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Arremetida Correista contra dirigentes y organizaciones populares
Lo que se espera de los gobernantes de un país es que sepan dirigirlo con sabiduría y con profundo desapego a sus intereses o debilidades personales.
Dr. Marco Villarruel Acosta | Agencia de los Pueblos En Pie | 12-9-2009 a las 2:44 | 359 lecturas
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Correa contra el movimiento popular
No queremos decir que hemos llegado a un estado fascista y violador de los derechos ciudadanos, pero nos preocupa enormemente la virulencia con la que trata el presidente de la república no solamente a sus enemigos políticos sino a cualquier persona o grupo que manifieste oposición a cualquiera de los planes o posiciones del grupo de personas que gobiernan el país.
  El señor Correa, como bien se ha dicho, sin otra práctica política que sus estudios en universidades extranjeras y un periplo mil veces repetido por los páramos de Cotopaxi, accedió a la primera magistratura por un sensacional golpe mediático creado en dos años.
  Los medios de comunicación crearon ese ícono mediático, que está a punto de devorarlos ahora.
  Los movimientos de trabajadores, los indígenas, los pobladores, maestros y estudiantes, cayeron en la marea dulzona del recién llegado y lo apoyaron sin reservas. Ahora no queda ni uno, salvo los que están sorbiendo las delicias de los bien remunerados cargos públicos.
  Poco a poco el señor Correa ha sabido propinar golpes aviesos a quienes lucharon en las calles contra el gobierno corrupto del coronel Gutiérrez y que cargaron con el grueso de la campaña electoral que le ha llevado dos veces al triunfo presidencial. Algo parecido hizo el ex dictador Velasco Ibarra en 1945 cuando mandó a la cárcel a los dirigentes del partido comunista que le habían ayudado a subir al poder.
Si no fuera suficiente el camino errático en algunas áreas del ejercicio gubernamental, debemos enfrentar ahora un alevoso ataque a la educación pública y a determinados dirigentes populares, siempre con el irrestricto apoyo y aplauso de lo que él llamó  prensa corrupta y mediocre.
Es indignante contemplar los ataques y las amenazas a la dirigencia y al movimiento indígena, el descrédito y la persecución a dirigentes populares, y la feroz campaña contra la educación pública a la que le ha endilgado mil y un epítetos. Es tan repetitivo y poco juicioso que las amenazas que hace a determinados representantes de la burguesía caen en saco roto y pierden contundencia y credibilidad porque pone a unos y otros en el mismo saco no habla bien de la consistencia ideológica del primer personero del país.

Es decir que llama profundamente la atención la actitud represiva contra los maestros, contra los gremios, los colegios profesionales, las asociaciones de empleados, los dirigentes de los trabajadores mineros y petroleros, cuando son ellos los que apoyaron su elección y generalmente mantienen una posición democrática en todos los órdenes de la vida nacional.

Puntos clave en la arremetida antipopular es la UNE y las universidades públicas. En ambos casos los ataques provienen de un lamentable desconocimiento de la trayectoria social y política de estos organismos, de un desdén de clase,   y de la proverbial antipatía burguesa contra las instituciones populares.

Las cadenas de televisión y radio destinadas a atacar a las universidades públicas, a la educación nacional, a los maestros, a los dirigentes populares, a los defensores del medio ambiente, a los que se oponen a la depredación minera o maderera, estarán bien usadas si se las destinara a anunciar medidas concretas para apresar a los banqueros corruptos, a los traficantes y a todos aquellos que mantienen en zozobra a las ciudades.
 
Mal hace el presidente en querer alcanzar objetivos discutibles cuando no errados y peligrosos atacando a los dirigentes y a las instituciones populares, porque si él y sus ayudantes creen que impondrán una ley de educación superior o la ley general de educación y otras más, arremetiendo contra los más pobres o débiles, no hace sino cavar la sepultura donde han ido a parar los populistas de todo cuño, especialmente aquellos que roban  a la izquierda su discurso y poco han hecho en bien del país.
 
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