A modo de pregunta
No sé cuantos se sentirán engañados por las declaraciones que Bob Dylan hizo en el documental de Martin Scorsese, No Direction Home, cuando dice algo similar a que en ningún momento él se sintió involucrado en las ideas y las actividades de los grupos radicales de aquella época. Yo sí, y esto me llevó a bucear en la historia del cantante para ver si podía encontrar posibles indicios de estas retractaciones tan decepcionantes; de esta incoherencia entre las letras de sus canciones, como las de Soplando al viento, Señores de la guerra, Una dura lluvia va a caer, Cómo un canto rodante, El depravado mensajero, Campanadas de libertad, etc., y tales arrepentimientos. Con el material que encuentro en internet, esto es lo que se me ocurre responder a la pregunta: ¿es Dylan un farsante?
Primera negación: histórica y poética
Según sus biógrafos, Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, nació en Duluth. A los seis años se traslada con su familia a la cercana ciudad de Hibbing, donde su padre tenía un negocio de materiales eléctricos. Para el joven Bob, ni la vida de comerciante ni el ambiente de la población eran muy atractivos. Dicen que Robert descubrió muy pronto la música, que a los ocho años aprende por sí solo a aporrear el piano y que, por diez dólares, adquiriría una guitarra por correo. Que escucha la radio todas las tardes descubriendo la música de Hank Williams y de grupos de color. Es en este preciso momento cuando se enamora de la idea de llegar a ser un héroe del rock and roll, que en aquel momento estallaba entre los jóvenes, y de soñar con llegar al éxito de Elvis Presley, Carl Perkins o Jerry Lee Lewis. A su pasión por la música se une también el amor por las motos de gran cilindrada. Cuanto más crece Robert más se rinde a la necesidad de huir de Hibbing. En 1959, finaliza los estudios secundarios e ingresa en la Universidad de Minnesota, en Minneapolis, la capital estatal. Una de sus asignaturas favoritas es el aprendizaje del idioma español y la historia estadounidense. Allí comienza a escuchar temas de country, rock y a músicos como Robert Johnson y Woody Guthrie. En vez de frecuentar las lecciones básicas en el ambiente de los intelectuales locales, se dedica a escuchar a cantantes folk y olvida por el momento su gran pasión por el rock'n'roll de Little Richard. Son días intensos para Robert, que lee muchos libros, muchísima poesía, habla poco, pero escucha atentamente discursos sobre la paz, los derechos de los trabajadores, la enseñanza de una nueva moral... Es en este momento en el que cambia su nombre por el de Bob Dylan, para lo que, según algunos, se inspiró en el poeta Dylan Thomas, aunque el propio Bob Dylan siempre haya negado este particular.
Tímida negación. Aunque este desmentido tiene muy poco valor significativo, anuncia el comienzo de otros que sí tendrán bastante transcendencia política e ideológica, especialmente para aquella gente que lo que menos hubiéramos pensado de él es que no creía en el contenido de las letras de sus propias canciones y de su poesía.
Segunda negación: ideológica, contracultural
Una de las primeras sorpresas en el carácter y los valores de Bob Dylan la depara su libro autobiogáfico Chronicles.[1] En el libro hay dos capítulos que se muestran mucho más alejados de la narración de vivencias del autor y se refugian en sentimientos y percepciones. Son los dedicados a dos momentos mucho más oscuros y desconocidos de los que ninguna biografía ha conseguido desvelar datos más que a grandes trazos. El capítulo The Lost Land,[2]se remonta a los años de Woodstock, a finales de la década de los 60. Dylan ha alcanzado un inmenso éxito con un puñado de discos incandescentes que se convierten desde su mismo nacimiento en obras de referencia para toda una generación. El cantante comienza a encontrarse incómodo ante este éxito que le desborda, y aprovecha un accidente de motocicleta para retirarse de la vida pública y recluirse en su casa de campo con su mujer y sus hijos: “tenía muy poco en común con una generación de la que se suponía que era la voz”, dice. Pero no consigue pasar desapercibido: sus seguidores más alucinados lo acosan incansablemente, la prensa lo sigue situando en portada al lado de Kennedy, Gandhi o Castro, incluso un grupo terrorista toma su nombre de una frase de una de sus canciones. El cantante, acosado por todos los medios e incapaz de escapar del peso de su imagen pública, se ve obligado a cambiar de residencia con frecuencia y llega a hacerse con armas para defenderse de las hordas de fansque asedian su casa. Es posiblemente el capítulo más sorprendente de este Chronicles, que muestra a un Dylan completamente al margen de un mundo contracultural que le ha erigido como cabecilla y del que dista de sentirse partícipe.[3]
Espinosa negación: Es decir, el cantante tenía muy poco en común con una generación de la que se suponía era la voz, y se situaba al margen de un mundo contracultural que le había erigido como cabecilla y del que distaba de sentirse participe. Sin embargo, por una parte, no dudaba en componer (poesías y canciones) para estas personas, que por otra, le hacían multimillonario y le daban la posibilidad de “retirarse de la vida publica” y refugiarse en una confortable y segura mansión hasta que la vena artística le volvía a decir ¡vuelve!. Son los momentos en que para Dylan es más confortable recuperar al Robert Zimmerman y refugiarse en la paz de la familia, que afrontar el peso de las expectativas que generaba en las gentes. ¿Podemos hablar de un mentiroso consciente, o de un concienzudo tramposo? [4]
Tercera negación: de lo laico a lo religioso
A principios de 1978, Dylan se embarca en otra gran gira, este vez apoyado por una banda de salón de Las Vegas. El grupo se mantuvo durante el Street Legal (1978) y el álbum en vivo At Budokan (1979). Llegando al final de esta gira, sobre 1979, Dylan anuncia que ha visto la luz del cristianismo y lanza una serie de álbumes cristianos que finalizan con Slow Train Coming. El álbum tuvo un gran éxito, alcanzando el número tres y siendo disco platino. Prepara una nueva gira para este disco presentando sólo su material religioso, lo que produjo un mal sabor de boca para sus seguidores históricos. Otros dos álbumes religiosos Saved (1980) y Shot of Love (1981) fueron más bien de recepción pobre por parte del público. En 1982, Dylan viaja a Israel, los rumores decían que su conversión al cristianismo había acabado. Vuelve a grabar un disco secular Infidels (1983), con críticas y público muy favorables.
