YA ESTÁ CLARO…tan claro como agua de vertiente; Sebastián Piñera ha demostrado tener un miedo profundo a la democracia como estructura y como sistema, pues insiste en airear esa idea –‘política de los consensos’- que es tan retrógrada y fútil como sus principales promesas de campaña: “crearemos un millón de nuevos empleos”, “terminaremos definitivamente con la delincuencia”, “seremos un país desarrollado en menos de diez años”, “terminaremos completamente con la pobreza”, y otras fantasiosas pretensiones similares.
Procurar revivir la “democracia de los acuerdos”, ahora que Chile se ha alejado dos décadas de la sombra de la dictadura derechista de Pinochet, constituye un vano intento por evitar la presencia de una oposición que es parte viva de toda institucionalidad democrática, aquí, allá y acullá.
Es un esfuerzo -el de Piñera- por mantener vivas las estructuras de lo “políticamente correcto”, y con ellas seguir entrabando el surgimiento de una oposición antineoliberal en serio, que recién ha comenzado a despertar luego de la derrota concertacionista.
Si hay algo que Sebastián Piñera no desea –al menos en los primeros meses de su próximo gobierno-, es oposición, no sólo política sino también popular, particularmente aquella que se toma las calles y sale –piedras, palos y ‘molotov’ mediante-a enfrentarse con la fuerza pública para exigir el cumplimiento de las promesas de campaña como también aquello que ella cree son sus derechos, provocando pérdidas severas al comercio establecido y al libre tránsito vehicular y peatonal, dejando además la impresión de que el país comienza a tornarse –falsamente, por cierto, y desde muy temprano- ingobernable para la autoridad del momento.
El nuevo mandatario apuesta a parar cualquier manifestación en contra de su gobierno mediante la consecución de apoyos provenientes del mundo político perdedor (la Concertación), de ese mismo mundillo que millones de chilenos siguen calificándolo erróneamente como “izquierda”.
RN y UDI aceptan a regañadientes la propuesta de Piñera en cuanto a los consensos y acuerdos, y lo hacen sólo porque son conscientes de que un gran porcentaje de electores -y del pueblo en general-, no moverán un dedo para luchar por sus lógicas reivindicaciones en tanto vean que algunos partidos de la vieja Concertación están formando parte (menor o exigua, da lo mismo) del nuevo gobierno. A eso apuestan Piñera y los ultraconservadores economicistas.
Sin embargo, queda en la retina pública –hasta este instante-la figura de un Presidente electo que muestra inseguridad en sus primeros pasos, titubea, vacila y se enreda en sus propias declaraciones a la hora de concretar sus ideas, ya que al igual como se condujo Michelle Bachelet al inicio de su administración, Piñera también señala voluntad de actuar sin las presiones de los partidos políticos de su propio bloque, consciente, por cierto, que si elegiera ese camino de la dependencia partidista  borraría de una plumada su tesis principal: la teoría de los consensos, de los acuerdos, de los contubernios que –más temprano que tarde- provocarán el rechazo de sus propios adherentes derechistas decepcionados de tener que compartir la torta con algunos de sus antiguos contradictores.
No obstante, Piñera mantiene enhiesta su bandera de los “acuerdos y consensos”, procurando muy en particular evitar la eclosión de disgustos populares traducidos tempranamente en  movilizaciones callejeras, habida consideración que el nuevo Primer Mandatario no es una persona habituada (ni en absoluto lo acepta) a que sus órdenes e ideas encuentren grados de oposición, desobediencia, crítica y, por cierto, menos aun, burlas y payaseos que festinen su feudalidad empresarial.
En estos ‘ires y venires’ hay un ganador indiscutido: la Democracia Cristiana, partido que desde el año 1970 determinó voluntariosamente transitar la vía del “péndulo político”, inclinándose siempre hacia el lado que más réditos económicos y politiqueros le ofreciese. El recién derrotado ‘comando’ de Frei Ruiz-Tagle se ha apresurado en aceptar de buen talante los ofrecimientos del nuevo Presidente en cuanto a integrarse al gabinete derechista.
“No hay nada de qué extrañarse –me comentó un  viejo DC que ofició de Seremi en la Región del Libertador- pues hay que tomar en consideración que Sebastián Piñera fue, durante muchos años, uno de los nuestros”.
¿Entonces, ello significa  en cierta medida que quien gobernará seguirá siendo la tienda de la falange, asociada esta vez a Renovación Nacional en detrimento de la ultra conservadora UDI?, pregunté con actitud casi beatífica. “¿Te cabe alguna duda?”, fue la perentoria respuesta.
