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Berlusconi III, el retorno del mal
Un compañero italiano describía así la situación en Roma durante el 24 de mayo de 2008: “En la noche entre el viernes y el sábado el DJ de una radio de la comunidad LGBT ha sido agredido.
Oscar Simón de La Hiedra | Para Kaos en la Red | 19-7-2008 a las 13:42 | 910 lecturas
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Un compañero italiano describía así la situación en Roma durante el fin de semana del 24 de mayo de 2008: “En la noche entre el viernes y el sábado el DJ de una radio de la comunidad LGBT ha sido agredido y amenazado enfrente de su casa por su papel público. El sábado por la tarde, en el Pigneto, un grupo de entre veinte y treinta personas con palos y porras ha destruido varias tiendas bengalíes e indias […]. La posición de la derecha, del estado y de la policía es muy clara: no hay matriz política tras estos ataques. El Partido Democrático no cuestiona, sino que pide seguridad, no sólo para los italianos, también para los extracomunitarios [...]. En las calles, retenes de policía paran a muchísimos migrantes y las conversaciones de la gente atacan a los migrantes, también gente ‘democrática’ que ve como justa la penalización de la ilegalidad.”

Otro viajero llamado George Orwell describía así su llegada a Barcelona muchos años antes, en el otoño de 1936:

“El aspecto de Barcelona resultaba sorprendente e irresistible. Por primera vez en mi vida, me encontraba en una ciudad donde la clase trabajadora llevaba las riendas […]. En todo café se veían letreros que proclamaban su nueva condición de servicios socializados […]. Camareros y dependientes miraban al cliente cara a cara y lo trataban como a un igual […]. Nadie decía señor, o don y tampoco usted; todos se trataban de «camarada» y «tú», y decían ¡salud! en lugar de buenos días.”

La de Orwell es una visión de la esperanza, dónde las clases populares y en especial la trabajadora han tomado el destino de sus vidas y albergan la esperanza de construir un mundo nuevo. Pero no es momento para nostalgias. La situación en Italia es terrible y empeora día a día. La victoria de la desesperanza, de la doctrina del miedo, donde los políticos venden pesadillas a una sociedad en la que los resortes de autoorganización se encuentran desactivados y la esperanza de una sociedad mejor ha sido prácticamente borrada de las consciencias. El grotesco fantasma del fascismo se acrecienta a cada rato en el horizonte político italiano, precisamente el país que lo vio nacer.

El gobierno italiano ha dictado una ley que penaliza el no tener papeles con hasta cuatro años de prisión, a su vez prepara una ley para despenalizar el soborno; curiosamente Berlusconi se enfrenta a un proceso por dicho delito. Es increíble que un fascista declarado como Roberto Maroni sea ministro de interior y junto al resto del gobierno azuce una campaña xenófoba de tal calado que ha llevado al surgimiento de un progrom antigitano contra un campamento romaní en Nápoles. Los nazis en su momento exterminaron unos 800.000 gitanos.

Silvio Berlusconi amasó su fortuna como directivo de la Banca Rasini, fuertemente vinculada a la mafia siciliana. Se ha caracterizado por ser un chulo, faltón y graciosillo además de ser muy de derechas. Sin embargo, este gobierno puede identificarse de ultraderecha (en él se cumplen los sueños lúbricos de Le Pen). El nuevo partido integra a los fascistas de Alianza Nacional (al que pertenece la nieta de Mussolini) con GianFranco Fini cómo presidente del parlamento y el alcalde de Roma, Gianni Alemanno (con Berlusconi en la foto) , que nada más tomar el cargo declaraba la guerra a la marcha del Orgullo Gay. A esto hay que sumarle los cuatro ministros de la Liga Norte, partido declaradamente xenófobo y fascista. Su líder, Umberto Bossi, emula a José Antonio Primo de Rivera, principal ideólogo de la Falange en los años 30, al utilizar la dialéctica de las pistolas y hablar de que los fusiles están calientes. A pesar de ello la UE no dice nada y el Estado español ha protestado tímidamente. También es de destacar que Garzón no pida la suspensión de actividades de la Liga, ya que ésta incumple la Ley de partidos.

Los líderes de la izquierda son en parte responsables del nuevo ascenso de Berlusconi porque han menospreciado al bufón fingido. Han dilapidado las energías surgidas de la movilización social del anterior gobierno de “Il cavaliere”: cinco huelgas generales contra las medidas neoliberales y enormes movilizaciones contra la guerra.

Rifundazione Comunista formó coalición con la coalición Olivo y aceptó la presidencia del congreso, quedando totalmente atrapada en la estrategia neoliberal y de apoyo al imperialismo que llevaría adelante el Gobierno socioliberal de Romano Prodi. Todas las energías y esperanzas generadas en la movilización fueron derrochadas.

La creación del Partido Democrático de centroizquierda, con la idea de ganar el voto moderado, ha demostrado ser nefasta. Rifundazione fundó la Izquierda Arco-Iris como una copia de la izquierda del PD. Esta apuesta sólo ha conseguido desideologizar más al electorado facilitando la penetración de las ideas de ultraderecha, que promete soluciones rápidas a una sociedad decepcionada por los partidos de izquierda que ve empeorar sus condiciones de vida desde hace años. Sólo hay un camino para detener las medidas del gobierno: la movilización. Cuanto más dude la izquierda en salir a la calle, más fuerte se hará el fascismo.

http://www.enlucha.org/?q=hiedra
 
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