Frívola negación. Estas veleidades de Dylan con lo religioso y lo laico van presentando y repitiendo unas crisis de inmadurez fruto de su ambivalente personalidad. En una primera fase, reflejan la huida de todo tipo de compromiso con los valores radicales y contraculturales de sus seguidores históricos, para refugiarse en la paz alienante de la religión. Como señala acertadamente cierto comentarista más abajo, él sabía el poder espiritual que ejerce un cantante, y la responsabilidad que contrae con el público al que envía sus mensajes. Pero está cogido de la popularidad que suponen sus canciones y de los ingresos millonarios de la venta de tan millonarias ediciones, como para abandonar esta fábrica de sueños.
Cantando gratis por la paz en San Sebastián
Ahora nos anuncian que Bob Dylan ofrecerá un concierto gratuito por la paz el día 11 de julio en San Sebastián, en un escenario que se instalará en la playa de la Zurriola y al que se espera que asistan decenas de miles de personas. Según informaron ayer los promotores, el legendario cantante y guitarrista protagonizará un concierto de carácter pacifista organizado por el Festival de Jazz donostiarra fuera de su programación habitual, en el que colaborarán otras instituciones como el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación de Guipúzcoa, así como firmas privadas. En esta gran celebración cultural abierta al público participarán otros artistas aún sin concretar, pero todos ellos tendrán como denominador común el carácter pacifista de la celebración. Robert Zimmerman, más conocido como Bob Dylan, ha expresado su deseo de que no haya mensajes políticos en este concierto, cuyos organizadores pretenden que sintonice con los nuevos tiempos que se viven en el País Vasco.
Con peticiones como esta, me pregunto si el que viene a cantar a Donostia es Bob Dylan o Robert Zimmerman. Porque, ¿se puede pedir que un acto por la paz no contenga mensajes políticos? ¿Es que el hecho de reclamar y defender la paz no es, en sí mismo, un acto político? ¿Es que cantar por la paz no es un mensaje político? Me atrevo a proponerle que se vuelve a casa y se calle Porque, para decir tonterías, ya hay muchos tertulianos en este país que viven de ellas. También me atrevo a sugerirle, modificando ligeramente lo que dice Ron Jacob más abajo: “why Bob, if you cannot contribute with any bright idea, don’t shut up your mouth?”.
Última hora
Como estaba anunciado, el cantante acudió a su compromiso de San Sebastián. Llegó, se vistió de Bob Dylan, y actuó. Al acabar el concierto, se volvió a vestir de Robert Zimmerman, pasó por caja, cobró sus 300.000 euros estipulados, y se fue con la música a otra parte. El concierto era gratuito, su intervención, no. ¡Cuidado con la publicidad, que frecuentemente es engañosa!
Religious experience / La experiencia religiosa
In late 1978 Dylan himself was busy being born again. His widely-publicized conversion to Christianity made him perhaps the most famous Jewish apostate in American history. Suffering from a painful divorce, a tiring world tour and too much alcohol, Dylan began looking for answers. He found one:
“There was a presence in the room that couldn't have been anybody but Jesus. I truly had a born-again experience, if you want to call it that.... It was a physical thing. I felt it all over me. I felt my whole body tremble”. “I told you the times they are a-changin' and they did. I said the answer was blowin' in the wind and it was. I'm telling you now Jesus is coming back, and He is! And there is no other way of salvation”.
Pressed into vinyl as the slick Slow Train Coming album, Dylan's new beliefs won him his first Grammy Award. But on tour, he disregarded the savvy advice of his spiritual mentors at the Vineyard Fellowship and obstinately refused to play any of his song from before he found the light. Biographer Heylin downplays the catcalls from the audience, but the transcripts he includes show that Dylan felt obligated to save the souls of an audience he never liked all that much.
The followup album, Saved, was as self-righteous as its title. (His record company refused to release a live album of this religious music Dylan had recorded at his own expense.)
But Dylan's evangelical phase didn't last long. His third “Christian” album, included such departures from fundamentalism as Lenny Bruce, a paean to the Jewish comedian. More importantly, he had begun to synthesize his old vision with the new light. The results ranged from the soaring religious poem "Every Grain of Sand" to a trio of surrealistic songs left off the album but included on the Bootleg Series and the 1985 Biograph collection. Angelina, Caribbean Wind and Groom Still Waiting at the Altar update the surrealistic landscape of Desolation Row for a darker apocalypse. The show is no longer Shakespeare in the alley but The theatre of the Divine Comedy.
He told an interviewer about his born-again period, “that was all part of my experience. It had to happen. When I get involved in something, I get totally involved. I don't just play around the fringes”.
The problem was, at least for one Washington-area rabbi who had painfully excommunicated Dylan from his record collection when the singer converted, was that Dylan's return to Judaism, if it was that, was taking place without the publicity of his departure. Dylan would not leave his Christian stepping stones behind. Even as he recorded "Infidels," he still professed belief in the Book of Revelation.
