Las revoluciones nacionalistas democráticas de América Latina están bajo fuego cruzado. Desde Shimon Peres a los sicarios rasos del narcotráfico, mercenarios del bolígrafo y de la metralleta, jerarcas de varios Estados y teocracias, farándulas y vociferadores. Es una andanada inmisericorde donde las balas provenientes de los frentes opuestos son casi del mismo calibre.
Está bien que alertemos sobre los peligros de la ofensiva imperial. Es un deber. Vemos con preocupación una sarta de artículos y de opiniones remarcando en los errores pero silenciando sospechosamente los aciertos y avances.[1] 
No nos equivoquemos de enemigo
Cuando el enemigo reacciona y despliega sus fuerzas, por algo será… ¿o no? Es obvio que él sabe identificar las fuerzas que se le resisten o que socavan sus privilegios.
Para algunos, la nacionalización del cobre efectuada por Allende era demasiado poco, pero para Kissinger era demasiado y armó la mano de Pinochet.
Nuestro principal objetivo debe ser sostener y consolidar los procesos de cambio. Esto   sólo es posible con la reducción de los espacios y la derrota de las hegemonías de las elites criollas al servicio de Estados Unidos.
Los enemigos principales están identificados (imperio y oligarquías); todo lo demás son trabas segundarias, contradicciones congénitas que se pueden solucionar, sin abrir la puerta y tender la alfombra roja a quienes se aprovechan de los balances errados o malintencionados. Hay que preocuparse cuando se termina cantando la misma canción en un coro sospechoso, compuesto por aficionados a la restauración neoliberal.
No hay duda que los excluidos vamos a defender los avances y los logros del proceso de cambio impulsados hasta ahora por la revolución bolivariana en Venezuela, la ciudadana en Ecuador y la  plurinacional boliviana.
No es sabio confundir gobierno con poder, o poder político con hegemonía social, sobretodo cuando se han logrado con amplias coaliciones electorales, y que a veces no cuentan siquiera con mayorías en los parlamentos (Brasil, Paraguay). Hay casos en los que la vicepresidencia pertenece a connotados reaccionarios (Argentina, Paraguay).
Hay que insistir en que estos gobiernos no son consecuencia de la entrada de insurgentes en las capitales, ni de asaltos abruptos a “Palacios de Invierno”. Por tanto, es impropio ser lampiños y pensar como “barbudos”.
El gobierno es una base de partida imprescindible - para ir acumulando poderes -, progresivamente o por oleadas, hasta establecer la nueva hegemonía social sobre las elites y su bloque social. Es precisamente un proceso, no una ráfaga de decretos; depende de la correlación de fuerzas, no del “radicalismo”, del voluntarismo o de la interpretación correcta de los libros sagrados.
El proceso democrático de cambio que avanza en nuestra región parece que estuviera bajo ataque no sólo de las oligarquías y del imperio, sino también, que fuéramos el blanco de vertientes “revolucionarias” que se juntan en el propósito de hacer ver  a la dirigencia democrática-nacionalista como “más de lo mismo”.
Se des-califica a los gobiernos de Chávez, Correa y Evo de no querer profundizar la revolución, de revivir las políticas neoliberales, de mantener la economía “extractivista”, de no reconocer los derechos de los pueblos originarios, y de modernizar una nueva lógica estatal para domesticarlo y dividir. [2]
El ataque de los “socialistas”
Los variados ideólogos de los múltiples “socialismos”, herederos del “reduccionismo racionalista europeo”, quieren profundizar la revolución en América Latina con base en ideas preconcebidas y no a partir de nuestras realidades vivientes. No tienen en cuenta   la real correlación de fuerzas que existe entre las clases y las naciones, entre la periferia y los centros hegemónicos.
El peso muerto de haber resucitado los euro-céntricos espectros ‘socialistas’ del siglo XIX, recae sobre los hombros del cambio. Es la noche sin estrellas en que todas las vacas son multicolores, sólo basta soñarlas.