En verdad, no, no me cabe duda alguna. Después de todo lo que pueda decirse a favor o en contra del nuevo mandatario, hoy, como nunca antes, se alza sólida la figura que  tantas veces se criticó en la prensa independiente:  Concertación y  Alianza eran clones políticos, lo mismo y más de lo mismo, pues sus diferencias radicaban (y siguen haciéndolo) sólo en nimiedades que no alteran el fondo principal del sistema.
No es un despropósito ni una exageración decir que la Democracia Cristiana es quien ha gobernado Chile desde 1990 a la fecha… y que seguirá haciéndolo merced a la tesis piñerista de los acuerdos, los consensos y el mantenimiento a ultranza del rito conocido como “la acción políticamente correcta”.
Los puentes tendidos entre el ex RN (renunció hace poco a su militancia por exigencias de su propia tienda partidista) y el conglomerado de la Flecha Roja vienen existiendo desde hace mucho tiempo, solidificándose con las actuaciones de personajes como Edgardo Boenninger, Adolfo Zaldívar, Eduardo Aninat, Jaime Mulet, Soledad Alvear, José Pablo Arellano, René Cortázar, Gabriel Valdés, Jaime Ravinet, y el propio Patricio Aylwin.
A todo este nuevo intríngulis Sebastián Piñera lo llama “consenso nacional y política de los acuerdos” (especialmente con la DC y algunos socialdemócratas que desean reposicionarse en ciertos cargos relevantes), mientras que al interior de la tienda falangista ya se habla del “regreso del hijo pródigo”, al que desean recibir no sólo con  los brazos abiertos sino, también, con las ansias propias de quienes dicen estar dispuestos a continuar ‘sacrificándose’ por el bien del país.
Mientras lo anterior sigue procesándose con visos cada vez más ciertos de lograr una concreción, otras tiendas concertacionistas –como el PS y el PPD- ven en estas instancias la posibilidad de reinventarse ‘popularmente’ para constituir una oposición fraguada no sólo al calor de las exigencias de amplios sectores que fueron intencionadamente aislados y olvidados por los últimos gobiernos, sino, también, reconstruir aquella izquierda histórica que generó en Chile la ‘política de los tres tercios”.
Esos sectores de la derrotada Concertación, recién ahora han venido a aceptar  que no hay oposición real sin la existencia de una prensa que tenga línea editorial contraria a la del gobierno de turno, así como tampoco puede pretender un país  que exista oposición al establishment si, merced a una extensa política de acuerdos y consensos entre los dos conglomerados pro neoliberales, se le niega escenario a los sectores minoritarios que no concuerdan con el pacto o sociedad de intereses de los poderosos.
 
| Paypal (seguro y permite diferentes formas de pago) | |
| Microdonación de 2 euros | Donación de importe libre |








#1.- DESCORAZONADO
Celso|31-01-2010 17:35
Soy un DC de todo terreno y pertenezco al partido desde hace muchos años, me duele reconocerlo pero el autor tiene la razón.
Así se está construyendo la historia. Es lamentable, me duele y me descorazona. He pensado en renunciar a mi militancia.
Valoración: 6
| Avisar provocación
#2.- La izquierda
Morena|31-01-2010 23:57
Solo por curiosidad, quienes son realmente de izquierda en Chile?
La pregunta la hago sin fines de rebatir que la concertación no lo sea, ya que pienso lo mismo.
Saludos
Valoración: 1
| Avisar provocación
#3.- Cantos de Sirena
Pedro Verdejo|01-02-2010 02:18
Apenas  perdió  Frei les comente a unos amigos DC que  tuvieran  cuidado con los cantos de sirena que  provendrían  de la derecha,  ofrecimientos  de acuerdos, ministerios, cargos, etc.  también, les señale que estos cantos  también  mi partido (PS), el PPD y el PR los  sentirá  y que estos  provendrán  del MEO y su nueva  mayoría.
Es de esperar que estos cantos de sirena no encanten a las nuevas  dirigencias,  probablemente  a algunos, sera porque    siempre estuvieron esperando este llamado, de esos, no tenemos porque hacernos cargo. es bueno que la concertacion se depure.