“Whether you want to believe Jesus Christ is the Messiah is irrelevant, but whether you're aware of the messianic complex, that's all that's important...people who believe in the coming of the Messiah live their lives right now as if He was here. That's my idea of it anyway”, he said in 1985.
For most of his career, Dylan shrugged off efforts to crown him a prophet. From the beginning he knew the spiritual power and responsibility of the singer. He described it in a hymn to his first folksinger idol, Last Thoughts on Woody Guthrie. Toward the end of this long poem, released on The Bootleg Series, he asks: “Where do you look for this hope that yer seekin'?” He concludes with his own answer:
You can either go to the church of your choice. Or you can go to the Brooklyn State Hospital
You'll find God in the church of your choice. You'll find Woody Guthrie in Brooklyn State Hospital
And though it's only my opinion. I may be right or wrong
You'll find them both. In the Grand Canyon. At sundown.
Dos evaluaciones de los fans de los que seguramente Dylan se escondía cuando le resultan molestos
Una. Inconformista, cínico, auténtico, original y lleno de talento, Bob Dylan ha moldeado a centenares de artistas a su imagen y semejanza. Músicos como John Lennon, David Bowie, Beck o Andrés Calamaro, entre otros, lo reconocen como su mayor influencia. Pero la verdad está en sus discos, y sería bueno dejar de leer sobre ellos y pegarles “una buena escuchada”. Siempre se pueden encontrar nuevas sorpresas. Pero también podemos añadir que moldeó a muchos públicos, a través de canciones cargadas de esperanza y cambio. Por eso es doloroso leer cuando declara a los medios que todo aquello lo hizo sin ninguna creencia.
Otra. Bob Dylan’s ability to clearly reflect the anger of a generation is a testament to his skill, and until the day when our generation can produce an artist with similar talent I will be recycling protest songs from the master.
Para los lectores de inglés, incluyo estas interesantes observaciones que matizan en ambos sentidos (positivo y negativo) los juicios manifestados por defensores y oponentes del cantante.
“If you cannot bring good News, then don’t bring any”. A review of Mike Marqusee’s The Wicked Messenger.By Ron Jacobs
With the recent showing of the Martin Scorsese documentary No Direction Home on PBS and BBC and the release of this version of Bob Dylan's early years on DVD, the question of Dylan's politics is once again the topic of discussion among fans and foes alike. Like many others (albeit without any apparent malice), Scorsese's documentary seemed to take the approach shared by most critics that Dylan forsook politics completely when he released his album Bringing It All Back Home. No longer was the singer unleashing his poetic anger on the defenders of racism and the masters of war. No, according to this critical approach, Bob Dylan not only gave up politics when he took up the electric guitar, he did even worse by becoming a navel gazer. The variants on this theme run the gamut from those dismissing all of his work on this album and afterwards to those who still like the rest of his work (with the possible exception of his Christian period), but regret the fact that he stopped being “political”, In general, these have been the parameters of the discussion.
Then, along comes Mike Marqusee. His thesis goes beyond these parameters. Other Dylan critics/fans have certainly thought what Marqusee has, but he is the first to put these particular thoughts into a coherent, written statement. His first attempt was published in 2003 under the title Chimes of Freedom. Now, Seven Stories Press has released a revised and expanded edition of that book wherein the author expands and expounds on the idea that Dylan did not give up politics; he merely rearranged the definition of what politics is. It's not just the manipulations and machinations of the men (and in some places women) at the top of the money pile, nor is it only a gun in hand or a rebel army in the hills. Politics is the way men and women relate to each other. It's the way people of different skin tones, different religions, different incomes (just different) communicate in a world where the powerful try and keep them opposed.
It's more than “party platform ties/Social clubs in drag disguise,” and it means that yes, “Sometimes the president of the United States has to stand naked.” The political world that Dylan was telling us about was not always disjunctive, even though the cold war had made it seem that way. Sure there were bad guys and good guys, but the important thing was to get past the lives they wanted us to live and get on with our own. Mike Marqusee points this out and more in Wicked Messenger: Bob Dylan and the 1960s, his new text. Essentially Marcusian (as in Herbert Marcuse), Dylan's 1960s’ politics targeted US supracapitalism and the technocratic authoritarianism it spawned and used to further its hegemony as the enemy of humanity. The revolution that Marqusee sees Dylan agitating for is one that accurately targeted the power in Washington DC and on Wall Street as the enemy, yet wants nothing to do with replacing that with another form that will become a mirror of the system it replaced.
Merely because it was the most obvious change in the original manuscript, I jumped right to the completely new addition to Marqusee's book. That would be the last chapter, which is entitled “Corruptible Seed”. For those unfamiliar with all of Dylan's work, this title is taken from the Dylan blues masterpiece “Blind Willie McTell”. The tune borrows substantially from the melody of “St. James Infirmary” and tells the story of the honest to god real blues guitarist and singer Blind Willie McTell. The actual lyric goes:
Well, God is in heaven
And we all want what's his
But power and greed and corruptible seed
Seem to be all that there is
Dylan's quest is to let us know that this is the case and, furthermore, let us know it's up to us to do something about it. According to Marqusee, this was one reason why he changed his approach - because he realized the old politics would not work. Big changes were happening in the world and the left-right either/or had to be expanded.
This last declaration might be difficult to understand in today's world, where the ones in power are trying their damnedest to go back to the time before Bob Dylan began to sing. When people who looked and thought like the rulers were the good guys and everyone else was either bad or just didn't matter. This approach to the world is known as the millenarian impulse - to long for the good old days (that probably never were). But it's too late for that. After the jingle jangle morning, darkness has appeared at the break of noon and the politics of yesterday will no longer fix anything, not even the things that they have broken.
