la próxima asamblea pública.
Los reunió una convocatoria difundida, casi como prueba, por la red.
Podría ser una de tantas en las que la gente comenta la presencia escasa, la falta de movimientos sociales activos y permanentes, y la lamentable situación de las organizaciones de “izquierda” o “sindicales.
Ocurrió, sin embargo, el pequeño milagro y la pregunta: ¿Para que estamos aquí?
Un corro de hombres y mujeres de edades muy dispersas se sintieron ciudadanos y empezaron a pedir la palabra y a usarla con sencillez, con humildad, de tú a tú. Con franqueza y deseos de escuchar y aprender unos de los otros. Hablaron unas 20 personas, algunas repitieron en el uso de la palabra. Nadie dio ningún discurso.
Decidieron volver a reunirse, dentro de 15 días, otra vez en asamblea abierta –y en la calle- para hacer posible que la gente se incorpore y hable de los problemas comunes.
Ninguno de los presentes, gente con más o menos conciencia social, y con más o menos o ninguna experiencia política, dijo nada tan vacío como el discurso y la rueda de prensa de Zapatero.
Es muy probable que convocatorias similares y asambleas ciudadanas, a la luz o bajo techado, se empiecen a convocar y a reunir en nuestro país. Es posible, sólo posible, que entonces empecemos a enfrentar la crisis desde el único sitio posible, desde el pueblo trabajador, desde abajo.
Se autoconvocaron, en la misma plaza de San Juan de Dios, delante del ayuntamiento, para el sábado, 29 de noviembre, otra vez a las 5 de la tarde.
Asamblea abierta y libre.
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