Los locos, Los votos,  Lo otro.
En Argentina, en el barrio de Barracas el Hospital  Neuropsiquiátrico  Borda es  “el”edificio manicomial por antonomasia. A su  ingreso, ya  desde el playón, el “daño colateral”, (como si  de una ciudad sitiada  se tratara pero  después de la invasión),  abre las  percepciones cuasi lisérgicas,  toda vez que  la monocromía, rechina con su silencio en las    mandíbulas. Internas y Externas. Percepciones que colapsan el límite, cuando  apelotonan en pasmo el fluido de  las venas, porque ante tanta herida, ya nada sangra y el sufrimiento mental, según se observa, tampoco. 
El gris de la devastación, estridente rojo shocking  ya saturado en su morbo explicito,  aplaca  pasiones clandestinas. Las “empastilla” sin tregua.
El psicólogo social Alfredo Moffat dice: “La pastilla no solo tranquiliza a los pacientes sino a los dueños de los laboratorios”.
Y a los familiares de todos.
 
Emergente, monocorde y loca se torna la interioridad sin lo externo. Nada espeja. La cosmovisión irrumpe. Aun lo mínimo de cada trazo exuda  abandono. Pero la  sistémica trama  del estado  justifica todo. Un      marrón óxido,  pródigo en chorreados, interfiere vértices  y marcos .como si de herrumbre en sus responsabilidades se tratara, acaso  las conciencias cerraron sus ojos. Los funcionarios funcionan de tal modo.
 
Habitante interna y estructural, -ya no como la enfermedad    sino,  como el estigma que  la condena es la    arquitectura del  Borda.
Para el sistema: un cuadro de su naturaleza muerta. Anacrónico  tributo a lo corrupto, perverso y sórdido. Su mejor  modelo. La deshumanización  reproduce  bocetos. Cada tanto con periodicidades electorales, sicóticos brotes,  espectacularizan    proyectos, que en serie, con anteriores,  son mas de lo mismo,  viejos, opresivos y eternizadores de una sociedad disciplinaria  y castigadora- al amparo y gestión de un  poder    lejano y ajeno. He allí la plusvalía de  lo loco .Como algún gobernante huyendo en helicóptero. Ajeno y aun  en deuda con lo nuestro.
 
Mientras que después de servir a la patria, frenando con sus manos de pibes de dieciocho, las bestiales agresiones de una guerra, se los deposita, como si fuera un  pabellón  de despojos. Allí algunos según cuentan
Los pocos  excombatientes de Malvinas que no se mataron, pero que no viven tampoco.
Allí los veteranos del silencio la herrumbre y el olvido. Sobre  guerra, mas guerra. Sobreviviendo a lo  que según establecen para  habitar la cueva de los que    “se volvieron locos”.
El Gran operador 
Es el encierro el necesario modelo en repetición. Toda vez que  desde el televisor se monta un “adentro” “una casa” “una arbitraria concentración” para que en el ámbito masivo se reproduzca  lo disciplinario, lo ejemplificador.
 
Es el automatismo de la conservación (creyéndose poder), la de aquellos a quienes les toca apenas, según periodos electorales, apenas la  administración.
 
Ponle  play    que  “divierte”. Grávame el show.  En tanto transcriben como en una teletipo  el guión. Profesión de fe marquetinera voluntaria y disciplinada de ciertos  políticos de hoy. Show para el afuera. Casting para  interioridades obedientes aceptando bailar al son. Ninguno señala. Siendo intelectuales y doctores  ninguno  refiere  a Foucault. 
Mc Luhan y Jauretche
En Argentina , la versión vernácula del Big Brother o La casa del Gran Hermano , según su traducción regional , en tiempos electorales hoy  , sufrió una modificación  en la construcción mediática y el producto se llama : “la Casa del Gran Cuñado”- La única  característica  que lo diferencia es precisamente la coyuntura , y dada la cual ,  remedan a los políticos que se presentan en las elecciones  legislativas , con espectaculares replicas  hacen sus personajes con los remedos de  los mismos , haciendo sus dobles en show.. Luego muchos de los políticos  han concurrido al set en piso,  para figurar “un espejo “ en empatia con su imitador –
Veamos en familia  “el gran show”,” el gran cuñado nominador”  Quien? Si no el gran ojo del medio, es capaz  de reproducir, en su parte el todo. "El medio es el mensaje" es la  frase que inmortalizara  al teórico de la comunicación  McLuhan y cuya clarividencia es innegable a la luz lúgubre de la santa cerrada  institución El que, no nos distraigamos, es parte constitutiva  de un sistema que se ratifica por vía del show en televisión.
 
Cruzar en este intento, ambos  escenarios, no es antojo. La “coincidencia “    es la acción  disciplinaria del gran operador. No sientes su olor contando billetes? Por vía del raiting en el show. O por vía del presupuesto que a ojos vistas se corrompió, ya  que según  dicen se  estimaría  por enfermo,en cincomil pesos, poco menos o poco más, por mes..... por loco... cincomil....  alrededor......
 
La diferencia en ambas locaciones no la hace el st , sino  la hace  la resistencia, ya que en un escenario, la institución cerrada, llamada “manicomio “  tiene su fuerza en contrario: “la desmanicomializacion “
 
Mas en el otro escenario se reproduce el encierro – ya a esta altura como creer que el mismo es sin ton ni son?-al arbitrio de  la mirada del gran control –no solo remoto-, por que    propios y ajenos,  por derecha y por izquierdas, por centro y por otros, por oposición o por gestión. Se rinden al show, por temor a la condena de la expulsión mediática, verbigracia “lo popular”  Y aunque algunos forman parte de la empresa, otros adhieren a las ganancias vía su publicidad o  financiación que amortiza la  imagen popular
 
Bien  pudiera servir para  señalar, que allí, juntitos y por igual, cumplen con  la premisa Jaurecheana que reza  “no se trata de cambiar de collar sino, dejar de ser perro “. Pero no, subterfugios marketineros , mediante,  para que nada cambie. sin cuestionar se visten para la ocasión y van. Personajes ficcionales pero  que ninguno desmonto, Sean  salvados o nominados  se apretujan por entrar  porque el amo los quiere, quien sino? Aunque los quiera simplemente para  ladrar.
La desmanicomializacion es posible
A contraejemplo,  en el Borda, donde están “encerrados los locos” Aquellos  quienes según la constitución Argentina se encuentran  por insanía, exentos de la responsabilidad del voto. Donde ya  nada esperas de la vida... Tan lejos de la mano del dios y la  televisión, es allí donde  lo previsible    del encierro...  puede trocarse.
Convengamos que  no en su arquitectura estatal sino en el arcoiris que por lo menos en tonalidades o a gamas incalculables generan los que plantean y hacen “ la desmanicomializacion “ es el frente de Artistas del borda  - los propios internos que son.
 
Porque cuando el arte atraviesa la posibilidad de la desmanicomializacion- es decir salir del encierro manicomial en vez de  rendirse  al estado de cosas que es“concentrarse en la casa del gran cuñado controlador”. La posibilidad desmanocomializadora, construye un nuevo  imaginario social que logra variar su mirada sórdida hacia la locura. Y su acción  que desnuda además, un sistema, que impone suculento su control, que vela y oculta sus deudas tras el gran show disciplinador-
 
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