Anyhow, back to Marqusee's last chapter in this book and the things that they have broken. In a discussion of Bruce Springsteen and his leftish social patriotism he notes that “'America' is a dangerous construct.” Who knows, maybe even nations are the politics of yesterday? He then adds musician Steve Earle to the list of Dylan's successors and dissects Earle's album, Jerusalem, speaking directly to the reality of America's impermanence. Then the reader jumps into Marqusee's take on the 2003 film Masked and Anonymous, alternately blasting it for not answering any questions then acknowledging that Dylan doesn't answer questions, he just asks them. Simultaneously, in the movie Dylan continues to go after the manipulations of today's capitalist superstructure - taking the revolutionary longings of a people and turning them against those very longings. This is exactly how his politics changed. Without the certainty of good guys and bad guys, all there can be is what we make of ourselves. Marqusee understands this, but sometimes wishes that it weren't so and that Bob Dylan still had the answers he had so long ago. Perhaps the only certainty that Dylan has kept is revealed in the fact that he continues to perform two or three songs at almost every concert he gives. one of those songs is “Masters of War” - a song that makes no bones about who makes wars and why they do. Another is “All Along the Watchtower” - where the forces of evil and good are about to clash and there is no scorecard to tell us who is on what side. The third is his song about freedom in a world where few know the meaning of the word and those who do claim to know it are merely trying to sell us another product - “Like a Rolling Stone.”
Although Marqusee finds fault with what he considers to be Dylan's withdrawal from the political world, he also acknowledges that Dylan's past involvement still has plenty to contribute to today's climate. Furthermore, in the world that Dylan (and Marqusee) attempt to describe and even make sense of, the only thing that seems certain is that we are on our own with no direction home. Looking at this reality from another perspective, it means that we can make the world that we want to live in, by doing something or by doing nothing.
Bob Dylan is indisputably one of the major musicians of our time. He is a complicated and paradoxical figure that defies categorization. Although his work has undergone some ironic transmutations over the years, his musical development has often been a response to his rebellious and restless nature and refusal to be a political icon. For Dylan, the times are always changin' and no moss will gather under his rolling stone.
[1]Me estoy leyendo estos días el primer volumen de la esperada autobiografía de Dylan, Chronicles. Aunque empecé a leerla con algo de miedo, sobretodo porque la autobiografía de alguien con la cierta fama de "mentiroso" que tiene Dylan, puede no tener mucho sentido, la verdad es que me está gustando mucho.
[2] Capítulo 2 de Chronicles. Véase http://pool.dylantree.com/
[3]Confiesa Dylan que “I really was never any more than what I was -a folk musician who gazed into the gray mist with tear-blinded eyes and made up songs that floated in a luminous haze. Now it had blown up in my face and was hanging over me. I wasn't a preacher performing miracles. It would have driven anybody mad”.
[4] Mi hijo Jose me recuerda en una nota como “ya antes de que Dylan se hiciera cristiano, surgió una gran polémica en los EE UU acerca del cantante, en la que algunos grupos radicales ecologistas le atacaron duramente por ser propietario de un importante paquete de acciones, precisamente de muchos de los grupos industriales que el condenaba en la canción Masters of War”. Fabricantes de armas, de aviones de guerra, de material balístico, etc
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Mucho mas lamentable
Miguel de Cervantes|29-07-2006 02:31
Ha sido lo de los "cantantes burgueses" en el Estado Español.
En 1976 se celebró en la Universidad el Festival de los Pueblos Ibéricos.
Los estudiantes votaron en Asamblea la organización del Festival, incluyendo la cantidad que cobrarían los musicos.
Eso indignó a Pablo Guerrero y otros, que así fueron llamados los "Cantantes Burgueses".
Luego, el número del Serrat , y sus insultos a las madres de la plaza de Mayo.
Pero en fin, siempre nos quedará una Canción para el recuerdo.
Con toda nostalgia, y amor:
CORO:
LIBERTAD LIBERTAD SIN IRA LIBERTAD
LA LIBERTAD DE VENDER TU CULO
LIBERTAD LIBERTAD SIN IRA LIBERTAD
LA LIBERTAD DE DEJARTE EXPLOTAR
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bob dylan = DIOS
juna carlos|29-07-2006 08:00
NO TIENES NI PUTA IDEA DE LA VIDA DE BOB DYLAN, que gracias a dios está por encima de criticos como tu y probablemente no habrá un musico capaz de hacer una obra como la suya.
Ahora va a resultar que usted sabe la verdad sobre la vida de Bob Dylan, vaya en fin.......
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Lavarse la boca
Valentin Claderon|29-07-2006 13:44
Para hablar de Dylan hay que lavarse la boca antes. ¿tanto os aburris como para sacar a Dylan en vuestras iluminaciones?. Vivimos en el capitalismo, se quiera o no. Seguro que vosotros cobrais un sueldo de vuestro trabajo (en el mejor de los casos) Dylan cobra por ejercer su oficio, y lo hace mejor que nadie en el mundo del entretenimiento. ¿a quien debe nada? ¿a la revolución de las madres de la plaza de mayo, que se solidarizan con los criminales de la eta? ¿Dylan mentiroso? de que verdad hablamos... a quien ha engañado Dylan? a quien ha taicionado? Desde luego alos que seguimos su musica y valoramos exclusivamente eso, no. A mi me gustaria que viniera esta tarde a buscarme y a tomar unas cañas, pero si no contesta a mis cartas y no me llama, no le voy a decir "me has traicionado". De un artista, repito, solo se pueden esperar buenas obras. Dylan, incluso en sus periplos, country, cristiano, etc las ha seguido haciendo. Con eso nos basta a miles y miles. Para revolucionarios de pastel, ya estan los liberados que viven de eso y en su vida han pegao un palo al agua. Salud y republica! ...pero ante todo, FOREVER BOB!!!
