Creo firmemente, aún a pesar de no ser un acérrimo defensor de los sentimientos que inspira ese tozudo de Cupido, que en algún momento un ser humano, del género que sea, puede llegar a ofuscarse con esa “melopea química” que la materia gris padece tras el cocktail de dopaminas  provocado cuando existe una atracción físico-emocional con un semejante de distinto o igual género. Baste con realizar un ejercicio de memoria para darnos cuenta que, el que escribe como el que lee este humilde artículo de opinión, salvo circunstancias excepcionales, es fruto de la culminación de esa relación a dos.
            Aumentando la escala social y levitando por la estratosfera de la aristocracia española, nos daremos cuenta de que “el primus inter pares”, el primero de todos los nobles, o sea el rey o monarca, también ha sido embaucado en sucesivas ocasiones por la pasión. Múltiples y variopintos han sido los casos en los que un monarca, hablo en masculino ya que es una institución cuyo protagonismo masculino roza el anquilosamiento y el anacronismo más profundo y por centrar el caso que nos ocupa, ha celebrado connubios con mujeres que no poseían su mismo rango social, es decir, mujeres que no eran parientes, ni por casualidad remota, de dinastías o linajes reales, vamos, para que nos entendamos, que el rancio abolengo brillaba por su ausencia. Son los llamados matrimonios morganáticos.
            El zar Alejandro II de Rusia, el malogrado heredero de la corona austrohúngara Francisco Fernando a comienzos del SXX, el heredero del trono británico, el príncipe Carlos, el rey noruego Haakom o la Casa Real española en la figura del que será, si nadie con cordura lo remedia, Felipe VI, son muestras inequívocas y fehacientes de que la historia, como dice una banda musical de mi patria chica, la única que reconozco (“la patria es un invento” que decía Federico Lupi) se repite.
            Aún a pesar de los ejemplos que nos alumbran como los que he citado anteriormente, particularmente soy de la creencia de que la institución monárquica guarda secretos muchos más oscuros para los acercamientos amorosos oficiales a las clases populares. La monarquía se acerca a una etapa de su historia difícil de transitar, una fase dónde se cuestiona cada vez más el papel representativo que juega dicha institución y su extrañeza para con los resortes del entramado burocrático estatal. Un rol que, desde su imposición antidemocrática por el Generalísimo, no ha salido del laberinto, a grosso modo, de su apoyo a la joven democracia, imparable de cualquiera de los modos, tras el intento de golpe de Estado de Tejero, la asistencia a eventos reales o nobiliarios, los Institutos Cervantes, las visitas de Estado que después tienen su concreción cooperativa en el trabajo de los funcionarios estatales, la presidenciade los desfiles de las Fuerzas Armadas, o esa funcionalidad etérea de cohesión del pueblo en torno a la impasibilidad, benevolencia y simpatía del rey, pasando por el lamentable espectáculo proporcionado pos “Su Majestad” en la Cumbre Iberoamericana.
            Esta débil situación cada vez más va siendo el asidero para muchos movimientos republicanos que están renaciendo, cuál ave Fénix, en los diferentes territorios del Estado español (nótese las manifestaciones republicanas del pasado mes de Abril por colectivos y agrupaciones consolidadas o algunas manifiestos de algunos ayuntamientos andaluces a favor de la usurpada II República española). Ante dicha perspectiva de futuro, y como evolución lógica de cualquier organismo vivo, la institución real ha ido mimetizándose con la realidad cambiante.
              La monarquía española ha necesitado del abandono de sus “leyes antiguas” para presentarse en los albores del SXXI cono un ente nuevo y transformado. La estrategia camaleónica del futuro Príncipe de Asturias de aceptar como esposa a una periodista divorciada ha sembrado la idea, y así se ha hecho saber en algunos medios de comunicación, como si fuera un cuento de hadas, de que cualquiera habría podido ser la agraciada. Esa proximidad de la realeza al pueblo ha propagado el razonamiento de la Casa Real está para el servicio y con el pueblo español, hasta tal punto que sus distinguidos miembros pueden llegar a incluirte en su familia próxima. En mi opinión, este encuentro planeado y ficticio ha servido para dar alas y un respiro a la cuestionada monarquía por el simple motivo de que, con el enlace, se ha “demostrado” que Felipe ya no es el monarca absoluto inaccesible y astronómicamente inalcanzable sino que es uno más del conjunto de España y por ello, no debe despertar recelo ni espinosas preguntas sobre su razón de ser y estar.
            La alianza de los reyes con el pueblo puede extender durante algunas décadas más, lastimosamente creo que en las inmediaciones de esos valores temporales nos tendremos que mover para que los partidos políticos adquieran el compromiso de buscar fórmulas de Estado republicanas si no es el la espontaneidad organizada popular la que fuerce a cambios sustanciales, la pervivencia de la decimonónica monarquía española.
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#2.- si si
30-06-2008 14:22
perdona  te acuerdas de la segunda republica?? muchos soñamos con la tercero el
ser español no dice ser españolista yo por lo menos no tengo la culpa de haber 
nacido en un pais de rancios con toritos y olesss y banderitas  
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#4.- el 3 debe ser de la uce
Javi|30-06-2008 16:07
Primero los republicanos de esta página creo que la immensa mayoria no defendemos algo asi como una "republica socialista" ¡NOOOOOOOOOOO!!!!!!!!!!!!!
¡DEFENDEMOS UNA REPUBLICA SOCILISTA!!!!!!!!!!!!!!!!!! CON TODAS SUS LETRAS
  Segundo defendemos el derecho a la autodeterminación porque creemos en una DEMOCRACIA DE VERDAD y no en la farsa esta que SI ES UNA CARCEL DE PUEBLOS ya que no deja decidir a cado uno lo que quiere ser.
Muchos de nosotros no defendemos que España deje de existir, simplemente que TOD@S PODAMOS DECIDIR SI DEBE O NO SEGUIR EXISTIENDO TAL CUAL ES, por lo tanto lo que defendemos no es una anarquia total, cosa que no te pareceria tan mal en el caso que supieses lo que significa como no nos parece nada mal a algunos a pesar de que nos consideremos comunistas, sino una DEMOCRACIA TOTAL.
Tercero nada justifica la continuidad de una institución medieval, antidemocrática y perversa como la monarquia. Aqui muchos pensamos que lo que garantiza que NUESTROS HIJOS SIGAN COMIENDO, Y TU REYECITO Y SU SEQUITO CHUPANDO DEL BOTE ES: ¡ NUESTRA FUERZA DE TRABAJO !!!!!!!!!!!!!!!!!!
¡ REPUBLICA, SOLICIALISMO Y LIBRE AUTODETERMINACION !!!!!!!!!!
¡ SALUD CAMARADAS !!!!!!
UN SALUDO A TODOS LOS PUEBLOS QUE FORMAN HOY EL ESTADO ESPAÑOL Y QUE ESPEREMOS ALGUN DIA VAYAMOS DE LA MANO PERO LIBREMENTE Y EN UNA HISTORIA DIFERENTE.
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