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Un bello rostro, pero con las alas de halcón en el alma
La secretaria de Estado de Estados Unidos, demuestra nuevamente su hipocresía y estupidez
David Rodriguez | 14-4-2010 a las 17:55 | 569 lecturas
www.kaosenlared.net/noticia/bello-rostro-pero-alas-halcon-alma
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Nuevamente la señora Hillary Clinton ha arremetido contra el pueblo de la Isla. Digo el pueblo porque la inmensa mayoría de los que vivimos en este asediado archipiélago, apoyamos a la Revolución Cubana y no nos avergonzamos al decirlo a los cuatro vientos.

Se trata de una posición que está en consonancia con la historia de nuestra patria desde los albores de aquella gesta iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en el inolvidable y atesorado sitio de La Demajagua.

De ese momento fundacional nada sabe la esposa del expresidente William Clinton, como tampoco sabe de las luchas posteriores en la Mayor de las Antillas en el camino hacia la independencia nacional por la que miles de cubanos han dado la vida en acto hermoso que pone muy en alto las ansias de libertad que los distinguieron.

Ahora, y como ha hecho antes, esta señora, que parece tener el poder detrás del trono oval, se atreve a repetir mentiras y mas mentiras en relación con mi país y eso naturalmente que me irrita, pero al mismo tiempo me fortalece el espíritu revolucionario.

Yo no quiero otra bandera o­ndeando en esta tierra, y aunque algunos reblandecidos, vendidos, cobardes, tarifados e ignorantes quieran desconocer las reales intenciones del Gobierno de Estados Unidos, yo sigo apostando por el sostenimiento de la Revolución Cubana, que desde su triunfo le ha dado glorias a la nación.

Digo glorias porque por primera vez esta tierra es gobernada por nosotros, no hay embajada de cualquier país por poderoso que sea, que pueda decidir lo que nosotros tenemos que hacer y a la hora en que haya que hacerlo. Esa es una conquista que yo voy a impedir que se pierda aunque el laberinto de la vida nos ponga en situaciones difíciles.

Lo que desea la Clinton es que nos arrodillemos, como lo hicieron los gobiernos anteriores a 1959, período en el que el representante norteamericano en Cuba dictaba ordenes de estricto cumplimiento, dado el servilismo de los gobernantes de entonces.

Ella ha hablado una vez mas acerca de Orlando Zapata Tamayo, ese delincuente, preso común, certificado por obra y gracia de la reacción internacional, como un “combatiente por la libertad””, “”héroe y patriota””, al estilo de la propaganda que se ventila en el restaurante Versailles de Miami o en Washington, o en Bruselas.

Hipócrita es la palabra más suave que puedo emplear para calificar a esta señora secretaria de estado de Estados Unidos. Sus palabras llevan todo el odio de un imperio hacia un país, pequeño y grande a la vez, que un día se paró en medio del Caribe y le dijo NO a los prepotentes gobernantes de su país.

Ella, la señora Clinton, parece que ha olvidado que estamos en abril y hasta podríamos enviarle la canción de Amaury Pérez para que nunca más lo olvide, pues hace 49 años, entre la pólvora y el mangle, entre los ráids aéreos y la resistencia de la artillería cubana, se alzó la voz del pueblo de la Isla con aquel estremecedor grito de ¡PATRIA O MUERTE!

De esta historia nada sabe la distinguida señora Clinton y no lo sabe porque desprecia a los pueblos que desean despojarse de las tiranías, de las económicas y las militares, para obtener la independencia y la soberanía.

Del bloqueo habló la excontrincante de Obama en el período electoral en Estados Unidos, quedando nuevamente en ridículo al acusar de este a Fidel y a Raúl pues no “”quieren”” que desaparezca.

Una canallada más de esta señora. Si como dice ella el bloqueo es utilizado por el Gobierno Cubano para justificar sus “”errores”” entonces cuál es la razón para mantenerlo?

En ese aspecto y en otros, la cara hermosa, pero con las alas de halcón en el alma, de la señora Clinton, se equivoca otra vez a sabiendas de que no hay presión en el mundo que pueda hacer cambiar la posición de la Revolución Cubana.

 
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