Asel Luzarraga, con uno de sus libros.
¿Sabe alguien en España que un joven autor y defensor de la libertad de expresión en el  PEN CLUB internacional lleva meses arrestado en tierra mapuche por un crimen que jamás  pudo haber cometido? No, ¿por qué? Porque no es un autor de Planeta, tertuliano de  Vocento ni chico PRISA. Por lo tanto, ¿somos todos iguales frente a los constructores de  opinión político empresariales?, ¿frente a esos columnistas, editores y empresarios que  defienden la constitución cuando y como quieren? Obviamente no.
Si a Pérez Reverte, Vargas Llosa o Muñoz Molina les hubiesen acusado de "terrorismo" por  una acción cometida en Chile cuando estaban de pintxos entre Bermeo y Durango, ¿no  hablarían sobre este escándalo las organizaciones de libertad de expresión del sistema,  los medios comerciales e incluso los representantes políticos?
En fin, acá sucede como con el caso EGUNKARIA ayer y EGIN hoy. Casi nadie se moja lo mas  mínimo, hasta que el toro pase, y se conserve la butaca. ¡País!
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