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29-07-2006 15:59
Hay que leer primero las declaraciones de Bob Dylan.
Después, reconocer humildemente que eso está mal.
Una cosa es que vivamos en el capitalismo y otra cosa es que el capitalismo haya cambiado a Bob Dylan su mentalidad dejandonos a todos huerfanos.
SOBRE SERRAT:
Yo además recuerdo cuando fue a cantar para los soldados azules de "la paz" a Los Balcanes, que en realidad eran boinas verdes de la OTAN.
Con la mano izquierda se quitaron la boina azul en la ceremonia posterior y con derecha se encasquetaron la boina de donde procedían.
Necesitaba capital Serrat y fue allí para salir en la revista Pronto.
MEMORIA HISTÓRICA !
TOLERANCIA CERO !!
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29-07-2006 16:17
QUE DILAN SIEMPRE FUE IGUAL,QUE ERES TU EL QUE NO TE ENTERAS,QUE EL CAPITLISMO NO LE CAMBIO QUE SIEMPRE DIJO SER SOLO UN MUSICO Y PUNTO,PARA BIEN O PARA MAL ,PERO SIN ENGAÑAR A NADIE.
SERRAT PUES UN GRAN MUSICO Y PARA VIDAS PERSONALES CRIMINALES LEETE LA HISTORIA DE CASTRO O ESTALIN,MONO.
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Dylan lo que Dylan
Valentin|29-07-2006 16:28
Brother. Si has leido a Dylan. Dime en que pag, cuando y donde se a cambiado la chaqueta. Dylan es un paleto de Duluth, Minesota que llega a N.Y:C. y cae en la boragine del momento. Escribe canción protesta con una facilidad pasmosa que causa la admiración de toda la comunidad folky. Todos creen que el mesias a llegado a la tierra y se llama -Robert Zinmmerman.. Dylan se asusta y como el dice en Cronicas, las hace por que estaba alli entonces. Dylan se siente continuador de los vagabundos, de Woody Guthrie, de Leadbelly... "y de todos los que han recorrido un largo camino tambien". Le atraen la baladas irlandesas y el folk, pero antes en el instituto de su pueblo su sueño ya era ser musico de rockandroll "to join Litte Richard". Es lo que acabara siendo cuando tenga autonomia propia y poder de decisión en sus discos. ¿donde se ha declarado Dylan anti-capitalista? ¿cuando? Una cosa es admirar a Peet Seeger (comunista coherente y confeso y a mucha honrra), y otra cosa querer ser su heredero, cosa que Dylan nunca dijo. (Si de Boody Holly, o del propio Richard).
La cosa es tan simple a mi modo de ver como que la persona que ha firmado la critica, no sabia a lo que se estaba enfrentando. Yo de Serrat no puedo hablar ya que no domino muy bien su carrera (aunque juro no haber leido nunca que estuvo en bosnia), tampoco puedo hablar del ¿que hacer? porque nunca he leido a Lenin aunque deteste el capitalismo. Lo mismo para hablar de Bob Dylan, alguien deberia documentarse y saber de que se esta hablando. No vale imaginar la historia cuando esta, está hay y se puede comprobar. salud.
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Dylan nunca ha engañado a nadie. Sólo ha querido ser él mismo, y eso ya es un empeño bastante grande y difícil
Rey de Espadas|29-07-2006 20:48
Mire amigo, perdone que se lo diga, pero usted juzga a Dylan ("el genio de Duluth", como lo denomina siempre Manolo Fernández en su genial programa Toma 1, de Radio 3) desde los parámetros de su cultura, que no es la misma que la de él. Y por eso no lo entiende. Es verdad que Dylan se distanció de la lectura política estrecha que se hacía en un principio de sus primeros discos. Se topó con el efecto inesperado de que sus composiciones poético-musicales se convertían en "himnos" para los grandes sectores de jóvenes que se movilizaban contra la guerra de Vietnam. De hecho se sorprendió mucho cuando observó que los popes del movimiento musical Folkie (Pete Seeger; Peter, Paul & Mary... y sus adalides literarios) condenaban su interés por el rythm & blues y las guitarras eléctricas, en nombre de una supuesta ortodoxia folklorista. ¿Se acuerda del abucheo que le propinaron en el escenario, cuando presentó los temas de Another Side of Bob Dylan? La ideología de Dylan es muy clara, desde su primer disco hasta el último: es un libertario, un individualista radical, que sólo quiere expresar lo que siente él mismo. Sin duda tiene mucho más que ver con el anarquista Kafka, que con el optimista ingenuo que a veces fue Karl Marx (sólo a veces, por supuesto). Dylan puede haber estado en momentos concretos cerca del pacifismo, y mucho más aún del movimiento por los derechos humanos (en particular de los activistas negros), pero es sobre todo un poeta, que no se amolda a ningún tipo de ortodoxia, ni estética, ni mucho menos ideológica. Y no le interesa ser ninguna otra cosa. Dylan no es Silvio Rodríguez, afortunadamente. No ha sido nunca un "militante" de ningún tipo, y sus puntos de vista políticos -mínimos-, se reducen en gran medida al rechazo de esta cultura industrial, urbana, euronorteamericana, en muchos de sus aspectos. Un rechazo o crítica que es más profundo -y radical- que el que podemos encontrar normalmente en cualquier discurso político estricto. Como es propio de un poeta, porque la poesía es un modo especial de conocimiento de la realidad, no racional, sino anterior al descubrimiento de la Razón que tanto adoran los izquierdistas que proceden de la ilustración. Otro punto de vista típicamente suyo es el rechazo de los asesinos, los torturadores, los explotadores, los fanfarrones, como queda meridianamente claro en muchísimas canciones, sobre todo en ese clásico triste y solemne que es Masters of War. Y otro más, su desprecio profundo por los "políticos", que se extiende a casi todos los cantantes y compositores