Bertold Brecht
  Y parecen heterogéneas, porque el arte es un quehacer absolutamente individual, emana de un solo individuo que crea y su objeto de creación está ínsitamente ligado a él. Mientras que la política, del signo que sea, no es cosa de uno pese a que se haga recaer siempre sobre uno, sino de muchos y hasta de todos. El político que destaca, en el régimen que sea, sobresale por ser director de orquesta y no solista. Ni siquiera los dictadores.
  La interacción entre el Arte y la Política parece inexistente, y hasta podemos estar de acuerdo en que los dos planos no deben cruzarse. Lo malo es que la política censura, condiciona o apoya al arte, y el artista se mete en camisa de once varas alegando que además de artista es ciudadano y tiene derecho a pronunciarse sobre la política tanto de su país como la de cualquier otro, principalmente si su adscripción ideológica está junto a su gobierno.
  Que la política apoya, censura y condiciona el arte lo prueba la supresión por el gobierno valenciano de la exposición fotográfica sobre la Gürtel en la capital del Turia. Y los sistemas comunistas prohíben expresiones artísticas que evoquen los conceptos, las depravaciones y la estética capitalista, lo mismo que el sistema capitalista se encarga de entorpecer, sofocar o prohibir manifestaciones artísticas que ridiculicen o arremetan contra la monarquía en España o exalten el independentismo vasco o hagan apología del comunismo pretérito o actuale, como el cubano o el de Corea del Norte.
  Desde Bertold Brecht y tantos actores americanos perseguidos por la pervertida democracia yanqui por ser comunistas, hasta los innumerables poetas y escritores perseguidos por el franquismo por lo mismo; el nazismo y el comunismo también ha mostrado siempre sus preferencias y sus condenas respecto al Arte...
  Almodóvar no se ciñe a su quehacer cinematográfico, lo mismo que Willy Toledo no se ciñe a su condición de actor. Almodóvar se ha pronunciado contra el sistema político de Cuba y sus medidas contra quienes perturban al Estado y a la sociedad cubana, mientras Toledo lo comprende de otra manera opuesta. Pero la expresión artística de Almodóvar, para el comunismo, representa el retorcimiento, la escabrosidad y una sensibilidad afectada de reiteradas pulsiones enfermizas que no pueden ser objeto de vanagloria para el pensamiento comunista o socialista real, pese a que las Academias de Cine y los Estados donde bullen éstas patrocinen la basura artística porque los "creadores" del arte cinematográfico, escénico y pictórico han agotado los argumentos (así como la industria a la que están afectos), y recurren a expresiones artísticas recargadas de emociones rastreras pero desprovistas de toda emoción estética. Los han agotado, sí, y por eso caminan primero hacia la representación y luego hacia la exaltación de la zoofilia, de la necrofilia, de la pederastia y del bestialismo. Se les ve venir. Razón ésta por la que cualquier espíritu que no se pertenezca a la repulsiva, mentirosa e hipócrita ética capitalista, rechazará no sólo la iconografía capitalista allá donde se manifieste, sino a todo aquél que intervenga en la fabricación y divulgación de esa iconografía.
  Almodóvar, lo reitero, se ha metido en política, se ha comprometido con una beligerancia abierta y descarada contra Cuba. Y desde el posicionamiento de un o una comunista, de una persona de sensibilidad que no confunde maliciosamente lo que son los límites que toda sociedad se pone a sí misma a través de sus leyes, con los límites que se aplican, como sucede en España, a los que no quieren ser españoles y están obligados a serlo, esa persona, artista reconocido por su apoyatura al sistema capitalista, debe ser despreciada. Almodóvar, lo mismo que Toledo y otros han sido vilipendiados, debe ser considerado por los que tenemos la misma conciencia, como un paniaguado del Sistema. Willy Toledo se manifiesta en contra de las corrientes de opinión absolutamente derechizadas, sin obtener ninguna compensación, mientras que Almodóvar lo hace a favor de las mismas, que es la dirección elegida por los que le han premiado aquí como allá. Ningún comunista de conciencia y de corazón apreciará en lo más mínimo la mayoría de sus películas y verá en él un enemigo del comunismo cubano, escudado, justo, en sus certificados de buena conducta capitalista de los Goya y de los Oscar. Esto es lo que me ha pasado a mí con este tipo llamado Almodóvar...
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