En los últimos días el gobierno de Evo Morales ha arremetido duros ataques contra la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB). Un día después de que los indígenas de las tierras bajas hayan empezado una marcha desde Trinidad hasta la sede del gobierno, el mandatario del Estado Plurinacional indicó: “USAID nuevamente, los gringos, están detrás de algunos dirigentes del campo y la ciudad, (...) esos vendepatrias de Bolivia y del exterior quieren comprar a nuestros dirigentes y confundir a la población con cualquier pretexto”. La acusación de Evo y de un grupo de ministros generó indignación en los pueblos indígenas del oriente, que pidieron al presidente que se retracte.
¿Por que marchan la CIDOB? Más de 800 integrantes de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia están marchando rumbo a la sede del gobierno. El primer destino es la ciudad de Santa Cruz, desde donde se encaminarán por la carretera nueva a Cochabamba, con la finalidad de llegar a la ciudad de La Paz. Su demanda es de autonomía indígena plena y el incremento de escaños del sector en la Asamblea. La CIDOB acusa el Gobierno de no estar respetando los acuerdos ni la Constitución Política del Estado (CPE) respecto al área territorial de las autonomías indígenas. Mientras que el Consejo Nacional de Marcas y Ayllus del Qullasuyo (Conamaq) amenaza con incorporarse a la marcha porque según los dirigentes de esta organización indígena originaria, el Gobierno quiere eliminar la consulta a los pueblos indígenas acerca de la explotación de recursos naturales.
El conflicto surgió con la Ley Marco de Autonomías que es una de las cinco leyes fundamentales para la vigencia de la nueva Constitución Política del Estado. Lo que está demandando la CIDOB y la CONAMAQ es lo que Evo y su partido, el MAS, “vendieron” en el discurso para la aprobación de la Constitución pactada con la derecha. Evo y el MAS dijeron a los millones de campesinos indígenas y originarios, que la autonomía indígena estaba garantizada, que los pueblos indígenas tendrían el derecho a ser consultados sobre la exploración de los recursos naturales no renovables en sus territorios. Y que la aprobación de la Constitución significaría cumplir con el planteamiento de los pueblos indígenas y originarios de tierra y territorio,reconocimiento a estos pueblos yla descolonización del país a través de un nuevo estado incluyente, el Estado Plurinacional. El gobierno prometió muchas cosas para que las bases aprobasen la Constitución sin cuestionar su verdadero contenido tras el pacto con la derecha.
Nosotros en aquel momento afirmamos: “La Nueva Constitución no garantiza el fin al latifundio, no garantiza la estabilidad laboral, no garantiza la nacionalización ni control de los recursos naturales por el pueblo, no garantiza la Autonomía Indígena y da más fuerza a la Autonomía Municipal y Departamental porque los departamentos adquieren numerosas competencias, al mismo tiempo, las reivindicaciones indígenas y campesinas en cuanto a autonomía regional y autonomía indígena fueron desvalorizadas. Están previstas, pero en realidad sin poder real y quedan supeditadas a los departamentos y municipios. Frente a una Constitución pactada con la derecha y la oligarquía, vote NO, en defensa de la Agenda de Octubre. Nuestra posición, sin ninguna unidad de acción con los sectores burgueses que estaban por el NO, surge por la comprensión de que, lo que va a referéndum, es resultado del acuerdo del gobierno con la burguesía. Y que este acuerdo plasmado en la Constitución, es la mayor traición del gobierno a las bases en contra de los movimientos sociales”.
Hoy, un año y cinco meses después de aprobada la Constitución cambiada por el acuerdo con la derecha, las tales cien leyes para reglamentarla se vuelven en contra de los campesinos, pueblos indígenas y de los obreros. Es decir, la Constitución tiene un montón de generalidades que están siendo reglamentadas por las leyes elaboradas ahora por el presidente, vicepresidente y la Asamblea Plurinacional. Por ejemplo, en el art 293 de la Constitución dice: “La Autonomía Indígena tiene que respetar los límites municipales. Si la conformación de una autonomía Indígena afectase límites municipales,el pueblo indígena solicitante y el gobierno municipal deberán acordar una nueva delimitación territorial, lo que significa un procedimiento ante el Parlamento”. Los pueblos indígenas creyeron que la Ley Marco de Autonomías iba resolver este problema, y no fue así. Por eso la CIDOB acusa al gobierno de no estar respetando los acuerdos ni la Constitución Política del Estado respecto al área territorial de las autonomías indígenas.