de la contracultura. Incluso en Lennon, que sí estuvo comprometido con los trotskistas (con Tarik Alí), podemos encontrar ese mismo discurso antipolítico radical, que en nuestro medio identificamos más con el anarquismo. Y lo mismo pasa con la obra de George Harrison, de Zappa y de toda esa generación. La suya es una estética, y una ética, de individualistas radicales, celosos de su independencia, en gran medida huraños e introvertidos (como el personaje de The Pilgrim, de la canción de Kris Kristofferson, que está recibiendo tantos homenajes estos días). Muy cercana a las de sus verdaderos amigos en el plano literario, Ginsberg, Kerouac, Ferlinghetti, Corso, la Beat Generation. Meses atrás se han publicado en unas preciosas fotos en blanco y negro de Dylan con todo el grupo (todos los poetas barbudos eran mucho más viejos que él, por supuesto) con todos ellos, en el San Francisco Chronicle, un periódico en la red más que recomendable. Todos estos visionarios han sido ferozmente antipolíticos, inconformistas y rebeldes, pero a título puramente individual, sin banderitas ni etiquetas. Ese distanciamiento radical frente al mundo de los políticos (los tipos de las maquinarias partidistas, demócratas o republicanos, por igual, y que son muy despreciados por la mayoría de los ciudadanos allá, sobre todo en las clases populares) es la ideología más extendida de hecho, en USA y en todo el mundo anglosajón. Por eso lo que estos profetas trataban de realizar no era una transformación política, sino un cambio en profundidad en la percepción de la realidad, en los valores y metas vitales, sobre todo en las suyas propias. Por eso lo que crearon fue una contracultura. Y tuvo sus consecuencias políticas, no hay que negarlo: los nuevos movimientos sociales -ecopacifismo, feminismo radical, formas de autoorganización y acción directa ciudadana...-, y las formas actuales de política alternativa -los verdes originales y similares- nacen de lo fue ese enorme cuestionamiento de la cultura occidental. El resultado, obviamente, no fue la creación de nada parecido al leninismo o a la socialdemocracia, ni mucho menos la vuelta a esas sendas trilladas. Esa vieja izquierda contempló impotente estos movimientos, artísticos, sociales, políticos, que mostraron que estaba definitivamente superada, como ocurrió también en Europa con el Mayo del 68, y de ahí en adelante hasta nuestros días. A partir de entonces quedó claro que no es esa vieja izquierda la que puede hacer frente a la crisis ecológica global, ni la que puede desarrollar nuestros movimientos sociales en forma autónoma y saludable, y que carece totalmente de análisis y de alternativas. Los reformistas, industrialistas, productivistas, autoritarios y sexistas que se esconden bajo el disfraz de esas viejas tendencias, son parte de esta cultura enferma, y no pueden solucionar sus problemas porque no llevan un mundo nuevo en su corazón, ese es el problema. Respecto de la religión, hay que tener en cuenta que Dylan no se ha sentido nunca lo que aquí podríamos considerar como "de izquierda", ni le interesa ningún encuadramiento ideológico. Y que no es español, y por tanto no siente ningún rechazo o prejuicio respecto de los sentimientos religiosos. De hecho en su cultura el sentimiento antirreligioso de la izquierda es un fenómeno totalmente desconocido o inexistente, porque gran parte de la izquierda norteamericana (y sudamericana igual, como vemos en Venezuela, Nicaragua, México...) es directamente religiosa. Cristianos, judíos, budistas, etc., pero de las tendencias "liberales", o progresistas, son quienes nutren las filas de los activistas sociales, produciendo a veces militantes muy radicales, recordemos a Luther King o a Rachel Corrie. Incluso entre militantes negros como Malcolm X o el compañero Mumia, el factor de identidad religiosa es muy importante, es una parte esencial de su rebelión política. Sin olvidar a ese gran revolucionario, portavoz de toda una generación, que era Marley, cuyo movimiento no era ningún partido, es una religión, la de los Rasta. Precisamente por eso este tipo de rebeldía contra lo establecido es bastante más integral que lo que entiende normalmente alguna gente de izquierda por aquí. Y en cuanto a Dylan, hay que tener en cuenta que proviene de una familia que es ese tipo de judíos muy asimilados, que en realidad tienen una cultura puramente protestante, celebran la Navidad, etc. La biblia que conoce Dylan, y que está muy presente en su poesía y su música, desde el principio, es la cristiana, y liberal, claro está. Igual que ocurría con su amigo George Harrison (juntos formaron un grupo de country clandestino que eran los Traveling Wilburys, son geniales), desde el inicio de su actividad como cantautor Dylan siempre ha expresado un fuerte sentimiento religioso. Tampoco esa religiosidad suya se amolda a ninguna ortodoxia, naturalmente, salvo el periodo un poco tonto que le dió, y en que trató de amoldarse a la horma del cristianismo evangélico tradicional (en la época de Saved empezó a dar prédicas en el escenario...). Lo que no cuadraba nada con su forma de ver el mundo, por eso lo abandonó. Pero hizo bien en expresar lo que sentía, porque de hecho en esos tres discos nos ha legado algunos de los mejores temas de toda la historia del Gospel, muy estudiados e interpretados por la gente blanca y negra que cultiva ese género popular en particular. ¿Dylan es ambivalente? Sin duda, de ahí su riqueza. Dylan empieza como un músico "hill-billy", que es el nombre