¿Por qué las novelas para adolescentes tropiezan con tantas resistencias? Hablamos con la psicóloga y autora Annie Rolland
Doctora en psicología clínica y patológica, Annie Rolland da clases en la Universidad de Angers. Publicó en año pasado una obra notable, Qui a peur de la littérature ado?   [1] donde señala las reticencias frente al potente aumento de esta categoría de libros. Con ocasión del Salón del libro, aborda para los lectores de l´Humanité preguntas a veces muy polémicas, dado lo crucial del tema. Se juega a la vez el acceso a la lectura y la maduración psicológica de los jóvenes lectores.
¿Qué es lo que da miedo en las novelas destinadas a la adolescencia?
Annie Rolland:No es toda la literatura para adolescentes la que plantea problemas, sino la novela realista, en la cual los personajes son cercanos a nosotros, tienen vidas que se parecen a las nuestras, que conocen dramas, que pueden acabar en tragedias. Lo que da miedo es el hecho de que los chicos de ficción se parecen a los nuestros.
¿Quiénes se oponen a esta literatura?
Annie Rolland: la mayoríade las veces, se trata de gente que reacciona de manera individual, epidérmica. A menudo hay padres, pero aislados. Algunos autores son también acusados por los políticos. Pienso en la señora Christine Boutin cuando formaba parte del Consejo para la Familia. Estaba muy preocupada por la “prevención de la violencia” en los niños. En Bretaña, el premio Ado de la ciudad de Rennes aúna enseñanza privada católica y enseñanza pública. Los adolescentes de los colegios privados o públicos leen las mismas cosas para el premio Ado. El problema viene siempre de instancias directivas, por ejemplo, del director de la diócesis que va a juzgar si un libro es adecuado para leer.
¿Tiene ejemplos de libros recusados?...
Annie Rolland:Por ejemplo, l´Amour en chaussettes, de Gudule, publicado en 1999 en Thierry Magnier. Es una fábula que narra la primera experiencia amorosa y sexual de una adolescente de 14 años, contada en primera persona, en forma de diario intimo.
¿Estas reticencias no son las propias de los adultos que reniegan de su adolescencia, la han olvidado, y recuerdan esa etapa como apacible, cuando es un gran periodo de confusión?
Annie Rolland: ¡Vete a saber! ¿Quizá la sufren todavía? Olvidar la adolescencia, hacer de ella un paraíso artificial, es más grave, en mi opinión, que querer recordar hasta qué punto fue difícil en algunos momentos. La adolescencia es un momento de gran ansiedad. Uno se encuentra sólo, desamparado, con muy pocaautoestima, con la impresión de estar abandonado, de “morir a uno mismo”, como decía Françoise Dolto, “las tensiones del paso de la niñez a la edad adulta”. Es, en el fondo, una experiencia trágica. Felizmente no nos acordamos de eso. No se podría vivir con todo ello. Yo no creo que los adultos que tienen miedo de la literatura para adolescentes renieguen de la adolescencia, porque renegares un acto voluntario y consciente. Yo creo que ellos se han olvidado. Es una lástima.
¿Las reticencias, las críticas, incluso las amenazas vienen más bien de la derecha o de la izquierda?
Annie Rolland: Desde luego me he encontrado con gente de izquierdamuy bien-pensante, pero lo cierto es que la derecha católica pura y dura no está muy dispuesta a debatir.Si hay un síntoma omnipresente en la sociedad, es el miedo. Reina por todas partes. Todo da miedo, incluido la literatura para adolescentes. Se prefiere ignorar y tener miedo que conocer y afrontar las cosas.
¿Los ataques son más frecuentes hoy?
Annie Rolland: Bibliotecarios y libreros me han dicho sentirse “deslegitimados” en su misión de transmisores de la literatura a los adolescentes. Es horrible. He tenido noticias de padres que, en mi opinión, no van bien, que han visitado la biblioteca del colegio para recomendar que no se proponga leer este o aquel libro a su hijo. El encargado les ha respondido: “Su hijo leerá todo lo que quiera en la biblioteca. Si no está de acuerdo, puede cambiar de Centro.” Desde mi punto de vista, los padres que intervienen de esta manera frente a sus hijos de quince años, no solamente manifiestan una grave intrusión en su vida escolar, sino también en su vida intelectual. Yo leo actualmente “Le temps des Lézards est venu”, de Charles Price, traducido por Pierre Charras. Trata de un chaval que lucha con la locura de su madre. Debe vivir con ello. Yo que me he ocupado durante quince años de grandes psicóticos. Conozco las familias.Estoy impresionada con esta novela, porque habla de un tema tabú, la locura. Se estigmatizan sólo los efectos. Esta novela, da sentido a un estado del ser, que a priori no lo tiene.
Notas :
[1] Éditions Thierry Magnier
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