Los esquemas borran la realidad, el radicalismo de la mente minimiza la cotidianidad. Cómo ésta no les cuadra, no están en capacidad de ponerse al frente del movimiento. No ganan siquiera una asamblea barrial   y gritan con desespero “¡por ahí no es el camino de la comarca!”.
Por ahora, estamos todavía en la fase en que el “partido de la Patria Grande” no le ha ganado al “partido imperial”: necesitamos más democracia participativa, más quiebres de monopolios privados, más descolonización de la información, más gastos para los programas sociales, más alimentación y mucho más sana, más protección ambiental, etc.
Se requiere, con urgencia también, más unión, más entendimiento  entre las fuerzas vivas que aspiramos consolidar una efectiva “hegemonía social”, y toda la creatividad del mundo al servicio de los sectores subalternos.
La ofensiva de los “anti-extractivistas”
La otra vertiente que ataca los procesos de cambio pretende representar – a veces monopolizar - los intereses de los pueblos originarios y comunidades indígenas. A partir de supuestos intereses “sectoriales” se rechaza, a priori, cualquier tipo de explotación de los recursos naturales.
Proponen que – de un día para otro – se acabe  con la “economía extractivista”, sin entender que los recursos que genera la explotación de nuestras riquezas energéticas y/o minerales, sirven para resolver inmensas necesidades sociales desatendidas por las políticas de los gobiernos oligárquicos y neoliberales. ¿Existe una alternativa a la depredación y expoliación?
Con el afincamiento de otra “hegemonía social”, creemos posible e irrenunciable un nuevo modelo social que sepa moldear otra relación entre los humanos y la naturaleza, aprendiendo de la cultura aborigen y su cosmovisión, antídoto efectivo contra el omnívoro proyecto del  neoliberalismo.
Sin embargo, mientras avanzamos, son necesarios los recursos para financiar nuestro propio modelo de desarrollo que debe respetar los derechos territoriales de los pueblos.
Nuestras economías de resistencia, “propias”, solidarias, comunitarias, de pequeños y medianos productores, de empresarios no-monopólicos, volcada a satisfacer el mercado interno, requieren apoyos importantes para poder avanzar y consolidarse. Esos recursos deben servirnos para afianzar ese camino.
No todos los cambios son “explotación”, el paso de la recolección a la agricultura implicó una modificación en la relación del hombre con la naturaleza, pero no toda la agricultura es latifundismo transgénico.
Flota una   especie de añoranza idealista por la “comunidad primitiva” que trasborda del antropologismo académico al activismo social.
La gran mayoría de las críticas a las revoluciones democrático-nacionalistas para la Patria Grande son bienintencionadas. Sin embargo, vemos escurrirse a toda clase de afanados (“apuraditos”) y hasta “resentidos”, que utilizan la crítica camuflada para hacer daño y agravar los problemas.
Los excluidos de siempre estamos   impulsando un auténtico re-encuentro: entre pueblos originarios, pueblos indios en transformación, comunidades afro-descendientes en auto-afirmación, y población mestiza y blanca descubriendo sus raíces. De ese proceso surgirá la identidad Indo-afro-euro-americana de la Patria Grande.
Es un proceso de reconocimiento en permanente movimiento; que no esconde los problemas; encontrándonos plenamente con nuestras diferencias y similitudes; alimentándonos de miradas diversas y construyendo soluciones complejas; partiendo de aceptar que no hay verdades absolutas y que desde el diálogo intercultural podemos construir alternativas viables. Sólo así avanzaremos.[3]
Defendemos y apoyamos los procesos de cambio: los gobiernos conquistados con votos, hambre y la sangre de los caracazos y levantamientos indígenas, son un baluarte inicial que no vamos a ceder. Los hermanos Sin Tierra brasileños nos enseñan con su ejemplo: critican  y disienten cuando hay que hacerlo, apoyan siempre contra las propuestas y los representantes de la oligarquía y del declinante “partido imperial”.