que antiguamente se le daba a la música country. Y que se dejó de utilizar porque era malsonante, indicaba música de paletos, como Woody Guthrie o Hank Williams. Y de hecho ese es el hilo conductor que atraviesa toda su obra, es puro country o "música de raíz", como se prefiere decir ahora. Y eso no excluye la vena negra, al igual que Guthrie y Big Bill Bronzie viajaban juntos cantando para los militantes obreros. Blues y Country son dos caras de la misma moneda. Se unen en el Rock-&-Roll, en el Boogie, aquí tenemos la tendencia a distinguirlos tajantemente, como si no hubiera conexión entre las dos almas, blanca y negra, de la música popular americana. Y son inseparables, sobre todo en la obra de Dylan, al margen de que algunos discos se hayan inclinado más hacia un polo que hacia el otro. Dylan también empieza su obra como un poeta y cantor popular, sus primeros temas tienen todavía letras más o menos comprensibles para la mayoría (algunos ya eran muy oscuros en realidad). Pero nunca ha sido como Woody Guthrie, que escribía letrillas muy simples, que podían entender todos aquellos obreros, mineros y campesinos. No ha sido tampoco como los viejos bluesmen, o los posteriores rockeros, que expresaban sus sentimientos con un mínimo de palabras. A él la poesía le brota sola, a veces de forma excesiva, como un torrente de imágenes muy difícil de asimilar para nosotros. Por supuesto, ha seguido siendo siempre un poeta popular (casi todas sus imágenes proceden de esa visión popular del mundo, como en la poesía de otro gran Beat, el maleante Gregory Corso), como surrealista visionario, y sobre todo apocalíptico. Dylan no es fácil, ni en sus letras (y sus libros) ni en su música. Es muy típico de él que sus composiciones, prodigiosas en muchos casos, hayan revelado su tremendo potencial musical (I Shall be released, If not for you, o tantas y tantas) sólo cuando las interpretan músicos mucho más convencionales que él. No cantantes desaliñados o desenfadados como el propio Dylan, que menosprecia el acabado de los temas deliberadamente (esa tosquedad es voluntaria, porque ha sido capaz de grabar temas redondos cuando ha querido). Por eso Dylan, como Neil Young, o como el mismo Springsteen, no han podido nunca ser asimilados por Nashville (y las maravillosas Dixie Chicks tampoco). Allí sólo quieren intérpretes claritos, que puedan ser radiados sin problemas por las emisoras de country de todo el país. Y que los entiendan sin problemas los paletos que conducen los camiones.
Dylan en cambio sólo puede crear con plena libertad, y sólo produce diamantes en bruto. Sólo funciona si es el mismo, y él no puede ser otra cosa. Por eso lo seguimos escuchando y estudiando con tanta atención, después de tantos años.
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Fishco|29-07-2006 21:52
Algo que admiro de él es que a hecho siempre lo que le ha venido en gana, reinventándose una y otra vez sin importarle el "que diran" unas veces con mas suerte que otras, otra es que nunca ha mostrado simpatia por ninguna tendencia politica y siempre se ha pasado por el forro criticas como las de este artículo siguiendo su propio camino y dandole la espalda a cualquier agente externo que quisiera desviarlo de su meta. Usando sus propias palabras "No critiqueis lo que no entendais" que perdeis el tiempo haciendo.
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All I really want to do
GG|31-07-2006 11:23
I ain't lookin' to block you up
Shock or knock or lock you up,
Analyze you, categorize you,
Finalize you or advertise you.
All I really want to do
Is, baby, be friends with you.
Lo dijo en el 64.. Es toda una declaración de principios, y es obvio que la mantiene después de tantos años. ¿Por qué hay gente que no respeta eso?
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"Someone else is speakin' with my mouth, but I'm listening only to my heart. I've made shoes for everyone, even you, while I still go barefoot".
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hay que joderse...
ADRIAN JOSEPH MACMAGHNUSA-Ó LOCHLAINN-MAC ANA|01-08-2006 01:12
Yo, francamente, estoy hasta los huevos de los llamados radicales. La gente que le asediaban entre el 66 y 74 estaba loca, pero de atar, joder. El muy puto Abbie Hoffman casi fue decapitado en Woodstock por Pete Townsend, que le hubiera hecho un favor. Todo ese goddamn rollo Anti-Vietnam, Mayo del 68, fue una puta excusa para vender mas camisetas tie-dye, y ya está. Los tiempos han cambiado, y los putos 'radicales', los que no esten introduciendo balitas en nucas inocentes, se han vuelto mas burgueses que nadie. Por que no os metís con Bisbal, que está mas a vuestro nivel? Que le dejeis a Bobby en paz y dejad de soltar todo este 'pseudo-intellectual tripe' porque cheira, y cheira mucho.
"Bobby's alright, Bobby's alright, he's a natural born poet, he's just outtasight...
Telegram Sam - Marc Bolan 1972
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Bob Dylan no cambia
Montoya|01-08-2006 03:57
Hay que fijarse en su rostro, en su expresión, Bob Dylan sigue siendo y será siempre un icono revolucionario.
es un ermitaño que vive encerrado en su maravilloso mundo de creación y palabras, si hubiera sido cambiado por el capitalismo y la comercialidad lo veríamos haciendo duos con Britney Spears o Shakira, sin embargo lo vemos haciendo cada vez cosas mas maravillosas. Bob Dylan no cambia, tiene sus mismas convicciones rebeldes, solo hay que fijarse en su rostro, en su expresion, y eso basta para convencerse.