Valoración: 3
| Avisar provocación
#4.- DC y de oposición
Juan Pablo Torres|03-02-2010 06:20
Soy DC desde que tengo uso de razón, mi familia es una de las fundadoras de este partido y se de primera línea que lo que dice este articulo falta completamente a la verdad, es cierto que la Democracia Cristiana a cometido muchos errores a lo largo de su historia, que muchos de mis correligionarios tienen hambre y sed de poder, pero lo que también es cierto es que somos un partido de centro izquierda, que pertenece a la concertación, por ende no seremos nosotros los que rompamos este pacto. Es verdad que Piñera necesita de la DC para poder validar su gobierno no solo en chile, sino que también en el exterior, pero esa validación no vendrá desde nuestras filas, la Democracia Cristiana no volverá a cometer los mismos errores del pasado, no venderemos nuestras almas para validar un gobierno de derecha, me parece poco serio de vuestra parte pretender decir que la DC de esta generación, es una baratija que alguien compra para adornar su casa, ya se lo hemos dicho a la derecha y ahora se los digo a ustedes, nosotros, la DC, no estamos en venta, la Democracia Cristiana milita en la concertación y no se moverá de ahí, así que por favor, no sigan levantando polvo en una casa que está limpia. La DC no se prestara para ser el chivo expiatorio de algunos que aún nos guardan resentimiento.
Valoración: 9
| Avisar provocación
#5.- Dudas razonables
Eduardo Silva Salas|05-02-2010 05:26
Yo también soy DC desde hace 15 años  y quiero compartir totalmente lo opinado por el lector Juan Pablo Torres. Sin embargo donde vivo y trabajo ( Viña y Concon) ya en varias reuniones del partido he escuchado no a uno ni a dos camaradas sino a más de diez opinar que es "necesario y conveniente para el futuro del partido abrirse a trabajar con Piñera", así que los temores que relata el artículo por lo menos en Viña son completamente ciertos. Ojalás no pase nada pero tengo dudas razonables por experiencia personal.
Valoración: 4
| Avisar provocación
#6.- Hasta donde yo entiendo.
Andres A. Barahona Munro|05-02-2010 06:57
      La Democracia cristiana se ha declarado como un Partido de oposicion, que proximamente tendra elecciones internas y que ademas se planteo como una oposicion dura, critica y constructiva, eso quiere decir que la DC continuara con lo ya proyectado por el congreso ideolgico y se trabajara por proseguir con el programa progresista que se construyo paso a paso, recogiendo las miradas de amplios sectores, ahora esta claro que si Piñera propone algo constructivo y realmente bueno para la sociedad o el bien de Chile habra que aceptarlo, no se trata de negarlo todo, ni de utilizar las tecnicas que ultilizan ellos, cuando dicen un discurso para las camaras y despues votan distinto en la sala. Ahora siguiendo con la DC tambien se dijo que los Democrata Cristianos no podran aceptar cargos de alto nivel pero que  los demas funcionarios pueden seguir en sus puestos de trabajo, ahora por otro lado Puede ser que se llegue aun acuerdo por la presidencia del senado, es importante que el gobierno de Piñera no se ha ingobernable, exitoso no creo que se ha, pero la DC tiene que evitar que se ha un gobierno caotico, no puede generarse un retroceso, ni un paso atras en lo ya construido, y a trabajar por reformar y mejorar los partidos, mejorar los medios de comunicacion y el trabajo comunitario.
Valoración: 1
| Avisar provocación
#7.- ...
Juan Pablo Torres|05-02-2010 17:05
Estimado Eduerdo Silva,
Me imagino que ese grupo de personas los que haces referencia, deben ser la René Lues y compañía, cosa que me extrañaría mucho porque el Sr Lues es Core, pero si se quiere cambiar de bando la cosa es bien simple, ya la dijo la dirigencia del partido, el que quiera trabajar con Piñera tiene que renunciar a la DC o será expulsado, en cualquiera de los dos escenarios ningún militante Demócrata Cristiano apoyara o trabajara con Piñera.
Valoración: 1
| Avisar provocación
#8.- Feo asunto.
Eduardo Silva Salas|06-02-2010 14:38
No es ese grupo. Prefiero callar porque me "recomendaron" entender que esta es la hora del silencio. La cosa se ve bastante negra por estos lados porque ya anduvo el colorin dando vueltas por acá y reuniéndose top secret con varios dirigentes. Y no hablo mas hasta aqui llego.
Valoración: 0
| Avisar provocación
#9
Jorge Ramírez|09-02-2010 22:39
Sinceramente lo felicito señor Muñoz por su enorme capacidad de anticipación. . Recién se informó oficialmente que el (ex?) DC Jaime Ravinet es el nuevo Ministro de Defensa en el gobierno de Piñera.
Y también se ha filtrado que hay al menos otros 12 DC en cargos políticos en ese nuevo gobierno, en gobernaciones, seremías, y servicios públicos.
Valoración: 1
| Avisar provocación