El gobierno por su lado, ahora se apoya en el texto Constitucional para declarar que las demandas de los indígenas tienen algunos criterios inconstitucionales por lo tanto “no se discutirán”. Lo mismo pasa con el tema de la consulta. En el texto constitucional de Oruro (antes del pacto del MAS con la derecha) el artículo 30 decía: “los pueblos originarios tienen derecho a ser consultados mediante procedimientos apropiados, y en particular a través de sus instituciones, cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles. En este marco, se respetará y garantizará la consulta previa obligatoria, realizada por el Estado, de buena fe y concertada, respecto a la explotación de los recursos naturales no renovables en el territorio que habitan. La Constitución que fue a referéndum en enero quitó la palabra consulta previa obligatoria y sustituyó por derecho. Ahora la Nueva Ley de Hidrocarburos prevé que la consulta a los pueblos indígenas puede obstaculizar la inversión de las transnacionales. Estas a su vez presionan al gobierno para que los pueblos indígenas no interfieran es sus acciones. El vicepresidente, Álvaro García Linera, garantizó que va haber la consulta indígena, pero rechazó que tenga la potestad de truncar el desarrollo económico. Aunque el gobierno del MAS tenga el discurso de la defensa de la pachamama, del vivir bien, de ataques al capitalismo, etc, etc, etc, su concepción de desarrollo es absolutamente capitalista y a favor de las transnacionales.
¿Por qué el gobierno reacciona acusando a los indígenas de las tierras bajas de enemigos? Evo dijo que la marcha de la CIDOB está financiada por los EEUU a través de USAID. Hace poco cuando los obreros fabriles y maestros hicieron una huelga general exigiendo aumento salarial digno, Evo y Linera acusaron a los trabajadores de hacer el juego a la derecha. Dijeron que funcionarios de la Embajada Norteamericana estaban detrás del paro. En aquél momento, Evo y el MAS llamaron “enemigos” a los trabajadores en lucha. Tras el conflicto en Caranavi donde murieron dos personas luego de una intervención policial, el Ejecutivo acusó a Usaid de infiltrarse en las organizaciones sociales para generar movilizaciones en contra de su Gobierno. Ahora los “enemigos” son los indígenas de la CIDOB, los mismos que ayudaron a Evo y al MAS llegar al gobierno.
La moral de todo partido deriva en el fondo, de los intereses históricos que representa. Si Evo y el MAS representase los verdaderos intereses y necesidades de la clase obrera y de los campesinos, indígenas y originarios, no utilizaría estas acusaciones absolutamente falsas para desprestigiar los sectores que le cuestionan desde la izquierda. Quién hace el juego a la derecha y al imperialismo es el gobierno de Evo Morales. Por ser amigo de las transnacionales, por estar del lado de los empresarios privados en la defensa del 5% de incremento salarial y contra los obreros. Por recibir plata de las onGs, por aceptar USAID y la cooperación norteamericana en el país. Además Evo acaba de reconciliarse con Rubén Costas, él autorizó la alianza electoral de Isaac Ávalos (ex ejecutivo de la CSUTCB) con la Unión Juvenil Cruceñista que chicoteaba y humillaba a los campesinos en el oriente del país. La moral podrida de hacer el mismo juego electorero que la derecha, lo tiene Evo y la dirección del MAS. Y eso quedó claro en el “dedazo” al interior del MAS para la definición de los candidatos en la elección de 4 de abril.
Lo que busca ocultar Evo Morales y la dirigencia del MAS con estas acusaciones, es el rápido giro hacia a la derecha de su gobierno y el profundo proceso de degeneración de este partido. El Movimiento Al Socialismo de las luchas cocaleras y campesinas de los 90 ya no existe. Fue suplantado por una cúpula que tiene un discurso de proceso de cambio y socialismo comunitario, y un programa y medidas políticas absolutamente capitalistas e imperialistas. El imperialismo sigue ahorcando a Bolivia a través de las transnacionales. Los obreros siguen con salarios miserables y perseguidos por los empresarios. Los obreros e indígenas siguen siendo perseguidos cuando se levantan en contra de las medidas del gobierno, solo que ahora la acusación de “vendidos” y la división de los trabajadores y organizaciones sociales, viene de quién ellos pensaron que fuera su gobierno.
Nosotros estuvimos en apoyo a las movilizaciones de fabriles y maestros y ahora estamos en apoyo a los pueblos indígenas del oriente. Los conflictos sociales en el país son el resultado de la experiencia que la clase obrera, campesinos y pueblos indígenas están haciendo con la Constitución y con las medidas de este gobierno. Resulta que se están dando cuenta que Evo Morales no es un gobierno de los movimientos sociales, sino que un gobierno de conciliación con el capital. Es necesario unificar a los obreros, campesinos y pueblos indígenas que ya se dieron cuenta del verdadero carácter del gobierno, para la construcción de un Frente Obrero, Campesino e Indígena que construya una oposición de izquierda a éste gobierno. Una oposición de izquierda que tenga como objetivo retomar el verdadero cambio empezado en 2003 con la lucha del pueblo.
Grupo Lucha Socialista (Sección de la Liga
Internacional de los Trabajadores-LIT/CI)
La Paz, 29 de junio de 2010
 
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