La autonomía de pensamiento y de acción no debe hacer olvidar quién es el enemigo principal, y no se puede “darle papaya”[4] porque está al acecho.
[1] Ver entre otros artículos: “Colapso inevitable de la revolución bolivariana” y “Ecuador: Es el peor momento del gobierno de la “revolución ciudadana”  www.kaosenlared. net/noticia/ venezuela- colapso-inevitab le-revolucion- bolivariana y www.kaosenlared. net/noticia/ ecuador-peor- momento-gobierno -revolucion- ciudadana
[2] Ver artículos de Raúl Zibechi, Sergio de Castro Sánchez, y muchos otros escritores en Kaos y en Rebelión.
[3] Dorado, Fernando. “Cosmovisión, Territorio y Agua”. En: “Dos millones de firmas”. Ecofondo, Colombia, 2009.
[4] Término muy colombiano que significa “darle ventaja al contrario”.
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#1
19-11-2009 19:48
He leido bastantes artículos críticos por la izquierda con las revoluciones de los  paises que se citan en el artículo, cuya intención, desde mi punto de vista, deja bastante que desear. Por poner un ejemplo, en http://www.econoticiasbolivia.com/ puede leerse un artículo cuyo título es: ¿A que juega Evo Morales en la Amazonía? Sinceramente, no me creo que Evo se tome como un juego los problemas que puedan tener los indios de la Amazonía.
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#2.- Y qué decir del artículo
Carlos Fernandez|19-11-2009 20:22
en el que se anuncia el colapso imediato de la revolución bolivariana? Seamos críticos pero equilibrados, vale.
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#3.- Los vacilane
elpidio|20-11-2009 02:36
No cabe duda que lo que sabiamos de Obama, ya es una cosa de diario conocimiento, es decir que responde a los intereses mas retrogrados y cavernicolas en los Estados Unidos, muestra de ello es su apoyo al golpe de Estado en Honduras y su politica de dejar hacer para que el tiempo se encargue del resto con la ayuda de los militares hondurenos y gringos.
Venezuela, tiene la obligacion de comenzar a prepararse para la guerra de todo el pueblo, sin hacer mucho ruido, muchas declaraciones ostentosas y declaraciones que son utilizadas para la campana de difamacion y alarmista de los ricos y poderosos en los Estados Unidos, Colombia y America Latina.
El gobierno norteamericano esta creando las condiciones para atacar a Venezuela, como lo hara, todos sabemos que sera mediante una provocacion fronteriza donde moriran algunos soldado gringos.
Todo lo demas es pura demagogia y lo mas importante prepararse para la guerra de todo el pueblo.
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#4.- ¿hoy es posible la nacionalización de todo?
lupu|20-11-2009 14:00
Una pregunta a los "críticos-críticos", a los que atacan desde la "izquierda" sin desparpajo: ¿hay las condiciones para decretar la expropriación generalizada de todas las grandes propriedades?
¿es posible nacionalizar todas las multinacionales  extranjeras (sin indemnización)?
¿Chávez y Evo deberían firmar decretos para suspender la explotación petrolera y minera? Deben  imponer  el modelo del "decrecimiento", aún si nunca hablaron de esto a los electores?
Sería positivo que los "críticos-críticos" expresen concretamente -con secuencia prioritaria- las leyes que deberían ser aprobada en Venezuela, Bolivia  y Ecuador, y tal vez en Brasil.
Sería saludable también que explique porque Estados Unidos quiere parar con medidas de fuerza el mal ejemplo de esos gobiernos que -para ellos- serían funcionales, afines o actualizadores del neoliberalismo.
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#5.- ¿los gringos son pendejos??
lupu|20-11-2009 14:57
Mediados del año pasado, recuerdo muchos ataque a Zelaya, tildándolo de conservador que no atendía las aspiraciones del pueblo. Los gringos, sin embargo y los pudientes locales, tienen una opinion muy distinta.
¿habrán reflexionado esos extremistas de oficio? Los gringos serán pendejos, pero saben reconocer sus interéses y -sobretodo- quién los afecta.
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