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Dylan forever
David Peña|01-08-2006 09:47
A mi dylan no me ha pedido nada, a ti? Que derecho tienes tu a pedirle algo a él? El te pidió que comprases sus discos? A mi no, y los compro compulsivamente. Creo que es el artista más honesto que hayamos conocido, sobre todo honesto consigo mismo, siempre ha hecho lo que "le pedía el cuerpo", lo que pensaba. Que derecho tienes tu a juzgar? Solo el título del articulo es repugnante.
Como dice mi amigo y compañero dylanita Valentin Calderon: "Dylan lo que Dylan, Dylan forever"
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Eres un junta letras
POnce|01-08-2006 10:44
eres un junta letras y un radical, que te den! solo dices tonterias! joderos todos
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Carlos R.|01-08-2006 21:59
Dios que Risa me da este tipo, seguramente ha de idolatrar a Kurt Cobain....en fin, mira muchacho, vos no podès descrifrar al artista mas influyente del siglo XX (està comprobado que lo es) porque simplemente sos un escritorsillo, que no sabe que Nadie la habia aportado tantas frases al idioma ingles desde Allan Poe hasta que llego Bob Dylan...lo demas esta dicho...
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Dylan es la gran estafa
Gabriel|03-08-2006 03:31
Dylan ha estafado sistemáticamente a sus zelotes. No creo que nada en "Dylan" sea verdadero, aparte de Zimmerman. Desde su comienzo se empeñó en emular: estrellas del roc, cantautores folk, mensajeros generacionales, los destruyó con el mismo esmero que tomó inventarlos, y luego, en las cenizas levantó a otro Dylan. Dylan es frío y calculador. Sabe muy bien cautivar, decepcionar, enloquecer y re-enamorar a su audiencia. Le doy todo el crédito por eso.
Dylan es el mejor actor jamás concebido del siglo XX. Pero por esta razón es mi artista favorito.
Un saludo desde el sur de Chile.
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Que no es problema de dylan que no escribas en "El País" la columna como Juan Jose Millas
Hurricane García|03-08-2006 10:35
Seguro que tienes que ser un tio amargado de la vida con vocación de periodísta frustado. Te creías que en el CEU ibas a comerte el mundo y cuando salistes de la carrera el único trabajo que tenias era el de escribir en el diario Universitario.
Vamos haber que explicaciones te tiene que dar Dylan a ti?. Que es tu amigo o que?. si es amigo tuyo presentámelo nano. Y si te aburres y quieres escribir algo escribe sobre los mierdas de artículos que escribes.
Mira te voy ahorrar el titular para tu próximo artículo.
"No entiendo porque escribo en una página web de radicales y no escribo en el País o La Vanguardia" .
Y lo último eso de que sea un personaje dylan es lo último. Tñu si que eres un personaje tio.
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una persona normal, pero como canta de bien!
charlie|04-08-2006 10:53
Mira si es buena persona!
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Hurricane García|07-08-2006 17:26
El periodísta este es muy tollina amb ceba.
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23-08-2006 02:47
Pues a mi nunca me a gustado este tipo el bob dylan, ni si quiera lo he escuchado, pero un artista puede escribir sobre lo que quiera y no militar en ningun partido ni causa,el arte es solo arte y son los borregos como vosotros los que los convierten en dioses,pero no lo son, ninguno, acaso no puedo yo escrivir una letra a favor de los palestinos y no involucrarme en los movimientos y actividades de jamas o de quien sea,y vivir aqui tranquilo en españa, y si los palestinos me consideran un dios peor para ellos,es mas esos movimientos de la epoca ¿que consiguieron,cambiaron algo,el que? el dinero de bolsillo es lo unico que cambiaron, que han hecho los movimientos de negros en usa,ahora son mas esclavos que antes, antes tenian que ir a buscarlos por la fuerza al africa, ahora vienen ellos solos para ofrecerse de esclavos y en vietnam la guerra la pararon los vietnamitas no los hipies,ni los comunistas de occidente ni ningun movimiento occidental.
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Un hombre libre|25-08-2006 23:19
creo que la persona que ha escrito este artículo no conoce a Dylan, tal vez había escuchado Mr.Tambourineman, incluso puede que sea de esos que dicen que habla de drogas, algo de lo que Dylan se descojona.
Nunca fue de izquierdas, ni de derechas, es demasiado inteligente y libre para caer tan bajo. En sus memorias dice como escuchaba a fascistas y comunistas y le parecía la misma mierda totalitaria, como a cualquiera que conozca la historia y algo de doctrina política.
Pete Seeger si era un fanático, por ello en Newport quería cortar con un hacha el cable de la guitarra eléctrica de Dylan, para los fascisto-marxistas era una ofensa que utilizara algo tan burgués como una guitarra eléctrica. Y le llamaron Judas, algo que nunca le importó, supongo que la persona que ahora se sorprende no conoce los abucheos que sufrió Dylan por hacer Rock & Roll, por expresarse con libertad, palabra que odia el marxismo
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29-08-2006 20:16
arriva las chivas?
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31-08-2006 10:41
Serrat és un Botifler. Vendido por un plato de lentejas.
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31-08-2006 10:49
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03-09-2006 11:05
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La via láctea queda muy lejos
Dr. Mojo|06-09-2006 22:42
No entendeis nada. Dylan siempre ha estado muy por encima de vuestras trasnochadas consignas. Ademas de producir un cancionero fabuloso se ha ocupado de intentar ser el ¿Cuantos de vosotros podeis decir lo mismo?
Hace mucho tiempo que os lo dejó claro "It Ain´t me, babe" (No soy yo, nena) Pues eso.
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